¡Deléitate en la Ley de Dios!
La promesa para tener un éxito completo y prosperidad, no consiste solamente en leer la Ley de Dios o de estudiarla, sino que también incluye el aspecto de deleitarnos en ella.
“Sino que en la ley de Jehová está su delicia... y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1:2–3).
Cuando sentí la necesidad de incrementar mi deleite en la Ley de Dios, leí el salmo 119. En este salmo, se eleva la Ley de Dios como un diamante ante la luz brillante Su sabiduría, y la dirige en varias direcciones, para que podamos gozar del esplendor de cada faceta, como se fue visto a través de los ojos de David:
· Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová (1).
· Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras (16).
· Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley (18).
· Quebrantada está mi alma de desear, tus juicios en todo tiempo (20).
· Pues tus testimonios son mis delicias, y mis consejeros (24).
· Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad (35).
· Y me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado (47).
· Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata (72).
· ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación (97).
· Maravillosos son tus testimonios; por tanto, los ha guardado mi alma (129).
· Sumamente pura es tu palabra, y la ama tu siervo (140).
· Me regocijo en tu palabra, como el que halla muchos despojos (162).
· Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo (165).
· He deseado tu salvación, oh Jehová, y tu ley es mi delicia (174).
El entusiasmo es contagioso. Aquello en lo que nos deleitamos, será de gran interés para quienes nos rodean.
Si deseas un ejercicio desafiante en este día, toma un papel y en la parte izquierda, anota del salmo 119 aquellas cosas que Dios quiere que nosotros hagamos, y al lado derecho anota las cosas que te propones hacer. Descubrirás que estás intentando hacer lo que Dios ha prometido que hará; y que estás esperando que Dios haga cosas que son tu responsabilidad. Una de las cosas que debemos hacer, es deleitarnos en Él y en su Ley. Entonces, Dios promete darnos conforme el deseo de nuestros corazones (Salmos 37:4).
A través de Cristo nuestro Señor, Bill Gothard.