En el anterior episodio de Píldoras de Comunicación, hablábamos de la fase previa a la organización de un evento; la conceptualización del mismo, necesaria para dar coherencia a todo el desarrollo narrativo, sus aspectos visuales y la experiencia final.
Una vez que tenemos claros todos los aspectos anteriores, llega el momento de concretarlos. Las posibilidades de un evento son casi infinitas, por lo que, en este episodio, me voy a ceñir a los aspectos básicos a los que ningún evento debe renunciar.