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Seguimos celebrando en "Píntalo de Negro" que Berry Gordy acaba de cumplir 96 años. En 1958, Gordy produjo para el sello neoyorquino End Records el primer single de una prometedora banda de Detroit llamada The Miracles, que lideraba William “Smokey” Robinson. Gordy y Robinson enseguida hicieron buenas migas y un buen día el futuro Rey Midas del pop negro decidió tomarse en serio una de las sugerencias de su amigo: “Por qué trabajas para otro hombre?, ¿por qué no te conviertes tú en ese hombre?”. Aquella sugerencia de Smokey Robinson fue la bombilla encendida que dio el pistoletazo de salida al proyecto de la compañía Motown.
Berry Gordy, el fundador y presidente de Motown cumplió 96 años el pasado 28 de noviembre. En "Píntalo de Negro" queremos recordar su figura a lo largo de cuatro programas dedicados a su legado empresarial y musical. Como todas las grandes historias, la de Motown arranca en los sueños de un hombre que pretendía escapar de su propio destino. Berry Gordy Jr. nació en Detroit, Michigan, el 28 de noviembre de 1929, en el seno de una familia de clase media-baja emigrada desde Georgia en busca de las promesas de trabajo y prosperidad que se anunciaban desde los estados más industrializados y menos racistas del norte.
Sammy Davis Jr., que nació el 2 de diciembre de 1925, hace 100 años, y murió en 1990, fue mucho más que el colega negro (y judío) de Frank Sinatra y Dean Martin en del Rat Pack. Sammy Davis Jr. grabó un único álbum en el sello Motown, en 1970, titulado “Something for Everyone2, con una portada que hoy sería censurada, por machista, en cualquier país del mundo occidental. Ese disco maravilloso inlcuía una versión demoledora del clásico de Blood, Sweat & Tears “Spinning Wheel”. Amy Winehouse sentía devoción por él y le mencionó en una de las canciones, “Me and Mr. Jones”, de su elepé “Back to Black”. La letra, dedicada al rapero Nas, dice lo siguiente: «Aparte de Sammy, eres mi judío negro favorito».
Hoy hemos dejado que suene un poco más la sintonía de Píntalo de Negro para escuchar mejor la guitarra de Steve Cropper, miembro fundador de Booker T & The MGs y coautor de este himno inmortal del soul que es “Green Onions”. Steve Cropper murió ayer, 3 de diciembre, en Nashville, a la edad de 84 años
El nombre de Cropper quedó inmortalizado en el éxito de 1967 «Soul Man», grabado por Sam & Dave. A mitad de la canción, el cantante Sam Moore grita «¡Tócala, Steve!», mientras Cropper toca uno de sus riffs característicos, creando un sonido de slide guitar con un mechero Zippo. Esta escena se recreó a finales de los años setenta, cuando Cropper lideró los Blues Brothers, el grupo de John Belushi y Dan Aykroyd, y tocaron su particular versión de «Soul Man».
En su segundo álbum, titulado 'Describe', a Hannah Jadagu se le queda corto el término bedroom pop con el que muchos definieron su música, quizá porque ella misma haya renunciado a encajar en categorías estancas o a continuar por el camino que pavimentó su primer disco, el celebrado 'Aperture', de 2023. Ahora, después de mudarse de Nueva York a California, la joven vocalista tejana de origen surafricano cambia las guitarras distorsionadas y cacofónicas, con acento R&B, de “Warning Sign”, clásico menor de 'Aperture', por los ritmos secuenciados, los sintetizadores etéreos, las voces aurales y los pizzicatos de violín.
La discográfica Countdown Records fue fundada en 1985 por Eddie Pillar, Maxine Forrest y Terry Rawlings como una filial de la legendaria Stiff Records. Se convirtió en un sello discográfico fundamental en el renacimiento mod de los años 80, fichando a dos de las bandas más importantes de la época: The Prisoners y Makin' Time. Cerró sus puertas en 1988.
El movimiento mod adquirió nueva vida, también de la mano de Eddie Pillar, con la explosión del llamado acid jazz británico, y el catálogo de Countdown Records resurge ahora en esmeradas reediciones y antologías.
Ayer, 24 de noviembre falleció a causa de una neumonía, Jimmy Cliff, uno de los grandes de la música jamaicana, reggae con muchos aromas de soul, que deja tras de sí una huella discográfica y personal imborrable. Jimmy Cliff representa el epítome del superviviente, del luchador a la contra, del formidable francotirador obligado una y otra vez a quedarse a un paso de la gloria. Pionero del reggae cuando esta palabra aún no significaba nada; primer portaestandarte del soul jamaicano, en el más puro sentido de la palabra; mítico protagonista de la película que abrió a Occidente las puertas de la música jamaicana; orgulloso embajador del reggae en la Madre África; guerrillero militante de los viejos ritmos orgánicos afrocaribeños cuando éstos parecen diluirse en el nuevo magma inorgánico de la tecnología; su obra y su figura se han engrandecido con el paso del tiempo.
La llamada música modernista es un formidable cajón de sastre donde caben el jazz, el R&B y el soul más elegantes, un fenómeno que acuñó el movimiento de los jóvenes mod y los devotos del northern soul, que afloraron en el reino Unido en la década de los años sesenta del siglo XX. La génesis de ese movimiento hay que buscarla en la primera actuación de Billie Holiday en Londres, en 1954, que provocó una explosión de emociones y admiración en el mundillo de aficionados a la música popular negra. Uno de los grandes portaestandartes del movimiento mod fue y es Paul Weller, exlíder de the Jam y de The Style Council.
“Abbey Road” fue quizá el álbum más redondo de los Beatles, el que mejor capturó su audacia, su polivalencia, su genio, justo cuando el grupo se estaba descomponiendo. Cuando se publicó el álbum “Abbey Road”, el asombro ante tal derroche de creatividad fue mayúsculo y buena parte de los músicos de la época tomaron inspiración en aquel álbum, e incluso en el campo de la música negra aparecieron homenajes firmados por músicos tan distintos como Richie Havens, James Brown, George Benson o la banda instrumental de Stax Records, Booker T & The MGs, que recrearon las canciones de “Abbey Road” al estilo del soul de Memphis en un trabajo delicioso titulado “McLemore Avenue”, en referencia a la calle donde se situaban los estudios de la compañía Stax.
Después de publicar su segundo elepé, “Voodoo”, el año 2000, D´’Angelo vivió un largo período de inactividad, marcado por el alcoholismo, la dependencia de drogas sintéticas y los problemas con la justicia. Reapareció en 2014 con su tercer álbum, “Black Messiah”, acreditado a D’Angelo and The Vanguard. Fue quizá el más sincretista, ambicioso y valiente de sus trabajos, un disco de canciones tenebristas, magnéticas, como “Betray My Heart”, una maravilla que te hace sentir añoranza de los viejos buenos tiempos del soul.
Lo último que grabó D’Angelo fue la deslumbrante y neoclasicista “Unshaken”, gema publicada en 2019 para la banda sonora de un famoso videojuego, una melodía melancólica y atmosférica, producida por Daniel Lanois, con un toque del soul pantanoso de Nueva Orleans.
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