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La batalla de Jesús contra el pecado y sus raíces más profundas no le aleja del pecador. Muy al contrario, lo aproxima a los hombres, a cada hombre. ¿Tu y yo, cómo tratamos a los que nos rodean?
El Señor empleó la expresión tomar la cruz en diversas ocasiones para indicar cuál había de ser la actitud de sus discípulos ante el dolor y la contradicción. Si nosotros aceptamos con amor el dolor entonces tendrá sentido y nos convertimos en sus verdaderos colaboradores en la obra de la salvación.
Tu y yo pertenecemos a un solo cuerpo en Cristo, siendo todos miembros los unos de los otros. El Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia, es algo inmensamente más trabado y compacto que un cuerpo moral, algo más sólido que un cuerpo humano. ¡Medítalo! vive hoy mejor: con más amor, con más entrega.
Todos los que han muerto y se han llevado con sigo una mancha de pecado no han podido entrar, aún, al cielo. Tu y yo podemos ofrecer nuestros sufrimientos para que su estadía en el purgatorio sea corta y al mismo tiempo estar creciendo en caridad. ¿Pueden los muertos crecer en caridad?
Hoy es día de recordar la Comunión de los Santos, el destino universal de salvación, la fuente de toda santidad, la esperanza cierta en la futura e indestructible unión con el Señor. ¡Hoy es día de alegría! porque recordamos que somos parte de la gran familia de los santos.
María, madre nuestra, es el mejor ejemplo de humildad, tanto así que Jesús utiliza cualquier ocasión para ensalzarla. ¿Cuánto más esfuerzo hacemos nosotros para estar cerca de Dios?
Jesús no se deja llevar por respetos humanos ¿Cómo somos nosotros en los ambientes adversos en los que nos encontramos? ¿Sabemos comportarnos con sencillez y naturalidad?
La misión de Jesús siempre ha sido salvarnos, dándonos todas las ayudas que necesitamos. Él ha querido quedarse en todos los rincones del mundo para que le encontremos fácilmente y hallemos remedio y ayuda al calor de su amistad. ¿Qué tanto aprovechas todo lo que te ha dado?
Jesús no necesitaba de nadie que le diera a conocer ante los demás y aún así eligió a los Apóstoles para que lo acompañaran durante toda su vida y siguieran su obra después de su muerte. Sus Apóstoles eran hombres sencillos y muy diferentes entre sí; sin embargo, todos manifestaron una fe, un mensaje.
Con el Bautismo se produjo en nuestra alma un nuevo nacimiento, una elevación sobrenatural que nos hizo participar de la naturaleza divina. A ti y a mi nos dice Dios: " Tú eres mi hijo; Yo te he engendrado hoy" ¿Te sabes hijo de Dios? ¿Te comportas como hijo de Dios?
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