Tu y yo pertenecemos a un solo cuerpo en Cristo, siendo todos miembros los unos de los otros. El Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia, es algo inmensamente más trabado y compacto que un cuerpo moral, algo más sólido que un cuerpo humano. ¡Medítalo! vive hoy mejor: con más amor, con más entrega.