¿Sabes discernir las señales abundantes y claras que Dios envía para conocer que ha llegado el Mesías? El Señor sigue pasando cerca de tu vida, con suficientes referencias, y cabe el peligro de que en alguna ocasión no lo reconozcas. ¿Desaparecería la rutina, el malhumor, las penas y las tristezas si viviríamos más confiados de la Providencia divina?