Joaquín Lisón, que además de la dirección y la producción se encarga del diseño de iluminación y audiovisuales, nos visita acompañado de Fernando Caride y Verónica Bermúdez, que actúan en esta obra. «El chico de la última fila» es una obra sobre maestros y discípulos, sobre padres e hijos sobre personas que han visto demasiado y sobre las que están aprendiendo a mirar, porque, entre otras cosas, «desde la última fila se puede observar a todas las demás». El director del montaje nos ha destacado que la obra puede resultar también atractiva para el público juvenil, de modo que incluso ya tienen programadas representaciones matinales en colaboración con centros de enseñanza.