A primera vista lo siguiente expuesto se podría deducir bien podría no pasar de ser una reflexión particular, interesante a lo sumo, un ejercicio intelectual sin repercusión sobre la vida, o bien con alguna repercusión, pero intrascendente, o bien trascendente, pero no necesariamente conveniente, o bien conveniente, pero no obligatorio, o bien obligatorio, pero sin consecuencias, o bien con consecuencias, pero sobre llevaderas. Igual podría pensarse en que se trata de una alternativa más dentro de las libertades que percibimos como seres humanos. Una alternativa más que depende de mí libre albedrío, de mi poder de elección. Y que al final…que carajos, que venga lo que venga y que sea lo que sea; de algo nos tenemos que morir. Todos se mueren. ¿Y?
¿Sirve de algo hacerse las preguntas correctas y tratar de encontrar las respuestas? Entremos en materia con algunos planteamientos que nos permitan encontrar las adecuadas preguntas.
Por más románticos e idealistas que queramos ser, la realidad nos golpea de frente en la cara, y el hecho que NO la entendamos, ni sepamos cuáles son los mecanismos por los cuales opera, NO nos da la autoridad o derecho de hacer afirmaciones sobre la vida con propiedad como si fueran ciertas, como si fuéramos expertos y conocedores del tema.
Realmente todos aquellos que se atreven a opinar sobre la vida con el primer pensamiento que se les viene a la cabeza, o con aquello que siempre pensaron de ella (ya sea porque se los enseñaron, o porque siempre pensaron así, o así pensaban sus padres, su tradición, su etnia, etc) denotan en el mejor de los casos inocencia y simpleza vivencial primitiva. Apenas lo predecible para existencias predestinadas y sin arbitrio alguno; “vidas” carentes de espíritu vivificante (valga la redundancia) como cosa y no como sujeto; y en el peor de los casos denotan un alto grado de arrogancia, o de ignorancia, o de estupidez. De todas formas excusas NO hay. Tenemos cerebro humano a diferencia de los animales. Aclaro que lo anterior no lo estoy queriendo expresar con el mismo espíritu que estoy criticando.
La verdad es que lo que vemos en el mundo, en lo referente al hombre (no a los animales) a pesar de todos sus desastres, sufrimientos, maldades, codicias, robos, asesinatos, guerras, envidias, trampas, mentiras, actos abominables, desigualdades sociales y económicas, etc y aparentes injusticias, es TOTALMENTE JUSTO y ESTA BAJO CONTROL. ¿Justo en qué? Antes de responder esta pregunta se deben primero redefinir muchos conceptos (sino todos) a los cuales estamos acostumbrados. Es decir, antes debemos redefinir el concepto de JUSTICIA. Será una labor ardua y larga. La VERDAD no es una quimera. Es una conquista. La más alta de todas.
Audio escrito y elaborado por:
David Saportas
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