Podcast Arbol de Vida

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By david saportasReligion & Spirituality
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Podcast Arbol de Vida episodes

  • Religión de Masas 3 - IMPERFECCIÓN DE LA MASA VERSUS LA PERFECCIÓN QUE VIENE DE ARRIBA.
    Reflexiones sobre la verdadera interpretación de la Torá y objetivo trascendente final de rectificación, evolución y unificación con el Creador, acorde con las revelaciones de la Kabbalá Luriánica.
    Para continuar con esta serie de artículos sobre la “religión de las masas” y en donde se hace referencia a la única práctica (como aquí lo denomino “religión de masas”) que está conectada con la Ley Universal de forma Revelada (es decir el judaísmo oficial ortodoxo), es muy importante recordar lo que ya se ha anotado en los anteriores artículos que “todo en el mundo tiene dos aspectos”. Esto tiene que estar grabado en usted siempre. Que en cada momento y en cada estado existen dos aspectos. Es la característica obligada de nuestra realidad y existencia dual. De este modo no se perderá.
    Cuando se habla de la “religión de las masas” no se hace referencia a ninguna otra religión diferente del judaísmo en sus diferentes versiones (empezando con la ortodoxa oficial). No se habla de ni de cristianismo, ni catolicismo, ni islamismo, budismo, hinduismo, etc. Lo que sea. No se habla de ninguna practica religiosa que está disociada y desconectada de la revelación divina. Esto último para nada debe interpretarse como un comentario sectario, discriminatorio, racista, ni mucho menos religioso (así se esté hablando de religión). Tendrá que leer los artículos anteriores a éste para darse el contexto adecuado.
    Y finalmente para terminar (antes de continuar con éstas disertaciones), hay que recordar que todo lo escrito aquí no es de mi imaginación, invención, especulación, ni mucho menos doctrina religiosa impositiva cuando se critica en automático cualquier reflexión trascendente fundamentada con expresiones descalificativas como simples opiniones venidas de la nada, palabrería o fanatismos de “mi dios” (como muchos se auto justifican en sus supuestas tolerancias a la diversidad de la mentira de formas anárquicas, intolerantes, agresivas y defensivas de sus zonas de confort). Estos artículos son palabras mías en la forma, más no en la esencia de los conceptos emitidos que se derivan de los trabajos de grandes kabbalistas.
    Ya se dijo anteriormente… lo escrito proviene del Shlavei HaSulam del Rabash, y que ha su vez a sido extensamente comentado por Rabbi Michael ben Pesach Portnaar del Centro para la Kabbalá de Luriana – Universidad Luriana e Instituto de Investigación Assosiation (LURIA). Yo he adaptado dichas enseñanzas a mis palabras para hacerlas más accesibles, haciendo comentarios y asociaciones con otras facetas relevantes a mi parecer, pero sin distorsionar el fundamento de dichas enseñanzas.
    Se recuerda que el libro Shlavei HaSulam está basado en los trabajos del Baal HaSulam como HaSulam (la Escalera y su comentario sobre el Zohar) y el Talmud Eser Sefirot. La obra del Baal HaSulam (Rab. Yehuda Ashlag el más grande Kabbalista desde el Ari) a su vez es la decodificación de la obra del mismo ARI, que a su vez decodifica el Zohar y se constituye en la base de decodificación del Nuevo Testamento. Si usted no ha examinado este conocimiento le será imposible escapar de sus preconcepciones distorsivas de lo que verdaderamente significa la Torá en su entendimiento multidimensional.
    No lo digo, ni lo impongo yo… es lo que se plantea como evidencia en éstos artículos. Evidencia de lo que Si está escrito de boca de las mismas fuentes que todos los negacionistas de éstas conclusiones dicen avalar y seguir. No sólo se trata de exponer que se trata de un tema de coherencia que esclarece la Verdad, sino también es un asunto de entendimiento de lógica Divina. En nada se podría asociar estas obligadas disertaciones con religión o doctrina fanática ignorante.
    Usted puede no avalar todas la fuentes aquí citadas, quizás porque ud no conoce y no puede avalar en su desconocimiento. Así sucede con todo. Pero si ud estudia a fondo lo que dichos fundamentos exponen y lo aquí citado, ud encontrará un lógica trascendente completamente desconocida y desapercibida en su vida. Una coherencia y razón por encima de todo lo que ud conoce que le dará una claridad insospechada… Y eso se llama Vida. Nada que ver con religiones.
    Así pues y retomando lo escrito en anteriores artículos, se debe recordar que el verdadero servicio a “Dios y al Cielo” significa que uno es capaz de trabajar sobre sí mismo, y que las masas deben aprender primero el camino de las ordenanzas, “haz esto y aquello” (así se sienten mejor y completos), pero no trabajan sobre sí mismos. No hay nada de malo en lo que hacen. Sucede que todavía no están preparados para trabajar sobre sí mismos. Son etapas infantiles (inmaduras) necesarias en el crecimiento… Y se es infantil por más erudición que se tenga, cuando no hay toma de consciencia del trabajo requerido sobre uno mismo para reconocer a su “Yetzer” (su maldad) tal que se pueda conocer luego a su “Yotzer” (su Creador).
    El Creador no nos creó para trabajar, recuerde eso, y definitivamente no para sufrir; esos son todos los pensamientos inmaduros de la gente. El Creador sólo nos creó para recibir lo bueno y lo agradable y no de otra manera. Pero no es la intención que recibamos como los bebés, como niños y que experimentamos vergüenza al recibir lo bueno. El trabajo es importante, porque eso es primario y una primera fase; pero también debemos mirar más allá, porque es sólo una fase preparatoria. Y siempre habrá que tener la meta en mente; porque tener el objetivo en mente nos da el combustible para seguir adelante.
    Se tiene que aprender la Torá, ¿de qué otra manera puede una persona atraer la luz y subir en peldaños cada vez más altos? De lo contrario no es posible. Porque el Creador sólo ha dado este medicamento, para lidiar con eso, y es imposible encontrar algo más en su lugar. Dice el Creador… “Yo creé el mal principio y creé la Torá para él como una medicina”. Y está claro por qué esas dos cosas fueron creadas, de lo contrario no podríamos seguir desarrollándonos. Muchos, pero muchos secretos se esconden en la anterior afirmación. No se imagine que ya lo entendió, ya sea para aceptarlo o negarlo con critica.
    Se tiene que trabajar en ello, porque así es como se atrae la luz, a lo más profundo de nuestro ser y a lo más alto de nuestra comprensión y vivencia; y eso también nos da agrado y satisfacción; y con ello nos llegan todo tipo de otras facetas de la vida, y no al revés. Lo que se pretende (y que es obligatorio si queremos trascender) es que mediante nuestro esfuerzo lleguemos a un acuerdo con las propiedades del universo. Es Ley en su más pura expresión fundamental. Es lo que se conoce con el nombre del Creador “Elohim”. Tenemos que dar dirección a nuestras vidas (la única posible según la Ley para empezar), porque sin esa única dirección, todo se convierte en nada.
    Es decir, usted sólo se transformará en una persona que ahora desconoce y no se imagina; y lo va a sentir y vivir de formas muy profundamente reales. Sólo así usted dejará de “jugar a la religión” viviendo una comedia y que en nada lo transforma a usted mismo, ni le abre los ojos a la Verdad. Ni hablar de los que ni siquiera han llegado a un camino de Torá, por infantil que sea éste. En éste sentido el cristianismo (a pesar de sus miles de facetas distorsivas de Torá), representa dos posibles caminos en sus seguidores… uno de acercamiento a la Torá y otro de alejamiento.
    El trabajo espiritual es sólo un periodo de corrección; pero la corrección no es el propósito de la Creación. Primero tenemos que hacer todo ese trabajo; pero no es el objetivo, ni el propósito del trabajo espiritual que se hace. Así sucede tanto con el trabajo terrenal como con el espiritual (que es sólo uno.. del que aquí se habla). Es hermoso y social, pero ¿es el objetivo? Es cuando usted tiene que trabajar… ¿Es el trabajo que ud hace su meta?
    Su objetivo es conseguir los medios para mantenerse y hacer que su vida sea “placentera”. Y si alguien dice que esto no es así, entonces está fingiendo. El propósito de cualquier trabajo es recibir lo “bueno y lo agradable”, así lo haya distorsionado en codicia y poder (por ejemplo); y ese es el propósito del trabajo. Y el trabajo en sí mismo no es el objetivo. Así es exactamente lo mismo con nuestro período de corrección. Es sólo un medio; sólo una primera fase, y no el objetivo en sí mismo. El objetivo en sí mismo es recibir lo Bueno y lo Agradable (ahí sí, sin ninguna distorsión de nuestro ego) del Creador.
    De Él viene todo lo bueno que nos ha preparado a partir de lo que tenemos que experimentar. Ese es el propósito de la creación y para eso él ha construido un palacio donde todo lo bueno está ante nosotros. Pero para poder entrar a ese palacio es necesario hacer todo ese “trabajo” espiritual primero. Porque de lo contrario no coincidimos con propiedades y entonces no podemos ser invitados, para recibir todo lo bueno de ese palacio.
    Y por supuesto que el trabajo es importante, pero siempre tenga el objetivo en mente, y no el trabajo en sí, sino el objetivo. El objetivo es VIVIR para siempre en “agrado continuo y la bondad” y no el trabajo. No puede ser de otra manera, y es por eso que también tenemos que hacer un trabajo (tanto espirituales como terrenales). Y todos estos esfuerzos son necesarios antes de que estemos listos; antes de que sólo tengamos pensamientos y deseos para satisfacer al Creador. Todo depende de nosotros para conseguir eso. Pero antes de continuar… Primero tenemos que averiguar y saber ¿Qué es VIVIR? … Esto se explicará (o se intentará) más adelante. No se imagine respuestas humanistas; pero tampoco ilusiones abstractas utópicas fantasiosas.
    Escrito y elaborado por David Saportas
    58 min
  • Religión de Masas 2 - EL ANTIMESIANISMO NEOTESTAMENTARIO RABINICO
    Reflexiones sobre la verdadera interpretación de la Torá y objetivo trascendente final de rectificación, evolución y unificación con el Creador, acorde con las revelaciones de la Kabbalá Luriánica.
    Se terminó en el artículo anterior diciendo que la “masa” religiosa es muy juiciosa y obediente a la reglamentación de la Torá. Se le denomina cumplimiento de Mitzvot (mandamientos). No pretendo entrar en detalles de análisis de esta realidad y justificación. Está directamente relacionado con la Torá. Debe tenerse en cuenta, entenderse y encontrarse el camino para uno. Así que hay libros y libros de Mitzvot. Muy valiosos todos.
    Pero para alguien que trabaja duramente sobre sí mismo, éstos libros sólo brindan un alcance de izquierda a derecha y no necesariamente deberían ser obligatorios al 100%. Máximo si se tienen las revelaciones del Ari que se dan en su obra “Etz Jaim” (los portales de la reencarnación). Algo que no voy a tocar por el momento.
    Resulta que en la masa en su conjunto hay mucha Torá; uno estudia las leyes de matrimonio, otro estudia las leyes criminales, un tercero estudia acerca de la comida, pero todos ellos en conjunto integraron la Torá. Y por supuesto que tenemos que proyectar esto en una persona. También a veces tenemos los deseos de la masa y otras los deseos de los individuos. Así es. Si cierto deseo no se ha desarrollado aún, si todavía no está corregido, entonces uno es una parte de la masa.
    Es decir, los libros de leyes son para quienes no están corregidos y no trabajan sobre ellos mismos. La pregunta clave en esta afirmación es: ¿Qué significa estar corregido? ¿Es haber controlado el Yetzer HaRá? ¿Es haber transformado sus propias Midot (rasgos de carácter) de negativos a positivos? ¿Se corrige uno en la repetición de actos buenos? ¿Se corrige uno a través del cumplimiento de Mitzvot mecánicamente? ¿Acaso con el trabajo espiritual a través de éstos estudios de Kabbalá? ¿Acaso es una combinación de los dos? ¿Acaso la consecuencia de uno de los dos? ¿Consecuencia de un solo método?
    ¿Correcciones significa solamente la transformación de los rasgos de carácter? ¿Son los rasgos de carácter buenos las manifestaciones del ascenso espiritual a través del árbol de la vida? ¿Son éstos rasgos la terminación o completitud de todos sus estados del alma? ¿Significa que se recibió todas las partes del Néfesh, todas la partes de Ruaj y todas las partes de Neshamá (para empezar)? ¿Significa que llegó a Atzilut y al alto Keter en Mashiaj (ya conectó con Dios)?
    Tenemos que verlo tal como es. Lo que se dice aquí no es blanco o negro. Por supuesto que ahora se está hablando por un lado de la masa y por el otro de los individuos; pero uno no tiene que verlo como blanco y negro. Porque allí reside lo general y lo particular. Si se habla del aspecto general ciertamente tenemos la masa y los individuos fuera de usted mismo. Y si lo vemos como una persona, tenemos un montón de deseos dentro de uno que aún no están corregidos y que pertenecen al espíritu de la masa; del pueblo-masa.
    Siempre tenga esto en mente, entonces no se perderá en Yo y los OTROS, porque la Torá siempre habla de una persona arquetipo. Todo está en una persona; recuerde esto muy bien. Siempre proyecte todo lo que aprenda de esto en usted mismo. Se tiene que poner todo lo que se estudia en afinidad con el Creador. De esto trata el Zohar.
    Está escrito que uno tiene que pronunciar las palabras de la Torá de día y de noche. Según la “Halajá” (Jurisprudencia) para la masa, la persona que pertenece a la masa, cumple con todas sus obligaciones sólo con decir por la mañana y por la tarde “Escucha, Oh Israel”, una plegaria pequeña. Así hay personas de la masa que quieren hacer algo adicional a la sola pequeña plegaria que ya lo justifica, y además estudia Torá. Pero sólo estudia durante el día, lo cual es comprensible, y no quiere hacerlo de noche. Esta persona pertenece a la masa y está (según halajá) justificada de hacer más en ese aspecto de exigencia de la Torá (un solo aspecto de miles).
    Lo contrario sucede con los “individuos”, es decir aquellos que no pertenecen a las masas. En épocas de antaño, en cualquier lugar del mundo, los verdaderos kabbalistas estudiaban de noche y al mismo tiempo trabajaban para su sustento durante el día. Y no en la academia Talmúdica, como sucede hoy en día. Antes, cuando había verdaderos sabios, todos ellos trabajaban, tenían un oficio. Se rehusaban a convertirse en Rabís, a recibir un pago por ser Rabís. Tenían un trabajo regular para no estar conectados constantemente con lo Superior. Y también estudiaban Torá por la tarde o noche, mientras que durante el día trabajaban.
    Pero hoy en día, ¿qué hacen los estudiantes de Talmud tradicionales? Dedican todo el día a estudiar Torá y piensan que se acercan más al Creador. ¡Pero uno tiene que trabajar! Aun cuando tenga mucho dinero, aun cuando sea multimillonario. Trabajar quiere decir ganarse la vida e interactuar con su mundo sin dejarse atrapar por el mundo… si usted tiene trabajo terrenal que hacer por supuesto que tiene que afrontarlo. Si no tiene ningún trabajo que hacer, entonces tiene que hacerlo de otra manera. Dedíquese por ejemplo a una labor productiva (no por la productividad) de algo de responsabilidad o de compromiso, y que en algo someta a su ego. No importa en qué, pero trabaje; sin transgredir la Torá por supuesto. No en aras de su ego ciertamente.
    Una recordación antes de continuar: Acuérdese que aquí cuando se habla de masa, se hace referencia a personas que ya están inmersas en los caminos de la Torá. Generalmente las personas de la masa concluyen que si no tienen que trabajar porque sus necesidades están satisfechas con alguna provisión, es porque están siendo bendecidas desde arriba.
    Esta lectura puede no ser cierta. Por esta razón no trabajan; no les interesa y dedican algo de su tiempo en su satisfacción religiosa. Es de lo que estamos hablando. Caso muy diferente de aquella persona (que también estudia Torá) y que quizás esté siendo sometida a pruebas desde Arriba en las cuestiones de sustento y no trabaje, simplemente porque no consigue trabajo, a pesar de intentarlo. Seguramente en algún tipo de corrección, prueba o tikun está sometido.
    Escrito y elaborado por David Saportas
    33 min
  • Religión de Masas 1 - LETRA Y ESPÍRITU. ¿QUÉ VA PRIMERO? ¿PUEDE IR EL UNO SIN EL OTRO?
    Reflexiones sobre la verdadera interpretación de la Torá y objetivo trascendente final de rectificación, evolución y unificación con el Creador, acorde con las revelaciones de la Kabbalá Luriánica.
    Nuestro cuerpo siempre quiere conocer y necesita hechos. Se desprende de los estudios aquí en este blog propuestos sobre la Kabbalá Luriánica que tenemos que enseñarle a nuestro cuerpo que no hay nada que hacer con esto, excepto ir por encima de nuestra mente terrenal. Porque los susurros dentro de nosotros quieren entender. Pero nuestro cuerpo protesta y nos dice: vuelva a dormir, ¿para qué tiene que levantarse a estudiar Torá en la noche? ¿Está loco? No va a obtener ningún beneficio con esto y así sucesivamente. O por el contrario; los susurros dicen cuán santo es usted, que usted es tan bueno, que hizo lo suficiente. Los susurros dentro de uno tienen como único propósito alejarlo de su trabajo. Sólo yendo por encima de su entendimiento terrenal su cuerpo se va a rendir. Su cuerpo lo escucha, lo deja solo y justo en el momento en que uno piensa que venció, lo atrapa nuevamente.
    Esto no significa que toda su vida será una batalla. No necesariamente. Todo depende de usted. Uno sólo tiene que estar atento, porque en todas partes hay tentaciones. Las tentaciones no son malas; su propósito es convertirnos en adultos, para que no actuemos como títeres. Así, si sigue estudiando, surgirá en usted una especie de espontaneidad; un tipo de sistema que le dará señales y lo ayudará en el momento de hacer o de no hacer ciertas cosas. Le dará motivación para NO actuar como robot.
    Decir que servimos al Creador, al principio es quizás una meta que apunta demasiado alto; pero cada vez que conquistamos nuestro cuerpo con intención espiritual, servimos al Creador. Por otra parte cuando nos sometemos a nuestro cuerpo y sólo nos ocupamos del mundo físico, le provocamos enojo a la Shejiná, porque no experimentamos. La Shejiná pasa a través de nosotros, pero no sentimos nada. A través de esto le añadimos una carencia adicional a nuestro mundo.
    Lo que estudiamos ahora no está destinado a nuestra parte intelectual, a obtener placer de esto, sino que tiene la intención de atraer la Luz, y eso es lo que puede corregirnos. Y si ésta me corrige, entonces también corrige el mundo. Por eso es que uno siente que no sólo está trabajando sobre sí mismo, sino que también, directa o indirectamente, (lo hace) sobre alguien más. Así es que antes de que empiece a leer (si es que lo lee), sintonice siempre en ésta longitud de onda.
    Por un lado hay que ser perseverante y por el otro tiene que entender que no importa qué o cómo piense otra persona acerca de usted; tiene que seguir adelante, porque se trata de su desarrollo y éste no le concierne a nadie en absoluto, ni a su mujer, ni a su esposo, ni a sus hijos, a nadie. Entonces tiene que ser persistente y no ceder; porque es una clase de tentación; una clase de prueba a la que nos someten nuestros opositores (empezando por su propia familia) para ver si somos persistentes.
    No pegue un puñetazo en la mesa de un día para el otro, en absoluto; pero sea persistente, resuelto. Conquiste esto también cuando se burlan de usted. Cuando usted les dice bla, bla, bla. Recuerde que usted no tiene que decirles nada. Es asunto suyo. Cuando le cuenta a alguien, por supuesto que éste piensa que es ridículo, mientras que otros no piensan eso; pero eso no tiene importancia. Tiene que ser cuidadoso con las burlas que lanzarán como dardos venenosos sobre usted; ellos nos apartan de nuestro trabajo espiritual; entonces aprenda a sobreponerse a esto; pero sea persistente.
    Algunos le demandarán (le reclamarán y criticarán) por que usted hace algo inusual, y otros, por ejemplo si son religiosos, por no hacer y abandonar prácticas robóticas. Esto lo entenderá más adelante.
    En el momento en que uno siente algún sabor en el trabajo (con “trabajo” siempre se está refiriendo al trabajo espiritual), uno piensa que ya no es necesario tener el aspecto de creer, porque uno se siente muy fuerte y esto nos hace sentir bien; entonces se piensa que ya no necesita creer. Usted piensa entonces: Ya trabajé sobre mí mismo, entonces no necesito creer; al fin y al cabo he concluido que sólo necesitamos la fe como un soporte.
    Como no tenemos el poder de ver, de comprender, necesitamos creer. Así que persista en entender esta única sabiduría, aunque pudiera ver a la Shejiná, y se sienta muy especial, etc; simplemente porque usted persevera en elegir creer por encima del entendimiento terrenal; por encima de su mente pragmática calculadora.
    Así uno piensa que ya no necesita Emuná, fe, pues ya resolvió el misterio; pues ya que ahora se tiene cierta base y ha construido alguna base, se dice a sí mismo: Ya no necesito creer. Déjeme anticiparle lo que sucederá si usted persiste en este trabajo espiritual y que no es ni fácil, ni se debe transitar con atajos.
    A medida que avanzamos en el trabajo espiritual a menudo nos volvemos temerarios y sentimos que estamos en un estado de renovación. En ese momento sentimos una forma de “gadlut” (grandeza), y pensamos que estamos viviendo un momento perfecto. Pero es importante que sepa que el estado de gadlut (grandeza), son siempre pequeños flashes y que la base por supuesto es “creer por encima del entendimiento terrenal”. Sin embargo lo conveniente es sujetarnos a la realidad “katnut” (pequeñez). Tenemos que permanecer la mayor parte del día en nuestro propio estado de “katnut”; Aunque pueda tener gadlut, debe eligir katnut. Uno tiene que ser capaz y tratar de tener gadlut, pero no tiene que experimentarla (el estado de grandeza alcanzado).
    Cuando uno siente llegar el estado de gadlut, es como si lo golpeara, para que usted tenga un nuevo comienzo, katnut por así decirlo; deje ir su gadlut. Hay que evitar el estado de gadlut (grandeza). Desde Arriba usted merece tener el estado de gadlut, pues lo ha trabajado, pero se debe ser modesto. Sí, es un arte; son matemáticas judías en las que no entramos…
    Hay que evitar ser King Kong, porque allí acecha el peligro. Todo lo anterior es lenguaje kabbalista que adquiere su verdadero sentido cuando se estudia a profundidad y se comprende. En este sentido se debe actuar al igual que un caballo con orejeras. El caballo sólo puede a mirar hacia adelante; nosotros también tenemos que actuar así, sin mirar alrededor, pero con la lógica que nos brinda la Torá. No asocie esta idea con la fe inferior y la credulidad perezosa. Por supuesto, mientras más invirtamos en este estudio, más entenderemos lo opuesto que este mundo acepta y más determinación tendremos.
    Escrito y elaborado por David Saportas
    43 min
  • Kabbalá Luriánica 3 - EL TRABAJO EN LOS PELDAÑOS DE LA ESCALERA.
    Reflexiones sobre la verdadera interpretación de la Torá y objetivo trascendente final de rectificación, evolución y unificación con el Creador, acorde con las revelaciones de la Kabbalá Luriánica.
    Es difícil visualizar la importancia del estudio de la verdadera Kabbalá. Se puede pensar que es una actividad más que opera bajo los mismos términos que nos regulan en nuestra realidad de desconexión con los mundos superiores. Para nosotros eso es lo normal y pensamos que da igual si se hace un trabajo espiritual o no. Quizás concluyamos que al fin y al cabo la mejor opción será como yo me la imagine para mí. Decido avanzar a mi ritmo y con todo tipo de autojustificaciones.
    Podría haber algo de cierto en esto, pero sólo en el sentido de posponer y acercarse al punto crucial de partida de una decisión seria de trabajo. Sería como tomar la decisión de participar o emprender un recorrido en el mar turbulento y pasar un punto de no retorno. Claudicar una vez traspasado dicho punto podría significar la muerte. La única salvación es llegar obligadamente a la otra orilla (a la meta). Valga la pena decir que “hebreo” significa “en la otra orilla”, “cruce”, “al otro lado” (el lado bueno).
    De hecho todas las escuelas de misterios (incluyendo la masonería) aplican éstos principios. Así se probaban a los iniciados en el antiguo Egipto. La muerte era lo factible en caso de fracasar en el rito de iniciación y una vez pasado el punto de no retorno. Sucede lo mismo con la Kabbalá, aunque no de la forma literal descrita en la superficie o físicamente que proponen las escuelas de misterios. No es casualidad que esto sea así. Vivimos en una creación dual y todo tiene su contraparte. Todo tiene su opuesto y mucho más cuando se trata de la parte del “otro lado”, es decir el lado del mal, la oscuridad, la impureza. Nuestra realidad física. Las huestes del “otro lado” (Sitrá Ajará en hebreo) duplican absolutamente todo. Todo lo “celestial” lo duplican en el “infierno”, metafórica y realmente hablando. Trate de entender la anterior frase pragmática y existencialmente. No la subestime con doctrina religiosa descontextualizada.
    Escrito y elaborado por David Saportas
    43 min
  • Kabbalá Luriánica 2 - REQUISITOS PARA ACCEDER A LA ESPIRITUALIDAD.
    Reflexiones sobre la verdadera interpretación de la Torá y objetivo trascendente final de rectificación, evolución y unificación con el Creador, acorde con las revelaciones de la Kabbalá Luriánica.
    El mismo Zohar nos enseña cómo funciona la cuestión de los poderes espirituales. El Mecanismo completo de cómo funcionan en el Universo éstos poderes; el Mecanismo en el Sistema Operativo que estoy tratando de transmitirle con palabras sencillas. El Zohar explica todo el punto de nuestro trabajo; tal y como está establecido desde Arriba: Todo el trabajo es vencer nuestro cuerpo. Y si vencemos nuestro cuerpo, vencemos al mundo. Porque nuestro cuerpo hace la oscuridad. De esta percepción y conciencia es que se desprenden los postulados en apariencia negativos y descalificativos sobre las “naciones”, sobre los “gentiles” y sobre las “masas”, y que causan de entrada rechazo y quizás ira en quien escucha tales sentencias.
    Nunca se ha tratado de doctrina o sectarismos interpretados con la misma vara humanista corrupta que se critica. Pues todo lo que proviene de lo exterior a la revelación de la luz de la Torá es oscuridad. ¿Cómo podría alguien sin luz y definido por su propia oscuridad, acaso entender los conceptos de la luz? Hay una diferencia de opuestos entre el gallo y el murciélago. La luz destellante ciega y molesta a los seres de la oscuridad. Las escenificaciones y parábolas que se pueden extraer de películas tipo “Dracula” no son solamente caricaturizacion de entretenimiento. Son realidades exactas (como lo es toda manifestación observable en nuestras vidas).
    Así que nunca se debería interpretar las enseñanzas de Luz al diagnosticar las características de la oscuridad como un ataque a la misma. Mucho menos interpretarlas con la vara de medida de la misma oscuridad, y que es lo que usualmente se constata en todo tipo de argumentaciones antisemitas dizque justificativas. Se ve en toda la difamación que se desprende de las mismas naciones y gentiles cuando se acercan a la Torá y los escritos Talmúdicos enseñados desde adentro del judaísmo. El ataque es inmediato y distorsivo contra lo que está escrito en los textos judíos con la interpetación obligada de la misma esencia oscura que agrede. No pueden entender, y por ello se extrapola lo entendido mucho más allá de lo escrito con calumnias malignas propias de la falta de conocimiento. Terminan ellos (los ignorantes) inventando inexistentes sentencias talmudicas además a la difamación tergiversada. Para la muestra hay miles y miles libros de este tipo a través de la historia. Por ejemplo el típico libro llamado “el Talmud al descubierto” lleno de mentiras y calumnias.
    Por el otro lado, valga la pena aclarar que nunca lo escrito y revelado de los textos sagrados judíos (cuando se diagnóstica a los gentiles) está direccionado a las naciones de la misma forma maliciosa oscura de ellas mismas. Nunca se ha tratado de agresividad o prejuicios contra las naciones y gentiles. Nunca han sido presunciones fascistas o similares como señalan los mismos antisemitas. Es el diagnóstico revelado de la Torá entre la luz y la oscuridad. Eso es nuestro mundo y sólo en la identificación de la separación se encuentran las respuestas. Qué le vamos a hacer; ese es el sistema operativo que se debe identificar. Esa es la importancia del conocimiento. Esa es la Havdalá (separación) que se hace por instrucción Divina obligada a todo. En la mezcla está la muerte, en la separación está la vida. Y si no se entiende lo que aquí se dice, pregúntele a un bacteriologo en qué consiste su trabajo y sus peligros. Y no solamente a un bacteriologo; aplica para cualquier ciencia y actividad humana.
    Todos estamos sometidos a la mezcla entre la luz y la oscuridad. Nuestra esencia está mezclada. No somos angelitos. De eso se trata. Se trata en que conozcamos nuestros sistema operativo y como estamos estructurados (judíos y gentiles). Los textos judíos hablan para ellos mismos también. La rectificación es para todos. Nosotros mismos nos sentimos en la oscuridad. Sólo queremos recibir; así como el niño. Pero todo el punto consiste en superarlo. Por supuesto que tenemos que recibir, pero superarlo, porque eso nos da liberación. Cuando el alma abandona al cuerpo, cuando un hombre muere aquí en la tierra, esto significa que el cuerpo muere y entonces al hombre se le muestra todo. ¡Todo!! El alma ve con claridad (no importa de quién); incluso el alma de un malvado. Aprenderemos en el Zohar, que al alma se le muestra lo que no hizo, lo que hizo, sus crímenes, etc.
    ¿La vida es breve y si no nos preparamos ahora, ¿cómo será cuando nuestra alma deje el cuerpo? No pensamos en ello y pensamos que todo está aquí. ¿Por qué? Nuestro cuerpo, la oscuridad está en nosotros. El “deseo de recibir” oscurece todo en nosotros y pensamos “ahora, eso es todo”. Si nos despertamos (el Néfesh para empezar), podremos detener nuestra perdición y no caeremos más al principio del mal. El principio del mal es lo que nos jala a satisfacer nuestro propio interés. Si usted se despierta a sí mismo a partir de su cuerpo, entonces está en lo espiritual. Lo espiritual significa la realidad verdadera. Si usted no se despierta, entonces se encuentra en los poderes inferiores; los poderes primitivos, la materia. ¿Se entiende que todo el tema no se trata de humanismo, ni doctrinas defensivas de auto justificación, ni de ofensas?
    La única fuente de lo espiritual, de las leyes del universo es, por supuesto, la Torá misma. Lo que Moshé recibió, esa es la fuente. Primero se necesita poner en marcha el motor; primero se requiere hacer el trabajo desde abajo. Usted tiene que generar un poder enorme; dividir el Néfesh; tiene que hacerlo cada mañana, en el comienzo mismo de la mañana. A través de eso la Luz puede entrar y vivir, en lugar de recibirla en usted mismo, en su deseo de recibir, porque cuando usted recibe en usted mismo, recibe muerte; muerte espiritual.
    Nada viene desde Arriba si no es estimulado desde abajo. Esto es lo que significa bajar al infierno. También es el significado del exilio del alma celestial. Sólo cuando se adquiere el alma celestial, uno aborrece este mundo desde el punto de vista de los paradigmas que el mundo acepta. Y sin olvidar que el objetivo de la creacion es en este mundo, pero rectificado. Si usted ama los placeres de este mundo, y no se percata de su propio infierno, pues usted no está en exilio. Usted está más que atrapado aquí abajo. Si usted no conoce a su yetzer (maldad), pues usted no podrá conocer a su Yotzer (su Creador). Así que si usted defiende su perfección, porque usted se siente perfecto o justifica su imperfección, pues usted no podrá ascender a los mundos superiores. Usted rechaza el trabajo espiritual; y usted jamás será espiritual, por más que se justifique en que sí lo es con prácticas de nueva de era, de filosofías orientales, diga “Namasté”, se trabe con Yage, alcance el nirvana, abrace árboles, o lo que sea de prácticas paganas. Eso es paganismo. Eso sí; siempre todo esto ha estado muy bellamente maquillado y parece muy fragante y divino, siendo lo opuesto. Así siempre engañan las huestes del mal. Por eso es prerrequisito conocerlas.
    Para este inicio de trabajo se requiere el Zohar. ¿Cómo debemos trabajar con la Torá y con el Zohar? El Zohar despierta desde abajo hacia Arriba, mientras el Etz Jaim, el Árbol de la Vida, nos despierta desde Arriba hacia abajo. En el Árbol de la Vida hay una Luz enorme que construye desde Arriba nuestros kelim, que hace grabados en nuestras almas. El estudio del Zohar a través de los “Peldaños de la Escalera” (Shlavei HaSulam) es el poder que jala, por el cual tenemos que hacer un gran esfuerzo para hacer una separación entre la parte inferior de nuestra alma, Néfesh, y el denso “deseo de recibir”.
    Etz Jaim, El Árbol de la Vida es sólo un libro. Un libro. Ningún otro hombre lo ha recibido, ningún otro hombre. No es que un Rabí dice ésto y otro Rabí dice algo diferente. Sino el único hombre al cual se le dio la revelación (El Santo ARI). Así de Etz Jaim, el Árbol de la Vida, jalamos la Luz como si fuera desde Arriba. Etz Jaim también está construido a partir del Zohar. La fuente de Etz Jaim es el Zohar.
    También el ARI habla del Zohar, pero él tomo lo más elevado del Zohar y con ello construyó el Etz Jaim. Mientras el Zohar nos habla en un lenguaje más fabuloso. El Árbol de la Vida no habla de esas cosas, sólo nos proporciona poderes; la escalera completa de poderes. Él nos da el árbol sin todas esas metáforas códificadas. Este trabajo (Los peldaños de la escalera) sólo ha sido dado a la última generación, a nosotros. Hace tan sólo 15 o 20 años que le ha sido dado a la Humanidad, porque ahora es que estamos preparados para hacer este enorme trabajo sobre nosotros mismos.
    Nunca ha habido una generación como la nuestra que haya desarrollado tal amor propio. Por un lado parece una desventaja, porque estamos muy alejados de lo Divino y por el otro lado es una bendición. ¿Lo ve? Dos cosas pueden llenar la misma parte. Porque estamos tan abajo, más abajo que cualquier otra generación previa. Por un lado estamos en la oscuridad porque hemos caído muy bajo, y por el otro, cuanto más bajo uno cae, y si uno lo corrige, puede recibir Luz más elevada.
    Escrito y elaborado por David Saportas
    34 min
  • Kabbalá Luriánica 1 - CONFIGURACIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA.
    Reflexiones sobre la verdadera interpretación de la Torá y objetivo trascendente final de rectificación, evolución y unificación con el Creador, acorde con las revelaciones de la Kabbalá Luriánica.
    El hombre consiste en tres partes; sabemos según la Kabbalá que todo consiste en cinco: Kéter, Jojmá, Biná, Z’A (Zeir Anpin) y Maljut. Cinco poderes, cinco fases. Entonces ¿por qué decimos en kabbalá que el hombre tiene sólo tres recipientes o compartimientos? Realmente, el hombre, el alma del hombre también consiste en cinco compartimientos. Pero sólo podemos experimentar los tres inferiores. No podemos recibir Luz de los dos superiores. Y eso por el bien de las correcciones. Cuando todas las correcciones sean completadas, también podremos ser capaces de recibir Luz en nuestros dos compartimientos superiores.
    Entonces tendremos el poder de recibir Luz en todos nuestros compartimientos. Sólo podemos recibir luz si tenemos kli (receptáculo) para recibirlo. Esto bien se puede asociar al concepto de que para recibir es obligatorio tener una carencia o un hueco. Esto lo verificamos en el mundo físico y dentro de nosotros en todo. Sólo comemos cuando tenemos hambre (cuando hay una carencia de comida). Sólo deseamos algo cuando nos falta. Necesitamos del deseo para ser llenados; y así sucede también con todo fenómeno físico de la naturaleza. Aquí se encuentra el secreto de toda la existencia; del bien y del mal; de toda ley física y espiritual; de todo fenómeno y de nuestro obligado trabajo espiritual de corrección y transformación. Necesitamos saber de qué se trata ésto. El conocimiento es necesario y obligado; pero no como objetivo, sino como medio para alcanzar la meta de nuestra existencia. Todo depende de nosotros. La religión como tradición no ayuda y podría más bien perjudicarnos.
    Hasta la venida del Mesías Ben David podremos recibir nuestros dos compartimientos superiores. Así es que por el momento nosotros tenemos únicamente tres kelim (compartimientos). Cada hombre original aprobado según arquetipo celestial (pues los hay quienes no lo son) tiene tres kelim (recipientes) que desarrollar. Desde el principio hasta el fin de la Creación. Y a esos tres kelim potenciales como “hombre caído”, los denominamos luces posteriores: kli Néfesh (alma animal), kli Rúaj (alma espiritual), kli Neshamá (alma celestial). El kli Néfesh es el kli en el cual la Luz Néfesh puede residir o ser experimentada; es la Luz más baja. El segundo compartimiento en el alma del “hombre” es el compartimiento donde la Luz inmediatamente Superior Rúaj puede entrar. Rúaj significa espíritu. El tercero es Neshamá, y esa es el alma verdadera. Es lo más elevado que el hombre puede experimentar dentro de sí. Estas tres forman el alma del hombre arquetipo original. Cuanto más elevada el alma, más fina y más fuerte es la Luz que puede ser recibida. La Luz Néfesh y la Luz Rúaj son luces de Jasadim, luces de misericordia.
    En líneas generales se concluye hay tres compartimientos en el hombre. Los primeros dos en los cuales reside las Luces Néfesh y Rúaj, son luces de Jasadim (misericordia). Eso es lo que nos da la vida y existencia. Nos proporcionan la Luz que es estrictamente necesaria para el ser humano. También necesitamos un poco de la Luz Neshamá (la luz de la sabiduria) del alma. Y arriba de esos tres todavía permanecen dos de nuestros compartimientos que todavía no experimentamos y donde ingresa la Luz Jaiá, que es la Luz de Atzilut (el más alto de los mundos). Jaiá es Luz de vida, una Luz que es más fuerte; la Luz de Atzilut. Y la última es la Luz Yejidá. Yejidá significa unidad, cuando los cinco compartimientos, cinco luces pueden ser recibidas. Así que los dos compartimientos superiores son como si brillaran sobre nosotros a la distancia, pues todavía no tenemos el lugar para recibirlas.
    Digamos algo así: Néfesh es la luz o alma inferior, y es el poder que está asociado, conectado al cuerpo. Néfesh es la parte inferior de nuestra alma; la Luz inferior que es la parte inferior del alma del hombre. Néfesh se asocia con la parte inferior del cuerpo. El cuerpo significa el deseo de recibir. Por supuesto, el cuerpo es una parte de nosotros, nuestra envoltura (es la parte femenina de nuestro ser), es el receptáculo y es necesario que nuestros deseos residan en él, tal que las luces puedadan tener un sitio donde residir.
    Así el cuerpo es el deseo de recibir. Eso es lo que existe. Deshacerse del deseo de recibir como proponen las religiones orientales (como el budismo por ejemplo) es un gran y fatal error. Simplemente se corta uno de lo superior, pensando que se ha iluminado, siendo todo lo contrario. No se trata de eliminar el deseo; se trata de tranformar el ego en altruismo perfecto. Se requiere de las luces de la sabiduría para entender qué significa ésto. Se requiere de mínimos niveles de “Neshamá”. Es decir, no todo el mundo tiene acceso a este entendimiento, porque no todo el mundo tiene los mínimos requeridos de neshamá para ello.
    El deseo no se debe suprimir como proponen los orientales; se debe rectificar. Esta es la tarea gigante de nuestro reto por vivir. Y es la forma de poder atarer lo superior; de atraer los 125 estados del alma a traves de un viaje de quizás cientos de vidas, caídas y elevaciones. Toda la sabiduría de la Torá aquí se encierra con los secretos de la reencarnación y estados del alma después de la muerte. Lo superior se “GANA” a través del trabajo espiritual.
    Todo aquél que se siente “perfecto”, sea secular exitoso, humanista “iluminado”, creyente religioso, practicante ortodoxo o no, debe saber que realmente se encuentra en las “profundidades del abismo”, pues ni siquiera reconoce su estado de imperfecciones y por consiguiente sus miles de carencias. ¿Cómo podría atraer la luz superior, si NO tiene deseo de corrección? La Torá afirma de forma explícita que la única forma de conocer a su “Yotzer” (su Creador), es conociendo primero a su “Yetzer” (su Maldad). Es decir, para conocer a Dios, primero se baja al infierno. El que espera iluminaciones color de rosa y subir al “cielo sin llorar” está más que engañado en fantasías utópicas.
    La envoltura física se necesita, así como del alma inferior para que resida en ella lo Superior; porque lo Superior nunca puede venir sin envoltura. El alma Néfesh es la más densa que existe. Néfesh es el primer compartimiento, la primera sección del alma del hombre arquetipo; la más baja y la más persistente. Es el ego con esencia Divina en su máxima expresión con 25 subdivisiones que deben ser corregidas para poder atraer las luces de Rúaj (las luces del espíritu).
    Así no se entienda lo siguiente, no obstante lo menciono para dar una idea (por infinitamente pequeña que sea) de qué consiste el trabajo de nuestras vidas.
    Hay que saber que de acuerdo con la Kabbalá existen 5 diferentes mundos en términos espirituales. El más bajo es “Asiá” (el mundo de la Acción) y es donde residimos como mundo físico (objetivo de la Creación para que Dios mismo “habite” aquí). Los mundos superiores en ascenso de forma correspondiente son: “Yetzirá” (mundo de la formación), “Beriá” (mundo de la Creación), “Atzilut” (mundo de la Emanación) y finalmente el mismo “Ein Soft” (la inefable existencia del infinito y la nada, incognocible que llamamos “Dios” cuando se hace la referencia correcta).
    En cada uno de éstos mundos hay por decirlo así, “submundos” de donde emanan todas las características espirituales de la “Creación”; es lo que se conoce como el “Árbol de la vida” conformado por las 10 sefirot, que están dispuestas en 3 columnas, (Izquierda, derecha y centro), y en orden ascendente asi: Maljut (reinado) que es donde habitamos, Yesod (Fundación), Hod (Gloria), Netzach (Permanencia), Tiferet (Belleza), Guevurá (Juicio o Poder), Jesed (Misericordia o Bondad), Biná (inteligencia), Jojmá (Sabiduría) y Keter (Corona). Es de suponer infinito el conocimiento que esta simple descripción esconde.
    Hay más conceptos asociativos a las designaciones de cada sefirá. Sólo se menciona a nivel informativo para poder relacionar lo que se quiere mencionar y pueda ser accesible a quienes desconocen esta vital sabiduría y que deben conocerla con “temor y temblor”.
    Estos “submundos” espirituales generadores de la vida (sefirot), se “posicionan” cada uno en uno de los diferentes “Mundos” superiores mencionados. Estas características estructurales de toda la Creación se replican al infinito de forma “fractal”, tanto en una parte positiva, como negátiva, como matrix de la Dualidad de toda la Creación. Todo tiene su opuesto, y todo tiene su contraparte y conexión en el lado del bien y en lado del mal. Por ejemplo: Hay amor positivo y hay amor negátivo; hay misericordia buena y hay misericodia mala; hay pereza positiva y no positiva, hay odio bueno y malo, etc, hasta el infinito con cualquier rasgo de manifestación creacional.
    Néfesh está conectada con el cuerpo; conectada con la parte más primitiva del hombre. Y cuando estudiamos lo espiritual, por ejemplo el Zohar u otra fuente de Torá, por supuesto llegamos al Néfesh. Se empieza a entender y a rectificar al Néfesh; pero además de Néfesh, principalmente llegamos al siguiente compartimiento, que es Rúaj, el segundo compartimiento del alma.
    La parte más elevada de nuestras almas en POTENCIAL de manifestación es la Neshamá. No significa que la tengamos, pues hay que trabajar para adquirirla en su plenitud (y el tiempo se agotó) para nosotros. Es la Neshamá, el alma verdadera, que es la tercera parte, el tercer compartimiento; el alma divina o celestial.
    Néfesh corresponde a Maljut, el nivel más bajo. Rúaj corresponde a Zeir Anpin, que son las sefirot desde “Yesod” hasta Tiferet” (la cara inferior en terminos kabbalistas) y Neshamá corresponde a Biná. Sólo trabajamos con éstos tres. También veremos que todas las correcciones que hacemos sólo conciernen a estas tres partes. Los compartimientos superiores son Jojmá y Kéter o la cuarta y la quinta Luz. Jojmá corresponde a Jaiá, vitalidad y Kéter corresponde a Iejidá, unidad. La unidad con absoluta Dios se logra con Yejidá.
    Recibimos de ellos gradualmente. Por supuesto que recibimos algo de ellos, cierto efecto, cuando la persona estudia lo espiritual, digamos el Zohar y la Torá. La Torá es dada desde Arriba y la Torá es la línea media (la columna central del árbol de la vida). Sólo estudiando la Torá nos acercamos a los mundos espirituales y sus influjos nos llegan. El Creador Mismo se oculta en la Torá. No podemos decir: “camino por la calle y pienso encontrarme a Dios”. Por imaginación no se conocen los secretos de la existencia. Tampoco por éxtasis, ni por nirvana, ni supuesta iluminación, salto cuántico a la quinta dimensión, ni infinidad de suposiciones que se nos agenda de forma oscura en Hollywood y todo tipo de literaturas acordes a la oscuridad de las naciones.
    Escrito y elaborado por David Saportas
    29 min
  • Por qué creer en la Torá – 9 RECTIFICACIÓN Y ENTRENAMIENTO – CARIDAD Y PRECEPTOS.
    Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha. ¿Qué significa ésta sentencia? TODO en la Creación tiene un propósito. Lo más insignificante que podamos imaginarnos, tiene un propósito. Lo más inimaginable que pueda pasarnos por la mente, sirve al propósito principal de la Creación. Sea lo que sea. Ya sea una partícula, una especie o una condición desconocida en un planeta ubicado en el recóndito espacio, en uno de los extremos de una galaxia lejana, hasta un objeto gigantesco estelar mil millones de veces más grande que el sol de nuestro sistema solar, ubicado en otro extremo del universo. Los propósitos son de todo tipo. Unos más relevantes que otros, pero en últimas, todos conducentes a que se cumplan los principales propósitos; y en definitiva, que se cumpla el PROPÓSITO de la Creación que es ISRAEL. Entender ésto NO es fácil. Sólo el SABIO, podrá saber cuál es el significado. ¿Qué es Israel? La respuesta a ésta pregunta sin duda no podrá responderse según sus limitaciones intelectuales y prejuicios.
    ¿Acaso, quién es el que puede reconocer el verdadero valor de una joya única? Respuesta: Solamente un joyero experto. ¿Quién puede valorar la complejidad de un diseño tecnológico que hace maravillas, como un OVNI? Respuesta: Sólo un Ingeniero experimentado. ¿Quién es el que verdaderamente se asombra? Respuesta: El verdadero SABIO. Como dice el TALMUD: El día que dejare de preguntar, ese día moriré.
    La base de la ciencia es la capacidad de asombro. Por eso sólo el SABIO podrá entender que el objetivo de la Creación sea ISRAEL. No deberá asociarse de forma literal lo que se conoce como Israel en la superficie y desde el punto de vista secular, humanista y gentil netamente histórico o antropológico. Tampoco deberá asumirse que la respuesta de religiosos y seculares étnicos fervientes dentro del mismo judaísmo es la correcta. Muy por el contrario están completamente disociadas del verdadero significado. Es lo que se pretende delinear (así sea superficialmente) con ésta serie de “Por qué Creer en la Torá”. El arquetipo universal teológico Israel y la Torá son inseparables.
    Bajo éste antecedente, se debe entender que igualmente pasa con la riqueza y la pobreza material; y dicho sea de paso, con TODO concepto conocido. La riqueza y la pobreza material son igualmente PROPÓSITOS trascendentes. Tienen un objetivo específico para cada persona y a la vez se constituyen también en una PRUEBA. La prueba de la pobreza y la prueba de la riqueza. Que NO se piense que si estamos sometidos a la prueba de la riqueza en dónde todo lo material nos sobreabunda, ésto nos da licencia de ser indiferentes ante la pobreza, a enrostrar nuestra solvencia en frente de los demás, frente a los necesitados. Que NO se piense que libertad financiera es sinónimo de abuso de poder, de ostentación, de vanidad y adhesión al materialismo y al consumismo. Que NO se piense que todo aquél que uno pueda identificar visualmente con “riquezas” materiales, está necesariamente sometido a la prueba de la “riqueza” material por Designio Divino; o que toda apariencia de “poder” y “solvencia” está definida como “porción” aprobada, decretada y lícita por el Eterno. Y sin embargo, todo evento siempre es aprobado por la Voluntad Divina.
    Que NO se piense que todo aquél que uno pueda identificar visualmente con “pobreza” material, está necesariamente sometido a la prueba de la “pobreza” material por Designio Divino; o por el contrario que toda apariencia de debilidad, incapacidad e insolvencia, está definida como “porción” aprobada y decretada por el Eterno. Y sin embargo, todo es aprobado por la Voluntad Divina. Que NO se piense que pueda existir algo, ya sea material o no material, ya sea vivencial o no, que no esté aprobado por la Voluntad Divina. Que NO se piense que estamos limitados en el uso de nuestro libre albedrío. Que NO se piense que no se cosecha lo que se siembra. Que DIOS no nos conduce por dónde nosotros queremos. Que una Mitzva (precepto) no conduce a otra Mitzva y que un pecado no conduce a otro. Que NO se piense que cada quien no obtiene exactamente lo que se merece y a su vez puede definir lo que se merece. Estos últimos enunciados parecen contradictorios, y sin embargo NO lo son. Son completamente dialécticos, explicables y coherentes. Pero por el momento no se profundizarán.
    Las relaciones entre la pobreza y la riqueza están determinadas acorde a propósitos diversos y específicos como el de la caridad. Pero, como siempre, sin entender hebreo y sin la instrucción adecuada, éstas relaciones pasan desapercibidas para nuestro perjuicio. En épocas del Talmud, algún emperador romano cuestionó a un gran sabio de Israel: Si tu Dios es todo lo que dices y es tan bondadoso, ¿por qué no le da riqueza a los pobres? A lo que el sabio talmúdico le respondió: para que nosotros tengamos la oportunidad de dar. A simple vista esta respuesta a muchos no satisface; o por lo menos, también pasa desapercibida su profunda enseñanza.
    ¿Cómo se entiende?
    David Saportas
    59 min
  • Por qué creer en la Torá – 8. EL PLACER ETERNO, SEMILLAS DE ETERNIDAD Y EL MUNDO VENIDERO.
    No saber lo siguiente es fatal, es trágico; saberlo es fundamental; es lo que define nuestra existencia en el mundo de la dualidad; es lo que define nuestra existencia en este mundo de opuestos y concepciones internas y externas. Y a su vez, es el conocimiento prerrequisito que nos permite asumir correctamente nuestro estado actual de existencia como la oportunidad única de hacer el trabajo que nos corresponde obligatoriamente para poder obtener lo fundamental de un destino conocido como “mundo venidero” (Olam Habaá en hebreo). También conocido o asociado con otro tipo de referencias inexactas como “Jardín del Edén”, “Paraíso”, “Cielo”, etc.
    Las siguientes disertaciones nos permiten entender el significado de secretos ocultos en procesos de la naturaleza como lo son la “siembra y cosecha”, “semilla y fruto”, “maleza, cizaña, espinas”, llamados “naturales”, pero que son prediseños llenos de significados puestos a la disposición de la mente en el arte de la observación y el pensar, con el fin de extraer las vitales enseñanzas de Fe y de la Vida Eterna que nos conviene descifrar. Enseñanzas que muestran con claridad mecanismos de funcionamiento del alma que son obligatorios cumplir como “Ley”, con el objeto y fin de rectificarla, tal se cumplan los requisitos para acceder a la dimensión superior del “mundo venidero”; de la Vida Eterna.
    Lo siguiente nos introduce en los conocimientos que explican las preguntas y conclusiones ya planteadas en las reflexiones ya abordadas, tales como la raíz misma de la dualidad basada en la experiencia del deseo, la ambición y el placer, con sus correspondientes posibilidades de conexión positiva o negativa, buena o mala, interna o externa, placer o dolor, bondad o egoísmo, claridad o ilusión, eternidad o muerte, etc.
    Se ha expuesto de manera ampliamente fundamentada en el anterior artículo la diferencia entre asumir un paradigma de vida con énfasis de la mente trabajando a favor del cuerpo versus su opuesto de poner el cuerpo al servicio de la mente. Se concluyó como la ambición negativa con todas sus consecuencias desastrosas tiene su origen en dejar que el cuerpo esclavice al alma y que la única forma de que alma ejerza el control sobre el cuerpo es a través del ejercicio del pensar; es decir, asumir un paradigma de vida en donde se reconoce al cuerpo como un medio y no como el objetivo; un paradigma que selecciona poner al cuerpo al servicio de la mente y por consiguiente del alma.
    La creación se fundamenta en el deseo de recibir, en la carencia y en la necesidad de llenar esa carencia. La satisfacción se obtiene sólo cuando las carencias son llenadas. Llenar la carencia es la raíz de la satisfacción y consecuentemente del placer. No obtener satisfacción produce dolor. La necesidad es la fuerza motriz de toda la creación. Sin necesidad no hay intención de movimiento; sólo hay inercia y quietud estéril. No hay necesidad, no hay deseo, no hay intención, no hay esfuerzo, no hay meta, no hay objetivo, no hay acción, no hay interacción, no hay satisfacción, no hay placer. Por supuesto, nuestra vivencia actual en la dualidad difícilmente puede apreciar la verdadera trascendencia o significado espiritual de esta descripción, pues la precondición paradigmática materialista de la realidad nos envuelve en una ilusión circular sin fin de satisfacción e insatisfacción constante, y en donde cualquier necesidad satisfecha inmediatamente hace surgir una nueva. No obstante en el verdadero ámbito de lo real y no de la ilusión material, es decir, en la realidad espiritual trascendente, éste es el mecanismo por el cual alcanzar el objetivo Máximo del Creador: el Placer Máximo Otorgado a la Creación. Objetivo de Dios en Su Creación: Expresar Su BONDAD Máxima a través del Otorgamiento Máximo a Sus Criaturas.
    Así como ya se mencionó, la Creación introdujo algo nuevo en las definiciones absolutas de Dios; el deseo de recibir, el egoísmo, la necesidad fundamentada en la carencia. Algo nuevo y a la vez infinito, EXTERNO a Dios y que NO contradice ninguna definición previa de Absolutismo Divino. El UNIVERSO material tiene como fundamento primario a SUPERAR el EGOÍSMO. El egoísmo es la esencia de éste mundo, del universo.
    Vivimos en mundo que percibimos externo a nosotros mismos y como tal sentimos carencia que anhelamos desde que nacemos satisfacer. No podemos sino pensar en primera persona; en nosotros mismos y nos definimos por la ambición egoísta. Vivimos de forma egoísta la mayoría del tiempo. Pero entonces, ¿Qué es VIVIR? ¿Qué significa estar vivo? ¿Es acaso respirar? ¿Nacer, crecer, reproducirse y morir? ¿Es trabajar para acumular bienes materiales y en el proceso disfrutar lo mejor que podamos la vida? ¿Es satisfacer deseos? ¿Es la búsqueda de placer? ¿Buscar el sentido de la vida?
    Aunque hay muchas más preguntas qué se podrían hacer sobre lo que es vivir, o estar vivo, y de igual forma infinidad de respuestas, sin embargo, hay dos formas generales que abarcan todo tipo de preguntas y respuestas en éste aspecto. Dos formas de entender qué es vivir.
    Poder percibir que existimos. Ser consciente que existo y lo que soy. No lo que quiero. Es percibir el estado presente de “Aquí Estoy”.
    A diferencia del punto uno, es NO darme cuenta de que existo, sino MI relación con el mundo en el concepto del vivir; de tener un contacto con el MUNDO. Es decir:
    Entender las necesidades que tengo. Percibir mis necesidades.
    Desear llenar esas necesidades. Percibir que las quiero llenar. Por ejemplo, percibir y ser consciente del placer que me otorga un helado de chocolate.
    Satisfacer el deseo y ser consciente de ello.
    Estas últimas tres percepciones se encuentran POR FUERA de mi esencia. Aquí se encuentra la diferencia entre la primera y la segunda definición. La primera corresponde a percepción de mi esencia. La segunda es exterior a mi esencia. Se refiere al mundo. En éste caso, el deseo de querer llenar mis necesidades, así como el llenado mismo de éstas, no es mi esencia. Es exterior. O sea, en otras palabras, hay dos formas de entender lo que significa estar vivo. En relación conmigo mismo y en relación con lo externo a mí; en relación con mis necesidades. Son dos caminos de entendimiento:
    Lo que hoy soy con lo que necesito y puedo satisfacer y cumplir; lo externo.
    Lo que quiero ser y el cuándo lo que quiero ser se convierte en lo que soy; lo interno (mi esencia). Los dos caminos producen placer cuando la necesidad es satisfecha. En el caso de satisfacción de un deseo exterior a mí, el placer es pasajero. Desaparece después de ser satisfecho. Siempre hay nuevas necesidades iguales y no iguales que llenar. Al contrario con la satisfacción de un deseo interno, de mi esencia, cuando llegó a ser lo que quería ser, y lo hago parte de mi esencia, el placer no desaparece. Es eterno. Y será sólo eterno, sí y sólo sí, cuando dichos deseos internos de cambio en esencia para un ser, son aspectos del ser que comparte atributos con la Divinidad. Sed Santos porque YO SOY Santo, Sed Misericordiosos porque YO SOY Misericordioso, dice la Biblia. Los atributos de cambio del ser esencial eternos son los Divinos. Esos son los que producen el PLACER ETERNO. Cualquier otro placer será pasajero.
    Escrito y elaborado por
    David Saportas
    1 hr 16 min
  • Por qué creer en la Torá – 7. ¿MENTE A FAVOR DEL CUERPO O CUERPO A FAVOR DE LA MENTE?
    Toda persona que se considere razonablemente coherente y cuerda debería haberse cuestionado más de una vez el motivo y el propósito de su existencia. No es un ejercicio intelectual de genios. Una pregunta más que lógica; ¿de dónde vengo y para dónde voy? Y en base a la respuestas obtenidas de dicho cuestionamiento debería uno poder dirección su presente en la dirección adecuada. Se sabría para qué se vive, por qué se vive y en consecuencia debería uno poder encontrar el “cómo” vivir el día a día, el minuto a minuto, pues sabría a qué dedicar su tiempo presente tal que cumpla con los objetivos de vida ya encontrados. Todos lo sabemos, una vida con metas es más clara que una sin metas. El problema es encontrar las metas. Claro, la falta de claridad en las preguntas sobre el pasado y el futuro de nuestra existencia y de nuestra esencia, así como el nuestro entorno, en términos trascendentes, no garantiza que en caso de definirse metas pragmáticas en nuestras vidas, estas sean las más adecuadas; y este es el mejor de los casos.
    Ni qué decir de aquellas vidas que se viven sin ninguna meta y en donde la consigna es “hacerse camino al andar”. No obstante, éstas vivencias no trascendentes, son realidades que obligatoriamente tenemos que enfrentar y son válidas en los términos de lucha y búsqueda por la verdad. El problema es no salir de los límites que vivencias superficiales de éste tipo nos impongan como supervivencia. Definitivamente desde el punto de vista trascendental, la supervivencia no debe ser el objetivo, a pesar que a veces sea ineludible.
    Es así que lo lógico sería pensar en nuestra existencia trascendental con perspectivas del pasado, del presente y del futuro. Es lo que se supone una persona con inteligencia se plantearía como mínimo. Tristemente ésta no es la actitud de la gran mayoría de las personas. La mayoría no se interesa en la perspectiva trascendental de la existencia con lógica y con verdadero interés.
    La mayoría elige ignorar conveniente y voluntariamente cualquier cuestionamiento trascendente de la existencia. La mayoría evita confrontarse con preguntas incómodas o que le obliguen a pensar más allá de sus necesidades egocéntricas de supervivencia, confort, codicia, poder, honor y placer.
    La mayoría no está dispuesta a invertir el uso de su tiempo en algo que en principio no le proporcione algún beneficio o ganancia. La mayoría de las personas no están dispuestas a invertir esfuerzo, tiempo e intelecto sin hacer cálculos de retorno en alguna conveniencia. Nadie está dispuesto a ejecutar un trabajo gratuito en donde no se prevea alguna recompensa en este mundo visible. Como dice le dicho: “nadie da puntada sin dedal”.
    Y esto se aplica a todas las áreas y facetas de la existencia; incluso en aquellos aspectos intelectuales motivados en supuestos de “amor” al conocimiento, al entendimiento y a los campos de “altruismos” conocidos. Muchos dirán que lo inmediatamente anterior no es cierto. Pero lo cierto es lo contrario. ¿Por qué? Porque la misma Torá anticipa que la bondad de los “gentiles” es mentira. NO se enoje anticipadamente. Siga leyendo. No se trata de alusiones personales, ni fanatismos ignorantes.
    Aquí se hace necesario anticipar parte de las respuestas y conclusiones de estos planteamientos como sustento de lo que se quiere demostrar. Pareciese no ser la metodología inductiva lógica; pero es el argumento que permite visualizar los enunciados propuestos con los ingredientes requeridos demostrativos. Así se presenten anticipadamente. Es decir, se pretende deducir la trascendencia de la existencia asociada a la Torá y se trae argumentaciones propias de la Torá misma como sustento de las hipótesis preliminares.
    Cualquiera podría desafiar está metodología simplemente negando cualquier autoridad y sustento derivado anticipadamente de la Torá. Cualquiera podría decir: No creo lo que me dice. No creo en la Torá. No conozco la Torá. No conozco a su Dios (Así decía el faraón a Moisés). Aunque parece lógico, no lo es necesariamente. Muchas veces lo evidente no se comprueba inductivamente. Simplemente se experimenta porque es lo que es. Ejemplo: el Sol no se demuestra con fotos. Apreciar un manjar requeriría que se probase, saborearlo; no se necesitan otras demostraciones.
    Escrito y elaborado por
    David Saportas
    davidsaportasl@yahoo,com
    2 hr 14 min
  • Por qué creer en la Torá – 6 ACTITUD ANTE LA VERDAD Y PROPÓSITO
    Antes de enunciar qué es la VERDAD vale la pena preguntarse primero cual es nuestra ACTITUD hacia esta misma. Esto permitirá diagnosticar la condición actual del 99.99% de la humanidad (sin exagerar) con relación a su adhesión voluntaria a la MENTIRA.
    La VERDAD en principio puede NO satisfacernos, pues requeriría de un compromiso a seguirla. También se dijo que este compromiso puede NO gustarnos e ir en contra de nuestras conveniencias e intereses particulares. Igualmente se resaltó cómo puede la VERDAD ser inconveniente a una lista interminable de rasgos de carácter (Midot en hebreo) negativos de nuestra personalidad; Rasgos éstos que debemos superar, refinando carácter así nuestro carácter dentro de los términos éticos y morales de la TORÁ.
    ¿Y cómo demostramos la citada actitud anterior hacia la VERDAD?
    La más evidente de las razones de adhesión a la mentira, sin duda alguna, es por IGNORANCIA de la VERDAD. Y uno se puede adherir a la ignorancia por múltiples razones, como por ejemplo: Indiferencia, desinterés, irresponsabilidad, pereza, engaño, hipnotismo, conveniencia, orgullo, fanfarronería, facilidad, insensatez, falta de recursos, esclavitud, estupidez, incapacidad intelectual, etc.
    ¿Qué pasa si cometemos un delito por ignorancia? ¿Estaríamos justificados ante la LEY? Muchas legislaciones del mundo (sino todas) establecen que NO. Seríamos culpables. Igual sucede ante la legislación DIVINA según establece la TORÁ. No obstante, a menos que de por medio se interpongan resoluciones de amnistía y perdón, lo único que podría argumentarse a favor del culpable del delito, sería atenuación de la sentencia.
    Se puede ver que algunas de las razones mencionadas para la adhesión a la mentira por ignorancia podrían argumentarse como atenuantes y otras como agravantes por corrupción; no obstante de argumentarse la ignorancia como justificativo principal.
    Cualquier persona medianamente inteligente, objetiva y sincera que lea todo ésto que se ha planteado referente a la VERDAD, concluiría que ésta es la razón del por qué la gran mayoría de la población de la humanidad estaría adherida a la mentira. Claro está, una vez analizada toda la información que he escrito y la que falta con toda su respectiva evidencia.
    Sin embargo, hay que anticipar, que no es totalmente cierto. Es decir, NO todo el mundo está adherido a la mentira por ignorancia (sea cual sea su atenuante o su agravante). Indudablemente habrá un porcentaje que SI se adhiere a la mentira por ignorancia. El otro porcentaje, adherido a la mentira por voluntad propia, para sorpresa, será mayor que por ignorancia (más grave aún).
    Escrito y elaborado por
    David Saportas
    1 hr 23 min

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