Se van rompiendo los días,
se deshilachan las horas
y la tarde ya no es tarde
pues a las cinco se ensombra,
dándole paso a la noche,
con esa magia que asombra,
donde los tiempos se alargan
en palabras mudas, sordas…
Y un aroma a Navidad
va llenando mis sentidos,
con frutos rojos que saben
a sentimientos perdidos,
que durmieron sus recuerdos,
en la sonrisa de un niño.