PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

By TIM BENIYORKTechnology
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PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM episodes

  • SOBRE EMBAUCADORES Y TRAFICANTES DE LA SALUD...
    Recetar marihuana a un bebé recién nacido. Ese fue uno de los post más polémicos del blog del agricultor y curandero Josep Pámies. Lo escribió hace algo más de tres años como respuesta a Raquel, quien le pedía consejo para la enfermedad de su hijo. Aquí la transcripción literal de la conversación.
    -Raquel: “Estimado Josep, una vez más enhorabuena por su trabajo. Tengo el gusto de conocerle a usted y a su hijo Pau. He sido mamá hace tres meses y hace uno, con dos meses mi bebé empezó a tener convulsiones y fue diagnosticado de epilepsia de origen desconocido. Le puedo decir que yo soy intolerante a muchos alimentos y que el bebé, al yo tener mala absorción intestinal, le han faltado nutrientes, ( esto es cosa mía, pero estoy segura). Las convulsiones eran terroríficas, lo estoy medicando, muy a mi pesar, porque cada vez que le doy los medicamentos me pongo enferma, porque tienen graves efectos secundarios, pero en estos momentos es lo único que le atenúa las crisis. Por favor, desde su posición le suplico que haga un llamamiento a todo aquel que crea que nos puede ayudar, sea quien sea, por favor soy una mamá desesperada que haría cualquier cosa porque su bebé mejore. Le dejo mi correo ------ . Un fuerte abrazo, Raquel Gazol.
    -Pámies: puedes dar tranquilamente a tu bebé microdosis de marihuana. Y verás seguramente buenos resultados.
    Josep Pámies tiene 68 años y no es médico, ni científico ni tampoco tiene estudios. Él mismo nos lo reconoce. “¿Estudios? ¡Ja! ¡Pero si yo solo soy un agricultor! Eso sí, he leído más libros que muchos de esos médicos que dicen saber tanto de medicina”. Tan solo es un empresario con un 5 % de participaciones en la empresa de su familia que regentó durante años, Pàmies Hortícoles, dedicada a la venta de alimentos. Sin embargo, pese a no tener formación científica, lleva años proclamando a los cuatro vientos ser el poseedor de remedios milagrosos contra las peores enfermedades.
    La semana pasada realizábamos un reportaje sobre Enric Corbera, el ‘charlatán’ de la bioneuroemoción, un tipo que ingresa tres millones de euros al año diciendo que cura el cáncer sin tratarlo. Todos sus métodos están desacreditados por la ciencia. A raíz de esa historia, decidimos indagar en otros casos similares. Descubrimos que tan solo es la punta de un iceberg. Hay muchos más tipos como él dando charlas, cultivando y vendiendo productos cuya prescripción para tratamientos médicos es ilegal. Es el caso del protagonista de la historia de esta semana.
    Pàmies es un hombre que ha llegado a asegurar que el cáncer se cura con las infusiones de plantas como el kalanchoe, que él cultiva. En plena crisis del ébola sostenía que él poseía la vacuna para erradicar este mal, su adorado MMS (dióxido de cloro), del cual también afirma que puede curar la malaria. Reniega de la quimioterapia, que la considera el problema de que tantas personas se mueran de cáncer cada año; un hombre que asegura que el VIH no existe. Pámies critica sin miramientos a las farmacéuticas, las acusa de haber montado lo que él llama el negocio de la muerte. “Lo que interesa a la industria farmacéutica es que siga muriendo gente; si no, se acabó el negocio”, asegura a EL ESPAÑOL. Acepta recibirnos para hablar de sus métodos.
    “No solo quiero conseguir que Cataluña se independice de España. También quiero la independencia de las farmacéuticas”, llegó a decir en una de sus conferencias. A Josep no le faltan problemas. Dentro de unos meses, comenzará el juicio en el que ha sido procesado por cultivar marihuana para uso terapéutico. La fiscalía pide para él dos años de prisión y una multa de 16.000 euros, pero él no se arredra. “Me importa un pito la condena. La marihuana no ha matado a nadie, la quimioterapia sí. A miles. Son luchas para conseguir lo que es lógico. Y lo vamos consiguiendo”, contesta a EL ESPAÑOL.
    La calma -incluso para tildar de “mafiosos” a los responsables de las farmacéuticas y del sector de la medicina en España- es algo que le caracteriza. Lo hace todo con un ritmo pausado. El miércoles de esta semana EL ESPAÑOL pasea y charla con él por sus dominios mientras se pierde entre macetas y terrarios y cuando el sol más aprieta sobre el techo plastificado de sus invernaderos. Ahora solo los recorre de vez en cuando. Hace tiempo que se jubiló y delegó su participación en sus hermanos. Una empresa con un capital social de 112.740 euros y que ingresa en ventas entre uno y dos millones y medio de euros, según el último dato, el del año 2014.
    Pese al éxito de su empresa, Pàmies no deja de encontrar obstáculos en el camino. O eso dice él: “Me persiguen y me desacreditan”. Farmacéuticas, asociaciones contra el cáncer, grupos de investigación multidisciplinares, oncólogos… Quieren denunciar los métodos de Pàmies, prohibidos por la ciencia en España. Él también tiene a los suyos: Dolça Revolució es su asociación y el feudo en el que respalda sus actividades. Sus conferencias, organizadas en giras por toda España, cuelgan siempre el cartel de entradas agotadas.
    En la asociación hay socios y amigos como Teresa Forcades, una conocida monja independentista catalana que también defiende las mismas pseudoterapias y con la que ha impartido decenas de conferencias. ¿De dónde salen las ideas de Pàmies? ¿Cómo ha conseguido librar a la justicia? ¿Cómo ha logrado conseguir una legión de seguidores que acuden a todas sus conferencias y compran sus remedios en la tienda de su casa o por internet? Esta es su historia.
    En la casa de Pàmies
    Los invernaderos de Josep Pàmies a las afueras de Balaguer (Lleida) son un festival de variedades, una selva de color verde. Allí cultiva de todo: lechugas que ‘desinfectan’ utilizando el polémico MMS (dióxido de cloro), hierbas para elaborar toda clase de brebajes, plantas que alivian el tránsito renal… Es miércoles por la mañana en la pequeña localidad leridana de Balaguer. Josep se baja del coche frente a la estación de cercanías de la localidad; acaba de llegar de Logroño, donde el día anterior impartió una nueva conferencia.
    Tras varias horas de viaje, debería ser el momento de descansar. Pero él continúa hablando de lo que le interesa: las pseudoterapias que vende a sus clientes. Por ejemplo, el MMS, dióxido de cloro, un producto tóxico cuya distribución y promoción está prohibida. Se trata de una lejía utilizada como blanqueante industrial y como un depurador de agua. Pàmies la propone como cura para enfermedades como la malaria o el autismo. Cara a cara, Pàmies explica sus métodos. “El MMS en Alemania es legal. Por la libertad de comercio de la Unión Europea, debería poder utilizarse también en España. Pero no nos dejan. Tiene huevos”, critica.
    Esa tarde se dirige directo a los invernaderos en los que cultiva su plantación. Recorre las filas y filas de plantas y las va explicando una por una. Habla tranquilo de sus beneficios y de la “mentira” de las medicinas. En el paseo se encuentra con uno de sus productos favoritos: el kalanchoe, reunido en múltiples macetas, supone uno de sus principales ingresos. Vende la maceta a dos euros y medio y las bandejas de 300 gramos a 6 euros, ya cortado y maduro. Se trata de una planta mayormente utilizada como elemento ornamental, pero que él propone como un novedoso método con el que curar el cáncer.
    Esa tarde, apenas hay cinco o seis trabajadores entretenidos en sus quehaceres diarios bajo los techos de plástico de los viveros y algunos clientes que acuden en busca de los remedios que Pàmies ofrece. Para la empresa de su familia trabajan 25 personas. Saluda a unos y a otros y se dirige directo a su plantación de stevia, la hierba dulce, su predilecta. Todas las plantas están cubiertas con una lona blanca para protegerlas del sol. Pàmies se acerca a retirarla. Estamos ante una hierba cuya distribución con usos medicinales está prohibida en España. No se puede comerciar con sus hojas para realizar infusiones, y mucho menos atribuyéndole fines terapéuticos. Y eso es exactamente lo que Pàmies hace.
    Por otro lado, el kalanchoe nos resultaba desconocida hasta el momento. Procede de Madagascar, y crece con la forma parecida a la del aloe vera, con unas hojas en triángulo superpuestas unas encima de las otras en dirección ascendente, con picos pequeños y puntiagudos en los laterales. Cuando son pequeñas, cuentan con un color parduzco y crecen moteados de vetas de color negro, como un tigre gris, del color del hollín. Se suele utilizar con fines ornamentales, decorativos.
    En la página web de su asociación, Dolça Revolució, se puede adquirir este producto. Allí se especifica para qué se utiliza. “En medicina tradicional, especialmente en América Latina, Asia y África y se usan para tratar las siguientes enfermedades y dolencias: lesiones y enfermedades relacionadas con daños celulares, como el cáncer, heridas profundas y gangrenadas, infecciones, quemaduras, tumores, abcesos...”. También en el invernadero, la planta está etiquetada de la misma manera. En el cartelito que hay enfrente de los kalanchoes lo pone claramente: “Cáncer, cáncer de hígado”. De nuevo, algo prohibido en España.
    Es, según cuenta, un remedio infalible. “La diabetes cuesta 2.700 euros por persona al año. El cáncer, 200.000 euros. Cámbialo por dos euros y medio”, asegura. Al tiempo, arranca unas cuantas hojas y se las va comiendo por el camino con toda paz. Luego se acerca a las plantaciones de stevia y hace exactamente lo mismo. “¿Quieres probar?”, me dice. Vuelve a arrancar de nuevo unas cuantas hojas. Poseen un aroma intenso. Su sabor es dulzón y anisado.
    Teresa Forcades, su socia en el clero
    En una de sus conferencias, Forcades aparece con un pañuelo al cuello, un chubasquero y el tocado habitual de los miembros del clero. En la misma mesa, Pàmies escucha atento. Ella es una de sus socias y juntos han reivindicado las mismas teorías sobre el kalanchoe, el MMS o la stevia. En una ocasión contó una de sus experiencias.
    “En la comunidad que yo vivía en Berlín había una hermana que tenía cáncer y le habían dicho que no tenía solución. Había pasado por muchas quimioterapias. Entonces hablamos del MMS, lo quiso probar. Esta hermana terminó muriendo, aun con el MMS, pero es cierto que ella mejoraba en algunos síntomas. En el monasterio en Cataluña, lo probé en mí misma y en las hermanas que quisieron. Encontré resultados positivos en algunas de ellas”.
    Forcades nació en 1966 en Barcelona y se dedica a la medicina. Estudió Medicina interna en Nueva York y Teología en Harvard. Era el año 1997 cuando entró en el monasterio. Ha publicado varios libros, es doctora de salud Pública con una tesis sobre medicinas alternativas. Junto con Pàmies ha defendido siempre la independencia de Cataluña tanto como la independencia de las farmacéuticas. Son sus dos principales premisas aparte de estar totalmente entregada a dios.
    Todas estas prácticas le pueden acarrear problemas a Josep, a su asociación y a sus afines. Fernando Frías es abogado especializado en temas de biología y salud. Con estos métodos, Josep juega siempre al límite de la ley. “Primero, infracciones, previstas en la Ley de Garantías y Uso Racional de Medicamentos. Varias, además, entre menos graves, graves y muy graves. Luego, de publicidad prohibida conforme al Real Decreto 1907/1996, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria. También podría incurrir en el delito de publicidad falsa del artículo 282 del Código Penal y en el de elaboración de medicamentos no autorizados del artículo 362 y el de venta de los mismos del artículo 363”.
    Una familia dedicada a la agricultura
    Pero, ¿quién es realmente Josep Pàmies, el hombre cuyas prácticas han sido tildadas de ilegales y que irá a juicio por distribuir marihuana terapéutica? Pàmies nació hace 68 años en Balaguer en el seno de una familia de agricultores, una tradición iniciada por el bisabuelo Mariano. Ya son 4 generaciones de los Pàmies cuyos miembros se han dedicado al cultivo de la tierra.La vida en el campo, el esfuerzo para lograr que las cosas crezcan, es algo que siempre le ha resultado gratificante.
    Todavía vive allí en una masía a las afueras de la localidad con su mujer Rosa Mari. Es el mismo lugar en el que tiene instalada su empresa Pàmies Horticoles, con la que comercializa hortalizas y plantas ecológicas, algunas de ellas prohibidas en España. En un momento dado, él y sus hermanos decidieron que la empresa no debía crecer más: “Cuando pudimos, no quisimos. Debe ser una estructura pequeña para que nadie tenga excesivo poder. No debe haber delegaciones en ningún lado. Nuestro lema es: ‘Compartir y no competir’”, explica a EL ESPAÑOL.
    La vida de Pàmies siempre ha estado ligada al campo. A los dieciocho años entró en la junta de la Cooperativa de Agricultores de Balaguer. También formó parte del sindicato Unió de Pagesos. Años más tarde, a comienzos de los 80, él y su hermano se hicieron cargo de la explotación de la familia. Tendría que pasar el tiempo hasta que en el año 1999 convirtieron ese negocio en sociedad limitada con un nuevo nombre: Pàmies Hortícoles. Desde ahí venden sus productos supuestamente curativos desacreditados por la ciencia y la medicina.
    Desde entonces, comenzó a organizar las conferencias en las que divulgar sus métodos; en ellas tan solo pide “la voluntad”, que suelen ser unos 4-5 euros por persona. En la entrada siempre coloca un puesto en el que vende sus semillas y otros productos. En el año 2013 escribió su libro, “Una dulce revolución”, en el que expone su vida y sus ideas sobre lo que hace y predica. Ahora se puede comprar tanto en su web como en la tienda a un precio de 15 euros. Va por la sexta edición.
    Lo que dice la ciencia de sus métodos
    El caso de Gloria -nombre ficticio- nos lo cuenta José desde León. Gloria era la madre de su novia. Falleció de un cáncer de hígado hace dos años. Dos antes de su muerte, le habían diagnosticado un cáncer de vesícula, se lo extirparon y parecía que todo iba bien. Sin embargo, volvió a aparecer. Se sometió a radio a quimio y no funcionó la cosa. No se podía hacer nada. “Su familia se agarró a un clavo ardiendo, como suele suceder en estos casos”. Indagando en internet, hallaron la página de la Dulce Revolución de Pàmies. Y compraron kalanchoe, un paquete por 30 euros.
    José se enteró por su novia de lo que su suegra estaba haciendo: “Me dijo que su madre llevaba dos o tres semanas tomándolo. Hay dos maneras de tomarlo: comiendo tal cual la hoja o hirviéndola. Directamente, trituraba un poco la hoja o la ponía en ensalada. Cuando lo tomaba, decía que lo pasaba fatal. Que el sabor era asqueroso”. Ella iba a fallecer, y ya no se encontraba mal. Una vez que empezó a tomar el kalanchoe comenzó a tener molestias en la barriga.
    Un día no pudo más y fueron al hospital. Le hicieron un lavado de estómago y tenía una obstrucción. “De allí empezó a salir kalanchoe a lo bestia. Todo el líquido que salía era verde. Ella estuvo tres o cuatro días en el hospital debido a esto. Lo que le hacía era retener líquidos”. Durante tres días, de allí salió kalanchoe sin parar. Desde ese día no se encontró mejor de nuevo. Falleció tiempo después; aquella planta no le había hecho efecto
    José Antonio López Guerrero es Profesor Titular de Microbiología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), director del grupo de NeuroVirología del mismo Departamento y, asimismo, director del Departamento de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO). Además, colabora en diferentes programas de cultura científica en radio, prensa y televisión. Por eso es interesante escuchar su opinión sobre Pàmies. "Yo la historia de este señor la conozco por la prensa, pero también a través de un familiar bastante cercano, que murió hace más o menos un año tomándose el kalanchoe. Yo no me enteré hasta pasado el proceso. Cuando quiso reaccionar ya era tarde y se había gastado un montón de dinero. En las prácticas de estos curanderos hay un único afán de lucro. Nada de sus elixires tienen el menor rigor científico. Es una vergüenza que no se persiga a estos señores. Que señores como este, con pócimas mágicas y técnicas sin el menor rigor, puedan decir alegremente que lo curan todo".
    Álvaro Bayón es investigador predoctoral en el CSIC. Ha colaborado durante años con la Universidad de León en la investigación de plantas medicinales. Conoce a Pàmies desde hace 5 años. “En 2011 le escuché en una charla sobre plantas medicinales. La gente me decía: ‘¿Le conoces?’”. Califica los métodos de Pàmies de “barbaridad”. “Yo no soy un experto en legislación, pero si no me equivoco viola varias leyes. Es peligroso, porque tú te crees protegido y no lo estás”.
    También el investigador Emilio José Molina, uno de los responsables del colectivo RedUne, que persigue sus métodos desde hace tiempo, opina que lo que hace el payés leridano es una “locura”: “Niega el VIH, es antivacunas, promueve el MMS como cura de todos los males...La estevia para su consumo está prohibida por ser potencialmente tóxica (causa esterilidad probada en ratones y es hipotensora; el glucósido de esteviol, que es lo que se vende como edulcorante, sí está permitido). Él la propone y además dice que cura la diabetes con ella.
    Por su parte, Álvaro nos explica los peligros del kalanchoe.“Se han hallado distintos casos de osbtrucción de las vías digestivas a causa de consumir esta planta. El kalanchoe tiene mucílago, una sustancia que forma un gel en presencia de agua. Si tomas demasiadas, estos mucílagos se pueden hinchar en el estómago, porque claro en el estómago se producen ácidos y eso es una solución acuosa. No se ha demostrado que tenga eficacia contra el cáncer ni en personas, ni en animales, ni tampoco siquiera in vitro”.
    Óscar Huertas es bioquímico y realiza su tesis en la estación experimental del Zaidín del CSIC. “Dice cosas que no tienen ningún sentido. Hoy en día, el 70 u 80 % de los medicamentos proceden de plantas. Ingerir una planta cruda puede llegar a ser peligroso. Promover que la marihuana es útil para cualquier enfermedad es, como poco, dar una información peligrosa. Y lo del MMS es sangrante; porque es lejía diluida en agua”. El año pasado asistió a una de sus charlas en Granada. Él y otros especialistas intentaron que no se realizase en el ayuntamiento. Óscar asistió. Al acabar se le acercó y le dijo: “Buenas, soy uno de los que ha intentado parar la charla. No sé si es usted profundamente ignorante o si es un estafador”. Josep se quedó callado y no dijo nada.
    Cara a cara
    No es la única vez que alguien aparece en una de sus charlas para hacerle alguna pregunta comprometida. Pau Fernández es técnica superior en química ambiental. En una de sus charlas, se levantó para hacerle una pregunta. Le salió con el tema de la stevia, que según Pàmies cura la diabetes.
    -Nuestros estudios indican que lo revierte.
    -Pero usted no está capacitado para hacerlos.
    -Pues los hago igualmente -contestó Pàmies.
    Las 300 personas que había en la sala estallaron al momento en aplausos. “Quería ver cómo era aquello, cómo le lava el cerebro a la gente”, relata Pau.
    Josep, por su parte, les reta a todos sus críticos a verse y a debatir cara a cara. “Yo les espero, estoy abierto a debate. Pero ellos nunca aparecen. Nosotros también tenemos expertos. Hay cocineros como Quique Dacosta que ya usan el kalanchoe en sus platos. Y dicen que es malo. Ellos son los que actúan como una mafia. Les interesa que haya enfermedad”.
    Otros curanderos y charlatanes
    La semana pasada realizamos un reportaje en profundidad sobre la figura de Enric Corbera. Esta ha sido el turno de Pàmies. Pero hay muchos más deambulando por España cuyos métodos, más que cuestionables, están desacreditados por la ciencia. Sin embargo, prosiguen vendiendo sus ideas a su libre albedrío.
    Es el caso de Odile Fernández, quien asegura poseer recetas “anticáncer” y asegura que su cura del cáncer “fue un milagro muy currado”. Desde entonces, imparte conferencias en las que cuenta su experiencia e incide en aspectos desacreditados por la comunidad científica como la psicología o la dieta. Es una de las principales exponentes de las pseudociencias a día de hoy.
    O el de María Luisa Iglesias Carbonell, quien defiende la bioneuroemoción de la misma manera que Enric Corbera, cuya historia contábamos la semana pasada.
    O el de Arturo Solís Herrera, un especialista méxicano que dice ser neuro oftalmólogo y asegura haber creado la primera patente del mundo que reconoce la existencia de la fotosíntesis humana, que él vende a bombo y platillo como la energía del futuro.
    O el de Ceferino Maeztu, quien habla de la hipersensibilidad electromagnética, un tipo que imparte conferencias cuestionándose si son seguros los campos electromagnéticos que usamos habitualmente en nuestras vidas.
    Todos ellos tienen un modelo parecido de negocio. Emilio José Molina, de RedUne, les ha investigado a todos. “Van probando una y otra porque les encaja con lo que se han creído de las anteriores. Y como no ‘les funciona’, a veces van tendiendo hacia terapias más hardcore. Suelo decir que la gente que se mete en pseudociencias termina con cierta ‘politoxicomanía’”, explica a EL ESPAÑOL.
    Después del paseo por las tierras, en un día de descanso tras una intensa semana, Josep se acerca por su tienda a saludar. Allí están las plantas y las hierbas que hemos visto minutos antes, pero ya preparados para la venta, envasados para los clientes.
    La dependienta atiende amable a quienes en ese momento se encuentran delante del mostrador. Son una pareja. Tratan de adquirir algunos de los productos de Pàmies Hortícoles, así que escuchan las indicaciones con docilidad. La dependienta sale un momento y vuelve con un paquete. Son hojas de kalanchoe cortadas y preparadas para consumir. Les habla en catalán. “Esto es un sustitutivo de la quimioterapia”, les asegura. El paquete les va a costar seis euros. La pareja, tras adquirirlo, se marchan felices de allí, creyendo tener en sus manos el bálsamo de Fierabrás, una suerte de elixir para curar todas las enfermedades. Nada más lejos de la realidad. Pero nadie se lo dice. La pareja sale de allí y la vida sigue en la empresa y en los terrenos de Pàmies como si nada hubiera ocurrido.
    14 min
  • LOS ENFERMOS NO SON LUCHADORES...SOLITARIOS...
    Se está poniendo últimamente de moda convertir a los enfermos en gladiadores. En una especie de atletas olímpicos a los cuales se les exige que luchen para curarse. Esta moda, que es ideología neoliberal pura y dura llevada al mundo de la salud, traslada la filosofía de baratillo de Paulo Coelho a la enfermedad. Se ve que el mundo emprendedor ya no da para más con esta filosofía, que se pasa la vida dividiendo a la sociedad entre ganadores y perdedores. Pablo Ráez no era un luchador porque era un paciente, una víctima arbitraria de algo tan injusto como sufrir leucemia.
    pablo ráez
    Convirtiéndolo en luchador se está depositando en él toda la responsabilidad para curarse, ocultando que para curarse de una enfermedad nada es más influyente que la inversión pública que se haga en investigación médica y en la calidad del sistema público de salud. Si no fuera suficiente la perversión, cuando la persona fallece porque no se ha curado, que en el lenguaje neoliberal es que no ha luchado lo suficiente, el responsable de perder la batalla es del propio enfermo. De una perversidad monstruosa.
    Una enfermedad como la leucemia es arbitraria, nadie la ha elegido, es desgraciadamente azarosa. Por tanto, nadie elige tener que luchar contra la leucemia o cualquier otra enfermedad del ramo. Los enfermos son pacientes, víctimas que sufren y el éxito de su curación depende de un diagnóstico a tiempo, de un buen tratamiento, de que se gaste dinero público en investigación y de que sean atendidos por un buen equipo médico.
    Igual que este sistema, obsesionado con convertirlo todo en fracasos o éxitos individuales, ha convertido a los emprendedores en una especie de héroes que luchan por salir del paro en soledad sin decir que lo más importante para que un emprendedor tenga éxito es el dinero de partida que le preste su familia para empezar, se lanza ahora a aislar también la enfermedad y a convencernos de que luchar es suficiente para curarse. Da igual que vivas en Senegal que en Suecia, que lo hagas en una chabola o en un chalet de la Moraleja, que tengas acceso a un sistema de salud público y de calidad o que te pidan la tarjeta de crédito al entrar en el hospital.
    Nadie sale a flote de ninguna cuestión importante de la vida luchando en soledad ni aplicando un libro de citas célebres de Paulo Coelho. Nadie sale airoso de un cáncer luchando como si fuera un atleta olímpico. Nadie se convierte en un empresario de éxito sólo teniendo una buena idea de negocio. Nadie consigue sus objetivos sólo soñándolos. Nadie abandona la exclusión social sólo riéndole a la vida. Nadie arregla su relación de pareja mirando de otra forma a su pareja. Nada, absolutamente nada, se soluciona con una frase de azucarillo.
    Ya está bien de convertir cualquier faceta de nuestra vida en un hecho individual del que sólo dependemos de nosotros mismos. Nadie se hace a sí mismo, que es la frase preferida de la insolidaridad, el individualismo y la falta de empatía. Nos hacemos unos a otros, en la salud y en la enfermedad. En lugar de exigirle a las personas enfermas que luchen, sería más útil que lucháramos nosotros por ellos y por nosotros, por todos, y que, por lo menos, dejáramos de votar opciones políticas que recortan de manera homicida en investigación científica y en el sistema público de salud.
    6 min
  • 1 CRITICA A LA PELICULA GHOST IN THE SHELL DEL 2017
    No es raro que en Hollywood se lo pensaran más de dos décadas antes de producir su versión de 'Ghost in the Shell': después de todo, ¿qué necesidad había, considerando que a lo largo de este tiempo numerosos títulos de ciencia ficción –'Matrix' (1999), 'A.I. Inteligencia Artificial' (2001), 'Minority Report' (2002), 'Avatar' (2009), la teleserie 'Westworld'— ya se han inspirado en el clásico 'anime' dirigido por Mamoru Oshii en 1995? Si consideramos además que en su día Oshii ya se inspiró en Philip K. Dick y en William Gibson y en 'RoboCop' (1987), entre otras fuentes, que este 'remake' acabara oliendo a refrito era inevitable.
    En todo caso, el director Rupert Sanders no finge reinventar nada. Al contrario, en muchas de las escenas prácticamente parece haber usado el 'anime' a modo de 'storyboard'. Igual que aquel —y que el manga original, publicado en 1989 por Masamune Shirow—, la nueva película retrata un mundo en el que los seres humanos pueden reemplazar con maquinaria partes del cuerpo que se les adjudicó al nacer. En ese contexto, Mayor (Scarlett Johansson) es algo así como un prototipo: una conciencia humana implantada en una anatomía hecha de piezas mecánicas.
    Mayor trabaja para una división secreta del Gobierno que lucha contra el cibercrimen y el terrorismo. En una de sus investigaciones, mientras persigue junto a su equipo a un misterioso 'hacker', el 'cyborg' poco a poco va descubriendo detalles acerca de su propio pasado, y comprendiendo lo destructiva que la tecnología puede llegar a ser.
    Scarlett Johansson es Mayor.
    Scarlett Johansson es Mayor.
    Del mismo modo que Mayor es un monstruo de Frankenstein hecho de partes biónicas, su representación en esta película parece ser un ensamblaje de los papeles que Johansson interpretó en 'Her' (2013) —un 'software'—, 'Under the Skin' (2013) —un ente no humano que cuestiona su identidad—, 'Lucy' (2014) —una máquina de matar— y las películas de Marvel —otra máquina de matar—. Dada la naturaleza del personaje, se explica que la actriz se pasee por la pantalla andando como si algo le escociera ahí abajo y con permanente cara de palo. Sea como sea, como resultado, es difícil que nada de lo que sucede nos importe. A la película de Oshii, todo sea dicho, ya le ocurría lo mismo.
    En esta película, Johansson parece un ensamblaje de los papeles de 'Her' (2013), 'Under the Skin' (2013), 'Lucy' (2014) y las películas de Marvel
    Desde su estreno, decíamos, han pasado 22 años, y no olvidemos que las cuestiones que planteaba —acerca de la línea borrosa que separa nuestra humanidad de la tecnología por la que dejamos dominar nuestros cuerpos y mentes— ya habían sido planteadas por 'Blade Runner' (1982). En todo este tiempo, los contornos de la ciencia ficción han cambiado tanto que la única forma legítima de reintroducir 'Ghost in the Shell' en la cultura pop sería poniendo algo nuevo encima de la mesa. Decir que no es el caso es pecar de indulgentes.
    Otro fotograma del filme.
    Otro fotograma del filme.
    Cierto que, escena a escena, Sanders hace que sus personajes frunzan el ceño para convencernos de que encarnan algo muy profundo, y que cada 20 minutos de metraje alguno de ellos dice cosas como "Tú sigues siendo tu alma" o "Recuerdos, fantasías… ¿cuál es la diferencia?"; pero todo lo que el 'anime' tenía de oscuro y poético y filosófico ha sido difuminado o directamente eliminado para dar más espacio a las escenas de peleas ralentizadas bajo la lluvia y de 'geishas' androides con pistolas. Si Shirow y Oshii meditaron sobre el alma oculta dentro de la máquina, la película de Sanders es todo máquina y nada de alma.
    Cartel de 'Ghost In The Shell'.
    Cartel de 'Ghost In The Shell'.
    En otras palabras, mucha forma y poco fondo. Como una ostra sin perla. Como un huevo Kinder sin sorpresa. Un envase que no contiene más que ínfulas.
    Después de todo, lo que esta película cuenta no es más que otra historia de buenos contra malos, estrictamente estereotipada y puntuada con secuencias de acción no particularmente inventivas en las que Johansson —a menudo ataviada con un traje mágico que la hace parecer desnuda— salta de rascacielos y atraviesa ventanales; y con planos aéreos que echan mano de todo lo que los avances en materia de posproducción digital pueden ofrecer para reciclar los paisajes urbanos ideados en su día por 'Blade Runner' y 'Akira' (1989). Y ya. Al menos, eso sí, el envase luce.
    10 min
  • EL ACEITE ECOLÓGICO QUE SE LLEVA LA PALMA...TIMOS CON ETIQUETA NATURAL
    Los miedos alimentarios van por modas. Todavía no nos hemos recuperado de los dos meses en los que todos se preocupaban por la panga y pidieron la prohibición en los comedores escolares, cuando ha aparecido un nuevo apocalipsis alimentario: El aceite de palma. A diferencia de otros miedos el rechazo al aceite de palma tiene bastante lógica. El aceite de palma se utiliza de forma masiva por la industria alimentaria por diferentes motivos. El primero es que es muy barato de obtener. Se produce en zonas tropicales de África, Indonesia o América, donde los costos de producción son muy bajos. Otra cuestión es que es una grasa saturada y el punto de fusión es cercano a la temperatura corporal, esto implica que se fundirá en la boca, por lo que sirve para producir esta textura tan apreciada en chocolates y dulces de notar como se deshace mientras te lo comes. Barato y útil, una combinación mágica. Pero claro, no todo es tan bonito como nos gustaría que fuera. El problema del aceite de palma es que es una grasa saturada, por lo que nutritivamente no es aconsejable. Los nutricionistas llevan tiempo denunciando este hecho. Y luego está todo el problema social. Para cultivar palma están talando selvas de alto valor ecológico, y las condiciones laborales de los trabajadores en los países productores son muy malas, lo que explica su bajo precio final. Por lo tanto, a diferencia de otras muchas alertas, el rechazo al aceite de palma podría estar justificado por varios motivos. También se ha señalado que pueda ser cancerígeno, pero esto lo pondría en cuarentena. Es cierto que algunos productos que arrastra en su refinado pueden ser cancerígenos y que un estudio reciente ha visto que puede influir en el crecimiento de metastasis, pero más allá de su influencia en la obesidad y que la obesidad es un factor de riesgo en determinados cánceres, los datos sobre la relación entre aceite de palma y cáncer son demasiado preliminares como para hacer afirmaciones contundentes.
    aceite-de-palma
    El aceite de la discordia
    En este contexto llama la atención la noticia de que la cadena de supermercados ecológicos Supersano, propiedad del exdirector del canal9 en la época del gran derroche Jesús Sánchez Carrascosa, anuncie que va a retirar de sus lineales todos los productos que lleven aceite de palma. Esta afirmación más que tranquilizar preocupa. A ver a ver. Estamos diciendo que el aceite de palma no es recomendable en una dieta, que su cultivo se hace a expensas de suelos tropicales de gran valor ecológico y que su cultivo puede fomentar la desigualdad… y a pesar de todo eso ¿se vende como ecológico? Bueno, ya me he hartado de decir en este blog y en libros como “Comer sin miedo” que a pesar que la producción ecológica se publicite como mejor para la salud, respetuosa con el medio ambiente y más social, nada de esto es cierto. La agricultura ecológica (o agroecología) solo se preocupa que no utilices nada artificial en el proceso de producción, todo lo demás es publicidad engañosa.
    Me he dedicado a hacer una investigación de campo para ver si un producto tan contrario a los valores que presuntamente defiende la producción ecológica es frecuente en productos ecológicos. En los últimos meses las dos principales cadenas alemanas de alimentación presentes en España, han lanzado una agresiva campaña de promoción de los productos ecológicos. Tiene su lógica. España es el principal productor ecológico y Alemania el principal consumidor, que las empresas alemanas nos vendan productos ecológicos es una forma de equilibrar el balance comercial. El pequeño detalle es que muchas veces el producto va de Almería o del Congo a Dusseldorf y luego de Düsseldorf a Burjassot (localidad donde tomé las fotos), emitiendo alegremente CO2 en su transporte, pero todo ecológico. ¿Utilizan aceite de palma estos productos? Vamos a verlo.
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    Primer producto que veo y primera diana. En el Yogur natural con mezcla de cereales aparece la manteca de palma (al final después de la miel). El yogur con frutas en cambio no lleva, pero me llama la atención la interminable lista de ingredientes. Me acuerdo de cuando los gurús de la alimentación ecológica o anti industria alimentaria como Michael Pollan dicen aquello de no consuma nada con una lista de ingredientes larga. Seguimos buscando.
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    Las galletas son un valor seguro. Grasa vegetal de palma (ecológica) en ambas dos. Me llaman la atención las galletas Maria Bio por la acumulación de medallas. Tenemos la marca del fabircante (Gullón), el sello de producción ecológica, la certificación del consejo de Castilla y León e incluso el logo de “Tierra de Sabor” utilizado para los productos de Castilla y León…. pero con azúcar moreno de caña integral y grasa vegetal de palma. ¿Dónde crecen la caña de azúcar? ¿en Tordesillas? y las palmas aceiteras que son ¿de Zamora de toda la vida? Por muy grande que pongan estos logos, ni son productos autóctonos ni los más recomendables para una dieta equilibrada. IMG_20170330_234330
    Paté vegetariano ¿no es una contradicción? con su grasa de palma. Y tenemos más, galletas de chocolate también con su grasa vegetal de palma, por cierto…. al lado del sello de producción ecológica hay un interesante mensaje (abajo a la derecha). A ver que pone.
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    Mira que bien. Van los alemanes a enseñarles a los africanitos como cultivar el cacao y como pueden cuidar las personas o al medio ambiente. Se ve que son tontos. Por cierto, no me imagino que fueran un grupo de africanos a decirle a los alemanes que no tienen que talar un bosque primario para sembrar maíz ecológico o para instalar una fábrica de BMW, algo que han venido haciendo alegremente desde la revolución industrial. ¿Cuantas hectáreas de bosque y cuantas especies se han extinguido en los últimos dos siglos en Europa? No parece que estemos para dar lecciones a nadie. Este tipo de mensajes me parece que representan el más rancio neocolonialismo. Y una curiosidad. Esta empresa solo enseña a los agricultores a cultivar cacao. Con la palma que contienen estas galletas hay barra libre. Pueden deforestar y talar, que el logo solo es para el cacao. Y ya por último, un epic-combo.20170330_191634
    Uno de los problemas del consumo de alimentos procesados es el abuso de se hace del azúcar, algo que es directamente responsable de la epidemia de obesidad que padecen los países desarrollados. Si repasáis las etiquetas veréis que se pone azúcar con alegría, ya sea etiquetado como tal o como jarabe de caña, sirope de ágave, almidón etc. Este producto me encanta, además de aceite de palma, lleva azúcar de dos maneras distintas, como jarabe de glucosa y como almidón, pero eso sí, todo ecológico.
    Por lo tanto, producto ecológico solo quiere decir: Fabricado de acuerdo al reglamento de producción ecológica. Nada más. Y ese reglamento solo te dice que lo que pongas sea natural (incluyendo la homeopatía). Por lo tanto algo ecológico no es ni más sano, ni más sostenible ni más responsable. Solo más caro.
    11 min
  • AMOR...UN POEMA DE JUAN RAMON JIMENEZ
    No, no has muerto, no.
    Renaces,
    con las rosas en cada primavera.
    Como la vida, tienes
    tus hojas secas; tienes tu nieve, como
    la vida...
    Mas tu tierra,
    amor, está sembrada
    de profundas promesas,
    que han de cumplirse aún en el mismo
    olvido.
    ¡En vano es que no quieras!
    La brisa dulce torna, un día, al alma;
    una noche de estrellas,
    bajas, amor, a los sentidos,
    casto como la vez primera.
    ¡Pues eres puro, eres
    eterno! A tu presencia,
    vuelven por el azul, en blanco bando,
    blancas palomas que creíamos muertas...
    Abres la sola flor con nuevas hojas...
    Doras la inmortal luz con lenguas nuevas...
    ¡Eres eterno, amor,
    como la primavera!
    3 min
  • MANUAL DEL PERFECTO MAGUFO CONSPIRADOR
    ¿Eres un apasionado de las pseudomedicinas? ¿Desconfías de todo lo que huela a conocimiento científico y aparentemente racional? ¿Repudias las religiones pero te sientes atraído por otros vaivenes igualmente irracionales?
    Si has respondido que sí a alguna de las preguntas anteriores, equilibra tus energías y respira hondo. Hoy te traemos la guía definitiva para que defiendas todas tus locas ideas en 10 cómodos pasos.
    Punto de partida
    1.- La ciencia es el mal. La ciencia, así de entrada, mal. Eso de la ciencia suena a probetas, a señores con bata, a informes tediosos, a poder establecido. En definitiva: suena a todo aquello que una mente sensible y humanista como la tuya no es capaz de entender. Así que nada, fuera.
    2.- Lo natural es bueno. Este es un mandamiento sagrado: lo natural es bueno. ¿Por qué? Porque sí, cojones. Da igual que lo que tú entiendes por natural en realidad no tenga nada de natural; da igual que lo 'natural' incluya las setas venenosas o la mamba negra; da igual que hace dos siglos 'lo natural' fuera morir de una gripe, de una gastroenteritis o en un simple parto. Todo eso da igual: lo natural es bueno y a callar.
    Si descubres que eso de 'lo natural' no acaba de encajarte, puedes tirar de otra expresión más arriesgada pero que quizá funcione: lo tradicional. Lo tradicional es bueno porque es “lo que se ha hecho toda la vida”. Eso quiere decir que 'lo tradicional' es aquello que tú viviste. O, como mucho, lo que vivieron tus padres o tus abuelos.
    Vaya, hombre, qué casualidad, ¿eh? Millones de años de evolución y resulta que el punto óptimo de la humanidad te ha pillado justo al lado. Nadie dice “Deberíamos vivir como en el segundo tercio del siglo XVII”, siempre son referentes cercanos y conocidos. Si te sientes muy exótico puedes remontarte en el tiempo, pero procura ir lejos. Como mínimo, a “la cultura milenaria china” o a los mayas.
    3.- La 'otra ciencia'. Frente a la ciencia que defiende el establishment, tú vas a defender a la 'otra ciencia'. ¿Y qué es la otra ciencia, te preguntarás? Pues, básicamente, toda aquella cosa que se autoproclama ciencia y que carga contra la ciencia de verdad. Digamos que nos referimos a una ciencia más humana, más empática. Aquella que, contradiciendo todo conocimiento racional, potencia unas teorías que encajan bastante bien en tu cabeza y que, mira tú por dónde, refuerzan la idea preconcebida de la que has partido: lo natural es bueno.
    Recuerda que las conclusiones a posteriori son una cosa rancia y obsoleta: lo suyo es formarse una idea en la cabeza y encontrar las aparentes evidencias que la refuercen.
    Perfilando el vocabulario
    4.- Palabra prohibida: "química". Partiendo del punto número 2, hay una palabra cuya simple audición te provocará sarpullidos: química. Si lo natural es bueno, lo químico, indudablemente, es malo. Da igual que la simple agua sea un compuesto químico (¡peligro, monóxido de dihidrógeno!); todo lo que pueda ser susceptible de estar en un probeta es malo.
    [Imgur](http://imgur.com/LS0zt)
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    Una vez que superes este nivel, puedes añadir una nueva palabra maldita a tu lista: ondas. Sí, amigo, las ondas son uno de los mayores peligros de la humanidad. Y, por tanto, las grandes antenas de telefonía móvil, las conexiones Wifi o incluso un simple microondas pueden amenazar la salud mundial. Da igual que la propia luz del sol sea potencialmente más peligrosa que las ondas de radiofrecuencia: las antenas son malas porque las ondas van por ahí volando... y todo eso.
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    5.- Palabra favorita: "energía". Si tienes una palabra temida, tranquilo, también tienes una favorita: energía. ¿Y qué es la energía, exactamente? Ay, chico, qué sé yo. Es lo que notas cuando un amigo te da un abrazo, o cuando sientes que la persona que está a tu lado te está enviando sentimientos positivos... Además, mira, te sirve para todo: puedes decir frases como “La energía fluye”, “Todos somos energía” o “La energía nos conecta” y quedarte tan ancho :)
    Una vez adoptes esta, y en función de lo aventurero que te sientas (o lo divertidamente chiflado que quieras parecer), puedes adoptar otras: magnetismo, holístico, cuántico, biónico... [Una pista: las palabras esdrújulas funcionan bastante bien.]
    Ante las críticas
    6.- “Pues a mi vecino le funciona”. ¿Alguien te ha dicho que eso de la homeopatía o el reiki no es más que un timo? Imposible... si a tu amigo le funciona, ¿no? Y a tu vecino ese que le dolía no sé qué, y que no se le iba con nada, hizo no sé cuántos y se le fue, ¿no? DEMOSTRADO.
    7.- Correlación = causalidad. Si ves que con el anterior argumento no has convencido a tu interlocutor, rápido, echa un ojo al móvil y busca algún estudio (ejem) que defienda tu teoría. Y si no lo encuentras, insiste en el punto de antes y desarrolla un poco más lo de tu vecino: “Pues mi vecino tenía un catarrazo tremendo, que la medicina no le hacía nada, y tomo homeopatía y en cinco días estaba como una rosa”.
    ¡Já! Ahora sí: DEMOSTRADO. Quizá él te responda algo de que correlación no significa causalidad, o te diga no sé qué de que el consumo de queso provoca que la gente muera enredada entre las sábanas. Pero no te fíes: te está soltando jerga rara para liarte.
    consumo de queso
    8.- “Demuéstrame que no funciona”. Parece que tu interlocutor se está poniendo chulito, ¿no? Pues a ver, si tan listo se cree y tanto dice que la homeopatía, el reiki, las flores de Bach y todas esas loquísimas cosas en las que crees no funcionan, que te lo demuestre, ¿no?
    Vaya, acaba de enseñarte varios estudios que demuestran que la homeopatía no funciona más allá del efecto placebo... Sí, pero, ¿y las energías? ¿Y el reiki? ¡Que te demuestre que no existen! Uy, claro, es que te dice que la carga de la prueba recae sobre ti, no sobre él, ¡menudo listillo!
    9.- “¿A ti quién te paga?”. Mira, se acabó. Con lo optimista y empático que habías empezado, ya se te están empezando a hinchar los cojones. ¿A qué se dedica el listillo que tanto te está cuestionando? ¡OJO, que hay profesiones peligrosas! Si es periodista, médico, científico, investigador... ¡Claro, ahora lo entiendes todo! ¿Por qué se empeñaba tanto en defender a quien tú tanto combates? ¿No le estará pagando alguien para que defienda todo lo que defiende?
    ¿Cómo? ¿Que dice que a él no le paga nadie? ¡Que lo demuestre!
    Conclusión
    10.- TODO es una conspiración. Mira, oye, ahora sí que se acabó. Está todo claro: esto es una conspiración. Se han compinchado la NASA, el Pentágono, los Illuminati, Monsanto, las farmacéuticas, los reptilianos, los médicos, los medios de comunicación y los Power Rangers para enfermarnos, envenenarnos, desinformarnos y, básicamente, así grosso modo, acabar con la raza humana en su totalidad para instaurar un Nuevo Orden Mundial.
    Ahora que has descubierto el pastel...¡¡corre a difundirlo!! Y, sobre todo, cada vez que enlaces uno de esos artículos o vídeos que vas a compartir, no olvides acompañarlo de frases del tipo “Lo que las farmacéuticas no quieren que sepas”, “La cura contra el cáncer que los gobiernos te ocultan”, “Que todo el mundo vea esto” o “Pásaselo a todo el mundo antes de que Facebook / Google / Batman lo borre”.
    12 min
  • EL AGUA CON CLORO. EL HOMBRE QUE ENVENENO EL AGUA POTABLE Y SALVO MILLONES DE VIDAS.
    Esta es la historia del Doctor John L. Leal, quien en 1908, en Jersey City (EEUU), estuvo mezclando el agua de bebida de la ciudad con un producto químico tóxico durante meses. Como resultado no sólo nadie salió herido, sino que se produjo una gran caída en las enfermedades y muertes, y a largo plazo salvó en la ciudad y en el país millones de vidas.
    Pero como toda historia es mejor empezarla por el principio. John L. Leal nació en 1858, su padre, John R. Leal, que también fue médico, lucho en la Guerra de Secesión (1861-1865) donde contrajo disentería probablemente a causa de beber agua contaminada, lo que lo tuvo enfermo durante 19 años hasta que murió en 1882.
    Este hecho fue muy posiblemente la causa de su inclinación hacia los asuntos de salud pública y en concreto le llevó a investigar sobre métodos de desinfección de agua para consumo humano, para evitar así enfermedades mortales como la que mató a su padre.
    Dr. John L. Leal (1858-1914).
    En 1899, Jersey City tenía un grave problema de contaminación del agua potable por aguas fecales así que decidieron renovar las infraestructuras y construyeron un embalse de 26.5 hectómetros cúbicos (Embalse de Boonton). La Jersey City Water Supply Company (JCWSC), que se hizo cargo del proyecto, contrató como asesor sanitario al Dr. Leal, cuya función era asegurar la salubridad de las aguas eliminando las letrinas y otras fuentes de aguas fecales que se situaban aguas arriba del embalse. Desde este, una tubería de 37 kilómetros llevaba el agua hasta la ciudad, como era habitual en la época, sin ningún tipo de tratamiento. Las obras se terminaron en Mayo de 1904.
    Jersey City en 1900.
    En el contrato de la JCSWSC con la ciudad de Jersey City, se estipulaba que el agua debía ser “pura y saludable”, pero a pesar de los esfuerzos, no lo era, por lo que demandaron a la compañía ante la Corte Superior de New Jersey. En el primer juicio de los dos que hubo, que empezó en febrero de 1906 y terminó en Junio de 1908, se puso de manifiesto que al menos tres o cuatro veces al año el agua servida no era “pura y saludable”, por lo que se condenó a la compañía a construir un alcantarillado que impidiera que las aguas fecales llegaran al embalse o a crear “otros planes o dispositivos” que hicieran que el agua alcanzara la calidad requerida. Y para ello disponían de sólo tres meses hasta el segundo juicio.
    El Dr. Leal era experto en bacteriología y había usado anteriormente como Jefe de Salud Pública de la ciudad de Paterson (New Jersey) hipoclorito de calcio para desinfectar casas donde se habían encontrado enfermedades infecciosas como la fiebre escarlata o la disentería. También conocía algunas experiencias de desinfección de agua potable como fue el caso de Lincoln (Inglaterra) donde se usó puntualmente hipoclorito de sodio para matar bacterias tifoideas en el sistema de abastecimiento de agua de la ciudad.
    Pero lo que ahora nos parece normal, usar cloro para tratar el agua potable, en aquellos tiempos era inconcebible. Usar químicos para tratar el agua era impensable y mucho menos usar cloro, que no era ni más ni menos que un potente veneno. Por lo que añadir cloro al agua de beber era un acto de locura o de terrorismo.
    Bomba de cloro como arma química.
    El cloro es un potente químico que puede causar muchos daños si se usa de manera descontrolada o malintencionada, por eso, en todas las instalaciones de agua potable, el acceso al químico y los dosificadores debe estar muy controlada. Pero en la época, convencer a un ayuntamiento o a la población de que un veneno vertido en el agua en su justa medida podía salvar vidas, era poco menos que imposible.
    Esto lo sabía muy bien el Dr. Leal que, sin pedir permiso ni decírselo a nadie, contrató a George F.Fuller, uno de los higienistas más respetados de la época, para que diseñara y construyera la primera planta de cloración continua de agua, usando hipoclorito de calcio.
    Planta de cloración diseñada por George F. Fuller en el embalse de Boonton.
    La planta trataba 141.400 metros cúbicos de agua al día para una población de 200.000 personas. Esta planta era esos “otros planes y dispositivos” que dictaba la sentencia. Tres días después comenzó el segundo juicio.
    En este segundo juicio, en el que se trataba de dilucidar si esos “otros planes y dispositivos” habían conseguido un agua “pura y saludable”, se oyeron docenas de testimonios y se aportaron cientos de pruebas. En un momento dado, según recoge el acta del juicio, el Juez William J. Maggie se dirigió al Dr. Leal:
    Juez: ¿Usted bebe esa agua?
    Dr. Leal: Si señor.
    Juez: ¿Habitualmente?
    Dr. Leal: Si señor.
    Juez: ¿Tendría algún problema en dársela de beber a su mujer o a su familia?
    Dr. Leal: Creo que es el agua más segura del mundo.
    El Juez Maggie dio finalmente la razón a la compañía con este dictamen:
    "Por lo tanto, encuentro e informo que este dispositivo es capaz de hacer que el agua entregada a Jersey City sea pura y saludable para los fines a que se destina y es eficaz para eliminar del agua esos gérmenes peligrosos”
    Desde entonces la cloración del agua se convirtió en un estándar de desinfección en todo el país. En 1918 más de 1.000 ciudades la usaban, salvando en el corto y largo plazo, millones de vidas.
    Fuente: Center for Disease Control (EEUU).
    No obstante el Dr. John L. Leal no recibió ningún reconocimiento por sus contribuciones ya que un operador de la planta y técnico de laboratorio (George A. Johnson), en sus últimos escritos, no mencionó al Dr. Leal y se atribuyó todo el mérito. Afortunadamente en 2013 un grupo de personas de la sección de New Jersey de la American Water Works Association, se reunieron para reconocer su olvidada contribución con un monumento en su tumba como “Héroe de la Salud Pública”.
    Unos meses más tarde, la AWWA estableció un premio anual con su nombre.
    Monumento en la tumba del Dr. John L. Leal. Paterson, New Jersey. Fuente.
    10 min
  • COSTUMBRES COCHAMBROSAS DE LA EDAD MEDIA
    Desde la caída del Imperio Romano y hasta el siglo XVI, la esperanza de vida en Europa apenas superaba los treinta años. No había mujer que no viera morir al menos a uno de sus hijos antes de los cinco años, pues cada recién nacido tenía más probabilidades de perecer que de superar el primer lustro de vida.
    La organización social favoreció la desigualdad a gran escala, pero la inmundicia y las condiciones higiénicas eran igualmente pobres, tanto para los señores feudales como para los siervos. La concentración de la población en burgos y villas levantadas alrededor de castillos no hacía más que agravar la situación. No existía el drenaje, ni el concepto de basura, los restos de comida se mezclaban con excremento humano en el suelo y los animales portadores de virus y bacterias deambulaban entre los cuerpos humanos durante la noche.
    La guerra y la peste eran condiciones frecuentes que reproducían la podredumbre a gran escala. Los cadáveres en descomposición quedaban al exterior por temor a un contagio y al mismo tiempo, significaban un foco de infección que recrudecía con la presencia de ratas y otras alimañas.
    Las historias de castillos, princesas y reyes rodeados de un gran lujo describen a la perfección los cuentos de hadas y una caracterización idealizada de la Edad Media, pero las condiciones de vida en la época eran muy distintas a lo que muchos creen. Éstas son algunas asquerosas costumbres del medievo:
    Lavado de cara
    costumbres de la edad media bol
    Especialmente en la nobleza, el lavado y la exfoliación facial se realizaba con orina, porque se creía que tenía un efecto para eliminar las impurezas de la piel, especialmente cuando se encontraba más caliente. En la actualidad, sabemos que esta práctica no estaba tan errada, muchos productos antisépticos del presente están hechos con amoniaco, elemento abundante en grandes cantidades en la orina.
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    Papel higiénico
    costumbres de la edad media
    A pesar de que una versión primigenia del papel higiénico ya era utilizada en China en los primeros siglos después de Cristo, en la Edad Media se utilizaba la mano y en ocasiones, un par de hojas después de ir al baño. Esto traía consigo la proliferación de enfermedades intestinales, pues los cubiertos de mesa aún no existían y nadie solía lavarse las manos.
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    Pelucas y gorros
    costumbres de la edad media sucio
    Más que responder a una cuestión de moda y estilo, el uso de largas y rizadas pelucas o los gorros que formaban parte de la indumentaria de las personas durante el medioevo, obedecían a un principio básico de la física: el cabello de todas las personas era sucio y estaba lleno de piojos. Llevar algo en la cabeza aseguraba que se mantuvieran en su sitio, especialmente durante la hora de comida.
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    Pisos de paja
    costumbres de la edad media pinturas
    El piso de las casas de los desposeídos estaba hecho en su totalidad de paja. Las personas creían que amontonar paja era una forma efectiva de mantener limpio y cómodo un espacio; sin embargo, las plagas, los ratones, la orina y los excrementos se conservaban mejor en ella. El olor era insoportable y sólo después de años, se agregaba nueva paja.
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    Medicina
    costumbres de la edad media pintura
    El conocimiento de la medicina avanzó más en dos siglos de Ilustración que durante más de 800 años de Edad Media. Uno de los tratamientos más utilizados para toda causa de dolencias eran las sanguijuelas, que se consideraban con propiedades capaces de absorber los males y regresar la salud. Era común ver a personas con sanguijuelas por todo el cuerpo como tratamiento para la fiebre, la peste y otras enfermedades de entonces.
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    Baños públicos
    costumbres de la edad media villa
    Los romanos se especializaron en la construcción de acueductos, canales y baños que juntos formaron redes de drenaje eficientes para su época, pero la tradición quedó olvidada durante el oscurantismo en toda Europa. Los privilegiados solían tener una fosa común con retretes de piedra para ir al baño, pero el agua se mantenía estancada y pestilente hasta que se retiraba; mientras el resto solía orinar o excretar casi en cualquier lugar de la calle o sus casas, cubriéndolo con tierra, paja o hierba.
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    La ducha
    costumbres de la edad media ducha
    El cristianismo sepultó las tradiciones griegas y romanas sobre el cuidado del cuerpo y construyó mitos alrededor de la higiene y específicamente, sobre el baño corporal como una actividad indeseable por Dios. La mayoría de las personas pasaban meses sin que el agua tocara algunas partes de su cuerpo. Algunos registros afirman que en promedio, el individuo del medievo se duchaba entre cuatro y cinco veces al año, cuando sus prendas estaban tan adheridas a la piel que no era posible separarlas sin agua. No obstante, la Iglesia corrigió su punto de vista y para la Baja Edad Media adoptó ritos a favor del agua.
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    La Edad Media es un punto en la historia que demuestra que el devenir y el progreso humano dista de ser lineal. Los distintos saberes acumulados por las grandes civilizaciones antiguas perecieron y el conocimiento se mantuvo más concentrado y hermético que nunca durante siglos.
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  • LA HISTORIA DEL DOBLAJE EN ESPAÑA PARTE TRES
    Pero todo lo bueno tiene un final cercano y a principios de la década siguiente las televisiones ya se habían hecho de un remanente lo suficientemente amplio como para poder reponer películas y series ya dobladas. Así fue cómo las televisiones pudieron dedicar un presupuesto mayor a los programas situados en las horas de más audiencia y competir entre ellas.
    Las telenovelas sudamericanas supusieron otro golpe para la industria del doblaje ya que, además de ser muy asequibles para las televisiones de España, no era necesario doblarlas. Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, el 25% de la audiencia seguía de forma habitual estas emisiones. Así que eran bastante rentables.
    A partir de 1993, muchas empresas del sector tuvieron que cerrar o bien transgredir pactos, convenios e incluso leyes tributarias. La falta de unión en el sector provocó una guerra de precios a la baja y de esto se aprovecharon distribuidoras y televisiones. La calidad del doblaje descendió en gran medida, pues el cliente se conformaba con peores doblajes, ajustes y traducciones, con tal de pagar menos a los estudios de doblaje.
    Esta es la herencia que llega a nuestros días. A pesar de la existencia de un convenio estatal, los empresarios pagan según los precios pactados con distribuidoras y televisiones, con tendencia a la baja, y los profesionales del doblaje sólo tienen una opción: tomarlo o dejarlo, ya que la competencia desleal, proveniente de la masificación y de ciertos "amiguismos" que hay entre los propios actores y directores de doblaje, hace que siempre haya una voz dispuesta a suplir a otra por un poco menos. Esto, obviamente, repercute en gran medida en la calidad de los productos, aunque a los clientes no parece importarles demasiado. Craso error, pues el público, entendido o no, lo detecta y lo sufre. Y esto hace que las versiones originales sean abrazadas por un, cada vez, mayor número de espectadores; aunque siempre constituirán un número menor que los que prefieren las versiones dobladas. No olvidemos que el doblaje en nuestro país es una cuestión cultural y, ya, casi imposible de "evitar".
    El futuro del doblaje es incierto. Es necesario el replanteamiento de muchos aspectos técnicos y sociales. Los planes docentes deberían incluir el doblaje dentro de sus estudios y hacer de él un consolidado bloque industrial y profesional que diese como resultado actores, traductores, directores, empresarios e investigadores de verdadera profesionalidad. Pero hasta hoy, la enseñanza homologada no se hace cargo de ello. Por poner un ejemplo, en Sevilla sólo hay escuelas particulares de doblaje. La Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla no imparte ni una sola asignatura relacionada con esta profesión. Es una simple cuestión de ignorancia y..."presupuestos".
    A pesar de todo, las nuevas infraestructuras tecnológicas que se están desarrollando en España permiten ver la profesión desde un punto de vista más optimista. Se espera que la creación de nuevas estaciones televisivas, a través del sistema de cable, ofrezca una oferta cinematográfica y de programación doblada en las diferentes lenguas de España, con lo cual, las horas de producción ajena doblada tendrá que aumentar en teoría, que no por fuerza. La tecnología digital hace posible recibir la información de distintas formas, la prueba la tenemos desde hace años en el láser disc. El televidente puede escoger el idioma que quiera a través del mando a distancia. En el futuro, esto constituirá un gran avance para la difusión de una cultura políglota a través de la televisión por satélite. Para esto, tan sólo haría falta el consenso entre los diferentes países y la estructura de un marco legal que lo tratara.
    El Libro Verde del Audiovisual de la Unión Europea recomienda que se posibiliten las acciones necesarias para favorecer un doblaje y un subtitulado de calidad que estimulen los intercambios culturales de obras audiovisuales dentro del contexto europeo y mundial. Pero en España, se necesita diseñar una política que acerque ciertos criterios -como el derecho de la propiedad intelectual, el marco laboral o la diferenciación de productos- a los de países como Francia, Italia o Alemania. El doblaje llegaría a ser, de esta manera, una parte indispensable para el conocimiento, la enseñanza y el perfeccionamiento de cualquier idioma. Lo cierto es que cada vez son más las facultades de historia, traducción, sociología, psicología y de ciencias de la comunicación las que muestran un creciente interés por el doblaje.
    Aunque el futuro parece sonreír de nuevo a los profesionales del doblaje en España, no ocurre lo mismo con los estudios. Las televisiones están empezando a crear sus propias salas de doblaje, de manera que les es más fácil controlar la calidad de los productos y rentabilizar los recursos. Este es el caso de la televisión Española, o la autonómica de Andalucía, aunque ésta última en concreto, seguirá necesitando de los estudios de doblaje por el momento, ya que la calidad de sus producciones, deja mucho que desear, y con un par de voces solamente es imposible mantener su doblaje por mucho tiempo, a parte de la competencia desleal que ello implica. Lo cierto es que es sólo cuestión de tiempo. A este paso puede que los estudios de doblaje queden relegados a prestar un mero servicio asistencial a las televisiones cuando éstas tengan sus salas saturadas de trabajo, y a ocuparse del doblaje de películas de la industria del vídeo y de la gran pantalla.
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  • LA HISTORIA DEL DOBLAJE EN ESPAÑA PARTE DOS
    En nuestros días, la única censura que practica el doblaje consiste en la manipulación del idioma para que pueda ajustarse debidamente a los labios de los personajes sin perder el sentido del texto original. Si los personajes de una película hablan en ingles en el original, muchas veces la traducción al español no resulta sincronizable. Las frases en español pueden quedar mas cortas o mas largas comparadas al original. En tal caso, estas frases deben ser ampliadas o disminuidas según convenga, pero nunca se cambiará el sentido y el significado de la versión original. Si esto no resulta así, es que el ajustador, la persona que se encarga de ajustar el guión de los "takes" o tomas, no esta desempeñando bien su labor.
    En los años 40, los actores de doblaje proceden de la radio y del teatro. Es a partir de esta profesión cuando grandes actores del cine contemporáneo saltan a la gran pantalla; este fue el caso de Fernando Rey o Fernando Fernán Gómez. Hacia mitad de los cuarenta la profesión del doblaje se consolida en calidad. En 1947 se realizó el que, todavía hoy, es considerado el gran doblaje español de la historia: "Lo que el viento se llevó"(1939). Se realizó en los estudios de la Metro Goldwyn Mayer y, con la técnica actoral llevada a cabo, marcó una línea a seguir por el resto de los estudios. En los 60, cuando llega la televisión a España, TVE llevaba a doblar las películas a Sudamérica. La primera serie que triunfó en este país fue Perry Mason y tenía un claro acento portorriqueño. A mediados de esta década, las casas de doblaje comenzaron a presionar a TVE para que las películas y series que fuera a emitir, se doblaran en España y no en Puerto Rico o en México. No lo consiguieron hasta principios de los años 70. Títulos representativos de aquel entonces son "Ironside", "La casa de la pradera" y "Vacaciones en el mar". En este tiempo, el público español rechazaba aquellos doblajes en los que se utilizara una variación lingüística que no fuese el castellano. Hasta 1984, TVE no dejo de emitir casi exclusivamente series dobladas en Sudamérica.
    Barcelona se consolida como la capital española del doblaje. Aquí se crea el doblaje por ritmo. Este consiste en que los actores deben sincronizar el texto con el movimiento de los labios del personaje sin haberlo memorizado previamente, tal y como se hacía hasta entonces. Esto da lugar una la reducción de costes a beneficio de la empresa. Al necesitar menos tiempo para doblar la película, paga menos convocatorias a los actores y al personal técnico. La producción aumentó y de los 80 dobladores que trabajaban en 1970, se pass a un censo de unos 160 en 1980. Un dato importante en la década de los 70 es que en 1978 se abolió la censura en el doblaje.
    En los 80 llega lo que se conoce por el boom del doblaje. La industria del vídeo se hace fuerte en Espada y aparecen los canales de televisión autonómicos y privados. La calidad de producción decrece en gran medida y los conflictos laborales se hacen presentes. El doblaje se industrializa. Si en 1982 la facturación de los estudios de Barcelona era de unos 400 millones de pesetas, en 1987 llegaba a los 4.000 millones. Es en esta etapa cuando aumenta el número de dobladores no cualificados, algo que perdura en nuestros días. La escasez de centros, cualificados técnica y humanamente, que se dediquen a la docencia de esta profesión hace imperante la necesidad de su existencia. Todavía hoy faltan centros suficientemente preparados para formar buenos dobladores, y la proliferación de alumnos nada cualificados que se aventuran a "jugar a profesores" es lamentablemente una realidad y un timo.
    A partir de 1989 aparecen convenios de doblaje para la mayoría de las autonomías. Estos eran y son diferentes de los que existen en Madrid y en Barcelona, se llega a cobrar hasta un 30 y un 40 por ciento menos que en las dos grandes metrópolis, lo que provoca una pérdida de competitividad en detrimento de las ciudades ya mencionadas. Valencia, Andalucía, Galicia y El País Vasco ganaban horas para sí al ofrecer al cliente precios mas reducidos.
    A esta competencia desleal, desde el punto de vista de los dobladores de Madrid y Barcelona, le tenemos que sumar la crisis económica que atravesaba España en estos años. El resultado de ésta fue: la difusión de las famosas telenovelas sudamericanas que ahorraban muchas horas de doblaje a las televisiones y, por tanto, dinero; la decisión de las distribuidoras de vídeo de trabajar tan sólo con aquellas películas que ya hubieran sido exhibidas en salas de cine, así se aprovechaba el doblaje de éstas; el hecho de que las televisiones privadas produjesen sus propias series, con lo cual, también se ahorraban horas de doblaje. Además, por estas fechas, las televisiones privadas ya tenían un stock suficientemente vasto como para poder comenzar a reponer sin aburrir demasiado a la audiencia.
    Este es uno de los motivos por los que, de los 4.000 millones que se facturaban en 1987 en Barcelona, la cantidad descendió a 2.000 millones en 1994. Esta situación se agrava aún más si cabe, porque los precios de doblaje subieron bastante en España entre 1988 y 1991. España es el segundo país mas caro de la Unión Europea en lo que a precios de doblaje se refiere, el doblaje de una película de animación de calidad puede sobrepasar los doce millones de pesetas. Alemania es el país en el que más dinero cuesta doblar, e Italia en el que menos.
    La política llevada a cabo por estos años en las diferentes televisiones del país, explica la huelga de los 100 días que en 1993 llevaron a cabo dobladores y empresarios, sobre todo en Madrid y Barcelona. El 6 de octubre de 1993 se suscribía el Convenio colectivo estatal de Profesionales del Doblaje por las asociaciones empresariales AEDYS y ACEDIS, por las empresas del sector, y por los sindicatos U.G.T, CC.OO, APADEMA y APADECA en representación de los trabajadores. Este convenio tenía una vigencia de tres años, aunque fue oficial durante 1996 a efectos reales. Nunca fue respetado en su totalidad en las diferentes comunidades, sólo por aquellas empresas que quisieron llevar una política coherente con los pactos establecidos. En cada comunidad, los dobladores se rigen por su propio convenio.
    La huelga de los cien días de 1993 demostró que el sector no era tan seguro como se creía, a pesar de tantos años de existencia. Desde mediados de la década de los 80, el doblaje en España sufre un grave descenso en su calidad y en su producción. Esto vino a contribuir, entre otros factores, la política llevada a cabo por las distintas cadenas de televisión. Durante los 80, las nuevas televisiones privadas y autonómicas necesitaban gran cantidad de horas de películas y series con las que poder completar sus parrillas de programación. De este modo, los estudios de doblaje tuvieron mucho trabajo.
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