La consciencia sería una ilusión fabricada por el cerebro
El inconsciente actúa antes de la parte consciente.
La consciencia es el estado de la mente que nos permite darnos cuenta de nuestra propia existencia, de la de los demás y de lo que sucede en el mundo en que vivimos.
Parece ser que la mayoría de los procesos cotidianos se gestionan antes desde el inconsciente.
Aunque el cerebro nos engaña, haciéndonos creer que somos nosotros los que tomamos las decisiones.
La consciencia es como una sombra en la cueva de Platón.
Todavía no tenemos una idea clara de lo que es.
Unos investigadores de la Universidad de Boston han propuesto una nueva teoría al respecto.
Para ellos la consciencia es nuestra propia experiencia personal de percibir, pensar, sentir y actuar.
También un sistema de memoria que registra nuestras interacciones inconscientes con la realidad.
Los investigadores nos vienen a decir que la consciencia es como una ilusión.
Un recurso que usa el cerebro para ayudarnos a imaginar el futuro.
Permitiéndonos ser flexibles, creativos y planificar lo que podría venir.
Es decir, que no percibimos el mundo, ni tomamos decisiones o nos lanzamos a la acción directamente.
Antes, de forma inconsciente, ya lo hemos previsto para que, más o menos medio segundo después, lo pongamos en marcha.
Eso significa que el mecanismo inconsciente hace todo el trabajo previo para que la parte consciente pueda reaccionar después.
Lo que arroja esta paradoja: No somos conscientes de nuestra consciencia porque es algo inconsciente.
Incluso, varios estudios aseguran que el inconsciente ya ejecuta algunas acciones fisiológicas sin darnos cuenta.
Las regiones del cerebro responsables del movimiento se activan unos cientos de milisegundos antes de tomar una decisión y realizar un acto voluntario.
Y las decisiones se cuecen hasta diez segundos en el inconsciente antes de salir a la luz.
Algunos entendidos explican porque esto es así.
Según ellos, los procesos conscientes son demasiado lentos para participar activamente en la música, los deportes y otras acciones rápidas.
Ya que requiere tener reflejos y estar preparado para reaccionar en una fracción de segundo.
Esta teoría contradice a otras que sugieren que es preciso que seamos conscientes a la hora de percibir o tomar decisiones.
Otra consecuencia importante sería la del libre albedrío.
Al asumir que el cerebro toma decisiones al margen de nuestra consciencia, este quedaría un tanto relegado.
A pesar de todo, los autores admiten que existe.
Para estos investigadores, el proceso creativo de los pintores, novelistas o diseñadores es el resultado de una buena comunicación entre los procesos cerebrales del inconsciente junto a los conscientes.
Por lo tanto, aquellos que han sido unos visionarios o adelantados a su tiempo, supieron interpretar bien su parte inconsciente.
La consciencia sería una especie de accidente en todo este proceso.
Todavía no sabemos lo que significa.
La reciente teoría de la integración funcional de la actividad de las neuronas propone que surge espontáneamente.
Debido a la complejidad estructural de las partes posteriores de la corteza cerebral.
De manera que si la inteligencia artificial fuera capaz de alcanzar tal grado de complejidad ¿despertaría su consciencia?
La segunda teoría es la de la red o espacio de trabajo global.
Sus autores opinan que la consciencia aparece cuando una determinada información se proyecta a diferentes áreas del cerebro mediante una complicada red de interconexiones.
El principal causante sería la corteza prefrontal del cerebro.
A día de hoy ninguna ha demostrado argumentos suficientes como para ser consideradas una explicación definitiva.
Según Gerald Edelman, quien fue Premio Nobel de Fisiología y Medicina, la consciencia es solo una ilusión.
El reflejo intrascendente de la actividad del cerebro.
Como el ruido del motor de un coche o el humo del fuego.
Sería lo que los filósofos llaman un epifenómeno.
Algo que parece contradecir el sentido común.
Pues muchos sentimos que nos movemos y actuamos guiados por lo que decidimos de forma consciente.
Al final parece que el cerebro lo hace todo.
La consciencia no es un agente externo que nos ordena y controla.
Sino un agente que sigue las órdenes de otro agente interno, el inconsciente.
Y actúa como un mecanismo auxiliar que otorga precisión a nuestro comportamiento.
Como esta muchas otras teorías tratan de dar respuesta al que sigue siendo uno de los mayores enigmas de la humanidad.