LA PRIMERA NAVIDAD EL NACIMIENTO DE JESÚS
Dos evangelistas, Mateo y Lucas, mencionan el nacimiento de Jesús.
El debate entre los estudiosos se centra en saber si nos dicen realmente lo que sucedió o si se trata de una invención con un objetivo teológico.
Las únicas referencias a este hecho nos la dan los evangelios de Lucas y Mateo.
Aunque, sus narraciones parecen contradictorias.
Mateo dice que Jesús nació en Belén, en su casa.
No en un pesebre o en una cueva.
Luego, Mateo justifica que acaban viviendo en Nazaret.
Y hace viajar a la familia por el desierto, huyendo a Egipto, por miedo a Herodes.
Imaginar a dos padres con un niño de menos de dos años cruzando el duro desierto del Sinaí es bastante complicado.
Tras la muerte de Herodes, José decide regresar.
Al final, se instalan en Nazaret, Galilea.
No volvieron a su casa en Belén porque el hijo de Herodes, Arquelao, reinaba en Judea.
Así que José tenía: miedo de ir allá.
Sin embargo, no tuvo en cuenta que Galilea estaba gobernada por otro hijo de Herodes.
Herodes de Antipas, el que sería el futuro asesino de Juan el Bautista.
Por lo tanto, el relato de Mateo tiene una clara intención teológica sin pretensiones de ser histórico.
Los ‘Magos’ se detuvieron en Jerusalén para hablar con Herodes.
Cuando, lo cierto, es que ya sabían lo suficiente como para ir directamente en busca del rey de los Judíos.
Simplemente, podrían haberse encaminado hacia Belén, guiados por las profecías de Miqueas.
El caso es que se detienen en el palacio de Herodes.
Mateo, aprovecha esa ‘parada’ para alertar al rey de los judíos de que había nacido quien le derrocaría del trono.
Y añade la matanza de varios niños menores de dos años.
En realidad, no hay ningún registro de esa barbarie en los documentos históricos de la época.
Ni tan siquiera se cita en el Nuevo Testamento.
Solo Mateo, incluye esa parte.
La intención teológica de Mateo es la de construir un paralelismo entre Moisés y Jesús.
La huida de José con su hijo y su mujer a Egipto, para escapar de Herodes es un reflejo de la de Moisés.
Moisés huyó, porque el faraón deseaba suprimirlo.
Herodes manda asesinar a todos los niños, al igual que el faraón ordenó que los infantes hebreos fuesen arrojados al Nilo.
La historia sigue paralela en los dos casos.
Tras la muerte de Herodes, un ángel le ordena a José regresar de Egipto.
Al igual que cuando fallece el faraón, Yahvé le ordena a Moisés que regrese a ese destino.
La finalidad del relato de la infancia de Mateo es que Jesús reviva el éxodo, el destierro y cumpla con la historia de Israel.
Por otro lado, Lucas no aborda el largo viaje descrito por Mateo.
Y decide invertir el camino.
Para Lucas, la familia vivía en Nazaret y se trasladaron a Belén para cumplir con el censo romano.
Este censo obligaba a sus ciudadanos a registrarse en su ciudad de nacimiento y no en la de residencia.
Habría que imaginarse a los judíos de la diáspora, cruzar todo el Mediterráneo para censarse en su ciudad de origen.
Además, un censo de César no tenía aplicación en Galilea, territorio gobernado por el tetrarca Herodes Antipas.
Es harto difícil imaginar a un marido, obligando a su mujer, casi salida de cuentas, a dejar su casa y a sus familiares para viajar 130 km por caminos peligrosos.
Donde los ladrones y salteadores les podrían atacar.
Y todo para cumplir con un censo que sólo debía firmar él.
Incluso, no era necesario hacerlo en ese momento.
Podría haber esperado a que su mujer diera a luz y luego viajar a Belén.
La conclusión es evidente.
Si ambos evangelistas escriben tantas peripecias para hacer que Jesús nazca en Belén es porque, en realidad, no nació allí.
A parte de Mateo y Lucas, el resto de los evangelistas siempre se refieren a Jesús como oriundo de una pequeña población de Galilea: Nazaret.
El Evangelio de Juan insiste en que nació ahí.
Mateo y Lucas se empeñan en cambiar su lugar de nacimiento hasta Belén por un sentido teológico.
Para que encaje su título de ‘Hijo de David’.
Por el contrario, otros, como Juan, no ven la necesidad de cambiar la historia para ajustarla a una razón teológica.
Los expertos neotestamentarios señalan que las narraciones del nacimiento y la infancia de Jesús de Mateo y Lucas, se escribieron al final.
Es decir, cuando los autores ya habían creado los títulos de: David, Mesías o Hijo de Dios.
Los cuatro evangelistas responden de manera diferente a la siguiente cuestión:
¿En qué momento de la vida de Jesús, Dios le instituye como su Hijo, Salvador y Mesías?
Para Marcos, el evangelio más antiguo, esto sucede en la resurrección.
Lucas y Mateo lo sitúan en el instante de su nacimiento.
Mientras que Juan lo lleva más allá, al principio de los tiempos.
En resumen, que los relatos de la infancia de Jesús parecen más bien teológicos y no históricos.
Ya que cada autor o evangelista, trata de adaptarlo a su ideología.
Así es casi imposible saber cómo fue la primera navidad.