BALLESTER OLMOS TRAS 57 AÑOS INVESTIGANDO SOBRE LOS OVNIS CREE QUE TODAVÍA NO NOS HAN VISITADO
Después de estar 57 años investigando acerca de los ovnis…
Vicente-Juan Ballester Olmos, de 73 años, ha llegado a una conclusión:
Ningún ser de otro planeta ha llegado hasta aquí al mando de una nave tripulada.
Este resultado no le supone una decepción, tras pasarse media vida siguiendo el fenómeno.
Más bien, una liberación.
Olmos opina que la aventura de descubrirlo ha sido fascinante.
Él vive en el centro de Valencia.
Su estudio-biblioteca reúne una enorme y variada cantidad de miles de libros.
En Español, inglés y Francés.
Que tratan sobre ovnis, astronomía y extraterrestres, entre otras materias.
Muchos relacionados con la supuesta llegada de seres de otros planetas a la tierra.
También custodia cientos de documentos con investigaciones sobre el terreno.
Tanto de organismos oficiales como no oficiales.
Expedientes militares, grabaciones a testigos de avistamientos, láminas plastificadas o recortes de periódicos de cinco décadas.
Ballester es conocido por su meticulosidad.
Su obsesión por el dato preciso y por no dejarse convencer de antemano.
Él colaboró activamente junto a un teniente coronel español de inteligencia que debía desclasificar los casos ovnis registrados en España.
Una tarea para la que Olmos llevaba preparándose desde la adolescencia.
El primer paso lo dio el 22 de octubre de 1966.
Leyó un titular en el periódico Levante:
Objeto luminoso sobre el cielo de Valencia.
El texto estaba firmado por un periodista local.
Vicente-Juan le pidió a su padre que le llevara en coche al puerto de Valencia.
Para saber qué era aquello.
Entrevistó al vigilante que dio la voz de alerta, dibujó un croquis de la zona, consultó a los expertos…
Y, finalmente, redactó un informe mecanografiado que especifica lo que fue la bola que atravesó el cielo de Valencia.
Se trató de un meteoro incandescente.
Negativo, no hay constancia de seres extraterrestres.
Esa fue su conclusión del caso.
A partir de ahí, Olmos siguió buscando.
Mientras, trabajó en la Ford, se casó y tuvo 3 hijos.
Asegura que nunca fue un crédulo.
Nunca quiso creer desde el principio, sólo saber.
Hasta que se topó con una cortina de humo.
Ballester entrevistó a decenas de testigos de platillos volantes.
Él considera que esto no es suficiente, sino que tiene que haber pruebas objetivas.
Como huellas o marcas en el terreno, que no sean circunstanciales.
Las descripciones de los declarantes nunca coinciden.
Unos aseguran que las entidades antropomorfas o los ‘visitantes’ son altos, a veces bajos…
En ciertas ocasiones tienen una cabeza enorme…
Ballester cree que los observadores no le mentían, pero no había suficientes pruebas.
Tarde del 5 de marzo de 1979, en Canarias.
Cientos de testigos y observadores vieron un fenómeno luminoso en el cielo.
Lo definieron como un objeto con su estela.
No solo lo vieron desde la tierra.
Un informe secreto del Ejército del Aire agrega las mismas declaraciones de algunos pilotos que conducían aviones por la zona en ese momento.
Incluso, de controladores.
Olmos, con el tiempo, demostró que ese efecto de luz provenía de un misil.
En concreto, de uno balístico intercontinental estadounidense.
Que fue lanzado desde un submarino, situado a 1.000 kilómetros del archipiélago canario.
Lo probó cotejando los documentos secretos de la Marina de Estados Unidos.
Al igual que este hecho, Olmos desmintió muchos otros similares.
Toda su vida ha consistido en eso.
Usar el método científico para respaldar sus averiguaciones.
Y sus resoluciones apuntan a que en muchos casos se trató o bien de misiles, globos sonda, meteoros, nubes, aves o de la entrada de chatarra espacial a la atmósfera.
Su postura le ha costado enfrentamientos con otros investigadores de este fenómeno.
Los ovnis tuvieron su época de esplendor con la conquista del espacio.
Olmos pertenece a esa generación de ufólogos.
En 1992 analizó 84 expedientes, que ocupaban unas 2.000 páginas.
Trataban 122 avistamientos en España.
Resolvieron todos los casos, excepto dos, que, debido a su antigüedad, no contenían datos suficientes para dar una explicación convincente.
Entonces, ¿no hay nada ahí afuera?
Ballester opina que sí.
La probabilidad de que haya vida inteligente en el universo es muy alta.
Carl Sagan calculó que sólo la Vía Láctea podía albergar millones de civilizaciones.
Los estudios más recientes nos sugieren que hay unos 5.000 exoplanetas con bastantes opciones de que así sea.
Sin embargo, el exoplaneta más cercano de todos se encuentra a muchos años luz de la tierra.
De momento, se cree que no se puede rebasar la velocidad de la luz.
En definitiva, nuestro veterano investigador opina que quizás haya extraterrestres.
Pero no pueden llegar hasta aquí.