ANTONIO DE NEBRIJA AUTOR DE LA PRIMERA GRAMÁTICA CASTELLANA
Simbolizó el espíritu de su época.
El Renacimiento español.
Durante toda su vida demostró una gran curiosidad por el saber.
Nebrija es conocido por ser el autor de la primera Gramática del Castellano.
Pero, salvo en los ambientes académicos, poco se sabe de su vida.
Repasemos brevemente algunos de sus hitos.
Nebrija fue un personaje lleno de modernidad.
Capaz de intuir lo que nadie vio en su tiempo.
Su primera audacia fue escribir el Arte de la Gramática Castellana en 1492.
Con esta obra, convierte al castellano en la primera de las lenguas vulgares en estar sujeta a reglas.
Como ocurría con el latín o el griego.
Ambas consideradas como lenguas cultas que servían como vehículo del conocimiento.
Antes que él, nadie entendió la necesidad de fijar esas normas para el castellano.
Una lengua vulgar que todo el mundo aprendía sólo con oírla en su infancia.
Sin embargo, Nebrija consiguió darle prestigio científico.
La Gramática es un reflejo del Renacimiento que se estaba estrenando en España.
Una herramienta que abría todas las posibilidades para experimentar el arte del bien hablar y del bien escribir.
Pero fue un fracaso, ya que no se reimprimió hasta el siglo 18.
Al contrario de lo que ocurrió con las Introductiones Latinae.
El manual de gramática latina que utilizaba en sus clases.
Y que cambió el concepto de la enseñanza en España.
Se trataba de un libro divulgativo que apostaba por la sencillez.
Frente a los complejos manuales que se usaban, heredados de las escuelas de latinidad medievales.
El manual se hizo tan popular que los estudiantes lo reconocían como el ‘Antonio’.
Esta obra sí que tuvo muchas reimpresiones.
Y le dio muchos beneficios al humanista.
Del Antonio se hicieron muchas ediciones clandestinas.
Lo que hoy llamaríamos ‘piratas’.
Para evitar negocios ajenos a su obra, Nebrija consiguió un privilegio de los Reyes Católicos.
Que el impresor Arnao Guillén de Brocar editara su libro en exclusiva.
Así Nebrija se aseguraba el control de su obra.
Un gesto que lo convertía en pionero en la defensa de los derechos de autor.
Mucho antes del copyright anglosajón en la Inglaterra del siglo 18.
Antonio de Nebrija nació en el pueblo Sevillano de Lebrija en 1444.
Aunque hay dudas sobre esta fecha.
Llegó joven como bachiller a Salamanca.
Donde cuestionó a los profesores de la llamada Atenas de España.
El joven Nebrija aseguraba que estos profesores corrompían el latín.
Ya que introducían en las lecciones latinas palabras del castellano.
Algo así como lo que hoy ocurre con el spanglish.
Esto le lleva a viajar a Italia para aprender el latín en su cuna con apenas 19 años.
Este viaje lo transformará en uno de nuestros grandes humanistas.
En Italia decide latinizar su nombre.
Sin embargo del Nebrissensis latino volvería al Nebrija castellano.
También en Italia descubriría un gran invento de su tiempo.
La imprenta de tipos móviles.
Siendo, además, uno de los grandes impulsores de la imprenta en España.
Nebrija permaneció varios años como profesor en la Universidad de Salamanca.
Hasta que recibió el apoyo de un antiguo alumno, Juan de Zúñiga, maestre de la orden de Alcántara.
Zúñiga le ofreció la posibilidad de desvincularse de las servidumbres de la enseñanza.
Y Nebrija se trasladó a sus señoríos de Extremadura.
Esta fue una etapa muy fructífera en la vida del humanista.
Escribió libros y crio hijos fruto de su matrimonio con Isabel de Solís.
En esta corte renacentista, Nebrija escribió la Gramática Castellana.
Luego, un diccionario latino-español y un vocabulario español-latino.
Una tarea que le convierte en uno de los primeros lexicógrafos.
Antonio de Nebrija simboliza el espíritu de una época donde todo está por estrenar.
Y donde el descubrimiento del Nuevo Mundo traerá un tiempo de asombros.
A Sevilla, puerto y puerta de América, llegaban riquezas.
Pero también nuevos alimentos, fauna desconocida…y nuevas rutas que hacían que los mapas de la Casa de Contratación se modificaran a diario.
Precisamente, Nebrija reflejará esos cambios.
Por ejemplo, en su vocabulario español-latino de 1495, introduce la palabra ‘canoa’.
El primer americanismo en una obra en castellano.
La había tomado de una de las cartas donde Colón describe lo que ha visto en el Nuevo Mundo.
Y menciona este término para describir el tipo de barca que utilizaban los naturales de aquellas tierras.
Nebrija estuvo atento para introducirlo en su obra.
Incluso, se atrevió a descubrir los errores en los estudios bíblicos de los copistas medievales.
Y planteó una relectura de las fuentes griegas y latinas.
En concreto, descubrió fallos de traducción en el texto canónico de la Vulgata de San Jerónimo.
Y lo revista desde un punto de vista filológico.
Es decir, en su forma y no en el fondo.
Esto le convierte en un personaje incómodo para la inquisición.
De hecho, Diego de Deza, el inquisidor general inició un proceso contra Nebrija.
Pero se salvó de la hoguera, ya que el rey Fernando destituyó al fraile dominico de su cargo.
En su lugar puso a Cisneros.
Tras librarse del proceso, Nebrija envió una carta a Cisneros recordando esos días amargos.
Es un gran texto que muestra una mirada muy avanzada sobre la libertad de pensamiento.
Justamente, Cisneros le ofrece pasar a formar parte de la novísima Universidad de Alcalá de Henares.
Allí murió el 2 de julio de 1522.
Poco antes de que Elcano regresase tras completar su primera vuelta al mundo.
Abriendo el gran Siglo de Oro español.
Una época en la que el castellano, tras el impulso de Nebrija, se convirtió en la gran lengua de su tiempo.