EL CEREBRO HUMANO NECESITA LA NARRATIVA EL STORYTELLING PARA LA VIDA
El mundo es un sitio caótico, imprevisible.
La vida es todo lo que ocurre mientras hacemos otros planes.
Sin embargo, el cerebro necesita dotar de sentido nuestro mundo.
Nuestra masa grisácea de kilo y medio no es como el procesador de un ordenador.
Sino que necesita narrativa, storytelling.
Le gusta que le cuenten historias y cuentos para entender la realidad.
Por lo tanto, comparte la misma base sobre la que se sustenta la ficción en general.
Así lo explica el escritor británico Will Storr en su ensayo: La ciencia de contar historias.
Donde utiliza la psicología, la neurociencia y el análisis de las narraciones para ver cómo lo procesa nuestro cerebro.
Will analiza todo tipo de narraciones, desde las tragedias griegas, pasando por las novelas rusas o las series televisivas.
Además, el cerebro también crea narrativas para comprender a otras personas.
Para ponernos en su lugar.
El cerebro elabora modelos sobre la mente de los demás.
Hemos evolucionado para experimentar el mundo en forma narrativa.
La realidad es demasiado compleja, la narrativa lo simplifica todo.
Y nos motiva para levantarnos de la cama y superar nuestros obstáculos.
Tendemos a crear hechos que encajen con nuestra historia, nuestra tribu, en lugar de aceptar la verdad.
Will piensa que esto nos afecta, haciéndonos un poco delirantes, a veces.
Al cerebro narrador le gusta concebir el mundo con sus héroes y villanos.
De ahí el éxito de la política.
Y nos cuesta cambiar de opinión por este motivo.
Ya que los pilares de la narrativa sostienen nuestra existencia.
Y si los cambiamos, sentimos que caemos al vacío.
Las narraciones están por todas partes.
En las novelas, en las películas o en la publicidad.
En las historias empresariales, en las tribunas de los parlamentos o en los periódicos.
Por ello, numerosas compañías recurren al storytelling con esta finalidad.
Enganchar a nuestro cerebro.
Y usan la historia del joven que fundó una fábrica partiendo desde cero.
El inicio de un viaje al éxito desde un garaje.
A menudo, en política se habla de la importancia de ganar: la batalla del relato.
De imponer la propia versión de los hechos.
El universo del cotilleo también se mueve en esta línea.
Pero la narrativa puede tener su lado negativo.
Puede servir para encumbrar a héroes con pies de barro o para justificar guerras.
Gracias al maravilloso cuento del héroe falso.
La narrativa subjetiva nos guía en nuestras decisiones cotidianas.
Cuando creemos algo, pasa a formar parte de nuestra historia de creencias.
El significado no es algo objetivo.
Sino que se vale de lo que nos enseña nuestra experiencia.
Según la ciencia, comprendemos mejor nuestro viaje por la vida si le damos forma de relato.
Las historias generan oxitocina en el cerebro.
Una hormona que aumenta nuestra confianza y genera sensaciones agradables.
Las neuronas espejos son esenciales para la empatía.
Nos permiten ponernos en la piel de los protagonistas de los relatos.
Sufrir o alegrarnos por los otros.
Tal y como ocurre desde la butaca de un cine al ver una proyección.
El Instituto del Cerebro de la Universidad del Sur de California afirma que las historias provocan una respuesta universal en el cerebro.
Como si nuestra reacción formase parte de nuestra naturaleza más fundamental.
El pensamiento simbólico se desarrolla gracias a las narraciones.
A través de los cuentos, los más pequeños llegarán a pensamientos más abstractos.
Los ancianos de la tribu explicaban el mundo mediante narraciones a los recién llegados, sentados alrededor de la hoguera.
Igual que un cuento con moraleja es un andamio mental para entender una historia.
Son nuestras formas de adquirir conocimiento sobre el mundo.
Vladimir Propp fue un formalista ruso.
En su obra de 1928, la morfología del cuento, recabó las 31 funciones que sirven como elemento fundamental de toda narración.
Por ejemplo, el héroe transgrede una prohibición.
Recibe un objeto mágico.
Parte de su hogar y vuelve a casa.
Con estos elementos se construyeron relatos fundamentales.
Como la epopeya de Gilgamesh.
El mitólogo Joseph Campbell también encontró una estructura común en muchas historias.
Y lo describió en su obra: El héroe de las mil caras.
Que se editó en 1949.
Según Campbell, la mitología incluye elementos como: la partida, la iniciación, la culminación o el regreso.
Y le sirvió de inspiración a George Lucas para crear su famosa trama de Star Wars.
Gracias a este esquema, Lucas toco la tecla adecuada.
Una muy arraigada en la cultura humana.
La de la narrativa.
Además, el psicólogo Carl Gustav Jung describió los arquetipos en lo más profundo de nuestra psique.
Aquellos que forman parte de los sueños y narraciones universales.
Son imágenes que hablan al inconsciente colectivo de la humanidad.
Aparecen en diferentes culturas.
En los sueños de todo tiempo y lugar.
Figuras como: la madre, el creador, el guerrero, el bufón o el héroe.
Representan estructuras psicológicas profundas.
En resumen, nuestro mundo, nuestra realidad está configurada a base de narrativa-story telling.
Una combinación recurrente de los mismos mimbres a lo largo de la historia.