UNOS CIENTÍFICOS ESPAÑOLES VAN DETRÁS DEL REJUVENECIMIENTO CELULAR PARA VIVIR MEJOR
Juan Carlos Izpisúa es uno de los científicos españoles que lideran la biomedicina internacional.
Ahora también trabaja para Altos Labs.
Una empresa que pretende transformar la medicina a través del rejuvenecimiento celular.
En este proyecto participan investigadores punteros, como varios premios Nobel.
Y cuentan con 3.000 millones de dólares de presupuesto.
Izpisúa se pone al frente de uno de sus tres institutos, el de la localidad californiana de San Diego.
Su equipo había logrado revertir el envejecimiento en ratones de mediana edad.
Logrando que su piel y sus riñones fuesen similares a los de roedores jóvenes.
Y sin efectos secundarios negativos.
El español perfecciona el descubrimiento del japonés Shinya Yamanaka, Nobel de Medicina en 2012.
La clave para devolver a las células adultas a su estado embrionario está en cuatro proteínas.
Las conocidas como factores de Yamanaka.
A partir de 2016, Izpisúa consiguió que este proceso fuese seguro y eficaz, al menos en los roedores.
Sin embargo, hay otras vías de rejuvenecerlas.
Por ejemplo, mediante los compuestos metabólicos.
A través de los metabolitos endógenos, capaces de reprogramar la célula.
Otra de sus líneas de investigación está enfocada a utilizar otras especies animales para conseguir órganos aptos para trasplantes.
De hecho, en enero de este año se realizó el primer trasplante de un corazón de un cerdo, modificado genéticamente, a una persona.
El planteamiento de este científico es sencillo.
Las células humanas se pueden volver a programar.
Para hacer que nuestros tejidos vuelvan a tener las características saludables de las primeras etapas de la vida.
Así podremos mejorar cualquier enfermedad.
Un concepto que nos acerca a la medicina de precisión.
La mayor parte de las enfermedades tienen que ver con el epigenoma.
Lo que está por encima del genoma.
A lo largo de nuestras vidas, allí se van añadiendo una serie de grupos químicos.
Y provocan que la célula deje de ser funcional.
Por lo tanto, este concepto de medicina trata de rejuvenecer la célula.
Y dejar que ella se encargue de retrasar la enfermedad.
Una célula joven es capaz de lidiar con todas las lesiones.
Este concepto se podría aplicar a cualquier célula de nuestro organismo.
La acumulación de errores en el epigenoma puede provocar la aparición de cáncer.
Según Izpisúa, aunque lográsemos erradicar el cáncer, nuestra esperanza de vida no aumentaría más de dos años.
Por lo tanto, lo fundamental es enlentecer la degeneración que ocurre en nuestras células.
A principios del siglo Xx la esperanza media de vida estaba en 40 años.
En medio siglo se incrementó en 30 años gracias a los antibióticos, las vacunas y la higiene.
Ahora estamos viviendo una segunda revolución, más lenta.
Que tiene que ver con la calidad de vida.
No se centra en una enfermedad específica.
Sino en un abordaje general de la medicina.
El objetivo es que vivamos de la manera más saludable posible.
Los sistemas de salud gastan más dinero en los dos o tres últimos años de vida del ser humano.
De momento, los avances están así.
En el laboratorio han podido curar varias enfermedades en distintos órganos y tejidos.
También en células humanas ‘in vitro’.
El siguiente paso será probarlo en organoides.
Que son pequeños mini órganos sintéticos humanos que se crean en un laboratorio.
De esta forma se ahorran el tener que probarlo en primates.
La ciencia avanza desde muchos ángulos.
El trasplante de órganos y tejidos es muy prometedor.
Pero la incompatibilidad inmunitaria entre especies es algo difícil de resolver.
Izpisúa cree que es más efectivo rejuvenecer nuestras propias células, sin necesidad de llegar al trasplante.
Este podría ser el grial, el tratamiento estándar para cualquier paciente.
Otro enfoque prometedor es el de la joven española Corina Amor.
Con tan sólo 27 años presentó una revolucionaria tesis doctoral.
Una terapia experimental para eliminar las células responsables del envejecimiento y el cáncer.
En la juventud, las defensas del cuerpo humano son capaces de destruir estas células dañadas, las senescentes.
Pero a medida que pasa el tiempo, el sistema inmune ya no da abasto, y estas células se van acumulando.
El equipo de Amor extrajo unos glóbulos blancos, los linfocitos T.
Y los rediseñó en el laboratorio para que destruyesen las células senescentes.
Sus hallazgos se publicaron en la revista Nature.
Los linfocitos T modificados son conocidos como Car-T
Y ya se emplean con éxito en ciertos linfomas y leucemias.
Amor también pretende que vivas más y mejor.
Y opina que la duración de la vida humana se podría extender hasta los 130 años.
Existen seres vivos que no envejecen, como algunos celentéreos.
En cambio, la esperanza de vida en los mamíferos está limitada genéticamente, según la española.
Aunque lograsen eliminar las células senescentes, seguiríamos envejeciendo, aunque más lentamente.
Ambos son dos casos de científicos españoles a la vanguardia de la investigación y el desarrollo.
Y seguro que aportarán grandes descubrimientos en el campo de la salud muy pronto.