LAS MIL FORMAS DEL DIABLO
Príncipe de las tinieblas, señor oscuro, antigua serpiente…
Son algunos de los títulos del Diablo.
Su sola mención ha generado temor y rezos a miles de creyentes a lo largo de los siglos.
El maligno es la máxima representación de la oscuridad.
Pero…¿De dónde salió?
En este vídeo intentaremos conocer su origen.
Occidente es heredera de la civilización griega.
De ahí nos llegó la filosofía, la democracia o muchas expresiones griegas.
La religión cristiana tomó prestadas algunas imágenes de su mitología.
Alguna, para reflejar el mal en su máxima expresión.
Como fue el caso del Semi-dios Pan.
Existen iglesias, cultos y personas que siguen al diablo.
Su imagen siempre se asoció a los carneros.
Se le atribuyen largos y puntiagudos cuernos.
Una cola espectral…y hasta un tridente.
Una forma que utiliza para atormentar a las almas durante toda la eternidad.
Parece que se inspiró en la figura del Semi Dios Pan de los griegos.
Pan fue el protector de pastores y rebaños.
Y también quien hacía llegar las suaves brisas del amanecer y del atardecer.
Vivía en una gruta del Parnaso, acompañado de ninfas.
Poseía el don de la profecía.
Era un gran cazador, música y curandero.
Era famosa la manera en la que hacía sonar su legendaria flauta.
Su aspecto físico destacaba.
Era un híbrido entre un hombre y una cabra.
Tras su apariencia, presentaba un lado canalla.
Era un ser lujurioso.
Le gustaba esconderse en lugares sombríos.
Donde espiaba a las ninfas desde la maleza.
Disfrutaba asustando a las ovejas y a los hombres.
Era una deidad de la fertilidad.
Sin embargo, se mostraba irascible cuando se le despertaba de la siesta.
Y también representó la parte salvaje de la naturaleza.
Su habilidad fue la panolepsia.
Podía poseer el cuerpo de otro ser.
A partir de su imagen se fue construyendo la de Satanás.
Las primeras comunidades cristianas convivieron con los creyentes de los antiguos dioses.
Los primeros denostaron a este tipo de personaje.
Y decidieron que su imagen serviría para mostrar toda la maldad que existiese en la tierra.
Tras el Concilio de Nicea, en el año 345, se asentaron las bases de la Iglesia Católica Romana.
Los teólogos cristianos empezaron a transformar a Pan, un dios muy venerado tanto en Grecia como en Roma, en el mismísimo Satanás.
En Roma era conocido como Fauno.
La iglesia ideo que el diablo se introducía en un cuerpo humano.
Y podía poseer a una persona.
Los valores ascéticos de la tradición judeocristiana obraron el cambio.
Pan era una figura hibrida, una señal de la deformidad moral que se le atribuye al diablo.
Con su cola, pezuñas, cuerno y perilla.
El imaginario popular dio para todo lo demás.
El demonio es mucho más que esta imagen.
Ya que puede instalarse en el corazón de los hombres y mujeres.
Y puede ocultarse tras rostros hermosos o voces amigables.
Baphomet fue una deidad adorada en la antigua Babilonia.
Un ser con cabeza barbada y pequeños cuernos.
Al igual que los faunos de la mitología romana.
La cabra era un símbolo de fertilidad y perversión en la Antigüedad.
Una confrontación con la idea del cordero de Dios.
En el Génesis se describe al representante del mal como un Leviatán.
Una bestia marina del Antiguo Testamento.
Que sale del mar con sus siete cabezas y diez cuernos.
Mientras que en el Apocalipsis, Satanás tiene forma de dragón rojo.
En el Libro de Enoc, una antigua obra religiosa judía, se menciona el origen de los demonios y los gigantes.
Explicando por qué algunos ángeles cayeron del cielo.
Y luego, tuvo que aparecer el Gran Diluvio.
Este libro no pertenece al canon bíblico.
Y sólo se usa en las iglesias cristianas ortodoxas de Etiopía y Eritrea.
Se halló en los Rollos del Mar Muerto.
Al principio, los 200 Ángeles caídos era un grupo celestial que salvaguardaba los inicios de la humanidad.
Se les otorgó entendimiento y libertad.
Pero comenzaron a cuestionar a su creador.
La mayoría de ellos cayeron en la lujuria o en la vanidad.
Ya que se enamoraron de las hijas de los hombres y engendraron hijos con ellas.
Sus descendientes fueron los Nephilim, semidioses gigantes, hijos de ángeles y humanas.
Dios los expulsó del cielo y los desterró al infierno.
El más conocido de todos fue Lucifer o Satanás, el portador de luz.
Es el que más veces aparece en la Biblia.
Dios lo creó como su hijo pródigo.
Le dotó de gran belleza, inteligencia y perfección.
Y era el encargado de organizar al resto de ángeles.
Lucifer no supo manejar tanto poder.
Se sintió superior a Dios.
Al final, este le desterró del paraíso junto con la tercera parte de la corte celestial.
Fue el primer Ángel Caído.
En el Nuevo Testamento a Satanás se le nombra como Diablo.
Que viene del verbo griego diaballo, acusar.
Lucifer no aparece mencionado directamente en el Antiguo Testamento.
Aunque para el cristianismo, Satanás y Lucifer con lo mismo.
El Adversario de Dios.
Según el libro del Apocalipsis, Cristo vencerá a Satanás y lo enviará al infierno.
La Biblia no menciona que Satanás gobierna o habita como Rey del infierno.
Sino que irá como prisionero.
La imagen del Diablo como monarca del averno proviene de los escritos literarios de Dante y Milton.
Es famosa su frase del Paraíso perdido sobre que…
Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.
El vocablo infierno viene del latín infernum, inferior.
El objetivo del Diablo es seducir con mentiras a todo el mundo.
Arrastrar a los hombres a sus propias tinieblas.
Como hizo en el relato de la caída de Adán y Eva.
Donde se encarnó en serpiente para que estos abandonasen el paraíso.
Después trató de tentar tres veces a Jesús en el desierto.
La profesora de Princeton, Elaine Pagels explica el origen de Satán en sus estudios.
Los cristianos hicieron suyas las creencias babilónicas de un príncipe de las tinieblas.
Posiblemente de la religión de Zaratustra, el Mazdeísmo.
Que cuenta con una figura opuesta a Dios.
Hubo un choque con otras creencias y religiones.
En este caso, el cristianismo usó esta figura para combatir la religión griega y romana.
Las palabras diablo y demonio son un legado de la influencia griega sobre el cristianismo.
Demonio significa fuerza.
Diablo es el divisor. El que divide.
Se usó mucho su representación cultural durante la Edad Media.
En la actualidad su figura es recurrente en la cultura del rock, el pop y otras vertientes.