LOS 40 DÍAS DE JESÚS DESPUÉS DE RESUCITAR
Según la Biblia, Jesús resucitó.
Y caminó por la tierra durante 40 días…
Antes de ascender al cielo.
Entre su resurrección y ascensión a los cielos, Jesús permaneció 40 días en la tierra.
Sin embargo, las Sagradas Escrituras no ahondan en detalles sobre qué hizo durante ese tiempo.
Lo único cierto, es que fueron cuarenta días.
Es un número con un simbolismo especial.
También, fueron 40 los días que Jesús pasó en el desierto.
Como menciona Marcos 1:13.
Recordad que Jesús fue crucificado un viernes, por los romanos.
Murió en la cruz.
Y fue ungido y sepultado en la tumba dispuesta por José de Arimatea.
La tumba de Jesús de Nazaret apareció misteriosamente vacía…la madrugada del domingo.
Según el Nuevo Testamento, Jesús regresó de entre los muertos.
Y volvió durante 40 días a nuestro mundo.
Cuando regresó, el hijo de Dios e hizo carne.
Era susceptible de ser tocado, y portaba las marcas de los clavos.
Incluso, caminó, habló con la gente y predicó durante semanas.
Cuando transcurrieron esos 40 días, ascendió a los cielos.
Para sentarse a la diestra del Dios Padre.
El Nuevo Testamento cuenta muy poco de este milagro fundamental de la fe cristiana.
Las fuentes se hallan en los Evangelios canónicos y en los adicionales.
Como en algunos apócrifos, el de Tomás y el de María Magdalena.
Algunos evangelios apócrifos se encontraron en 1945, en el desierto egipcio, dentro de vasijas, ocultas bajo tierra.
Y afirman que Jesús ofreció enseñanzas secretas después de su resurrección.
Habló del verdadero significado de la vida en este mundo y sobre la salvación del hombre.
Según estas fuentes, durante esos 40 días, Jesús realizó seis apariciones entre Jerusalén y el Norte de Galilea.
Apareció en momentos y lugares distintos ante diferentes personas.
Al principio, les costó reconocer la identidad de Aquél que estaba ante ellos.
Jesús apareció como él mismo delante de sus discípulos y seguidores.
Aunque, al mismo tiempo, era otro, un Jesús transformado.
Para los que le vieron, no fue nada fácil, reconocerle inmediatamente.
Y más cuando se dieron cuenta de que ya no estaba en la misma condición de antes.
Luego, se abrió, entre ellos, una nueva capacidad de descubrimiento.
Lucas afirma en la Biblia que Jesús no era reconocible de inmediato.
No era un fantasma.
Pese a que podía aparecer y desaparecer a voluntad.
Lucas concluye con que Jesús podía ser tocado y podía comer.
La primera persona que vio a Jesús resucitado fue una mujer, María Magdalena.
Quien había participado en los preparativos de su entierro.
Este hito marca el inicio de estos 40 días de Jesús en la tierra.
El primer día de la semana, muy de mañana, un grupo de mujeres fueron al sepulcro.
Eran María Magdalena, Juana la hija de Jacobo y otras.
Traían unas especias aromáticas que habían preparado.
Pero hallaron removida la piedra del sepulcro.
Al entrar, no vieron el cuerpo de Jesús.
De pronto, aparecieron dos hombres con vestiduras resplandecientes.
Ellas sintieron temor y bajaron el rostro a la tierra.
Su voz les dijo.
¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado.
Entonces, ellas dieron nuevas de todas estas palabras a los once y al resto.
Al enterarse, no las creyeron.
Pedro se levantó y corrió al sepulcro.
Cuando miró dentro, comprobó que era cierto lo que ellas decían.
Juan agrega que María se quedó fuera, junto al sepulcro, llorando.
Mientras, dos ángeles con vestiduras blancas le preguntaron aquello de:
Mujer, ¿por qué lloras?
Al volverse, ella vio a Jesús de pie.
Y luego corrió a anunciar lo que había presenciado.
Lucas nos recuerda su segunda aparición.
Tuvo lugar unas horas más tarde.
En el camino entre Jerusalén y la aldea de Emaús.
Jesús se le aparece a Cleofás y a su compañero de camino.
Estos dos discípulos hablaron con Jesús durante un tiempo sin saber quién era él.
Horas más tarde, se sentaron a comer en una posada.
Jesús bendice y parte el pan.
En ese momento, se dieron cuenta de quién era.
Cuando el pan llegó a la mesa, Jesús desapareció.
Cleofás y su compañero se dieron cuenta de que el Mesías había vuelto de la tumba.
La tercera aparición se produce en Jerusalén.
Los apóstoles se habían ocultado, porque tenían miedo de correr la misma suerte que Jesús.
Repentinamente, cómo atravesando una pared, Jesús apareció ante ellos.
Ellos creyeron ver a un espíritu.
Jesús les mostró sus manos y pies.
Y luego se comió un trozo de pez asado con ellos.
La cuarta aparición ocurrió 8 días después de la tercera.
Esta vez, el incrédulo Tomas sí se encontraba allí.
Las puertas estaban cerradas, pero Jesús llegó.
Y le dijo a Tomás que pusiera su dedo entre sus manos.
Y comprobase su costado.
A partir de entonces, Tomás pasó de ser un incrédulo a un ferviente evangelista.
Aunque su evangelio copto o gnóstico, no ha sido aceptado oficialmente por la iglesia.
La quinta aparición de Jesús fue en el Mar de Galilea, a 100 km al norte de Jerusalén.
Los discípulos pescaban en el Mar de Galilea.
Esa noche, no habían logrado coger ni un solo pez.
De repente, entre la bruma del amanecer, un hombre les dijo.
Echad la red por el otro lado de la barca.
Le hicieron caso y llenaron las redes de peces.
Pedro reconoció entonces a Jesús.
Quien se sentó frente a la hoguera con ellos.
Y ahora nos queda el momento más extraordinario de estos 40 días.
La ascensión de Jesús a los cielos.
La sexta y última aparición se produce en el Monte de los Olivos.
Ubicado en el valle de Kidrón, al este de Jerusalén.
Según Lucas, Jesús llevó a los discípulos desde Jerusalén a Betania.
Allí les dijo a los apóstoles que ellos serían los encargados de predicar la Buena Nueva que él les había enseñado.
Antes de partir, en el Monte de los Olivos, el Nazareno les revela a algunos cómo será su futuro.
A Pedro le dice que morirá de forma violenta.
Como así fue.
Pedro fue crucificado en una cruz en forma de X.
El sorprendido Pedro miró atrás y vió a Juan, el más joven de los discípulos.
Le preguntó a Jesús sobre cómo sería su muerte.
El Nazareno le reprendió, le contestó que no era asunto suyo.
Finalmente, Jesus dijo que tenía el poder en el cielo y en la tierra.
Que tratasen de hacer discípulos suyos en todos los pueblos.
Que los bautizasen y les enseñasen su palabra.
Llegó la hora de marchar.
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo, dijo.
Jesús los bendijo a la vez que subió al cielo.
Y se escondió en una nube.
Mientras los apóstoles miraban al cielo, aparecieron dos hombres vestidos de blanco.
Y les dijeron que Jesús vendría del mismo modo en que lo han visto subir al cielo.
Estos 40 días después de la resurrección simbolizan el triunfo del Nazareno sobre las fuerzas terrenales.
Y supuso el aliento definitivo a sus apóstoles
Quienes estarían dispuestos a morir por Jesús y la fe cristiana.
La mayoría de ellos tuvo una muerte horrible.
Pero su sacrificio y su mensaje hizo tambalear al Imperio Romano.
Y estos fueron los dos sucesos tan extraordinarios que acontecieron.
La resurrección y la ascensión a los cielos.
Dos hechos que son la base de la cristiandad, más de 2000 años después.