La exposición Romanos contra romanos visita el Ceip Aitana 25 de marzo del 2022
Nos han instalado la exposición: Romanos contra romanos.
Sertorio y las guerras civiles en el sudeste de Hispania.
Permanecerá una semana en nuestro colegio.
Vamos a comprender la historia que se narra en estos paneles.
Varios escritos antiguos ya mencionaban la existencia de estas ruinas.
La información escrita más antigua es del año 1853.
Obra del alicantino Federico de Botella y Hornos.
El conocido historiador, Pedro María Orts también se refirió a estos restos calcinados de un pueblo.
Que había sido destruido en época remota.
El sacerdote José Belda Domínguez fue Director del Museo Arqueológico de Alicante.
Sobre 1943 visitó el Tosal de Polop.
Así se llamaba en ese momento.
Belda creyó que se trató de un poblado ibérico fortificado.
Más adelante, en 1956 se construyó una carretera de acceso al mirador.
Y destruyó parte del yacimiento.
Miquel Tarradell y Alejandro Ramos trataron de recuperar toda la información posible antes de que se perdiera.
Y cavaron las estancias que están a la izquierda de la calle de ascenso.
Las excavaciones arqueológicas de la Universidad de Alicante comenzaron en el año 2013.
Y se hicieron para documentar toda la información descubierta en los años 40 y 50.
Durante más de setenta años, se pensó que hubo un poblado ibérico.
Pero los hallazgos de la Universidad de Alicante nos revelaran lo que ocurrió de verdad.
Nos hallamos ante lo que fue un fortín romano.
Se construyó hacia el año 77 antes de cristo por el ejército de Sertorio durante la guerra civil romana.
Incluso se ha recuperado el ánfora ritual.
Servía para invocar la protección del fortín por parte de los dioses.
El ánfora solía contener vino o garum.
Y era una ofrenda a los dioses a cambio de su protección.
Desde el verano de 2020 se pueden visitar estos restos arqueológicos en el Tossal de la Cala.
La manera de cimentar las estancias en zapatas de piedra y otros detalles de las excavaciones del 2013 les dieron la pista definitiva a los arqueólogos.
Se trataba de un tipo de arquitectura romana republicana.
Posiblemente, el Castellum estuvo vigilado por dos centurias.
Y se dividieron en veinte contubernia.
Su misión fue la de vigilar la llegada de naves del ejército contrario.
Las que se dirigían a su base de Cartagena.
La vida de aquellos soldados era muy exigente.
Un panel nos relata que un contubernium era la unidad básica del ejército romano.
Es decir, un grupo de ocho soldados que compartían habitáculo y obligaciones.
Su rutina comenzaba con el desayuno.
Y cada uno tenía sus deberes.
A unos les tocaba vigilar la entrada, la muralla o el alojamiento del comandante.
Y otros iban de maniobras al campo o entrenaban con las armas dentro del fortín.
Debían estar preparados para un posible ataque.
Continuemos con nuestra historia…
Sertorio se alió con los piratas cilios para asaltar estas naves mercantes y robarles su contenido.
Los cilicios tenían un refugio en la Cala de Finestrat.
Ahora veamos el contexto general para situar este Castellum de la Cala.
Formaba parte de una cadena de fortines costeros.
Se extendían a lo largo del litoral de las dos comarcas de la Marina.
Su base estaba en el puerto de Denia.
Los fortines se comunicaban mediante señales de humo.
Se levantaron sobre acantilados de difícil acceso.
Para mejorar su posición de defensa.
Ahora conozcamos cómo fue esta guerra de Romanos contra romanos.
Antes del dominio de Julio César, el Senado Romano nombró dictador a Lucio Cornelio, Sila.
Lo primero que hizo fue intentar acabar con su adversario: Quinto Sertorio.
Sertorio era un general que dominaba esta zona.
Sila envió a sus dos mejores comandantes: Metelo Pío y Pompeyo.
Para destruir el ejército del rebelde Sertorio.
Sertorio decidió levantar una hilera de Castellums frente a las costas de Ibiza.
Para interceptar los suministros que Roma enviaba al general Sila.
Las naves cargadas de armas y alimentos tenían que pasar entre Alicante y la Isla.
Pero las tropas de Sertorio les esperaban en este fortín para atacarlas.
Sertorio no disponía de naves.
Así que llegó a un acuerdo con los piratas cilicios.
Los piratas se habían asentado en Denia.
El acuerdo es que los Cilicios les ayudarían a capturar cualquier galera romana que avistasen.
Gracias a este pacto, sus Castellums se llenaron de todo lo que robaban.
De vasijas de aceite, vino y otras provisiones.
Los castellums se alzaban en las calas y en las desembocaduras de los barrancos.
Solían medir lo mismo. Media hectárea.
Y estaban comunicados visualmente.
Como dije, encendían hogueras cuando llegaban las naves que iban a atacar.
Las señales de humo hacían que la información pasara de un fortín a otro de la costa, en poco tiempo.
La exposición nos habla de cómo mantenían el Castellum.
La conservación del fortín era fundamental.
Además de soldados, participaron carpinteros, albañiles, mozos de cuadra o de almacén.
También había médicos que se encargaban de cuidar a los enfermos.
Los escribas eran los que redactaban las cartas oficiales y los que llevaron las cuentas.
Cada día hacía falta agua y leña.
Y se mandaba a los soldados a cazar en busca de carne fresca.
Antes de irse a dormir, se dejaba todo el equipo impoluto.
Durante la noche a algunos les tocaba hacer guardia.
Con todo, había tiempo para el juego y el ocio.
Ya que se hallaron unas fichas de juego en este yacimiento.
En los paneles nos explican cuál fue su dieta.
La dieta del soldado era variada.
Pero no podían faltar tres alimentos: el trigo, el vino agrio y el aceite de oliva.
El vino y el aceite proveían de Roma.
Llegaban envasados en ánforas.
Mientras que el aceite servía como alimento, para la iluminación y para el mantenimiento de los objetos de metal y cuero del soldado.
La sal era un elemento imprescindible.
Se usó para condimentar y conservar alimentos.
Aunque también tuvo una función médica.
La dieta del fortín se completó con hortalizas, legumbres, frutas, leche, queso o carne fresca.
Cada contubernio cocinaba su ración diaria en una cocina portátil
Y emplearon ollas, cazuelas y sartenes.
Otro de los paneles nos ilustra sobre el salario.
En estos fortines se encontraron monedas ibéricas y romanas.
Solían ser ases de bronce, algún denario de plata o téseras de plomo.
Sirvieron para pagar a las tropas.
Y los soldados las usaron en sus compras cotidianas.
Ahora continuemos con nuestra historia…
Sin embargo, el acuerdo entre los piratas cilicios y Sertorio no duraría mucho tiempo.
Una embajada del rey Mitríades sexto atracó en Denia en el 75 antes de Cristo.
Los Cilicios reclamaron la mitad de las tierras que eran propiedad de los romanos.
Sertorio no quiso colmar sus ambiciones.
En el fondo era hijo de Roma.
Poco a poco, el general rebelde fue perdiendo sus fortines.
Hasta que solo le quedó el de Peña del Águila.
Donde sus legiones esperaron a ser rescatadas por algún barco fiel.
Que nunca llegaría…
Al final, terminaron siendo arrasados por los soldados de Pompeyo.
Los últimos combatientes de Sertorio recibieron unas condecoraciones de oro.
Por su defensa del Castellum.
Y las ocultaron en una de las murallas defensivas del monte Montgó, en Denia.
Fue lo último que hicieron.
Porque sabían que iban a morir.
Hoy se pueden ver estas condecoraciones en el Museo Arqueológico de Alicante.
Al fin, el rastro del Castellum del Tossal de la Cala se esfumó durante siglos.
Hasta que esta exposición nos lo ha recordado.
Ha sido un bonito reencuentro con nuestro pasado.
Nuestros estudiantes han aprendido bastante sobre el Castellum del Tossal de la Cala.
Y sobre este período histórico.
Sin duda, es una iniciativa muy interesante.
Agradecemos el esfuerzo a todos los que la han hecho posible.
Y este es nuestro resumen de la exhibición Romanos contra romanos.