LA ILUSIÓN DE LA MEMORIA DE JULIA SHAW
Convencer a la gente de que hizo cosas que nunca ocurrieron es muy fácil.
A esto se dedica la psicóloga Julia Shaw.
Tendemos a pensar que los recuerdos son pequeñas cápsulas del tiempo perfectas.
Registros importantes de nuesro pasado.
Que nos hicieron lo que somos.
Y que son inamovibles.
Pero, en realidad, son todo lo contrario.
Esta psicóloga canadiense es especialista en la ciencia de la memoria.
Usa la ciencia para hacerte pensar que hiciste cosas que nunca pasaron.
Así lo promocionó Shaw durante la presentación de su libro: La ilusión de la memoria.
En su obra, exlica como se pueden insertar, deliberadamente, recuerdos falsos en la cabeza de la gente.
Una memoria es una red de células cerebrales.
Esta red, atraviesa diferentes regiones del cerebro.
Y se reconfigura constantemente.
Esta importante función permite que los seres humanos aprendan cosas nuevas y resuelvan problemas.
Sin embargo, puede ser manipulada.
Cada vez que cuentas una historia, cambias la memoria.
Agregas nuevos detalles, añades elementos que, quizás, escuchaste de alguien más….
Esto crea nuevas conexiones…
El resultado es que ese recuerdo puede convertirse en algo impreciso o falso.
Según Shaw, es casi imposible acordarte de lo que pasó antes de que tuvieras dos años y medio.
Antes de esa edad, nuestros cerebros no están los suficientemente desarrollados para almacenar recuerdos.
Por lo tanto, esa memoria puedes contarla si te mostraron una foto, viste una imagen o porque tus padres te contaron una historia.
Es algo que podemos internalizar fácilmente.
Las memorias son moldeables.
Esto tiene implicaciones importantes.
Por ejemplo, en el sistema de justicia criminal.
Ese es el enfoque de la mayoría del trabajo de Shaw.
En el laboratorio, a través de hackear la memoria, llega a convencer a la gente de que cometió crímenes que nunca ocurrieron.
Lo hace para demostrar que un interrogatorio mal llevado puede distorsionar la memoria de forma constante.
Para implantar una memoria falsa hay que intentar confundir la imaginación de la persona con su recuerdo.
Hacer que se imaginen varias veces que algo pasó.
Ella empieza diciéndole al participante que este cometió un crimen.
Y luego afirma tener información sobre este.
De manera que va hilando una historia desde su pasado.
Tus padres me dijeron que, cuando tenías 14 años, robaste algo y tuvo que intervenir la policía.
He contactado con tus padres y me han dado detalles de la conversación.
Sé que confías en ellos.
Este apoyo, le da credibilidad al relato de Shaw.
Después, Julia sigue añadiendo capas y matices a su relato.
La edad de la persona, dónde creció, el nombre de su mejor amigo en la infancia…
Y hace que se imaginen una y otra vez los delitos, incluso, cuando nunca pasaron.
Según ella, en el transcurso de un par de semanas, se vuelve difícil diferenciar entre la imaginación y el recuerdo.
Al final, es fácil que lleguen a admitir que eso realmente pudo suceder.
Los falsos recuerdos tienen consecuencias desastrosas dentro del sistema de justicia.
Algunos acusados que son inocentes pueden terminar en la cárcel, injustamente.
Exiten las memorias imposibles.
Como cuando alguien asegura que fue abducido por un alien.
Y se podrían aclarar por el mismo razonamiento que sirve para implantar recuerdos falsos.
Es posible que lo hayan imaginado varias veces o que alguien se lo haya hecho creer.
A lo mejor lo vieron en una película y luego lo soñaron.
Y terminan creyendo que es cierto.
Ahora, la pregunta sería…¿es posible borrar los recuerdos verdaderos?
Según Shaw, las memorias están hechas de redes que están distribuidas a lo largo de nuestro cerebro.
De momento, ella cree que es muy difícil lograrlo.
Lo que sí es más probable es que podamos remover una parte importante de ese recuerdo.
La emoción que nos generó.
La optogenética es una técnica que usa la luz para activar y desactivar ciertas partes del cerebro.
Unos investigadores aseguraron que habían podido borrar el miedo asociado a malos recuerdos en ratas.
Esta técnica no ha sido probada en humanos, ya que hace falta realizar un hueco en el cráneo para llevarla a cabo.
En resumen, nuestros recuerdos son fáciles de manipular.
Estan en constante cambio.
Podemos agregar detalles y olvidar otros.
Shaw afirma que la realidad es simple percepción.
Una experiencia completamente personal.
Todos los días te levantas como una persona distinta.
Con un cerebro y un conjunto de memorias diferente para guiarte.
No nos fiemos de nuestros recuerdos.
Todos suelen ser parcialmente falsos.
Por último, se ha publicado un estudio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Sugiere que, de la misma manera que puedes sugerir recuerdos falsos, también puedes revertirlos.
La memoria a corto plazo nos permite estar presentes en el momento.
Y la memoria a largo plazo nos ayuda a reconstruir nuestra identidad mediante el recuerdo de nuestras experiencias pasadas.
Ya hemos visto que cuando piensas en tu infancia, estás reconstruyendo tu pasado.
Nuestros recuerdos no son grabaciones del pasado que se puedan reproducir.
Más bien, son reconstrucciones.
Basadas en algo imaginado, que va desarrollando la historia a partir de experiencias verdaderas.
Sufrimos la ilusión de creer que nuestros recuerdos son precisos.
Nuestro cerebro olvida cosas todo el tiempo.
Y es capaz de fabricar recuerdos de eventos completos simplemente juntando fragmentos de historias, fotografías o anécdotas.
A partir de ahí, los investigadores implantaron recuerdos falsos en 52 personas.
Usaron distintas técnicas de entrevistas.
Primero, entrevistaron a sus padres para conseguir recuerdos reales de su infancia.
Algunos negativos.
Cómo que habían perdido un juguete o habían roto algo importante.
Segundo, los investigadores tiraron de ese hilo y le pidieron a los participantes que recordaran esos hechos con detalle.
Al recordarlos y admitirlos, los investigadores se inventaron otros datos falsos.
Los participantes se reunieron con los científicos tres veces, una vez cada dos semanas.
En la tercera sesión, la mayoría de los participantes se creyeron los datos falsos que les habían introducido a partir de recuerdos verdaderos de su infancia.
Ya sabíamos lo fácil que es engañar a nuestra memoria.
Ahora comprobaron lo igualmente sencillo que resulta revertir esos falsos recuerdos.
En la otra parte del experimento el entrevistador le pidió a los participantes que identificaran si alguno de sus recuerdos podría ser falso.
Les pidieron que recordasen la fuente exacta de su memoria.
La fecha concreta y las personas había en ese instante.
Después, les pidieron que recordasen cómo abordaron ese recuerdo.
Si se les sugirió, se les convenció o se les presionó para que creyeran en él.
Lo cierto es que muchos participantes tenían más confianza en sus recuerdos que en las pruebas que les presentaban los entrevistadores.
Un año después, casi el 75 por ciento de los participantes reconocieron sus falsos recuerdos o los habían olvidado.
Su conclusión es similar a la de la doctora Shaw.
Cada recuerdo es una interpretación de un tiempo pasado.
Y puede ser adulterado por cosas que sugiere nuestro entorno social.
Es muy fácil implantar datos falsos.
Pero hay esperanza.
También es sencillo recuperar la verdad a partir de una falsa memoria.