Saludos desde Benidorm.
Me llamo Joan Andreu Raigal, llevo___ años viviendo en el Rincón de Loix.
Hoy, me gustaría que me acompañáseis a descubrir su historia.
La que no se cuenta en la publicidad de este precioso lugar de la capital turística Alicantina.
Seguidme.
Exploraremos: La Cala de l’Almadrava, la cala del Ti ximo, la cruz y la Torre de les Caletes, entre otros parajes.
Y conoceremos su desarrollo a lo largo del tiempo.
Antes era muy duro transitar por este lugar.
En el presente, hay varios viales que facilitan este recorrido.
Se tardaba una hora a pie desde Benidorm a la Torre de les Caletes o viceversa.
Estaban a unos 3 km en línea recta.
Pero debido al relieve, se convertían en casi 4 km.
El sector forma parte del Parque Natural de la Serra Gelada.
Tiene un gran valor medioambiental y turístico.
Es la parte más anunciada del Rincón de Loix.
Aunque veremos otros enclaves menos conocidos.
Hay partes que se pueden recorrer en coche.
Sin embargo, hay otras que están cerradas al tráfico rodado.
De todas formas, hay varias vías asfaltadas.
Así que comencemos con nuestra ruta.
En 1956 se declaró edificable esta zona por el Plan General de Ordenación Urbana.
El empresario Alfonso Puchades Jou adquirió una gran cantidad de este terreno y presentó su plan de urbanización.
Por lo tanto, a partir de 1956 se empezaron a trazar las carreteras para poder urbanizar esta zona.
Como curiosidad, en 1964 se asfaltaron los tramos de Serra Gelada para que pudiera pasar la Vuelta Ciclista a España.
En 1972 el arquitecto Juan Antonio García Solera redactó el Plan Parcial Sierra Helada por encargo del propietario.
Abarcaba casi la totalidad de Sierra Helada.
Proponía la solución en tapiz.
Construir bungalos agrupados que escalaban.
Y llenaban la escarpada orografía de la zona.
Como curiosidad, también incluyó la construcción de un puerto deportivo.
Pero no se realizó.
Visitemos el punto que fue la almadraba de Benidorm.
Estamos al inicio de la avenida Ametlla de Mar, cerca de la playa.
Vemos una escultura de bronce realizada por Juan de Ávalos.
Se instaló aquí en 1985.
Representa a un hombre cabalgando sobre un delfín.
El escultor quiso hacer un homenaje a los hombres de la mar.
Una actividad que fue muy importante en Benidorm.
Cerca de esta escultura se aprecia el edificio ‘Almadraba’.
Un nombre que nos recuerda que hasta 1952 se practicó esta actividad marítima en Benidorm.
El edificio Almadraba se ubica donde antes se hallaba el almacén de la almadraba hasta la década de 1950.
Allí guardaban todos los utensilios para la pesca y también amarraban sus barcas.
El topónimo de Punta Llissera también alude a dicha actividad marítima.
Allí se calaba una llissera.
El nombre de otro arte de pesca parecido a la almadraba.
En cualquier caso, también se caló cerca del actual casco urbano.
Tanto la almadraba como la almadraba llissera o llissera, capturaban especies que nadaban por esta costa.
Como tonyines i llises.
Atunes y mújoles, en castellano.
Los pescadores de Benidorm destacaron en este arte de pesca desde el siglo 16.
En 1579 unos pescadores sicilianos acudieron a las costas de la Marina Alta con un recién inventado sistema de captura de atunes.
Pero no obtuvieron buenos resultados.
Regresaron en 1580 a la almadraba en Benidorm.
Esta vez, la captura fue algo mejor.
Con todo, se desanimaron y volvieron a su tierra.
Los pescadores de Benidorm adoptaron esta nueva técnica en 1581.
Con el tiempo, se convirtieron en grandes expertos.
Al patrón de una almadraba se le denominaba arraix.
Arráez en castellano.
Estos patrones controlaron muchas almadrabas del Mediterráneo, desde el siglo 18.
Junto con almadraberos de Benidorm.
En el siglo 18, la almadraba de Benidorm se hizo muy popular.
Los duques de Medinaceli no explotaban directamente esta almadraba.
Sino que arrendaban su explotación al mejor postor.
Así funcionaba.
La almadraba se armaba a primeros de febrero.
Y duraba hasta el 15 o el 20 de junio.
Allí trabajaban unos 40 hombres, dirigidos por el arraix y el sotarraix.
Su salario era el siete por ciento del producto de la pesca.
Si el año era malo, los marineros no cobraban nada.
Y se tenían que conformar con el pan y el vino que les daban cada día.
En el siglo 19 se abolió el régimen señorial de los duqes de Medinaceli.
Y la propiedad pasó al Estado.
Que continuó arrendándolo al mejor postor.
A principios del siglo 20, la sobrepesca disminuyó la captura de atunes.
Así que se dedicaron a otras variedades de peces.
Como la llisa.
Con los años, las capturas disminuyeron tanto que nadie se presentó a las subastas.
A partir de 1952 se terminó este arte de la pesca en Benidorm.
Seguimos con nuestra ruta.
Vemos un nido de ametralladora de la Guerra Civil.
Es el único de los cinco nidos de ametralladoras, construidos en Benidorm, que se conserva casi íntegro.
El resto desapareció por la acción del hombre o de los temporales marítimos.
Benidorm combatió en el bando republicano, como la mayor parte del litoral valenciano.
Algunos de sus chalets se habilitaron como hospital de sangre, psiquiátrico y colonia escolar para niños de Madrid.
Esta situación duró hasta el 30 de marzo de 1939, cuando se constituyó el ayuntamiento del nuevo régimen.
El pueblo de Benidorm, con unos 3.000 habitantes durante la Guerra Civil, sufrió algunos bombardeos.
El 29 de marzo de 1939 fallecieron una anciana y una niña víctimas de un ataque por el aire.
Benidorm no construyó defensas antiaéreas.
Pero sí que hizo algo para defenderse de un posible desembarco, que nunca se produjo.
Se dice que había artillería de medio calibre en Benidorm en sus cinco nidos.
Formaron parte de un conjunto que se extendía por el litoral mediterráneo, para defenderse de los ataques por tierra, mar y aire.
Eran un fragmento del Muro Mediterráneo, levantado por el ejército republicano.
El que iba desde Cádiz hasta Gerona.
El del Racó de Loix se halla en frente del hotel Nadal, cubierto por su terraza.
Debido a las construcciones que se hicieron desde 1960 a 1970, se destruyeron elementos importantes de nuestro pasado.
Valoremos los restos de este nido de ametralladora como un testimonio de la guerra civil de 1936-39.
Punta Llissera y la Cova del Barber.
Continuamos nuestro recorrido.
Entre la Cala Almadraba y la del Ti Ximo, hay un saliente de mar que las separa.
Es Punta Llissera.
Su relieve es muy abrupto.
Ya que cae casi vertical al mar.
Formando un acantilado de unos 20 m de altura.
Hoy en día, es un mirador desde el que disfrutar del precioso paisaje.
Antaño sirvió para vigilar la llegada de naves enemigas.
A los pies de este acantilado, vemos una cueva.
Es alta y poco profunda.
Con la entrada a nivel del mar.
La Cueva del Barbero.
Estamos en lo alto de Punta Llissera.
Un lugar que sirvió para vigilar la llegada de naves corsarias y alertar a la población del peligro.
Hay pruebas de que había un vigilante aquí en 1627.
Tenía que estar atento por si las naves corsarias se ocultaban en alguna cala vecina.
Recordad que el Racó de Loix era una zona despoblada en aquel tiempo.
Así que los musulmanes se refugiaron aquí con la intención de atacar las naves cristianas.
El Virrey de Valencia Vespasiano Gonzaga promulgó unas ordenanzas para vigilar el litoral en 1673.
Detalla cómo tenia que vigilar el soldado de la Cova.
Al amanecer tenía que controlar el territorio desde la punta del Pinet hasta la cova ‘de Moncaixer’, tal y como se llamaba en ese momento.
Allí se podían esconder unas dos galeotas.
Además, debería recibir el seguro de parte de un soldado de la torre de Les Caletes.
Esto indicaba que no había novedad en la vigilancia.
Después debía buscar al atallador o soldado a caballo que venía desde el castillo de Benidorm.
Si se daba la alarma desde la Torre de les Caletes, antes que los soldados del centro de Serra Gelada, el vigilante debía averiguar lo que sucedía.
Y avisar al castillo de Benidorm o a la compañía de caballos.
Este sistema de vigilancia se mantuvo hasta 1830.
Cuando finalizó la piratería norteafricana.
Durante la Guerra Civil española, esta zona volvió a recuperar su función de vigilancia militar.
Ya que formó parte de la red de observatorios del ejército Republicano.
Que cubría todo el litoral alicantino.
Era la Defensa Especial contra Aeronaves.
La encargada de observar la llegada de aviones del ejército franquista y de alertar a la artillería antiaérea, a la aviación y a la población civil.
Solo contaron con prismáticos y su oído.
Si avistaban aviones enemigos, debían avisar rápidamente al puesto de mando de Canfali por radio.
Informando sobre la hora y el rumbo del avión.
A continuación se refugiaban, bajando a la Cova del Barber.
Allí construyeron unas escaleras para acceder con mayor rápidez.
La Cala del Ti Ximo y la mina de ocre.
Nos situamos en el Parque Natural de la Serra Gelada de Benidorm.
Estamos en la Cala del Ti Ximo.
Aquí disfrutamos de una playa pequeña de piedra y arena, tranquila y de aguas cristalinas.
Es el sector más seco de la Serra Gelada.
Mide unos 30 metros.
La cala del Ti Ximo es el final de un barranco de algo más de 700 metros de longitud en el extremo SO de la Serra Gelada.
Es el resultado de la acción erosiva del agua de lluvia.
Con el paso del tiempo, ha ido excavando un cauce profundo, hasta llegar al mar.
Aún se aprecian algunos bancales construidos con muros de piedra.
Aquí se cultivaba una especie de secano: el algarrobo.
En siglos pasados, estas calas fueron uno de los escondites favoritos de las naves norteafricanas.
El barranco y la cala se llaman del Ti Ximo porque así era conocido en Benidorm a su propietario, Joaquín Antonio Orquín Oriola.
Joaquín construyó los bancales para plantar algarrobos y también una casita de campo, de la que aún quedan sus ruinas.
Además, vemos lo que fue una antigua mina de ocre amarillo que se exportaba a Alicante.
El mineral abundaba en la parte baja de este barranco.
El ocre extraído en este barranco tenía un intenso color amarillo.
De la mina se podían sacar entre 200 o 400 toneladas anuales.
El mineral servía para la fabricación de pinturas.
En los últimos años, esta se realizaba en Alicante y San Vicent del Raspeig.
La mina del barranco del Ti Ximo se documenta en el año 1897 como propiedad de la familia Thous.
Se dejó de explotar hacia 1960.
En el año 2008, investigadores del Museo Valenciano de Historia Natural, cartografiaron más de 2.000 metros de galerías de esta mina.
Y es la cavidad artificial de mayor desarrollo de la provincia de Alicante.
Nos queda la siguiente parada en esta ruta.
Subimos a la Cruz de Serra Gelada.
Nos hallamos a 237 metros de altitud.
La Cruz es un elemento icónico de la imagen del Rincon de Loix.
Se puede hacer parte del trayecto en coche, aunque luego hay que subirla a pie.
Ahora os contaré su historia.
El origen de esta cruz es del año 1961.
Y guarda relación con la aparición del bikini en las playas de Benidorm.
Regresamos a la última semana de diciembre de 1961.
El padre Salvador Perona organizó una Santa Misión o semana evangelizadora.
Y concluyó con que los fieles de Benidorm plantaron una pesada cruz hecha con postes del tendido eléctrico en Serra Gelada.
La Santa Misión fue una práctica religiosa surgida tras la guerra civil.
Unos sacerdotes, misioneros se desplazaron a Benidorm para instruirlo mediante sermones en la iglesia.
También con jornadas de catequesis para niños y adultos.
Servía para preservar las buenas costumbres del pueblo.
Las que se veían amenazadas por las excesivas libertades morales de sus playas.
El bikini es una prenda de baño que exhibía partes del cuerpo que la decencia acostumbraba a tapar.
Por eso, era preciso mostrar un arrepentimiento.
Con esta cruz, los habitantes de Benidorm demostraron que no eran tan frívolos.
Y seguían siendo buenos cristianos, a pesar de las libertades que se tomaban los turistas extranjeros.
El obispo de Orihuela-Alicante habría amenazado al alcalde, Pedro Zaragoza, con colocar un cartel a la entrada de la población.
Donde pusiera: Benidorm, el infierno.
Precisamente por hacer la vista gorda sobre el uso del bikini en sus playas.
Sin embargo, este alcalde de Benidorm consiguió el apoyo de Francisco Franco frente a las molestas autoridades eclesiásticas.
Pedro Zaragoza argumentó que había que incrementar las divisas generadas gracias al turismo internacional.
Por eso había que ser permisivo con algunos de sus hábitos.
Logró su objetivo.
El 30 de octubre de 1960, Carmen Polo, esposa del Jefe de Estado, visitó Benidorm.
Este gesto supuso un respaldo al pueblo y a su alcalde por parte de la máxima autoridad política.
Para que la jerarquía eclesiástica diera su aprobación a las nuevas costumbres del turismo de Benidorm, se organizó la Santa Misión.
La que puso de manifiesto el gran fervor que la mayor parte de la población seguía demostrando hacia la iglesia católica.
Plantar una cruz que lo recordara, fue como un acto de penitencia por los desmanes en las playas.
Se organizó una procesión que partía desde la iglesia de Sant Jaume portando una gran cruz.
Participó una buena representación del pueblo, incluyendo a su alcalde.
El traslado se realizó a pie.
Los fieles llevaron la cruz a hombros hasta su destino.
Esta jornada recibió el nombre de: Día del Perdón.
El noticiario de la época, el NO-Do, difundió esta noticia.
Esta cruz sirvió para que Benidorm y su alcalde pudieran hacer las paces con la iglesia y, al mismo, tiempo seguir tolerando el bikini en sus playas.
Un signo de los nuevos tiempos.
Un turismo que transformó la pequeña villa de 3.000 habitantes a una ciudad turística de 70.000.
Más de sesenta años después, aún sigue en pie la cruz.
El brazo vertical mide 14 metros y el horizontal 7.
No es la misma que plantaron en la Santa Misión.
Las inclemencias meteorológicas, obligaron a cambiar la madera por un material más duradero.
Además, se ha iluminado.
Desde lo alto de este increíble mirador se aprecian unas vistas inconfundibles de nuestra ciudad.
La Torre vigía de les Caletes.
Nos despedimos desde este elemento de nuestro pasado.
El que nos recuerda que en aquellos tiempos el Mediterráneo era un lugar muy peligroso.
Por eso, se crearon estas torres de vigilancia.
En el siglo 15, los corsarios se llevaron cautivos a todos los habitantes de Benidorm en cuatro ocasiones.
Sólo regresaron los que pudieron pagar su rescate.
El resultado, es que estuvo despoblado casi siglo y medio, al igual que la actual Altea.
Para alertar a la población de estos ataques, el Reino de Valencia creó un sistema de castillos y unas 65 torres vigía.
Se les llamaba atalayas o torres de guaita, en valenciano.
Algunas se construyeron en la Edad Media.
En el siglo 16 se generalizó el uso de la artillería.
Así que se aconsejó hacerlas de planta circular para resistir mejor los impactos de los proyectiles.
La Torre de les Caletes se levantó sobre la punta de Cavall.
Para vigilar el litoral SO de Serra Gelada, donde podían ocultarse naves corsarias.
La torre se construyó a principios del reinado de Felipe II.
Se estima que se su obra debió de comenzar entre 1555 y 1557.
Desde aquí se mantenía contacto visual con el castillo de Benidorm y la torre de l’Aguiló, mediante señales de humo o fuego.
Sólo podían vigilar y dar la alarma tras avistar naves enemigas.
Sirvieron de refugio a los encargados de su vigilancia.
En el verano de 2017 se realizaron trabajos de excavación y consolidación de este enclave por parte del Servicio Provincial de Costas.
Normalmente, las torres vigía estaban a una legua de distancia unas de otras.
Era el espacio de seis kilómetros que recorría un hombre a pie en una hora.
Sin embargo, la Torre de les Caletes, Bombarda y Bellaguarda, están a menor distancia, a media legua.
Se decidió acortar su distania por lo complicada que era la orografía de Serra Gelada.
Y aquí termina nuestra apasionante visita por la historia del Rincón de Loix.
Esperamos que os haya gustado.
No os perdáis la oportunidad de visitar esta maravillosa zona de Benidorm.
Gracias x vuestra atención.
Nos vemos en el siguiente vídeo.