LOS SECRETOS DE LA MEMORIA DE LOS ABORÍGENES AUSTRALIANOS
Los antiguos bardos celtas fueron famosos por la gran cantidad de información que podían memorizar.
Miles de canciones, cuentos, cantos y poemas.
En la actualidad, muchos se han acostumbrado a trabajar con la memoria a corto plazo.
Y a consultar a San Google cuando no recuerdan algo.
Mucho antes que los antiguos celtas, los aborígenes australianos ya memorizaban grandes cantidades de información.
Para poder transmitirla a las siguientes generaciones.
Un legado que ha logrado sobrevivir durante más de 60.000 años.
La investigadora Lynne Kelly se documentó sobre los conocimientos de los aborígenes australianos para su tesis doctoral.
Ella se preguntaba cómo era posible que recordasen tantas cosas.
Las diferentes especies de animales, características físicas, comida o plantas.
Los aborígenes más mayores le explicaron cómo clasificaban sus conocimientos.
Se sabe que el cerebro humano ha evolucionado para asociar la memoria con lugares.
A esto se le llama el método loci.
Se basa en relacionar un recuerdo con un lugar.
De hecho, Lynne Kelly desarrolló una teoría al respecto en su libro: El Código de la memoria.
Sugiriendo que la finalidad de lugares famosos como Stonehenge, Las Líneas de Nazca o los Moáis de la Isla de Pascua, en realidad serían lugares para la memoria.
En las tradiciones orales, el conocimiento es poder.
Por ello, algunos aborígenes tienen una zona secreta.
Donde discuten los conocimientos más sagrados.
El método loci no se limita solamente a los lugares.
También usa las estrellas como una técnica de memorización.
Por ejemplo, las constelaciones pueden representar características del paisaje.
Los antiguos aborígenes llegaron a memorizar los mapas estelares por la noche.
Asociaron cada estrella con una característica del paisaje.
Como puede ser un pozo de agua.
Meses más tarde, cantaban una canción mientras viajaban durante el día.
Estas rutas se fueron haciendo conocidas entre ellos.
Y así, a base de canciones sobre el lugar, acabaron convirtiéndose en algunas de las autovías modernas que cruzan Australia.
Y todo partió de la idea de usar las estrellas para recordar el camino.
Hoy en día, los aborígenes son capaces de relatar la memoria de sus antepasados.
Y pueden recrear cómo era la geografía australiana antes de que se inundara por el aumento del nivel del mar.
Un hecho que ocurrió durante la última edad de hielo.
Hace 7.000 años.
Esta ancestral técnica de memorización también sirvió para ayudar a unos estudiantes de medicina, hace unos años.
Los médicos necesitan retener una gran cantidad de información.
Desde anatomía hasta el nombre de enfermedades o medicamentos.
La técnica del palacio de la memoria se remonta a los antiguos griegos.
Después la emplearon los sacerdotes jesuitas.
La cultura aborigen Australiana se basa en la tradición oral.
Y reforzó este método de memorización, añadiendo una historia que conectase las palabras que tenían que memorizar junto a su ubicación.
Este experimento tuvo lugar en el Campus Churchill de Monash, una zona rural de Virginia.
Participaron 76 estudiantes.
Se dividieron en tres grupos al azar.
El grupo de control no siguió ninguna pauta nueva a la hora de realizar la prueba.
El segundo grupo recibió un entrenamiento con la técnica del palacio de la memoria.
Y el tercer grupo, aprendió la técnica de memorización de los aborígenes australianos.
Todos tuvieron que memorizar el nombre de 20 especies de mariposas.
Para asegurarse de que el contenido de la prueba se alejaba de su especialidad.
De esta manera, todos tenían que memorizar unos términos nuevos.
Luego, evaluaron sus recuerdos a los 10 minutos primero y después a los 30 minutos siguientes.
La conclusión fue que los estudiantes que usaron la técnica aborigen para recordar, tenían tres veces más posibilidades de acierto con los 20 tipos de mariposas.
El grupo que utilizó la técnica del palacio de memoria tuvieron el doble de oportunidades que el otro grupo.
La Facultad de Salud de Monash quedo entusiasmada con el progreso del grupo entrenado con la técnica de los aborígenes australianos.
Y decidió incorporar estas herramientas de memorización al plan de estudios médico.
Para facilitar el aprendizaje de sus futuros médicos.
Vivimos en la era de la memoria expandida.
Gracias a la ayuda de las nuevas tecnologías.
Pero los ancestrales trucos mnemotécnicos siguen siendo igual de eficaces hoy en día que hace miles de años.