LA HORA DEL SISTEMA INMUNITARIO
Conocemos la existencia de los virus desde hace poco más de un siglo.
Pero estos microorganismos nos han acompañado durante millones de años.
Cuando sufrimos uno de sus ataques, contamos con un aliado fiel para hacerles frente.
El sistema inmunitario.
Empecemos.
Los virus son parásitos obligados.
Necesitan infectar una célula para reproducirse.
Su material genético tiene pocos datos.
El virus posee una llave molecular en su superficie.
Es capaz de abrir la cerradura de la célula para colarse en su interior.
Su llave es la proteína S de su superficie.
Y la cerradura es la membrana de la célula.
Una vez dentro, el virus secuestra la sala de máquinas de nuestras células y le obliga a trabajar en su propio beneficio.
Cada día entramos en contacto con posibles agentes que nos pueden infectar.
Virus, bacterias, hongos…
Nuestro sistema inmunitario ofrece dos tipos de respuesta.
La innata y la adaptativa.
La innata se encarga rápidamente de acabar con el patógeno que nos infecta.
Tarda unas 96 horas.
Sus soldados son los macrófagos.
Las citocinas son los mensajeros.
Coordinan la respuesta inmunitaria.
Las citocinas permean las paredes de los vasos sanguíneos.
Para abrir el paso de las células a los tejidos.
Y que luchen contra la infección.
Cuando nos invade una avalancha de patógenos.
Los pulmones se pueden llenar de líquido.
Disminuye la presión arterial.
Y a veces se producen trombos.
El Sars Cov 2 contiene tres veces más información que un virus medio.
Cuando el Sars Cov 2 entra en nuestro organismo.
Las células infectadas lanzan una señal de alarma.
Los interferones de tipo 1.
Avisan de la llegada del invasor.
Y les advierte para no replicar el virus.
La inmunidad innata comienza su trabajo.
Nos defienden los fagocitos y las células citotóxicas naturales.
Son guerreros agresivos.
Acaban con la amenaza sin reparar en gastos.
A veces, pueden afectar a tejidos sanos.
Esta respuesta suele ser suficiente.
El Sars Cov 2 puede saltarse la acción de interferones del tipo 1 y 2.
Gracias a la información extra que contiene.
Que son los genes Nsp1 y Nsp3.
De ahí viene su peligro.
Además de la respuesta inflamatoria que provoca.
Pero si el virus se escapa.
Se activa la inmunidad adaptativa.
Esta puede tardar unos días o semanas en empezar su defensa.
Las células dendríticas son nuestros espías.
Recogen muestras de material antígeno.
Unas pruebas del virus que nos ataca.
Y le presenta los restos a los soldados.
Los linfocitos T.
Estos activan la formación de los linfocitos B.
Y se agrupan para formar los anticuerpos.
Es una respuesta más específica.
Los linfocitos B producen anticuerpos solubles.
Los IgM, IgG o IGA.
Y dispara millones de anticuerpos para detener al invasor.
Sirven para neutralizar y eliminar al invasor.
Generan memoria inmunitaria.
La próxima vez que el invasor nos ataque.
Nuestro sistema inmunitario lo reconocerá antes.
Y lanzará la respuesta que tiene guardada de manera más efectiva.
Pero si el virus cambia, podría volver a infectarnos.
Como ocurre con las nuevas cepas de la gripe.
Hay que cuidar mucho a la población de riesgo.
Los pacientes ancianos tienen un sistema inmunitario más frágil.
Una inmunosenescencia.
También hay que proteger a las personas con patología crónicas.
Con diabetes, hipertersión…
Es fundamental la detección temprana.
La inmunoterapia se suele emplear en estos casos con éxito.
Veamos qué conseguimos con la vacuna.
La vacuna engaña a nuestro sistema inmunitario.
Le hace creer que está siendo atacado por un agente infeccioso.
Y nos prepara para defendernos.
La vacuna contiene un microorganismo atenuado.
Muy débil.
Para no ponernos en peligro.
La vacuna tiene una cantidad suficiente para que el sistema inmune reaccione generando anticuerpos.
Esto se graba en la memoria inmunitaria.
La próxima vez reconocerá enseguida al agente infeccioso.
Y tendrá preparada una respuesta eficaz para eliminarlo.
En la actualidad hay vacunas combinadas.
Sirven para inmunizarnos frente a varias enfermedades importantes.
Por lo general, son necesarias varias dosis.
Así logramos mantener la inmunidad durante un tiempo.
Es básico atender a los calendarios vacunales.
Las autoridades sanitarias los publican cada año.
La higiene, las vacunas y la potabilización del agua han mejorado la vida de todos.
Las vacunas han acabado con la viruela.
Están erradicando la poliomelitis o el sarampión.
Y mantienen a raya la hepatitis B, el tétanos, la difteria o la tos ferina.
Estas enfermedades antes eran epidémicas.
Y mortales.
Vamos por buen camino.
Vacunarse es imprescindible.
No hagamos que vuelvan las enfermedades que ya habíamos olvidado.
Las vacunas benefician los que se vacunan y a los que no.
Y producen la necesaria inmunidad de grupo.
Su seguridad es muy alta.
Tienen que cumplir con los estándares más altos de los productos farmacéuticos.
Antes de poder administrarlas.
Colaboran con nuestro sistema inmunitario.
El guardián que protege el organismo.