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By La Montonera prod.NewsPolitics
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Pol&Pop episodes

  • Democracia de propietarios y rentismo popular
    El aumento del parque de vivienda en alquiler está llevándonos a una situación inédita en España, donde, a nadie se le escapa, la vivienda es un pilar económico y un problema político de primer orden. Aprovechamos la visita de Pablo Carmona Pascual, quien recientemente ha publicado “La democracia de propietarios. Fondos de inversión, rentismo popular y la lucha por la vivienda” (Traficantes de Sueños) para discutir con él sobre este tema urgente, sobre el que muchas cosas están cambiando muy rápido y de forma difícil de revertir.
    Aquí hay dos asuntos que morder: qué está pasando?, y ¿qué consecuencias políticas y estratégicas tiene?. En cuanto a qué está pasando, Carmona insiste en que mucho ha cambiado respecto a la fotografía que sigue fijada en nuestra retina del crack de 2008. Desde entonces, la construcción de vivienda ha perdido peso, pero lo han ganado la de hoteles, pisos turísticos, locales comerciales, etc. Y también se han incorporado nuevos agentes: más fondos buitres, servicios inmobiliarios de bancos y otros monstruos alimentados con el despiece de la Sareb (o banco malo).
    Pero sobre todo, la realidad habla de una cosa: la centralidad y el liderazgo de un sujeto a quien nadie quiere mirar: el casero-pequeño propietario. Conforme menos gente puede pagar una casa, más gente se ve obligada a entrar por el embudo del alquiler y, así, esto ha dejado de ser un refugio para los tiempos de ajuste a un sector ultra-rentable cuyos precios están fuera de cualquier control. El otro tema es el que tiene – aún – mayores consecuencias políticas. Mientras las luchas por la vivienda se hacen, bajo el signo hipotecario, contra bancos y fondos de inversión, la polaridad del 99% contra el 1% funciona como un tiro, pero, conforme quienes aprietan las tuercas del alquiler son pequeños propietarios – la mayoría entre 2 y 5 en alquiler – el consenso del 99% se rompe y se abre una brecha en las reivindicaciones de derecho a techo frente al derecho a especular. Una división social que impide que el tema sea transversal y tenga así representación política entre una política centrada en la agenda de las clases medias. Y un muro que no deja de crecer en torno a maximizar la protección a la propiedad sin que la acción del Estado sea capaz de proveer toda la vivienda asequible necesaria.
    En este contexto de fortalecimiento del patrimonialismo familiar, se abren dos tendencias posibles: la consolidación de un pacto de defensa de la propiedad entre propietarios/as de clases medias y agentes financieros, por una parte, o, por otra, de las clases propietarias y las no propietarias en torno a mejoras en el empleo, en la seguridad de bienestar más allá de las rentas inmobiliarias y en la emancipación respecto a la disciplina familiar (tal como discutimos a propósito del libro de Emmanuel Rodríguez, “La sociedad de clases medias”). Cualquiera de estas dos opciones depende, en la práctica, del impulso de los movimientos de vivienda en la autotutela de sus derechos - tomar el derecho a la vivienda por la propia mano, más allá de los apoyos públicos -, como principal vía del sindicalismo de inquilinos/as; algo que, a juicio de Carmona, cambia las estrategias diseñadas desde 2008. En cualquier caso, se trata de un cambio radical del panorama de la década anterior: un fantasma dentro de la casa encantada de nuestra imaginación política, cuando nos habíamos acostumbrado a la idea de que todo el problema estaba ahí fuera.
    EPISODIOS RELACIONADOS
    “Los valores de familia” https://www.ivoox.com/pol-amp-pop-los-valores-familia-audios-mp3_rf_103259064_1.html
    “La sociedad de clases medias”: https://www.ivoox.com/3x17-en-este-pais-todo-mundo-es-audios-mp3_rf_87316776_1.html
    57 min
  • Pol&Pop. Los valores de familia
    La contrarrevolución de los ahorradores, las herencias y la disciplina familiar. En el inicio de esta temporada, nos propusimos tratar asuntos clave de nuestro presente. En un contexto en el que nuestras alternativas políticas se encuentran algo estancadas, tiene sentido indagar acerca de cómo mutan las racionalidades políticas dominantes. En este episodio, lo haremos de la mano del libro de Melinda Cooper, “Los valores de la familia. Entre el neoliberalismo y el nuevo social-conservadurismo”, E. Fernández-Renau, trad., Traficantes de Sueños, 2022.
    La hipótesis central de Cooper es que entre el neoliberalismo y el neoconservadurismo existe una relación intensa y constitutiva del capitalismo. Esto descarta distintas perspectivas políticas y estratégicas que, aunque cómodas, yerran el tiro. En primer lugar que haya contradicción entre los dos modelos. Es decir, que por ejemplo, el neoliberalismo quisiera disolver todo vínculo social en la dinámica de mercado, mientras que el neoconservadurismo quisiera reconstituirlo o protegerlo. En segundo lugar, que sobre estos asuntos se pueda hacer una mirada material o económica, que tendría como principal enemigo al neoliberalismo, o, por otro lado, una mirada afectiva, cultural o identitaria, que tendría como principal oponente al neoconservadurismo. Y, por último, que los avances en asuntos propios del conservadurismo – enaltecimiento de las relaciones familiares, por ejemplo – tengan un componente anti-capitalista.
    Para contrastar esta hipótesis Cooper desarrolla una mirada mixta – económica de asuntos familiares-afectivos y afectiva de asuntos económicos – sobre distintos aspectos del conflicto social. Muestra cómo el punto de partida del Estado del Bienestar ya contaba con ese cóctel liberal-conservador, del que fue clave de bóveda el salario familiar: un ingreso familiar proveniente del empleo masculino y del trabajo doméstico femenino, completado por prestaciones, seguros sociales y aumentos salariales progresivos, pero desplegado en el interior del espacio iliberal-patriarcal de la familia. Desde los años 1970, neoliberalismo y neoconservadurismo identifican aquí además un enemigo común, puesto que la libertad económica y afectiva introducida por las mejoras sociales – salariales y prestacionales – pone en riesgo la doble coacción – laboral y heteropatriarcal –, con la correspondiente amenaza del orden social capitalista.
    En concreto, Cooper despliega esta argumentación a propósito de distintas realidades sociales que permiten estructurar esas estrategias conjuntas. En este episodio, nos hemos ocupado del algunas, como la inflación, las herencias y el rigor en las obligaciones parentales. A partir de la década de los 1980s, todas ellas delimitan un nuevo pacto social entre las élites y las clases medias por la protección de las rentas financieras y del perímetro de transmisión familiar de la riqueza y del status frente a los riesgos económicos y morales de la inflación - cancelación del futuro de los ahorradores – y la necesidad creciente de endeudamiento para acceder a bienes básicos como la vivienda, la educación superior o la sanidad. Todo ello en mitad de un deterioro inducido en la capacidad redistributiva del Estado social.
    En síntesis, es impresionante cómo discusiones y conflictos políticos que tienen casi 50 años de antigüedad siguen vehiculando los principales problemas y reivindicaciones de nuestras sociedades. Anímense a este paseo.
    43 min
  • El odio a la democracia. De la mentira al golpe de estado (y otras cosas que pasan en medio)
    A partir de lo que se ha calificado como un intento de golpe en Brasil, al inicio de 2023, para tratar de revertir la toma de posesión del nuevo gobierno de Lula da Silva, nos preguntamos qué tienen en común estos movimientos, capaces de generar una enorme cantidad de información política estándar pero también largos metrajes de producción audiovisual desde Estados Unidos o Brasil. Se trata de ver cómo dialogan los casos más conocidos de lawfare en América Latina, el bloqueo a las políticas transformadoras en Europa o Estados Unidos y diferentes formulaciones golpistas. Desde el contexto español, el interés es identificar qué tienen que ver estas tendencias globales con la lluvia fina del debate político y las promesas de tormenta en año electoral.
    Al inicio del programa, proponemos algunas hipótesis de partida. La primera es que se trata de movimientos de oposición o destituyentes. En términos clásicos, diríamos reaccionarios, en contraste con simples movimientos conservadores. Este es un color de la política que nuestra generación ha conocido, habituada como estaba a una sintonía de despolitización neoliberal, a los marcos del fin de la historia y del no hay alternativa.
    La segunda es que son movimientos que optimistas o al menos que performan un enorme optimismo en sus acciones. Sin presentarse como mayoritarios, ni como herederos de la normalidad y el sentido común de las cosas, alardean de acumular las suficientes palancas marketinianas, comunicacionales, judiciales o de pura fuerza como para triunfar. Podríamos hablar de ilusión o de flipadismo, pero lo interesante es presentarse con esa proyección.
    En contraste, es necesario hablar del débil afán constituyente en el lado del progresismo. Cerrado el proceso constituyente chileno en su versión más genuina y dentro del impasse del peruano, si ponemos todo esto a la luz de los marcos desde los que se está enunciando el Gobierno de España, por ejemplo, estos oscilan entre el hemos aguantado en las peores circunstancias, a nociones como el escudo social o una inflexión tan significativa como realista: “estamos mal, pero menos mal que estamos”. No cabe prejuzgar que no existan momentos de reflujo en los que esto sea lo más oportuno. Si la política no es una simple autonomía de la voluntad y de la invención de las batallas culturales, si está ligada de alguna manera a un contexto, hay que concederle espacio a la hipótesis de que haya periodos de reflujo y estancamiento. Sobre lo que nos interesa pensar es sobre la debilidad de un deseo constituyente en el contexto una política de las clases medias. Con la excepción, si se quiere, de las luchas por el derecho a la vivienda.
    En resumen, vamos a explorar hoy algunas aristas de un deseo destituyente, intenso, quizá por encima de sus posibilidades y compensaremos esto con la búsqueda de afectos más instituyentes en futuros programas. Comenzamos.
    45 min
  • Pol&Pop & Party. Todas las series que odiamos y amamos en 2022
    Empezamos el año en Pop&Pol con nuestro primer programa en directo. Celebramos 90 programas en triangulación entre la política, la actualidad y la cultura pop.
    Vamos a repasar las tendencias principales en las ficciones que vimos el año pasado. Y lo hacemos con dos especialistas en narrativas contemporáneas, como Marina Patrón, investigadora en literatura, y Raúl Asencio, editor y profesor de escritura creativa.
    En particular, repasamos tres: la hegemonía consolidada de las sagas y repeticiones, la moral de las series de superrricos y la contraposición entre relatos de buenos y de malos.
    La primera se observa en el aluvión de remakes, reboots, secuales, precuelas, remasterizaciones, sagas y crossovers que nos inundan. No es solo que la repetición sea la base de la narración, sino que las ficciones han dejado de ser un libro o una película para ser una marca reconocible – una IP – en torno a la que acumular público, desde el mundo de Tolkien, al de Harry Potter, Juego de Tronos o las novelas de Jane Austen. Esa insistencia nos puede atraer o abrumar pero la clave es qué tipo de re-elaboraciones se hace y cómo el contexto de reproducción de esas ficciones lo influye.
    La segunda es la emergencia de las series de ricos y cómo nos relacionamos con ellas. Al hilo de Succession y de White Lotus analizamos cómo estas ficciones castigan o son indulgentes frente a las transgresiones morales de los ricos y de sus cortes, si ahí surge un nuevo orden moral o solo se pasa factura a quienes pretenden borrar los límites de su categoría social. Parece también que la única guía ética que prevalece en una sociedad crecientemente desigual es mantener el control de las propias pasiones y otras formas de auto-gobierno ascético y austero. Esto resulta especialmente chocante en series que se tienen como críticas y en el contexto actual de fuerte deslegitimación de la meritocracia, tal como nos la han vendido.
    Por último, analizamos la batalla final entre Juego de Tronos y el Señor de los Anillos como las dos grandes producciones audiovisuales del año. Una lucha entre los arquetipos morales estrictos e inamovibles y los flexibles, adaptados a las circunstancias y a las propias pasiones. Dos maneras de entender la mezcla entre entretenimiento y enganche, entre utopismo y realismo que se han entrecruzado en las producciones del año.
    1 hr 14 min
  • Pol&Pop. Metaverso, mentiras y devenir marca del deseo
    Desde noviembre, Proyecto UNA ha publicado en este mismo medio (https://www.elsaltodiario.com/internet/el-metaverso-como-distopia-necesitamos-construir-utopias) una serie de artículos sobre algunas tendencias del pensamiento tecnológico y sus implicaciones para la esfera pública y nuestros cuerpos. En este capítulo han querido estar con nosotros para profundizar sobre algunas de estas ideas.
    El metaverso es una creación clásica ya de la ciencia ficción pero, si nos interesa aquí, es por el reboot que Facebook ha querido darle presentándolo como una utopía de espacialización de nuestra vida en internet. Una vida sin cuerpo en la que, sin embargo, subsiste el deseo de encontrarse. Aunque a todas luces parece que el proyecto empresarial se trata más de un seueñelo para inversores o una excusa para coloquen su dinero en tiempos de inflación e incertidumbre, el proyecto es significativo por varias cuestiones. La primera porque muestra cómo la innovación es cada vez menos tecnológica que marquetiniana y laboral. La segunda porque señala cómo los mundos por colonizar son menos los externos – las fronteras de nuevos planetas o de una vejez sin sufrimiento – que los internos, como los deseos de corporeidad y encuentro que internet no puede satisfacer aún.
    Esta segunda vida capitalista de la noción de metaverso también constituye una buena prueba sobre la evolución de las tecnologías de la comunicación. Si internet podía ser un lugar de encuentro libre de escala, una plaza sin límites, el metaverso lo confirma como un centro comercial sin hora de cierre, de conexión-trabajo infinito. Pero, más allá del deseo de encontrarse, ¿a qué imaginario apela esta propuesta? Quizá a la posibilidad de desplegar en la máquina una realidad mejor que la realidad misma, una realidad sin límites biofísicos. A estas alturas de siglo ya poca gente duda de los tintes pesadillescos de esa fantasía suburbial de lo real: caídas de internet, agotamiento de minerales, cortes de luz, gráficos deficientes, necesidad de monetirzar nuestras intervenciones o taylorismo del click. Lo que se ha producido aquí es una bifurcación de la experiencia de las crisis convergentes que vivimos – del sujeto, del planeta, de la economía – y por tanto de la solución, desde la huida hacia delante transhumanista y colonizadora al repliegue de la vulnerabilidad de la vida y los cuidados. Mejor discutir sobre todo esto en la mejor compañía.
    1 hr 6 min
  • Pol&Pop Actualidad. El minuto de descuento: de medios, gobiernos y coaliciones
    En este episodio, volvemos al programa de actualidad, la tercera pata pol&popera entre la revisión de ensayos y los comentarios de la cultura popular. Lo hacemos con Pablo Elorduy, coordinador de política de El Salto y uno de los analistas más sagaces a la otra orilla del Grupo Prisa.
    Discutimos sobre cómo ha cambiado el ecosistema mediático del país y, en particular, cómo los sectores más activos de la acción polítia han ido virando desde la calle y los espacios profesionales a las instituciones públicas y ahora al terreno mediático, donde esos actores se han desvelado como verdaderos agentes políticos, lejos de cualquier retórica liberal sobre la simple mediación entre la ciudadanía y el poder político. En este sentido, registramos tendencias virtuosas como el fortalecimiento de un área mediática con capacidad discursiva, de federación y de resistencia frente a las terminales mediáticas del status quo, pero también cierto riesgo de balcanización del espacio que traslade las pugnas intra-partidos al campo de un ecosistema mediático, en general, autónomo y frágil.
    Todo ello nos permite aterrizar en la coyuntura política, marcada por la entrada en su recta final del proyecto de gobierno de 2020 entre algunos sectores reformistas del PSOE, la decantación institucional del 15M y elementos plurinacionales. Aprobados los terceros presupuestos generales del Estado, Sánchez se debate entre continuar la estrategia económico-social de defensa frente a la crisis global - que no de todas las reformas pactadas al inicio de la legislatura - o guarecerse bajo el alero centro-izquierda de un edificio político que contribuye a desplazar hacia la derecha, confiando en la división del voto entre los planetas limítrofes de ese campo, como ya hizo en la repetición electoral de 2019. El repliegue de la última semana, paralizando las leyes trans y de familia, sosteniendo a Fernando G. Marlaska y dando vía libre al sentido común mediático, esto es patriarcal, frente a Irene Montero, pueden tomarse por indicios de lo segundo. En cualquier caso, todo queda pendiente de La Cosa, aquello situado a la izquierda del sanchismo, y cuyas bases sociales parecen cada vez más sólidas, encuentre una formulación electoral e institucional decente y con una ambición a la altura de esta crisis. Al final, adelantamos el guión del último episodio de dicho culebrón. No se lo pierdan.
    58 min
  • Pol&Pop 04x07. El minuto de descuento. De medios, gobiernos y coaliciones (actualidad)
    En este episodio, volvemos al programa de actualidad, la tercera pata pol&popera entre la revisión de ensayos y los comentarios de la cultura popular. Lo hacemos con Pablo Elorduy, coordinador de política de El Salto y uno de los analistas más sagaces a la otra orilla del Grupo Prisa.
    Discutimos sobre cómo ha cambiado el ecosistema mediático del país y, en particular, cómo los sectores más activos de la acción polítia han ido virando desde la calle y los espacios profesionales a las instituciones públicas y ahora al terreno mediático, donde esos actores se han desvelado como verdaderos agentes políticos, lejos de cualquier retórica liberal sobre la simple mediación entre la ciudadanía y el poder político. En este sentido, registramos tendencias virtuosas como el fortalecimiento de un área mediática con capacidad discursiva, de federación y de resistencia frente a las terminales mediáticas del status quo, pero también cierto riesgo de balcanización del espacio que traslade las pugnas intra-partidos al campo de un ecosistema mediático, en general, autónomo y frágil.
    Todo ello nos permite aterrizar en la coyuntura política, marcada por la entrada en su recta final del proyecto de gobierno de 2020 entre algunos sectores reformistas del PSOE, la decantación institucional del 15M y elementos plurinacionales. Aprobados los terceros presupuestos generales del Estado, Sánchez se debate entre continuar la estrategia económico-social de defensa frente a la crisis global - que no de todas las reformas pactadas al inicio de la legislatura - o guarecerse bajo el alero centro-izquierda de un edificio político que contribuye a desplazar hacia la derecha, confiando en la división del voto entre los planetas limítrofes de ese campo, como ya hizo en la repetición electoral de 2019. El repliegue de la última semana, paralizando las leyes trans y de familia, sosteniendo a Fernando G. Marlaska y dando vía libre al sentido común mediático, esto es patriarcal, frente a Irene Montero, pueden tomarse por indicios de lo segundo. En cualquier caso, todo queda pendiente de La Cosa, aquello situado a la izquierda del sanchismo, y cuyas bases sociales parecen cada vez más sólidas, encuentre una formulación electoral e institucional decente y con una ambición a la altura de esta crisis. Al final, adelantamos el guión del último episodio de dicho culebrón. No se lo pierdan.
    58 min
  • La Isla de las Tentaciones. Trabajo, vergüenza y placer en el paraíso
    Hace ya 25 años que los realities forman parte de nuestro menú televisivo. No es el tiempo suficiente para elevarlos a la categoría de plato tradicional pero sí para que nuestros paladares se hayan acostumbrado, para que hayan surgido distintas escuelas en la ejecución de las recetas y para que sus principios se hayan mezclado con el resto de nuestra cocina.
    El reality quizá sea el último producto genuino que la televisión de antena legó al mundo y uno de los paradigmáticos de la cultura posmoderna. En este episodio de Pol&Pop hemos querido abordar un producto cultural recurrente en nuestras conversaciones y que ha moldeado la forma de entender las relaciones laborales, de pareja, de normativización social y las propias industrias culturales y de comunicación durante el último cuarto de siglo. Para ello hemos invitado a la periodista Lucía Márquez (@Lululonciens) y a la experta en relaciones de género, Elena Pilcher (@EhhPilcher), ambas, junto a nosotros, ávidas consumidoras de telerrealidad para analizar el fenómeno.
    Aprovechamos que la joya de la corona de Mediaset, la “Isla de las Tentaciones”, llega a su punto álgido para darle una vuelta atropellada a algunas de nuestras preocupaciones. Analizamos, en primer lugar, cómo ha evolucionado el género, cómo ha pasado de una pretensión de realidad que hacía palanca con la ingenuidad de los primeros grandes hermanos y triunfitos a una maquinaria autoconsciente, que les espectadores conocen en sus guiones y arcos argumentales y les concursantes ubican en el cursus honorum de su salto a la fama, junto al bolo de discoteca, la publi en instagram y la silla en Sálvame. De hecho, la manera de considerar el de participante en reality como el paradigma del trabajo contemporáneo dice menos de nuestros gustos que del funcionamiento actual del capitalismo. El concursante tiene que exponerse, estar disponible, trabajar con su pareja pero sobre todo consigo misme, elevarse sobre sus propios estándares, cumplir las reglas por absurdas o contrarias a su bienestar que sean, explicarse a sí misme en los totales y, por encima de todo, convencer a sus jefes y a la audiencia de que lo hacen por vocación, porque quieren vivir la experiencia. En definitiva, el concursante somos nosotres.
    En ocasiones el concursante hace méritos en relación con un marco normativo externo, como en todos los talent show que destilan, en una declinación derechista del reality, los peores elementos de la cultura del esfuerzo, la meritocracia y la confusión entre inteligencia y bullyng. En otras ocasiones, es inmanente a la propia pareja, a los límites que se ponen, o a la lucha del héroe frente a sus propios miedos – celos, inseguridad, timidez – pero no hay lugar para el disfrute plano, ni encima del escenario ni en el paraíso.
    Por último, contrastamos nuestra ética en cuanto a las relaciones de pareja y de género con los modos de relación que ensalza y castigan los realities. Nos preguntamos qué dice de nosotres este disfrute, ya no culpable ni irónico, con la exhibición de la toxicidad ajena y la estitización más o menos burda de las peores dicotomías y exclusiones en las formas de ser hombre y mujer. Recordemos que se trata de escenarios cishetero-normativos y blancos inexistentes con esa abstracción del mundo más allá de las fantasías distópicas de la telerrealidad.
    En resumen, teníamos ganas de hacer este programa, de compartirlo y discutirlo.
    1 hr 5 min
  • Los olvidados. Mentiras que nos contamos (y dan aire a la derecha)
    En este capítulo de Pol&Pop charlamos con Antonio Gómez Villar, a propósito de su libro de 2022, “Los olvidados. Ficción de un proletariado reaccionario”, ed. Bellaterra. El autor discute una de las premisas fundantes de los enfoques reaccionarios contemporáneos, cual es que la emergencia de los movimientos feministas, ecologistas o contra distintas vías de discriminación han orillado a la clase obrera – los “olvidados” del título – hasta llevarla a manos de la derecha.
    Gómez Villar entiende que esta perspectiva se sostiene sobre la persistencia de una distinción que, aunque falaz, se encuentra bien asentada en nuestra cultura política. Se trata de la distinción entre el eje de lo material, fundado en la distinción principal de la clase y abordado conforme a estrategias conflictivas dirigidas hacia la redistribución y lo cultural, fundado en otras características socio-culturales, subordinadas ontológicamente a la distinción de clase pero que se han inflado de forma artificial mediante políticas de identidad, que se agotan en el reconocimiento por parte del orden neoliberal, a quien legitiman así, al tiempo que no le exigen mayores esfuerzos redistributivos. A lo largo de la discusión recorremos distintas falacias que afectan a esta distinción, apoyándonos en particular en las evidencias históricas que muestran cómo las luchas se han servido de las identidades, por minoritarias que fuesen en términos cuantitativos – el proletariado – para superarlas – la sociedad sin clases –.
    Otro de los asuntos que nos ha invitado a pensar este libro es la identificación de qué supone un éxito y qué, en cambio, una captura para cada pensamiento político. Es interesante como Gómez Villar liga los enfoques resentidos de los movimientos reaccionarios contemporáneos con los momentos de derrota política en los años 30, en el 68 y en el más reciente ciclo neoliberal – 15M. Por nuestra parte, identificamos desde el 68 diferentes momentos de incorporación de las reivindicaciones plebeyas al sentido común o a los ordenamientos jurídicos, con un doble sentido de victoria-captura que los enfoques reaccionarios disuelven y refieren solo, como dice Gómez Villar, a un momento de captura sin historia. En contraste por esta fijación en la captura y la derrota, dedicamos la última parte del programa a entender cómo solo esas alianzas inter-conflicto o interseccionales pueden componer una base robusta para los movimientos populares, lo que no obsta para que algunas de estas identidades y conjuntos de reivindicaciones sinteticen desde una posición más preclara situaciones sistémicas. Esta ha sido la virtud del movimiento obrero, de las huelgas feministas, del movimiento por la vivienda o, puede ser, la del ecologismo popular de esta década. Esperamos que sirva a nuestras discusiones cotidianas.
    1 hr 6 min

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Un podcast donde damos rienda suelta al triángulo de nuestras cosas favoritas: la política, la cultura pop y la actualidad. @podcastpol