En Piel de policía, Carlos Quílez nos cuenta el caso de Andrea, una mujer de 23 años, y madre de una niña de 3, maltratada brutalmente por su expareja, Juan Cortés, de 58, perteneciente a un clan familiar dedicado al narcotráfico. Andrea se niega a denunciar a su agresor, y acaban por tomar las riendas sus propios médico, ingresándola en un centro de protección de mujeres maltratadas. Pero el agresor acaba localizándola y la amenaza diciéndole que como no vuelva matará a tu padre y lo quemará vivo. Su padre era Juan Pita. Finalmente el agresor termina cumpliendo su amenaza y quema vivo al padre de Andrea, "consumandose en la piel del padre de la maltratada la agresión del maltratador".