La campaña del arroz se inicia este mes en Extremadura con problemas e incertidumbres. El agua disponible solo permitirá sembrar unas 10.000 hectáreas, la mitad de la superficie media de los últimos años salvo el pasado. "El sector seguirá medio gas aunque se recupera algo", señala Blanca Cortés de Cooperativas Agroalimentarias.
Un problema añadido es que si no llueve los agricultores no podrán realizar siembra directa, mucho más sostenible, y tendrán que recurrir al cultivo por inundación, que consume más agua y dificulta el control de las plagas.
Otra incertidumbre es saber cómo responden las ventas después de que el año pasado los compradores tuvieran que buscar otros mercados.