El sector de la apicultura, uno de los más profesionalizados de Extremadura, sufre una crisis que pone en peligro nuestra alimentación. "Es un problema de todos por el papel que juegan las abejas en la polinización de las plantas, y nuestra alimentación también depende de ellas", señala Blanca Cortés, periodista agroalimentaria.
La elevada tasa de mortalidad de las abejas, cercana al 50%, la meteorología adversa, las consecuencia de la covid y la competencial desleal de otros países son algunos de los factores que han situado al sector en una situación "muy complicada". Las esperanzas están puestas en la próxima primavera.
"Todos necesitamos de la viabilidad de la apicultura", sentencia Blanca Cortés