LECTIO DIVINA
La palabra clave de la liturgia de este domingo es el AMOR. “Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús nos recuerda cuál es el mandamiento principal de la ley de Dios que ha había sido dado desde antiguo al pueblo de Israel: “El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas tus fuerzas. Estas palabras que Yo te mando hoy estarán en tu corazón”. Y ante la ley del Señor decimos con el salmista “Yo te amo, Señor, mi roca; Tú eres mi fortaleza”. El amor del hombre es una respuesta al Amor de Dios, porque Él nos amó primero como dice el Apóstol y “no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo”. Él lo hizo por amor y tú, cómo estás respondiendo a tanto Amor.