El banderazo de hoy [por ayer] se puede analizar en varias dimensiones. La primera es que es muy difícil de interpretar, por la naturaleza misma del fenómeno, qué es lo que quieren decir los que salieron a la calle, porque no fue organizado por alguien, sino que se trató de una iniciativa autoconvocada. Hoy hablaba con José Eduardo Abadi sobre esta cuestión y él me hacía notar que hay una sensación, que aportan un poco las redes, de que cada ciudadano se representa a sí mismo y, a su vez, hay una especie de ilusión de representación colectiva que intentaría resolver el conflicto de la gente con el sistema político.
Entonces, la primera pregunta que se desprende de la marcha de hoy es: ¿Qué es lo que quiere decir esta gente? Muchísimas cosas, pero es difícil descifrarlo y por eso es tan fácil adjudicarle intenciones que probablemente no se tienen. Sobre todo, por parte del Gobierno.
Este es el problema de Fernández, quien en las últimas horas ha dicho cosas verdaderamente insólitas y algunas hasta patéticas. En la entrevista que dio a Horacio Verbitsky dijo algo que hoy rescató el americano David Rieff. Rieff, un intelectual que sigue mucho a la Argentina, resaltó una frase que es interesantísima por lo contradictoria y autoritaria.
"Mi principal objetivo es lograr que todos juntos impidamos el regreso del conservadurismo al Gobierno", dijo Fernández. Eso que él llama conservadurismo, que interpreto que es Juntos por el Cambio, sacó en las elecciones más de un 40%. Es decir que, según ese planteo, el Presidente quiere que todos juntos, subrayo "todos juntos", impidamos el regreso del 41%. ¿Este es el hombre que venía a cerrar la grieta? La idea que esconde esta declaración es que el principal objetivo es terminar con la alternancia y que haya un peronismo eterno.
Para empezar a cerrar la grieta, si es que hay que hacerlo y si es que ésta no tiene una dinámica propia que nadie puede cerrar desde el poder, que es lo que creo, lo primero que se tiene que hacer es garantizar la alternancia y reconocer la legitimidad del otro y no decirle que es un títere manejado por una corporación.
A lo largo de la entrevista con Verbitsky, Fernández demuestra con una claridad extraordinaria no entender el problema del dólar. Porque el planteo del Gobierno se apoya en la falta de dólares, cuando el problema que debe resolver es el exceso de pesos.
La entrevista de ayer repasa varios temas: Venezuela, la Justicia, Jujuy, entre otros, pero hay un momento en que se produce un diálogo entre Verbitsky y el Presidente donde se encuentran hablando de la plata de ellos y en ese momento ambos entienden el problema del dólar, e incluso parecería que están razonando como dos exportadores de soja al decir que reciben 100 y les dan menos de 50. Se quejan de que, si reciben un pago desde el exterior, se lo liquidan con el dólar oficial y no con el dólar paralelo. Es de lo que se queja todo el sector exportador.