Una investigación publicada en la revista Neuroscience encontró que las niñas pequeñas pueden desarrollar una mejor salud emocional simplemente observando las interacciones positivas entre sus padres. El estudio reveló que, cuando las hijas observan conversaciones afectuosas entre sus padres, especialmente aquellas relacionadas con la relación de pareja, su actividad cerebral tiende a sincronizarse con la de sus madres.