Un estudio reciente publicado en Journal of Experimental Social Psychology analizó cómo ciertas culturas laborales influyen en la forma en que las mujeres viven y expresan su identidad de género en el trabajo. En particular, se centró en entornos que promueven la llamada “competencia por la masculinidad”, es decir, lugares donde se valora la competitividad agresiva, la dureza emocional, el dominio y la falta de vulnerabilidad, rasgos tradicionalmente asociados con lo masculino.