Las catacumbas de Roma (en italiano, Catacombe di Roma) son una red de catacumbas antiguas, utilizadas como un lugar de sepultura a inicios de la Cristiandad. En total, incluye más de 61 catacumbas diferentes1 en unos 150 a 170 kilómetros de longitud, con cerca de 750 000 tumbas, la mayoría de las cuales se encuentra bajo tierra a lo largo de la Vía Apia. Estas catacumbas consisten en un sistema de túneles subterráneos de toba que forma un laberinto. En sus paredes, se construyeron nichos rectangulares (en latín, loculos) de diferentes tamaños, para los entierros, sobre todo para un cadáver (un cuerpo), aunque a veces podían yacer dos y rara vez una mayor cantidad.
Los primeros cristianos seguidores de Cristo que vivían en Roma en número reducido sepultaban a sus muertos según era costumbre en necrópolis al aire libre. Lo más probable es que pasado el tiempo los nuevos cristianos se asociaran siguiendo así también la costumbre pagana de formar collegia o grupos privativos.