Carlos Ordóñez, presidente de la Asociación de Servidores Penitenciarios Activos de Ecuador, resaltó la indignación de los 1500 agentes, luego de las declaraciones “irrespetuosas” de Fausto Cobo, director del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI), por lo cual han presentado una denuncia en contra del funcionario por el delito de odio.
“Esperamos tener resultados positivos y que no vuelva a ocurrir, esto que se dijo trae consecuencias. Llegaremos a las últimas consecuencias legales”.
Reprochó la falta de personal pues apenas existen 1.500 guías, distribuidos en tres turnos de 500 para una población carcelaria de 40.000: “Hoy un agente cubre un turno de 24 horas continuas, a veces de 36 a 40 horas de trabajo”.
Informó que ni siquiera tienen herramientas para protegerse, ni un gas lacrimógeno o chaleco antibalas, ya que todo el armamento que el personal tenía, fue devuelto por la anterior Administración.
“De todas las Instituciones somos las peores pagadas sin condiciones laborales”.
Advirtió que con la falta de seguridad y garantías del Estado, las masacres pueden volver a repetirse al interior de los Centros Penitenciarios, tomando en cuenta que en las últimas tres semanas, tres guías fueron heridos de bala, frente a lo cual las autoridades no han mencionado nada: “Como solo somos agentes penitenciarios nadie responde por eso (…) Ni siquiera tenemos seguro de vida”.
Detalló que cuando los guías ingresan a trabajar a las cárceles, pasan por filtros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, siendo revisados de pies a cabeza, por lo que no pueden tampoco meter ningún artefacto: “No quiero decir que el 100% de agentes son correctos, en toda institución hay buenos y malos elementos, creemos necesario que haya una purga, pero hace falta fortalecer al cuerpo de seguridad y vigilancia”.
“La corrupción está enquistada, los propios directos de los Centros autorizan el ingreso de materiales de construcción, incluso herramientas, no es que nos lavemos de manos pero los filtros desde el 2012 maneja la Policía Nacional”.
Criticó que se haya desvinculado a cerca de 200 agentes sin que hayan sido reemplazados, al punto que el día de la masacre en la Penitencia del Litoral solo hubo 20 guías para toda la población carcelaria: “El Estado perdió el control de los Centros (…) me atrevería a decir que falta amarrarse los pantalones, falta tomar decisión fuerte”.
Aseguró que de nada ha servido las múltiples declaratorias de estado de excepción y emergencia, emitidas desde 2019, porque los Gobiernos no han hecho nada, no han dotado de herramientas a los servidores penitenciarios: “Hemos visto pugna de poderes, sabemos que quién manda dentro puede mandar afuera (…) la delincuencia mueve mucho dinero, tiene poder político, de seguridad y puede enquistarse”.
Manifestó que los guías viven una constante guerra psicológica por parte de los privados de libertad que amenazan con nuevas masacres si se hacen traslados o se interviene y ahora, incluso, mencionó que el secuestro de la hija de alias “Fito” puede empeorar las cosas. “Dentro es venganza tras venganza, puede haber muchas novedades, es bastante preocupante”.