Cuando salen a la luz casos como el que les contábamos ayer, de una violación grupal en Valencia, comteidos por cuatro menors, uno de ellos hasta inimputable, porque solo tiene trece años, contra una compañera de isntituo, también de trece años, nos pregntamos qué falla en esta sociedad para que puedan ocurrir agresiones como esta. Las causas, como el fenómeno, son complejas y múltiples. Hay unos responsables directos, que son estos jóvenes, casi niños. Pero la oregunta va mucho más allá: cómo estamos educando a estos chicos y chicas, o cómo no lo estamos haciendo, rpecisamente, cediendo terrreno ante la avalancha de violencia sexual que reciben a través dl porno, mucho más accesible de lo que somos conscientes. La tarea la tenemos todas y todos, en casa y en los centros educativos. Y la administración también tiene su parte. Garantizar que esa educación en igualdad es una realidad accesible para todo el alumnado. Mirar hacia otro lado, como hemos hecho hasta ahora, solo generará más dolor y más víctimas.