Recayente

Recayente

By Pista GalgodromoArts
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Recayente episodes

  • 53 Mal tiempo
    El camino de la carretera siempre me ha gustado
    por alguna razón siempre me ha gustado mas andar el camino que llegar al destino,
    supongo que por eso me mantengo de un lugar a otro
    y cuando voy a llegar renuncio a todo
    y a todos
    y ya no encuentro el mismo sabor en continuar,
    como en empezar de nuevo.
    8 min
  • Km. 23
    Una mujer que se encuentra en el camino del fin del mundo, con un calor infernal. Una mujer con piernas de nieve, como aquellas que te van a llevar al último lugar al que quieres llegar, pero que no te quieres perder.
    Esta es la historia de un hombre que lleva perdido mucho tiempo y acepta su destino, con una mujer de compañía.
    8 min
  • Soy el Demonio
    Sin saberlo caminaba por las calles, solo, sin edad para hacerlo; me dirigía a una iglesia, tratando de expiar la culpa de algo que aún no había cometido, pero nací cargando en la espalda.
    Ahí estaba yo, sentado en largas bancas de madera del templo sin saber la causa, eco en paredes de piedra, nichos ocupados, con algo parecido al alma encogida al centro del pecho.
    Después, con el tiempo, comenzó.
    7 min
  • 52 Km 23
    Una mujer que se encuentra en el camino del fin del mundo, con un calor infernal. Una mujer con piernas de nieve, como aquellas que te van a llevar al último lugar al que quieres llegar, pero que no te quieres perder.
    Esta es la historia de un hombre que lleva perdido mucho tiempo y acepta su destino, con una mujer de compañía.
    8 min
  • 51 Soy el demonio
    Sin saberlo caminaba por las calles, solo, sin edad para hacerlo; me dirigía a una iglesia, tratando de expiar la culpa de algo que aún no había cometido, pero nací cargando en la espalda.
    Ahí estaba yo, sentado en largas bancas de madera del templo sin saber la causa, eco en paredes de piedra, nichos ocupados, con algo parecido al alma encogida al centro del pecho.
    Después, con el tiempo, comenzó.
    7 min
  • Un sólo botón
    Era el último día del año. Rick se encontró con Lucía en un bar a las 10 de la mañana.
    Ella había aceptado verlo para que le devolciera la tarjeta de credito departamental. Él sólo quería verla de nuevo.
    Ella pidió un café, era demasiado temprano para beber. Se había ablandado.
    Rick pidió un vodkatonic.
    Lo primero que hizo fue darle la tarjeta, así no habría pretextos para retenerla. Si ella quería irse, lo haría. No lo hizo.
    8 min
  • Esperar la Suerte
    Me habían convencido para ir a una cabaña por el fin de semana. Estaba bien. Habría cerveza y ron para algunos. A mi me va más la cerveza y el whisky, aunque a veces tomo Tónic, pero por lo general la cerveza es la que corre por mis venas.
    Estaba bien salir, iba a ir Gabriela que era tremenda mujer rubia con ojos verdes, escurridiza como gato asustado. Siempre me había gustado.
    También iba Lui, Lui era un buen amigo, tenía la mente más prolífica que pudieras encontrar. Era un gran tipo.
    4 min
  • Perdiendo el Control
    Comencé a perder el control poco a poco de la nada, primero por la belleza de una mujer y luego por no tenerla o por estar lejos de su interés.
    Así comenzó todo aquello y así lo mantuve: la locura al servicio del amor o del deseo; daba igual.
    Hay que estar loco para amar de verdad y para comenzar a hacerlo hay que estar dispuesto a perder la noción de lo cierto y comenzar a creer en la fantasía.
    6 min
  • Poker de Prendas
    Julia estaba en mi casa, había hablado con ella por teléfono
    –oye, –le dije–, deberíamos jugar póquer de prendas.
    Creí que no aceptaría. Aceptó.
    Pasé por ella a las 2 de la tarde, no habíamos comido, pero había una cantina surtida en mi casa. El departamento tenía una alfombra verde y el reproductor de música emita una pequeña luz azul.
    Comenzamos a jugar, cada tanto una prenda iba fuera. Los ases estaban de mi lado.
    Julia traía una pequeña ropa, sexy, con encaje negro sobre seda gris.
    6 min
  • No hay mujer decente
    No hay mujer bonita decente, no la hay, ni tampoco mujer desaliñada decente, no la hay; sencillamente no hay mujer decente; es cuestión de enfocar bien, encontrar el ángulo y ahí estará su crueldad, la naturaleza salvaje y cierta maldad.
    Y no hay caballero alguno dentro del hombre, sólo hay hipocresía y conveniencia.
    Supongo que nos merecemos unos a otros.
    5 min

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En la decadencia de este personaje se encuentra su virtud.