Tomen tres partes de queso, no demasiado fresco, y amásenlas
bien mezclándolas con una parte de harina de trigo y tres huevos ente-
ros; si el queso fuera muy blando, mézclenles tres yemas y sólo una
clara. Amasen todo junto de manera que se haga una pasta homogé-
nea. Hagan entonces una masa de pastel con harina bien fina, un poco
de azúcar, manteca y algunas gotas de agua de rosas. Después de bien
trabajada, dejen esa masa descansar un poco, estirando después con
un rodillo, en láminas delgadas. Corten la masa con una ruleta, dán-
dole forma redonda. Con los dedos levanten las puntas de la masa,
que haga como una tartaleta. Seguidamente pongan el relleno de
queso en esas tortitas, que son llevadas a freír en fuego suave con bas-
tante mantequilla o grasa bien caliente. Tengan cuidado de no dejar
caer manteca o grasa dentro del relleno. Así que estuviesen doradas
saquen las almojábanas del fuego. Finalmente hagan un almíbar a
punto no muy alto, y, sin dejar que hierva, pasen por él las tortitas.
Déjenlas escurrir en una panera y sírvanlas espolvoreadas con azúcar.
Tenga cuidado con las vistas y con la miel, qué mañana le puede pasar a usted.
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