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Con el solo ejercicio de observar nuestras calles y rutas podemos notar que la mayoría de los conductores de motocicletas pueden pasar los semáforos en rojo, conducir en sentido contrario o sobre las veredas, conducir: sin chapa, sin luces, sin casco, sin habilitación, sin registro, incluso en estado etílico. También podemos notar menores al volante e incluso recién nacidos como acompañantes, además de una serie de otras faltas de tránsito que, aparentemente, no son observadas por nuestras autoridades, pero sí por la ciudadanía.
Estamos viviendo en una sociedad violenta con valores deteriorados, somos mudos testigos del derrumbe de la base familiar que nos sostenía hace solo algunas décadas, sorprendidos en la trampa del “síndrome de la rana en agua tibia”. Sin percatarnos, sostenidamente, han ido aumentado la temperatura de corrupción imperante, hasta que se ha hecho aterradoramente evidente.
Es muy importante recordar a todos los que son parte del gobierno y a todos los proveedores del sector privado que la Constitución establece muchos derechos y también establece nuestros deberes y, sobre todo, más allá del castigo social, en cualquier momento, un pueblo manso puede demandar lo que le corresponde y aunque creamos poder torcer la ley la avalancha puede ser incontenible. Las consabidas justificaciones y explicaciones ya no servirán.
Bajo una suave brisa del desierto, suenan los acordes de la bella canción de Demetrio Ortíz, Recuerdos de Ypacaraí, ejecutados en el Arpa de Agua, pieza única en el mundo, diseñada para la ocasión, y que representa en sí misma los más grandes símbolos del Paraguay: el agua y la música. Integrando la magnífica orquesta H2O Sonidos del Agua compuesta por 12 jóvenes y talentosos músicos que ejecutan instrumentos construidos a partir de elementos que tienen que ver con el agua como botellones o caños plásticos, una verdadera sinfonía de educación y respeto a la naturaleza.
No es posible que los números de exportación en materia prima, ganen la carrera.
Nuestro país necesita exportar con mayor valor agregado para generar desde nuestras industrias mucho trabajo para nuestra fuerza joven que quiere ser útil a su familia y a su país.
Generalmente se asocia al sector empresarial, y a los empresarios como personas que ganan mucho, tienen mucho, no trabajan o trabajan poco y retiran utilidades, no tratan bien a sus colaboradores o clientes, evaden impuestos, o pagan coimas y participan en otras operaciones ilegales, entre otros aspectos negativos.
El empleo decente es un derecho de toda persona, al tiempo que es obligación de cada empresario crear fuentes de empleo dignas. No olvidemos, que la dignidad no tiene vencimiento.
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