La prensa ha puesto al descubierto el nepotismo en su máxima expresión. Lo que muchas veces se rumoreaba o se sospechaba, ahora lo vemos con nombres, rostros y planillas: familiares de políticos que acceden a puestos públicos sinméritos, solo por su apellido. Ante esta exposición, dos jóvenes renunciaron rápidamente. Un gesto que, lejos de ser honorable, fue una confesión tácita: sabían que lo que hacían estaba mal, y simplemente fueron descubiertos.