Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión Sábado 8 de julio de 2023. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis (27,1-5.15-29):
    Cuando Isaac se hizo viejo y perdió la vista, llamó a su hijo mayor: «Hijo mío.»
    Contestó: «Aquí estoy.»
    Él le dijo: «Mira, yo soy viejo y no sé cuándo moriré. Toma tus aparejos, arco y aljaba, y sal al campo a buscarme caza; después me guisas un buen plato, como sabes que me gusta, y me lo traes para que coma; pues quiero darte mi bendición antes de morir.»
    Rebeca escuchó la conversación de Isaac con Esaú, su hijo. Salió Esaú al campo a cazar para su padre. Rebeca tomó un traje de su hijo mayor, Esaú, el traje de fiesta, que tenía en el arcón, y vistió con él a Jacob, su hijo menor; con la piel de los cabritos le cubrió los brazos y la parte lisa del cuello. Y puso en manos de su hijo Jacob el guiso sabroso que había preparado y el pan.
    Él entró en la habitación de su padre y dijo: «Padre.»
    Respondió Isaac: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo mío?»
    Respondió Jacob a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me mandaste; incorpórate, siéntate y come lo que he cazado; después me bendecirás tú.»
    Isaac dijo a su hijo: «¡Qué prisa te has dado para encontrarla!»
    Él respondió: «El Señor, tu Dios, me la puso al alcance.»
    Isaac dijo a Jacob: «Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú mi hijo Esaú o no.»
    Se acercó Jacob a su padre Isaac, y éste lo palpó, y dijo: «La voz es la voz de Jacob, los brazos son los brazos de Esaú.»
    Y no lo reconoció, porque sus brazos estaban peludos como los de su hermano Esaú. Y lo bendijo.
    Le volvió a preguntar: «¿Eres tú mi hijo Esaú»
    Respondió Jacob: «Yo soy.»
    Isaac dijo: «Sírveme la caza, hijo mío, que coma yo de tu caza, y así te bendeciré yo.»
    Se la sirvió, y él comió. Le trajo vino, y bebió.
    Isaac le dijo: «Acércate y bésame, hijo mío.»
    Se acercó y lo besó.
    Y, al oler el aroma del traje, lo bendijo, diciendo: «Aroma de un campo que bendijo el Señor es el aroma de mi hijo; que Dios te conceda el rocío del cielo, la fertilidad de la tierra, abundancia de trigo y vino. Que te sirvan los pueblos, y se postren ante ti las naciones. Sé señor de tus hermanos, que ellos se postren ante ti. Maldito quien te maldiga, bendito quien te bendiga.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 134
    R/. Alabad al Señor porque es bueno
    Alabad el nombre del Señor,
    alabadlo, siervos del Señor,
    que estáis en la casa del Señor,
    en los atrios de la casa de nuestro Dios. R/.
    Alabad al Señor porque es bueno,
    tañed para su nombre, que es amable.
    Porque él se escogió a Jacob,
    a Israel en posesión suya. R/.
    Yo sé que el Señor es grande,
    nuestro dueño más que todos los dioses.
    El Señor todo lo que quiere lo hace:
    en el cielo y en la tierra,
    en los mares y en los océanos. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):
    En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
    Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 7 de julio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis (23,1-4.19;24,1-8.62-67):
    Sara vivió ciento veintisiete años, y murió en Villa Arbá (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán fue a hacer duelo y a llorar a su mujer. Después dejó a su difunta y habló a los hititas: «Yo soy un forastero residente entre vosotros. Dadme un sepulcro en propiedad, en terreno vuestro, para enterrar a mi difunta.»
    Después Abrahán enterró a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán era viejo, de edad avanzada, el Señor lo había bendecido en todo. Abrahán dijo al criado más viejo de su casa, que administraba todas las posesiones: «Pon tu mano bajo mi muslo, y júrame por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra, que, cuando le busques mujer a mi hijo, no la escogerás entre los cananeos, en cuya tierra habito, sino que irás a mi tierra nativa, y allí buscarás mujer a mi hijo Isaac.»
    El criado contestó: «Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?»
    Abrahán le replicó: «De ninguna manera lleves a mi hijo allá. El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, que me juró: "A tu descendencia daré esta tierra", enviará su ángel delante de ti, y traerás de allí mujer para mi hijo. Pero, si la mujer no quiere venir contigo, quedas libre del juramento. Sólo que a mi hijo no lo lleves allá.»
    Mucho tiempo después, Isaac se había trasladado del "Pozo del que vive y ve" al territorio del Negueb. Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio acercarse unos camellos. También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del camello y dijo al criado: «¿Quién es aquel hombre que viene en dirección nuestra por el campo?»
    Respondió el criado: «Es mi amo.»
    Y ella tomó el velo y se cubrió. El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac la metió en la tienda de su madre Sara, la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 105
    R/. Dad gracias al Señor porque es bueno
    Dad gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.
    ¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
    pregonar toda su alabanza? R/.
    Dichosos los que respetan el derecho
    y practican siempre la justicia.
    Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R/.
    Visítame con tu salvación:
    para que vea la dicha de tus escogidos,
    y me alegre con la alegría de tu pueblo,
    y me gloríe con tu heredad. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):
    En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
    Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.
    Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»
    Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión Jueves 6 de julio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis (22,1-19):
    En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán llamándole: «¡Abrahán!»
    Él respondió: «Aquí me tienes.»
    Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»
    Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos.
    Y Abrahán dijo a sus criados: «Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros.»
    Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos.
    Isaac dijo a Abrahán, su padre: «Padre.»
    Él respondió: «Aquí estoy, hijo mío.»
    El muchacho dijo: «Tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?»
    Abrahán contestó: «Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.»
    Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña.
    Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: «¡Abrahán, Abrahán!»
    Él contestó: «Aquí me tienes.»
    El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»
    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en una maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abrahán llamó a aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «El monte del Señor ve.»
    El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»
    Abrahán volvió a sus criados, y juntos se pusieron en camino hacia Berseba. Abrahán se quedó a vivir en Berseba.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 114
    R/. Caminaré en presencia del Señor
    en el país de la vida
    Amo al Señor, porque escucha
    mi voz suplicante,
    porque inclina su oído hacia mí
    el día que lo invoco. R/.
    Me envolvían redes de muerte,
    me alcanzaron los lazos del abismo,
    caí en tristeza y angustia.
    Invoqué el nombre del Señor:
    «Señor, salva mi vida.» R/.
    El Señor es benigno y justo,
    nuestro Dios es compasivo;
    el Señor guarda a los sencillos:
    estando yo sin fuerzas, me salvó. R/.
    Arrancó mi alma de la muerte,
    mis ojos de las lágrimas,
    mis pies de la caída.
    Caminaré en presencia del Señor
    en el país de la vida. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,1-8):
    En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla.
    Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.»
    Algunos de los escribas se dijeron: «Éste blasfema.»
    Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados –dijo dirigiéndose al paralítico–: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa.»
    Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión miércoles 5 de julio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis (21,5.8-20):
    Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. El chico creció, y lo destetaron. El día que destetaron a Isaac, Abrahán dio un gran banquete.
    Pero Sara vio que el hijo que Abrahán había tenido de Hagar, la egipcia, jugaba con Isaac, y dijo a Abrahán: «Expulsa a esa criada y a su hijo, porque el hijo de esa criada no va a repartirse la herencia con mi hijo Isaac.»
    Como al fin y al cabo era hijo suyo, Abrahán se llevó un gran disgusto.
    Pero Dios dijo a Abrahán: «No te aflijas por el niño y la criada. Haz exactamente lo que te dice Sara, porque es Isaac quien continúa tu descendencia. Aunque también del hijo de la criada sacaré un gran pueblo, por ser descendiente tuyo.»
    Abrahán madrugó, cogió pan y un odre de agua, se lo cargó a hombros a Hagar y la despidió con el niño. Ella se marchó y fue vagando por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas; se apartó y se sentó a solas, a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: «No puedo ver morir a mi hijo.» Y se sentó a distancia. El niño rompió a llorar.
    Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo, preguntándole: «¿Qué te pasa, Hagar? No temas, que Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, toma al niño y tenlo bien agarrado de la mano, porque sacaré de él un gran pueblo.» Dios le abrió los ojos, y divisó un pozo de agua; fue allá, llenó el odre y dio de beber al muchacho. Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 33
    R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
    Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
    y lo salva de sus angustias.
    El ángel del Señor acampa
    en torno a sus fieles y los protege. R/.
    Todos sus santos, temed al Señor,
    porque nada les falta a los que le temen;
    los ricos empobrecen y pasan hambre,
    los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.
    Venid, hijos, escuchadme:
    os instruiré en el temor del Señor;
    ¿hay alguien que ame la vida
    y desee días de prosperidad? R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):
    En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
    Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
    Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando.
    Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
    Jesús les dijo: «Id.»
    Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión Martes 4 de Julio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis (19,15-29):
    En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: «Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.»
    Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad.
    Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.»
    Lot les respondió: «No. Vuestro siervo goza de vuestro favor, pues me habéis salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.»
    Le contestó: «Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.»
    Por eso la ciudad se llama La Pequeña. Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol. El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno. Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 25,2-3.9-10.11-12
    R/. Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad
    Escrútame, Señor, ponme a prueba,
    sondea mis entrañas y mi corazón,
    porque tengo ante los ojos tu bondad,
    y camino en tu verdad. R/.
    No arrebates mi alma con los pecadores,
    ni mi vida con los sanguinarios,
    que en su izquierda llevan infamias,
    y su derecha está llena de sobornos. R/.
    Yo, en cambio, camino en la integridad;
    sálvame, ten misericordia de mí.
    Mi pie se mantiene en el camino llano;
    en la asamblea bendeciré al Señor. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,23-27):
    En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.
    Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»
    Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!»
    Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
    Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión Lunes 3 de Julio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Lecturas del Santo Tomás, apóstol
    Primera lectura
    Lectura de la carta a los Efesios (2,19-22):
    Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 116
    R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio
    Alabad al Señor, todas las naciones,
    aclamadlo todos los pueblos. R/.
    Firme es su misericordia con nosotros,
    su fidelidad dura por siempre. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Juan (20,24-29):
    Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
    Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
    Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
    A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
    Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
    Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
    Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
    Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 2 de Julio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del segundo libro de los Reyes (4,8-11.14-16a):
    Un día pasaba Eliseo por Sunam, y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa.
    Ella dijo a su marido: «Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí.»
    Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó.
    Dijo a su criado Guejazi: «¿Qué podríamos hacer por ella?»
    Guejazi comentó: «Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo.»
    Eliseo dijo: «Llámala.»
    La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: «El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 88,2-3.16-17.18-19
    R/. Cantaré eternamente
    las misericordias del Señor
    Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
    anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
    Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
    más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.
    Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
    camina, oh Señor, a la luz de tu rostro;
    tu nombre es su gozo cada día,
    tu justicia es su orgullo. R/.
    Porque tú eres su honor y su fuerza,
    y con tu favor realzas nuestro poder.
    Porque el Señor es nuestro escudo,
    y el Santo de Israel nuestro rey. R/.
    Segunda lectura
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (6,3-4.8-11):
    Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
    Palabra de Dios
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,37-42):
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Sábado 1º de Julio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis (18,1-15):
    En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y vio a tres hombres en pie frente a él.
    Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo: «Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo.»
    Contestaron: «Bien, haz lo que dices.»
    Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: «Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza.»
    Él corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase en seguida. Tomó también cuajada, leche, el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron.
    Después le dijeron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?»
    Contestó: «Aquí, en la tienda.»
    Añadió uno: «Cuando vuelva a ti, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.»
    Sara lo oyó, detrás de la entrada de la tienda. Abrahán y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus periodos.
    Sara se rió por lo bajo, pensando: «Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener placer con un marido tan viejo?»
    Pero el Señor dijo a Abrahán: «¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: “De verdad que voy a tener un hijo a mis años.” ¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.»
    Pero Sara, que estaba asustada, lo negó: «No me he reído.»
    Él replicó: «No lo niegues, te has reído.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 1,46-47.48-49.50.53.54-55
    R/. El Señor se acuerda de la misericordia
    Proclama mi alma la grandeza del Señor,
    se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R/.
    Porque ha mirado la humillación de su esclava.
    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
    su nombre es santo. R/.
    Y su misericordia llega a sus fieles
    de generación en generación.
    A los hambrientos los colma de bienes
    y a los ricos los despide vacíos. R/.
    Auxilia a Israel, su siervo,
    acordándose de la misericordia
    –como lo había prometido a nuestros padres–
    en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,5-17):
    En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.»
    Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo.»
    Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy quién para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve" y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace.»
    Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»
    Y al centurión le dijo: «Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído.»
    Y en aquel momento se puso bueno el criado.
    Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles.
    Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargo con nuestras enfermedades.
    Palabra del señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 30 de junio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis (17,1.9-10.15-22):
    Cuando Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo: «Yo soy el Dios Saday. Camina en mi presencia con lealtad.»
    Dios añadió a Abrahán: «Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones. Éste es el pacto que hago con vosotros y con tus descendientes y que habéis de guardar: circuncidad a todos vuestros varones.»
    Dios dijo a Abrahán: «Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré, y te dará un hijo, y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y reyes de naciones.»
    Abrahán cayó rostro en tierra y se dijo sonriendo: «¿Un centenario va a tener un hijo, y Sara va a dar a luz a los noventa?»
    Y Abrahán dijo a Dios: «Me contento con que te guardes vivo a Ismael.»
    Dios replicó: «No; es Sara quien te va a dar un hijo, a quien llamarás Isaac; con él estableceré mi pacto y con sus descendientes, un pacto perpetuo. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré multiplicarse sin medida, engendrará doce príncipes y haré de él un pueblo numeroso. Pero mi pacto lo establezco con Isaac, el hijo que te dará Sara el año que viene por estas fechas.»
    Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se retiró.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 127,1-2.3.4-5
    R/. Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor
    Dichoso el que teme al Señor
    y sigue sus caminos.
    Comerás del fruto de tu trabajo,
    serás dichoso, te irá bien. R/.
    Tu mujer, como parra fecunda,
    en medio de tu casa;
    tus hijos, como renuevos de olivo,
    alrededor de tu mesa. R/.
    Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
    Que el Señor te bendiga desde Sión,
    que veas la prosperidad de Jerusalén
    todos los días de tu vida. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,1-4):
    En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
    En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.»
    Extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio.»
    Y en seguida quedó limpio de la lepra.
    Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.»
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión jueves 29 de junio de 2023. Tiempo ordinario. Lecturas del día en la descripción.
    Lecturas del San Pedro y san Pablo, apóstoles
    Primera lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (12,1-11):
    En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.
    La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor y se iluminó la celda.
    Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: «Date prisa, levántate.»
    Las cadenas se le cayeron de las manos y el ángel añadió: «Ponte el cinturón y las sandalias.»
    Obedeció y el ángel le dijo: «Échate el manto y sígueme.»
    Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y al final de la calle se marchó el ángel.
    Pedro recapacitó y dijo: «Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9
    R/. El Señor me libró de todas mis ansias
    Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca;
    mi alma se gloría en el Señor:
    que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.
    Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
    ensalcemos juntos su nombre.
    Yo consulté al Señor, y me respondió,
    me libró de todas mis ansias. R/.
    Contempladlo, y quedaréis radiantes,
    vuestro rostro no se avergonzará.
    Si el afligido invoca al Señor,
    él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.
    El ángel del Señor acampa
    en torno a sus fieles y los protege.
    Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    dichoso el que se acoge a él. R/.
    Segunda lectura
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,6-8.17-18):
    Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
    Palabra de Dios
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-19):
    En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
    Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
    Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
    Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
    Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
    Palabra del Señor.
    9 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.