Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión martes 8 de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Nm 21,4-9
    Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce
    Lectura del libro de los Números.
    EN aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
    El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
    «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos dan náuseas ese pan sin sustancia». El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
    Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes». Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: «Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpiente de bronce quedarán sanos al mirarla». Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 102(101),2-3a.3b+16.17-19a.19b-21 (R. cf. 14)
    R. Señor, escucha mi oración,
    que mi grito llegue hasta ti.
    V. Señor, escucha mi oración,
    que mi grito llegue hasta ti;
    no me escondas tu rostro
    el día de la desgracia.
    Inclina tu oído hacia mí;
    cuando te invoco,
    escúchame enseguida. R.
    V. Los gentiles temerán tu nombre,
    los reyes del mundo, tu gloria.
    Cuando el Señor reconstruya Sion,
    y aparezca en su gloria,
    y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
    y no desprecie sus peticiones. R.
    V. Quede esto escrito para la generación futura,
    y el pueblo que será creado alabará al Señor.
    Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario.
    desde el cielo se ha fijado en la tierra,
    para escuchar los gemidos de los cautivos
    y librar a los condenados a muerte. R.
    Aclamación
    V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre.
    Evangelio
    Jn 8,21-30
    Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que «Yo soy»
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscarán, y morirán por su pecado.
    Donde yo voy no pueden venir ustedes». Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: ``Donde yo voy no pueden venir ustedes``?».
    Y él les dijo: «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de allá arriba: ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón les he dicho que morirán en sus pecados: pues, si no creen que ``Yo soy``, morirán en sus pecados».
    Ellos le decían: «¿Quién eres tú?».
    Jesús les contestó: «Lo que les estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en ustedes; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
    Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
    Y entonces dijo Jesús: «Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que ``Yo soy``, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada». Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 7 de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Dn 13,41c-62
    Lectura de la profecía de Daniel.
    EN aquellos días, la asamblea condenó a Susana a muerte.
    Susana dijo gritando: «Dios eterno, que ves lo desconocido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí». Y el Señor escuchó su voz. Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios suscitó el espíritu santo en un muchacho llamado Daniel; y este dio una gran voz: «Yo soy inocente de la sangre de esta».
    Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron: «¿Qué es lo que estás diciendo?».
    Él, plantado en medio de ellos, les contestó: «Pero ¿están locos, hijos de Israel?¿Conque, sin discutir la causa ni conocer la verdad condenan a una hija de Israel? Vuelvan al tribunal, porque esos han dado falso testimonio contra ella».
    La gente volvió a toda prisa, los ancianos le dijeron: «Ven, siéntate con nosotros e infórmanos, porque Dios mismo te ha dado la ancianidad».
    Daniel les dijo: «Sepárenlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar».
    Cuando estuvieron separados el uno del otro, él llamó a uno de ellos y le dijo: «¡Envejecido en días y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: ``No matarás al inocente ni al justo``. Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
    Él contestó: «Debajo de una acacia».
    Respondió Daniel:
    «Tu calumnia se vuelve contra ti. Un ángel de Dios ha recibido ya la sentencia divina y te va a partir por medio».
    Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo:
    «¡ Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacían con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con ustedes; pero una mujer judía no ha tolerado su maldad.
    Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».
    Él contestó:
    «Debajo de una encina».
    Replicó Daniel:
    «Tu calumnia también se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. (continua...)
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. 4a)
    R. Aunque camine por cañadas oscuras,
    nada temo, porque tú vas conmigo.
    V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
    en verdes praderas me hace recostar;
    me conduce hacia fuentes tranquilas
    y repara mis fuerzas. R.
    V. Me guía por el sendero justo,
    por el honor de su nombre.
    Aunque camine por cañadas oscuras,
    nada temo, porque tú vas conmigo:
    tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
    V. Preparas una mesa ante mí,
    enfrente de mis enemigos;
    me unges la cabeza con perfume,
    y mi copa rebosa. R.
    V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
    todos los días de mi vida,
    y habitaré en la casa del Señor
    por años sin término. R.
    Evangelio
    Jn 8,12-20
    Yo soy la luz del mundo
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, Jesús habló a los fariseos, diciendo:
    «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».
    Le dijeron los fariseos: «Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero».
    Jesús les contestó: «Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y adónde voy;
    en cambio, ustedes no saben de dónde vengo ni adónde voy. Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado, el Padre; y en la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me ha enviado, el Padre».
    Ellos le preguntaban: «¿Dónde está tu Padre?».
    Jesús contestó: «Ni me conocen a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre».
    Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 6 de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 43,16-21
    Miren que realizo algo nuevo; daré de beber a mi pueblo
    Lectura del libro de Isaías
    ESTO dice el Señor,
    que abrió camino en el mar
    y una senda en las aguas impetuosas;
    que sacó a batalla carros y caballos,
    la tropa y los héroes:
    caían para no levantarse,
    se apagaron como mecha que se extingue.
    «No recuerden lo de antaño,
    no piensen en lo antiguo;
    miren que realizo algo nuevo;
    ya está brotando, ¿no lo notan?
    Abriré un camino en el desierto,
    corrientes en el yermo.
    Me glorificarán las bestias salvajes,
    chacales y avestruces,
    porque pondré agua en el desierto,
    corrientes en la estepa,
    para dar de beber a mi pueblo elegido,
    a este pueblo que me he formado
    para que proclame mi alabanza.»
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 126(125),1-2ab.2cd-3. 4-5.6
    R. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
    V. Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión,
    nos parecía soñar:
    la boca se nos llenaba de risas,
    la lengua de cantares. R.
    V. Hasta los gentiles decían:
    «El Señor ha estado grande con ellos.»
    El Señor ha estado grande con nosotros,
    y estamos alegres. R.
    V. Recoge, Señor, a nuestros cautivos
    como los torrentes del Negueb.
    Los que sembraban con lágrimas
    cosechan entre cantares. R.
    V. Al ir, iban llorando,
    llevando la semilla;
    al volver, vuelven cantando,
    trayendo sus gavillas. R.
    Segunda lectura
    Flp 3,8-14
    Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte
    Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Filipenses
    HERMANOS:
    Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él, no con una justicia mía, la de la ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe. Todo para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, con la esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos. No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Solo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. Ahora -dice el Señor-, conviértanse a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso.
    Evangelio
    Jn 8,1-11
    El que esté sin pecado, que tire la primera piedra
    Lectura del santo Evangelio según San Juan
    EN aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 5 de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 11,18-20
    Yo, como manso cordero, era llevado al matadero
    Lectura del libro de Jeremías
    EL Señor me instruyó, y comprendí,
    me explicó todas sus intrigas.
    Yo, como manso cordero,
    era llevado al matadero;
    desconocía los planes
    que estaban urdiendo contra mí:
    «Talemos el árbol en su lozanía,
    arranquémoslo de la tierra de los vivos,
    que jamás se pronuncie su nombre».
    Señor del universo,
    que juzgas rectamente,
    que examinas las entrañas y el corazón,
    deja que yo pueda ver
    cómo te vengas de ellos,
    pues a ti te he confiado mi causa.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 7,2-3.9bc-10.11-12 (R. 2a)
    R. Señor, Dios mío, a ti me acojo.
    V. Señor, Dios mío, a ti me acojo,
    líbrame de mis perseguidores y sálvame;
    que no me atrapen como leones
    y me desgarren sin remedio. R.
    V. Júzgame, Señor, según mi justicia,
    según la inocencia que hay en mí.
    Cese la maldad de los culpables,
    y apoya tú al inocente,
    tú que sondeas el corazón y las entrañas,
    tú, el Dios justo. R.
    V. Mi escudo es Dios,
    que salva a los rectos de corazón.
    Dios es un juez justo,
    Dios amenaza cada día. R.
    Aclamación
    V. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia.
    Evangelio
    Jn 7,40-53
    ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
    «Este es el Mesías». Pero otros decían: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?». Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunas querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
    Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: «¿Por qué no lo han traído?». Los guardias respondieron: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre». Los fariseos les replicaron: «¿También ustedes se han dejado embaucar?¿ Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos». Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?». Ellos replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
    Y se volvieron cada uno a su casa.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 4 de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Sb 2,1a.12-22
    Lo condenaremos a muerte ignominiosa
    Lectura del libro de la Sabiduría
    SE decían los impíos, razonando equivocadamente:
    «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
    se opone a nuestro modo de actuar,
    nos reprocha las faltas contra la ley
    y nos reprende contra la educación recibida;
    presume de conocer a Dios
    y se llama a si mismo hijo de Dios.
    Es un reproche contra nuestros criterios,
    su sola presencia nos resulta insoportable.
    Lleva una vida distinta de todos los demás
    y va por caminos diferentes.
    Nos considera moneda falsa
    y nos esquiva como a impuros.
    Proclama dichoso el destino de los justos,
    y presume de tener por padre a Dios.
    Veamos si es verdad lo que dice,
    comprobando cómo es su muerte.
    Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
    y lo librará de las manos de sus enemigos.
    Lo someteremos a ultrajes y torturas,
    para conocer su temple y comprobar su resistencia.
    Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
    pues, según dice, Dios lo salvará».
    Así discurren, pero se equivocan,
    pues los ciega su maldad.
    Desconocen los misterios de Dios,
    no esperan el premio de la santidad,
    ni creen en la recompensa de una vida intachable.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 34(33),17-18.19-20. 21 y 23 (R. 19a)
    R. El Señor está cerca de los atribulados.
    V. El Señor se enfrenta con los malhechores,
    para borrar de la tierra su memoria.
    Cuando uno grita, el Señor lo escucha
    y lo libra de sus angustias. R.
    V. El Señor está cerca de los atribulados,
    salva a los abatidos.
    Aunque el justo sufra muchos males,
    de todos lo libra el Señor. R.
    V. Él cuida de todos sus huesos,
    y ni uno solo se quebrará.
    El Señor redime a sus siervos,
    no será castigado quien se acoge a él. R.
    Aclamación
    V. No solo de pan vive el hombre, Sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
    Evangelio
    Jn 7,1-2.10.25-30
    Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
    Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
    Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
    «¿No es este el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
    Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
    «A mí no me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese ustedes no lo conocen; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
    Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión jueves 3 de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Éx 32,7-14
    Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo
    Lectura del libro del Éxodo
    EN aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
    «Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: "Este es tu Dios Israel, el que te sacó de Egipto"».
    Y el Señor añadió a Moisés:
    «Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
    Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
    «¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra"? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: "Multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a su descendencia para que la posea por siempre"».
    Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 106(105),19-20.21-22.23 (R. cf. 4a)
    R. Acuérdate de mí Señor,
    por amor a tu pueblo.
    V. En Horeb se hicieron un becerro,
    adoraron un ídolo de fundición;
    cambiaron su gloria por la imagen
    de un toro que come hierba. R.
    V. Se olvidaron de Dios, su salvador,
    que había hecho prodigios en Egipto,
    maravillas en la tierra de Cam,
    portentos junto al mar Rojo. R.
    V. Dios hablaba ya de aniquilarlos;
    pero Moisés, su elegido,
    se puso en la brecha frente a él,
    para apartar su cólera del exterminio. R.
    Aclamación
    V. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna.
    Evangelio
    Jn 5,31-47
    Hay uno que los acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
    «Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí. Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz.
    Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan:
    las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
    Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí.
    Nunca han escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no le creen.
    Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, los conozco y sé que el amor de Dios no está en ustedes.
    Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibieron; si otro viene en nombre propio a este si lo recibirán.
    ¿Cómo podrán creer ustedes, que aceptan gloria uno de otros y no buscan la gloria que viene del único Dios? No piensen que los voy a acusar ante el Padre, hay uno que los acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza. Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creen en sus escritos, ¿cómo van a creer en mis palabras?».
    Palabra de Señor.
    7 min
  • Reflexión miércoles 2 de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 49,8-15
    Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país
    Lectura del libro de Isaías.
    ESTO dice el Señor:
    «En tiempo de gracia te he respondido,
    en día propicio te he auxiliado;
    te he defendido y constituido alianza del pueblo,
    para restaurar el país,
    para repartir heredades desoladas,
    para decir a los cautivos: "Salgan",
    a los que están en tinieblas: "Vengan a la luz".
    Aun por los caminos pastarán,
    tendrán praderas en todas las dunas;
    no pasarán hambre ni sed,
    no les hará daño el bochorno ni el sol;
    porque los conduce el compasivo
    y los guía a manantiales de agua.
    Convertiré mis montes en caminos,
    y mis senderos se nivelarán.
    Mírenlos venir de lejos;
    mírenlos del Norte y del Poniente,
    y los otros de la tierra de Sin.
    Exulta, cielo; alégrate, tierra;
    rompan a cantar, montañas,
    porque el Señor consuela a su pueblo
    y se compadece de los desamparados».
    Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,
    mi dueño me ha olvidado».
    ¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas?
    Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 145(144),8-9.13cd-14. 17-18 (R. cf. 71[70],20)
    R. El Señor es clemente y misericordioso.
    V. El Señor es clemente y misericordioso,
    lento a la cólera y rico en piedad;
    el Señor es bueno con todos,
    es cariñoso con todas sus criaturas. R.
    V. El Señor es fiel a sus palabras,
    bondadoso en todas sus acciones.
    El Señor sostiene a los que van a caer,
    endereza a los que ya se doblan. R.
    V. El Señor es justo en todos sus caminos,
    es bondadoso en todas sus acciones.
    Cerca está el Señor de los que lo invocan,
    de los que lo invocan sinceramente. R.
    Aclamación
    V. Yo soy la resurrección y la vida -dice el Señor-; el que cree en mí no morirá para siempre.
    Evangelio
    Jn 5,17-30
    Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere
    Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
    «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
    Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo:
    «En verdad, en verdad les digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para su asombro.
    Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
    Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
    En verdad, en verdad les digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
    En verdad, en verdad les digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
    Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad para juzgar, porque es el Hijo del Hombre.
    No los sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
    Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión martes 1º de abril de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 47,1-9.12
    Vi agua que manaba del templo, y habrá vida allí donde llegue el torrente
    Lectura de la profecía de Ezequiel.
    EN aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
    De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este -el templo miraba al este-. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
    Me hizo salir por el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
    El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura.
    Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado.
    Entonces me dijo:
    «¿Has visto, hijo de hombre?».
    Después me condujo por la ribera del torrente.
    Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda.
    Me dijo:
    «Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal. Cuando hayan entrado en él, sus aguas serás saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
    En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 46(45),2-3.5-6.8-9 (R. 36[35],10a)
    R. El Señor del universo está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
    V. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
    poderoso defensor en el peligro.
    Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
    y los montes se desplomen en el mar. R.
    V. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
    el Altísimo consagra su morada.
    Teniendo a Dios en medio, no vacila;
    Dios la socorre al despuntar la aurora. R.
    V. El Señor del universo está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
    Vengan a ver las obras del Señor,
    las maravillas que hace en la tierra. R.
    Aclamación
    V. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro; y devuélveme la alegría de tu salvación.
    Evangelio
    Jn 5,1-3a.5-16
    Al momento aquel hombre quedó sano
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    SE celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
    Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
    Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
    Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo le dice:
    «¿Quieres quedar sano?».
    El enfermo le contestó:
    «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
    Jesús le dice:
    «Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
    Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
    Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
    «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
    Él les contestó:
    «El que me ha curado es quien me ha dicho: "Toma tu camilla y echa a andar"».
    Ellos le preguntaron:
    «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
    Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
    Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
    «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
    Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
    Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión lunes 31 de marzo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 65,17-21
    Ya no se oirá ni llanto ni gemido
    Lectura del libro de Isaías.
    ESTO dice el Señor:
    «Miren: voy a crear un nuevo cielo
    y una nueva tierra:
    de las cosas pasadas
    ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
    Regocíjense, alégrense por siempre
    por lo que voy a crear:
    yo creo a Jerusalén "alegría",
    y a su pueblo, "júbilo".
    Me alegraré por Jerusalén
    y me regocijaré con mi pueblo,
    ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
    ya no habrá allí niño
    que diré pocos días,
    ni adulto que no colme sus años,
    pues será joven quien muera a los cien años,
    y quien no los alcance se tendrá por maldito.
    Construirán casas y las habitarán,
    plantarán viñas y comerán los frutos».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 30(29),2 y 4.5-6.11-12a y 13b (R. cf. 2a.4b)
    R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
    V. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
    y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
    Señor, sacaste mi vida del abismo,
    me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
    V. Tañan para el Señor, fieles suyos,
    celebren el recuerdo de su nombre santo;
    su cólera dura un instante;
    su bondad, de por vida;
    al atardecer nos visita el llanto;
    por la mañana, el júbilo. R.
    V. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
    Señor, socórreme.
    Cambiaste mi luto en danzas.
    Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
    Aclamación
    V. Busquen el bien, no el mal, y vivirán; y el Señor estará con ustedes.
    Evangelio
    Jn 4,43-54
    Anda, tu hijo vive
    Lectura del santo Evangelio según san Juan
    EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea.
    Jesús mismo había atestiguado:
    «Un profeta no es estimado en si propia patria».
    Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
    Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
    Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
    Jesús le dijo:
    «Si no ven signos y prodigios, no creen».
    El funcionario insiste:
    «Señor, baja antes de que se muera mi niño».
    Jesús le contesta:
    «Anda, tu hijo vive».
    El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
    «Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
    El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia.
    Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión Domingo 30 de marzo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jos 5,9a.10-12
    Lectura del libro de Josué
    EN aquellos días, dijo el Señor a Josué: «Hoy les he quitado de encima el oprobio de Egipto».
    Los hijos de Israel acamparon en Guilgal y celebraron allí la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó. Al día siguiente a la Pascua, comieron ya de los productos de la tierra: ese día, panes ácimos y espigas tostadas. Y desde ese día en que comenzaron a comer de los productos de la tierra, cesó el maná. Los hijos de Israel ya no tuvieron maná, sino que ya aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 34(33),2-3.4-5. 6-7 (R. cf. 9a)
    R. Gusten y vean qué bueno es el Señor.
    V. Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca;
    mi alma se gloría en el Señor:
    que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
    V. Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
    ensalcemos juntos su nombre.
    Yo consulté al Señor, y me respondió,
    me libró de todas mis ansias. R.
    V. Contémplenlo, y quedarán radiantes,
    su rostro no se avergonzará.
    El afligido invocó al Señor,
    él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
    Evangelio
    Lc 15,1-3.11-32
    Lectura del santo Evangelio según San Lucas
    EN aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Saquen enseguida la mejor túnica y vístansela; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y sacrifíquenlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».
    Palabra del Señor.
    9 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.