Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión lunes 27 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango
    Primera lectura
    Hb 9,15.24-28
    Se ofreció una sola vez para quitar los pecados. La segunda vez aparecerá a los que lo esperan
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    HERMANOS:
    Cristo es mediador de una alianza nueva: en ella ha
    habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos
    durante la primera alianza; y así los llamados pueden
    recibir la promesa de la herencia eterna.
    Cristo entró no en un santuario construido por hombres,
    imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse
    ante Dios, intercediendo por nosotros.
    Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo
    sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y
    ofrecía sangre ajena. Si hubiese sido así, tendría que haber
    padecido muchas veces, desde la fundación del mundo.
    }De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos,
    para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
    Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez;
    y después de la muerte, el juicio.
    De la misma manera, Cristo se ofreció una sola vez para
    quitar los pecados de todos.
    La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado,
    para salvar a los que lo esperan.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 98(97),1.2-3ab.3cd-4.5-6 (R. 1a)
    R. Canten al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas.
    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas.
    Su diestra le ha dado la victoria,
    su santo brazo. R.
    V. El Señor da a conocer su salvación,
    revela a las naciones su justicia.
    Se acordó de su misericordia y su fidelidad
    en favor de la casa de Israel. R.
    V. Los confines de la tierra han contemplado
    la salvación de nuestro Dios.
    Aclama al Señor, tierra entera;
    griten, vitoreen, toquen. R.
    V. Tañan la cítara para el Señor,
    suenen los instrumentos:
    con clarines y al son de trompetas,
    aclamen al Rey y Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.
    Evangelio
    Mc 3,22-30
    Satanás está perdido
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, los escribas que habían bajado de
    Jerusalén decían:
    «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios
    con el poder del jefe de los demonios».
    Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:
    «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido
    internamente no puede subsistir; una familia dividida
    no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo,
    para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido.
    Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para
    saquear su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá
    saquear la casa.
    En verdad les digo, todo se les podrá perdonar a los hombres:
    los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que
    blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón
    jamás, cargará con su pecado para siempre».
    Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu
    inmundo.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 26 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ne 8,2-4a.5-6.8-10
    Lectura del libro de Nehemías
    EL día primero del séptimo mes del año, el sacerdote Esdras le
    presentó el libro de la Ley al pueblo congregado, hombres y mujeres​,​
    a todos los que tenían uso de razón​;​ y desde el amanecer hasta el
    mediodía les estuvo leyendo el libro a todos ellos, en la plaza que
    hay frente a la Puerta del Agua. Todo el pueblo escuchaba
    atentamente la lectura del libro de la Ley​.​
    Esdras, como escriba que era, estaba de pie en una tribuna de
    madera construida para el caso. Hallándose, pues, en un sitio
    elevado, abrió el libro a la vista de todo el pueblo​;​ y al abrirlo, toda
    la gente se puso de pie. Entonces bendijo al Señor, el Dios Altísimo,
    y todo el pueblo levantando los brazos contestó: «Amén, amén.»
    Luego se postraron, inclinando la cabeza hasta el suelo, para adorar
    al Señor. Los levitas empezaron a leer en voz alta el libro de la Ley
    de Dios, y lo iban traduciendo y explicando su sentido, para que el
    pueblo entendiera lo que ellos leían.
    Y como todo el pueblo empezó a
    ​ll​orar al oír las palabras de la
    Ley, el gobernador Nehemías y el sacerdote y escriba Esdras con los
    levitas, que explicaban la Ley, le dijeron: «Hoy es un día consagrado
    al Señor nuestro Dios; no hay motivo para lamentarse ni para llorar.»
    Y Esdras añadió: «Ahora pueden irse y hacer un banquete con
    los mejores platos y con buenas bebidas, compartiendo con los que
    no tengan nada preparado, porque hoy es un día consagrado a
    nuestro Señor. No hay motivo para estar tristes, porque la alegr​ía​
    que les da el Señor es su fortaleza.»
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 19(18),8.9. 10.15 (R. Jn 6,63c)
    R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida
    V. La ley del Señor es perfecta
    y es descanso del alma;
    ​el precepto del Señor en fiel
    e instruye al ignorante. R.
    ​​V. Los mandatos del Señor son rectos
    ​y alegran el corazón;
    la norma del Señor es límpida​
    y da luz a los ojos. R​.
    ​
    ​​V. La voluntad del Señor es pura​
    y eternamente estable​;​
    ​​los mandamientos del Señor son verdaderos​
    y enteramente justos. R.
    ​
    V. Que te agraden las palabras de mi boca,
    y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
    Señor, roca mía, redentor mío. R​.
    Evangelio
    Lc 1,1-4; 4,14-21
    Comienzo del santo Evangelio según San Lucas
    P​UESTO que muchos ya emprendieron la tarea de componer un
    ​​rela​to de todos los acontecimientos que por voluntad divina se han
    cumplido entre nosotros, siguiendo la tradición que nos dejaron
    los que desde el principio fueron testigos oculares y luego se
    ​dedicaron al servicio de la palabra; también a mí me pareció
    oportuno, después de investigarlo todo cuidadosamente desde sus
    orígenes, ofrecerte, ilustre Teófilo, esta narración ordenada para que
    compruebes la solidez de las enseñanzas que recibiste​.​
    ​Dando comienzo a su ministerio público, regresó​ Jesús del​
    desierto a Galilea, revestido del poder del Espíritu​. Su fama​
    extendió por toda la región. Y​ ​elogiado por todos, empezó a enseñar​
    en las sinagogas de los judíos.
    Entonces fue a Nazaret, donde se había criado; el​ ​sábado entró
    como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura​.​
    Le presentaron el libro del profeta Isaías, y abriéndolo, encontró​ el​
    pasaje donde dice:
    «El espíritu del Señor está sobre mí.
    porque el Señor me ungió.
    Él me envió a llevar una buena noticia a los pobres,
    a anunciar la liberación a los cautivos
    y dar vista a los ciegos;
    a dar la libertad a los oprimidos
    y a proclamar el año de gracia del Señor.»
    Jesús cerró el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en
    la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles​:​
    «Este pasaje de la Escritura se ha cumplido
    al escucharlo hoy ustedes.»
    Palabra del Señor​.
    8 min
  • Reflexión sábado 25 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Hch 9,1-22
    Allí se te dirá lo que tienes que hacer
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de
    muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al
    sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco,
    autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a
    los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y
    mujeres.
    Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco,
    de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor.
    Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
    «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?».
    Dijo él:
    «¿Quién eres, Señor?».
    Respondió:
    «Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en
    la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
    Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor,
    porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó
    del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía
    nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo
    tres días ciego, sin comer ni beber.
    Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El
    Señor lo llamó en una visión:
    «Ananías».
    Respondió él:
    «Aquí estoy, Señor».
    El Señor le dijo:
    «Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en
    casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando,
    y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le
    impone las manos para que recobre la vista».
    Ananías contestó:
    «Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del
    daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí
    tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse
    presos a todos los que invocan tu nombre».
    El Señor le dijo:
    «Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por
    mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos
    de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi
    nombre».
    Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
    «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando
    venías por el camino, me ha enviado para que recobres
    la vista y seas lleno de Espíritu Santo».
    Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de
    escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado.
    Comió, y recobró las fuerzas.
    Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego
    se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo
    de Dios.
    Los oyentes quedaban pasmados y comentaban:
    «¿No es este el que hacía estragos en Jerusalén con los
    que invocan ese nombre? Y ¿no había venido aquí precisamente
    para llevárselos encadenados a los sumos sacerdotes?».
    Pero Pablo cobraba cada vez más ánimo y tenía confundidos
    a los judíos de Damasco, demostrando que Jesús es el
    Mesías.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 117(116),1.2 (R. Mc 16,15)
    R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio.
    O bien
    R. Aleluya
    V. Alaben al Señor todas las naciones,
    aclámenlo todos los pueblos. R.
    V. Firme es su misericordia con nosotros,
    su fidelidad dura por siempre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo los he elegido del mundo —dice el Señor—, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. R.
    Evangelio
    Mc 16,15-18
    Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo:
    «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a
    toda la creación.
    El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será
    condenado.
    A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios
    en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, tomarán
    serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal,
    no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y
    quedarán sanos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 24 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 8,6-13
    Mejor es la alianza de la que es mediador
    Lectura de la carta a los Hebreos
    HERMANOS:
    Ahora a nuestro sumo sacerdote, Cristo, le ha correspondido un ministerio tanto más excelente cuanto mejor es la alianza de la que es mediador: una alianza basada en promesas mejores. Si la primera hubiera sido perfecta, no habría lugar para una segunda. Pero les reprocha:
    Miren que llegan días –oráculo del Señor–
    en que haré
    con la casa de Israel y con la casa de Judá
    una alianza nueva;
    no como la alianza que hice con sus padres,
    cuando los tomé de la mano
    para sacarlos de Egipto.
    Ellos fueron infieles a mi alianza
    y yo me desentendí de ellos –oráculo del Señor–.
    Así será la alianza que haré con la casa de Israel
    después de aquellos días –oráculo del Señor–:
    pondré mis leyes en su mente
    y las escribiré en sus corazones;
    yo seré su Dios
    y ellos serán mi pueblo.
    Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo,
    el otro a su hermano, diciendo:
    «Conoce al Señor»,
    porque todos me conocerán,
    del menor al mayor,
    pues perdonaré sus delitos
    y no me acordaré ya de sus pecados.
    Al decir alianza nueva, declaró antigua la anterior; y lo que envejece y queda anticuado, está para desaparecer.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 85(84),8 y 10.11-12.13-14 (R. 11a)
    R. La misericordia y la fidelidad se encuentran.
    V. Muéstranos, Señor, tu misericordia
    y danos tu salvación.
    La salvación está ya cerca de los que le temen,
    y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
    V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
    la justicia y la paz se besan;
    la fidelidad brota de la tierra,
    y la justicia mira desde el cielo. R.
    V. El Señor nos dará la lluvia,
    y nuestra tierra dará su fruto.
    La justicia marchará ante él,
    y sus pasos señalarán el camino. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. R.
    Evangelio
    Mc 3,13-19
    Llamó a los que quiso para que estuvieran con él
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    EN aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él. E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión jueves 23 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 7,25 - 8,6
    Presentó sacrificios de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    HERMANOS:
    Jesús puede salvar definitivamente a los que se acercan
    a Dios por medio de él, pues vive siempre para interceder a
    favor de ellos.
    Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo,
    inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
    Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos
    sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados
    después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez
    para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
    En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de
    debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley,
    consagra al Hijo, perfecto para siempre.
    Esto es lo principal de todo el discurso: Tenemos un sumo
    sacerdote que está sentado a la derecha del trono de la
    Majestad en los cielos, y es ministro del Santuario y de
    la Tienda verdadera, construida por el Señor y no por un
    hombre.
    En efecto, todo sumo sacerdote está puesto para ofrecer
    dones y sacrificios; de ahí la necesidad de que también
    Jesús tenga algo que ofrecer.
    Ahora bien, si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote,
    habiendo otros que ofrecen los dones según la ley.
    Estos sacerdotes están al servicio de una figura y sombra de
    lo celeste, según el oráculo que recibió Moisés cuando iba
    a construir la Tienda:
    «Mira», le dijo Dios, «Te ajustarás al modelo que te fue
    mostrado en la montaña».
    Mas ahora a Cristo le ha correspondido un ministerio tanto
    más excelente cuanto mejor es la alianza de la que es mediador:
    una alianza basada en promesas mejores.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 40(39),7-8a.8b-9.10.17 (R. cf. 8a y 9a)
    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
    V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
    y, en cambio, me abriste el oído;
    no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
    entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
    V. «-Como está escrito en mi libro-
    para hacer tu voluntad.
    Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.
    V. He proclamado tu justicia
    ante la gran asamblea;
    no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R.
    V. Alégrense y gocen contigo
    todos los que te buscan;
    digan siempre: «Grande es el Señor»,
    los que desean tu salvación. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.
    Evangelio
    Mc 3,7-12
    Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él les prohibía que lo diesen a conocer
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a
    la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre
    de Galilea.
    Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de
    Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.
    Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.
    Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
    Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante
    él y gritaban:
    «Tú eres el Hijo de Dios».
    Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 22 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 7,1-3.15-17
    Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec
    Lectura de la carta a los Hebreos
    HERMANOS:
    Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo
    salió al encuentro de Abrahán cuando este regresaba de derrotar a los reyes, lo bendijo y recibió de Abrahán el diezmo
    del botín.
    Su nombre significa, en primer lugar, Rey de Justicia, y después, Rey de Salén, es decir, Rey de Paz.
    Sin padre, sin madre, sin genealogía; no se menciona el principio de sus días ni el fin de su vida.
    En virtud de esta semejanza con el Hijo de Dios, es sacerdote
    perpetuamente.
    Y esto resulta mucho más evidente si surge otro sacerdote
    a semejanza de Melquisedec, que no ha llegado a serlo
    en virtud de una legislación carnal, sino en fuerza de una
    vida imperecedera; pues está atestiguado:
    «Tú eres sacerdote para siempre
    según el rito de Melquisedec».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 110(109),1.2.3.4 (R. 4bc)
    R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
    V. Oráculo del Señor a mi Señor:
    «Siéntate a mi derecha,
    y haré de tus enemigos
    estrado de tus pies». R.
    V. Desde Sion extenderá el Señor
    el poder de tu cetro:
    somete en la batalla a tus enemigos. R.
    V. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento
    entre esplendores sagrados;
    yo mismo te engendré, desde el seno,
    antes de la aurora» R.
    V. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
    «Tú eres sacerdote eterno,
    según el rito de Melquisedec». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo. R.
    Evangelio
    Mc 3,1-6
    ¿Está permitodo en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y
    había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
    Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado
    y acusarlo.
    Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:
    «Levántate y ponte ahí en medio».
    Y a ellos les pregunta:
    «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo
    malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
    Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido
    por la dureza de su corazón, dice al hombre
    «Extiende la mano»,
    La extendió y su mano quedó restablecida.
    En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los
    herodianos para acabar con él.
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión martes 21 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 6,10-20
    La esperanza que tenemos delante es para nosotros como ancla segura y firme
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    HERMANOS:
    Dios no es injusto como para olvidarse del trabajo de
    ustedes y del amor que le han demostrado sirviendo a los
    santos ahora igual que antes.
    Deseamos que cada uno de ustedes demuestre el mismo
    empeño hasta el final, para que se cumpla su esperanza;
    y no sean indolentes, sino imiten a los que, con fe y perseverancia, consiguen lo prometido.
    Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, no teniendo a nadie mayor por quien jurar, juró por sí mismo, diciendo:
    «Te llenaré de bendiciones
    y te multiplicaré abundantemente»;
    y así, perseverando, alcanzó lo prometido.
    Los hombres juran por alguien mayor, y, con la garantía del
    juramento, queda zanjada toda discusión.
    De la misma manera, queriendo Dios demostrar a los beneficiarios de la promesa la inmutabilidad de su designio,
    se comprometió con juramento, para que por dos cosas
    inmutables, en las que es imposible que Dios mienta, cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él,
    aferrándonos a la esperanza que tenemos delante. La cual
    es para nosotros como ancla del alma, segura y firme, que
    penetra más allá de la cortina, donde entró, como pre-
    cursor, por nosotros, Jesús, Sumo Sacerdote para siempre
    según el rito de Melquisedec.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 111(110),1-2.4-5.9 y 10c (R. 5b)
    R. El Señor recuerda siempre su alianza.
    O bien
    R. Aleluya.
    V. Doy gracias al Señor de todo corazón,
    en compañía de los rectos, en la asamblea.
    Grandes son las obras del Señor,
    dignas de estudio para los que las aman. R.
    V. Ha hecho maravillas memorables,
    el Señor es piadoso y clemente.
    El da alimento a los que le temen
    recordando siempre su alianza. R.
    V. Envió la redención a su pueblo,
    ratificó para siempre su alianza.
    Su nombre es sagrado y temible.
    La alabanza del Señor dura por siempre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama. R.
    Evangelio
    Mc 2,23-28
    El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    SUCEDIÓ que un sábado Jesús atravesaba un sembrado,
    y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando
    espigas.
    Los fariseos le preguntan:
    «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
    Él les responde:
    No han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus
    hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la
    casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar,
    comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes,
    y se los dio también a quienes estaban con él?»,
    Y les decía:
    «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el
    sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del
    sábado».
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión lunes 20 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 5,1-10
    Siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    TODO sumo sacerdote, escogido de entre los hombres,
    está puesto para representar a los hombres en el culto
    a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
    Él puede comprender a los ignorantes y extraviados,
    porque también él está sujeto a debilidad.
    A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios
    pecados, como por los del pueblo.
    Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado
    por Dios, como en el caso de Aarón.
    Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo
    sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú
    eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en
    otro pasaje: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito
    de Melquisedec».
    Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas,
    presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte,
    siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.
    Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen,
    en autor de salvación eterna, proclamado por Dios sumo sacerdote según el rito de Melquisedec.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 110(109),1.2.3.4 (R. 4bc)
    R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
    V. Oráculo del Señor a mi Señor:
    «Siéntate a mi derecha,
    y haré de tus enemigos
    estrado de tus pies». R.
    V. Desde Sion extenderá el Señor
    el poder de tu cetro:
    somete en la batalla a tus enemigos. R.
    V. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento
    entre esplendores sagrados;
    yo mismo te engendré, desde el seno,
    antes de la aurora». R.
    V. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
    «Tú eres sacerdote eterno,
    según el rito de Melquisedec». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón. R.
    Evangelio
    Mc 2,18-22
    El esposo está con ellos
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los
    fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
    «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».
    Jesús les contesta:
    «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras
    el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos,
    no pueden ayunar.
    Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.
    Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto
    pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo
    viejo- y deja un roto peor.
    Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el
    vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a
    vino nuevo, odres nuevos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 19 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 62,1-5
    El hombre es feliz con su esposa.
    Lectura del libro de Isaías
    POR amor a ti, Sión, no callaré
    por amor a ti, Jerusalén, no descansaré,
    hasta que brille la luz de tu libertad
    y tu salvación se encienda como antorcha.
    Las naciones verán tu libertad,
    todos los reyes contemplarán tu gloria.
    Entonces tendrás un nombre nuevo
    que el Señor mismo te dará.
    Serás corona espléndida en manos del Señor,
    diadema real en la palma de tu Dios.
    Ya no te llamarán «La abandonada»,
    ni a tu tierra le dirán «La desolada»;
    te llamarás «Preferida»,
    y «Esposa» se llamará tu tierra,
    porque eres la predilecta del Señor,
    y él toma a tu tierra por esposa.
    Como un joven que se casa con una doncella,
    Dios, al reconstruirte, se desposará contigo.
    El hombre es feliz con su esposa;
    contigo será feliz tu Dios.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 96(95),1-2a.2b-3.7-8a.9-10ac (R. cf. 97[96],6)
    R. Todos los pueblos
    han contemplado tu gloria, Señor
    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    cante al Señor toda la tierra;
    canten al Señor, bendigan su nombre. R.
    V. Proclamen día tras día su victoria.
    Cuenten a los pueblos su gloria,
    sus maravillas a todas las naciones. R.
    V. Familias de los pueblos, aclamen al Señor,
    aclamen la gloria y el poder del Señor
    aclamen la gloria del nombre del Señor. R.
    V. Póstrense ante el Señor en el atrio sagrado,
    tiemble en su presencia la tierra toda;
    digan a los pueblos: «El Señor es rey,
    él gobierna a los pueblos rectamente». R.
    Segunda lectura
    1Co 12,4-11
    El mismo y único Espíritu distribuye sus dones a cada uno en particular como él quiere
    Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios
    HERMANOS:
    En la Iglesia hay diversidad de carismas,
    pero un solo Espíritu.
    Hay diversidad de ministerios,
    pero un solo Señor.
    Hay diversidad de actividades,
    pero un solo Dios,
    que lo realiza todo en todos.
    Y las diversas manifestaciones
    de la acción del Espíritu en cada uno
    se dan para el bien de todos.
    Así, por ejemplo, por medio del Espíritu,
    Dios le da a uno sabiduría para hablar,;
    a otro, por el mismo Espíritu,
    le da conocimientos para enseñar;
    a otro, con ese mismo Espíritu,
    le da el poder de la fe;
    otro recibe dones para curar enfermos,
    pero siempre por ese único Espíritu;
    otro recibe poderes milagrosos;
    otro el don de profecía;
    otro el don de distinguir el verdadero espíritu del falso;
    a uno se le da el don de hablar en lenguas
    y a otro la capacidad de interpretarlas.
    Pero todo esto lo realiza el mismo y único Espíritu,
    que distribuye sus dones
    a cada uno en particular como él quiere.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dios nos llamó por medio del evangelio, para que poseamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo. R.
    Evangelio
    Jn 2,1-11
    La primera obra reveladora de Jesús.
    Lectura del santo Evangelio según San Juan
    SE celebraban unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús
    estaba allí. También invitaron a Jesús y a sus discípulos al banquete
    de bodas. Y como se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: «No
    tienen vino.»
    Jesús le respondió: «Déjame, mujer. Todavía no ha llegado mi
    hora.»
    Su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»
    Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de
    purificación de los judíos. En cada una cabían unos cincuenta litros.
    Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua esas tinajas.»
    Y las llenaron de agua hasta el borde.
    «Ahora saquen-añadió Jesús-y llévenle al jefe del servicio.»
    Y así lo hicieron. El jefe del servicio no sabía de dónde había
    salido más vino, pero los sirvientes, que habían sacado el agua, sí lo
    sabían.
    De modo que cuando probó el agua convertida en vino, llamó
    al novio y le dijo: «Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando todos han bebido bastante, el menos bueno. Tú, en cambio,
    guardaste el mejor vino hasta ahora.»
    Esta fue la primera obra reveladora de Jesús. Con ella manifestó
    su gloria en Caná de Galilea, y sus discípulos creyeron en él.
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión sábado 18 de enero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 4,12-16
    Comparezcamos confiados ante el trono de la gracia
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    HERMANOS:
    La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.
    Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos
    de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
    Así pues, ya que tenemos un sumo sacerdote grande que
    ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos
    firme la confesión de fe.
    No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado.
    Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 19(18),8.9.10.15 (R. cf. Jn 6,63c)
    R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
    V. La ley del Señor es perfecta
    y es descanso del alma;
    el precepto del Señor es fiel
    e instruye a los ignorantes. R.
    V. Los mandatos del Señor son rectos
    y alegran el corazón;
    la norma del Señor es límpida
    y da luz a los ojos. R.
    V. El temor del Señor es puro
    y eternamente estable;
    los mandamientos del Señor son verdaderos
    y enteramente justos. R.
    V. Que te agraden las palabras de mi boca,
    y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
    Señor, Roca mía, Redentor mío. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad. R.
    Evangelio
    Mc 2,13-17
    No he venido a llamar a justos, sino a pecadores
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del
    mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
    Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador
    de los impuestos, y le dice:
    «Sígueme».
    Se levantó y lo siguió.
    Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa
    de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que lo
    seguían.
    Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores
    y publicanos, decían a sus discípulos:
    «¿Por qué come con publicanos y pecadores?».
    Jesús lo oyó y les dijo:
    «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he
    venido a llamar a justos, sino a pecadores».
    Palabra del Señor.
    8 min

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.