Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión Domingo 16 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 17, 5-8
    Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.
    Lectura del libro de Jeremías
    ESTO dice el Señor:
    «Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia; habitará en un árido desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor
    y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no teme la llegada del estío, su follaje siempre está verde; en año de sequía no se inquieta, ni dejará por eso de dar fruto.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 1, 1-2.3.4 y 6 (R. cf. 39,5a)
    R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor
    V. Dichoso el hombre
    que no sigue el consejo de los impíos,
    ni entra por la senda de los pecadores,
    ni se sienta en la reunión de los cínicos;
    sino que su gozo es la ley del Señor,
    y medita su ley día y noche. R.
    V. Será como un árbol
    plantado al borde de la acequia:
    da fruto a su tiempo
    y no se marchitan sus hojas;
    y cuanto emprende tiene buen fin. R.
    V. No así lo impíos, no así;
    serán paja que arrebata el viento.
    Porque el Señor protege el camino de los justos,
    pero el camino de los impíos acaba mal. R.
    Segunda lectura
    1Co 15, 12.16-20
    Si Cristo ha resucitado, la fe de ustedes no tiene sentido.
    Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre ustedes que no hay resurrección de muertos? Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes no tiene sentido, siguen estando en sus pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido. Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad. Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Alégrense y salten de gozo -dice el Señor-, porque porque su recompensa será grande en el cielo. R.
    Evangelio
    Lc 6, 17.20-26
    Bienaventurados los pobres. Ay de ustedes, los ricos.
    Lectura del santo Evangelio según San Lucas
    EN aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Bienaventurados los que ahora lloran, porque reirán. Bienaventurados ustedes cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían sus padres con los profetas. Pero ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya han recibido su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que están saciados, porque tendrán hambre! ¡Ay de los que ahora ríen, porque harán duelo y llorarán! ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que sus padres hacían con los falsos profetas.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 15 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 3,1-8
    Serán como Dios en el conocimiento del bien y el mal
    Lectura del libro del Génesis.
    LA serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios les ha dicho que no coman de ningún árbol del jardín?». La mujer contestó a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No coman de él ni lo toquen, de lo contrario
    morirán"». La serpiente replicó a la mujer: «No, no morirán; es que Dios sabe que el día en que coman de él, se les abrirán los ojos, y serán como Dios en el conocimiento del bien y el mal». Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno
    de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió. Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 32(31),1-2.5.6.7 (R. 1a)
    R. Dichoso el que está absuelto de su culpa.
    V. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
    a quien le han sepultado su pecado;
    dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
    y en cuyo espíritu no hay engaño. R.
    V. Había pecado, lo reconocí,
    no te encubrí mi delito;
    propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
    y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.
    V. Por eso, que todo fiel te suplique
    en el momento de la desgracia:
    la crecida de las aguas caudalosas
    no lo alcanzará. R.
    V. Tú eres mi refugio,
    me libras del peligro,
    me rodeas de cantos de liberación. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
    Evangelio
    Mc 7,31-37
    Hace oír a los sordos y hablar a los mudos
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis.
    Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 14 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 3,1-8
    Serán como Dios en el conocimiento del bien y el mal
    Lectura del libro del Génesis.
    LA serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios les ha dicho que no coman de ningún árbol del jardín?». La mujer contestó a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No coman de él ni lo toquen, de lo contrario
    morirán"». La serpiente replicó a la mujer: «No, no morirán; es que Dios sabe que el día en que coman de él, se les abrirán los ojos, y serán como Dios en el conocimiento del bien y el mal». Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno
    de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió. Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 32(31),1-2.5.6.7 (R. 1a)
    R. Dichoso el que está absuelto de su culpa.
    V. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
    a quien le han sepultado su pecado;
    dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
    y en cuyo espíritu no hay engaño. R.
    V. Había pecado, lo reconocí,
    no te encubrí mi delito;
    propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
    y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.
    V. Por eso, que todo fiel te suplique
    en el momento de la desgracia:
    la crecida de las aguas caudalosas
    no lo alcanzará. R.
    V. Tú eres mi refugio,
    me libras del peligro,
    me rodeas de cantos de liberación. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
    Evangelio
    Mc 7,31-37
    Hace oír a los sordos y hablar a los mudos
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis.
    Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión jueves 13 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 2,18-25
    Se la presentó a Adán. Y serán los dos una sola carne
    Lectura del libro del Génesis.
    EL Señor Dios se dijo: «No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude». Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera. Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase. Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán. Adán dijo: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!
    Su nombre será "mujer", porque ha salido del varón». Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 128(127),1-2.3.4-5 (R. cf. 1a)
    R. Dichosos los que temen al Señor
    V. Dichoso el que teme al Señor
    y sigue sus caminos.
    Comerás del fruto de tu trabajo,
    serás dichoso, te irá bien. R.
    V. Tu mujer, como parra fecunda,
    en medio de tu casa;
    tus hijos, como renuevos de olivo,
    alrededor de tu mesa. R.
    V. Esta es la bendición del hombre
    que teme al Señor.
    Que el Señor te bendiga desde Sion,
    que veas la prosperidad de Jerusalén
    todos los días de tu vida. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Acojan con docilidad la palabra, que ha sido injertada en ustedes y es capaz de salvar sus vidas. R.
    Evangelio
    Mc 7,24-30
    Los perros, debajo de la mesa, comen de las migajas que tiran los niños
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.
    Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.
    La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». Él le contestó: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 12 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 2,4b-9.15-17
    El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén
    Lectura del libro del Génesis.
    EL día en que el Señor Dios hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo; pero un manantial salía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo. Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo. Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara. El Señor Dios dio este mandato al hombre:
    «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 104(103),1-2a.27-28.29bc-30 (R. 1a)
    R. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
    V. Bendice, alma mía, al Señor:
    Dios mío, qué grande eres!
    Te vistes de belleza y majestad,
    la luz te envuelve como un manto. R.
    V. Todos ellos aguardan
    a que les eches comida a su tiempo:
    se la echas, y la atrapan;
    abres tu mano, y se sacian de bienes. R.
    V. Les retiras el aliento, y expiran
    y vuelven a ser polvo;
    envías tu espíritu, y los creas
    y repueblas la faz de la tierra. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. R.
    Evangelio
    Mc 7,14-23
    Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchen y entiendan todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿También ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina»
    (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 11 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 1,20 - 2,4a
    Lectura del libro del Génesis.
    DIJO Dios: «Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo». Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Luego los bendijo Dios, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense, llenen las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto. Dijo Dios:
    «Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies». Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios:
    «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios: «Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra». Y dijo Dios: «Miren, les entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: les servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira».
    Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto. Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo. Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó. Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 8,4-5.6-7.8-9 (R. 2a)
    R. ¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
    V. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
    la luna y las estrellas que has creado.
    ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,
    el ser humano, para mirar por él? R.
    V. Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
    lo coronaste de gloria y dignidad;
    le diste el mando sobre las obras de tus manos.
    Todo lo sometiste bajo sus pies. R.
    V. Rebaños de ovejas y toros,
    y hasta las bestias del campo,
    las aves del cielo, los peces del mar
    que trazan sendas por el mar. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Inclina mi corazón, oh, Dios, a tus preceptos; y dame la gracia de tu ley. R.
    Evangelio
    Mc 7,1-13
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
    «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó:
    «Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos".
    Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres». Y añadió: Anulan el mandamiento de Dios por mantener su tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte'...
    8 min
  • Reflexión lunes 10 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 1,1-19
    Dijo Dios, y así fue
    Comienzo del libro del Génesis.
    AL principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: «Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas de aguas».
    E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento.
    Y así fue. Llamó Dios al firmamento «cielo». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco». Y así fue. Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó
    «mar». Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra». Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
    Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero. Dijo Dios: «Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años, y sirvan de lumbreras en el firmamento del
    cielo, para iluminar sobre la tierra». Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 104(103),1-2a.5-6.10 y 12.24 y 35c (R. 31b)
    R. Goce el Señor con sus obras.
    V. Bendice, alma mía, al Señor:
    ¡Dios mío, qué grande eres!
    Te vistes de belleza y majestad,
    la luz te envuelve como un manto. R.
    V. Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
    y no vacilará jamás;
    la cubriste con el manto del océano,
    y las aguas se posaron sobre las montañas. R.
    V. De los manantiales sacas los ríos,
    para que fluyan entre los montes;
    junto a ellos habitan las aves del cielo,
    y entre las frondas se oye su canto. R.
    V. Cuántas son tus obras, Señor,
    y todas las hiciste con sabiduría;
    la tierra está llena de tus criaturas.
    ¡Bendice, alma mía, al Señor! R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo. R.
    Evangelio
    Mc 6,53-56
    Los que lo tocaban se curaban
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y desembarcaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión Domingo 9 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 6,1-2a. 3-8
    Aquí estoy, mándame
    El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Junto a él estaban los serafines, y se gritaban uno a otro diciendo: «¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!». Temblaban las jambas y los umbrales al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de gente de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Señor del universo». Uno de los seres de fuego voló hacia mí con un ascua en la mano, que había tomado del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Al tocar esto tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado». Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?». Contesté: «Aquí estoy, mándame».
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 138(137),1-2a.2bc y 3. 4-5.7c y 8bc (R. 6a)
    R. El Señor es sublime y se fija en el humilde
    V. Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
    porque escuchaste las palabras de mi boca;
    delante de los ángeles tañeré para ti,
    me postraré hacia tu santuario. R.
    V. Daré gracias a tu nombre,
    por tu misericordia y tu lealtad;
    cuando te invoqué, me escuchaste,
    acreciste el valor en mi alma. R.
    V. Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
    al escuchar el oráculo de tu boca;
    canten los caminos del Señor,
    porque la gloria del Señor es grande. R.
    V. Tu derecha me salva.
    El Señor completará sus favores conmigo.
    Señor, tu misericordia es eterna,
    no abandones la obra de tus manos. R.
    Segunda lectura
    1Co 15,3-8.11
    Predicamos así, y así lo creyeron ustedes
    Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios
    Porque yo les transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí. Pues bien; tanto yo como ellos predicamos así, y así lo creyeron ustedes.
    Palabra de Dios
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Vengan en pos de mí -dice el Señor- y los haré pescadores de hombres R.
    Evangelio
    Lc 5,1-11
    Dejándolo todo, lo siguieron
    Lectura del santo Evangelio según San Lucas
    EN aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a él para oír la palabra de Dios, estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echen sus redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión sábado 8 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 13,15-17.20-21
    Que el Dios de la paz, que hizo retornar de entre los muertos al gran pastor, los confirme en todo bien
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    HERMANOS:
    Por medio de Jesús, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre. No se olviden de hacer el bien y de ayudarse mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios.
    Obedezcan y sométanse a sus guías, pues ellos se desvelan por su bien, sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse, cosa que no les aprovecharía. Que el Dios de la paz, que hizo retornar de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, Jesús Señor nuestro, en virtud de la sangre de la alianza eterna, los confirme en todo bien para que cumplan su voluntad, realizando en nosotros lo que es de su agrado por medio de Jesucristo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. 1)
    R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
    V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
    en verdes praderas me hace recostar;
    me conduce hacia fuentes tranquilas
    y repara mis fuerzas. R.
    V. Me guía por el sendero justo,
    por el honor de su nombre.
    Aunque camine por cañadas oscuras,
    nada temo, porque tú vas conmigo:
    tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
    V. Preparas una mesa ante mí,
    enfrente de mis enemigos;
    me unges la cabeza con perfume,
    y mi copa rebosa. R.
    V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
    todos los días de mi vida,
    y habitaré en la casa del Señor
    por años sin término. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor- y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
    Evangelio
    Mc 6,30-34.
    Andaban como ovejas que no tienen pastor
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
    Él les dijo:
    «Vengan ustedes a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una
    multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 7 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hb 13,1-8
    ​Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    HERMANOS:
    Conserven el amor fraterno y no olviden la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, ​"hospedaron​"​ a ángeles​.​
    Acuérdense de los presos como si estuvieran presos con ellos​;​ de los que son maltratados como si estuvieran en su carne.​​
    Que todos respeten el matrimonio; el lecho nupcial, que nadie lo mancille, porque a los impuros y adúlteros Dios los juzgará.
    Vivan sin ansia de dinero, conténtandose con lo que tengan, pues él mismo dijo: «Nunca te dejaré ni te abandonaré»; así tendremos valor para decir: «El Señor es mi auxilio: nada temo ¿qué podrá hacerme el hombre?».
    Acuérdense de sus guías, que les anunciaron la palabra de Dios; fíjense en el desenlace de su vida e imiten su fe.
    Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 27(26),1.3.5.8b-9abc (R. 1a)
    ​R. ​El Señor es mi luz y mi salvación.
    V. El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién me hará temblar?​ ​R.​
    V. Si un ejército acampa contra mi,
    mi corazón no tiembla;
    si me declaran la guerra,
    me siento tranquilo. ​R.​
    V. El me protegerá en su tienda
    el día del peligro;
    me esconderá en lo escondido de su morada,
    me alzará sobre la roca. ​​R.​
    V. Tu rostro buscaré, Señor.
    No me escondas tu rostro.
    No rechaces con ira a tu siervo,
    que tú eres mi auxilio;​ ​
    no me deseches.​ ​R.​
    Aclamación
    R. ​Aleluya, aleluya, aleluya.
    V.​ Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. R.
    Evangelio
    Mc 6,14-29
    Es ​Juan​, a quien yo decapité que ha resucitada
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos
    ​EN aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él.
    Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por​ ​eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Otros decían:
    ​​«Es Elías»​.​​ Otros: ​​«Es un profeta como los antiguos»​.​​
    Herodes, al oírlo, decía: ​​«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.​ El motivo era que Herodes se había casado con Herodías ​​mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
    Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, ​porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
    La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
    «Pídeme lo que quieras, que te lo daré»​.​
    ​Y le juró: «​Te d​ar​é​ lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino»​.​ Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?».
    La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista»​.​
    Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista» El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.
    Palabra del Señor.
    7 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.