Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión miércoles 26 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Sir 4,12-22
    A los que aman la sabiduría, los ama el Señor
    Lectura del libro del Eclesiástico.
    LA sabiduría educa a sus hijos y se cuida de los que la buscan. El que la ama, ama la vida, y los que madrugan por ella se llenarán de gozo. El que la adquiere heredará la gloria y dondequiera que vaya, el Señor lo bendecirá. Los que la sirven, sirven al Santo, y a los que la aman, los ama el Señor. El que la escucha, juzgará a las naciones, y el que a ella se aplica, vivirá seguro.
    Si confía en ella, la recibirá en herencia, y sus descendientes la tendrán en posesión. Porque al principio lo lleva por caminos tortuosos y lo escrutará con cuidado; le infunde miedo y temblor, lo atormenta con su disciplina, hasta que pueda confiar en él,
    y lo pone a prueba con sus exigencias. Pero luego vuelve a él por el camino recto, lo colma de alegría y le revela sus secretos
    lo enriquecerá de ciencia y de conocimiento recto. Si él se desvía, lo abandonará y lo dejará a merced de su propia ruina.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),165.168.171.172.174.175 (R. 165a)
    R. Mucha paz tienen los que aman tu ley, Señor.
    V. Mucha paz tienen los que aman tu ley,
    y nada los hace tropezar. R.
    V. Guardo tus preceptos y tus mandatos,
    y tú tienes presentes mis caminos. R.
    V. De mis labios brota la alabanza,
    porque me enseñaste tus decretos. R.
    V. Mi lengua canta tu promesa,
    porque todos tus preceptos son justos. R.
    V. Ansío tu salvación, Señor
    tu ley es mi delicia. R.
    V. Que mi alma viva para alabarte,
    que tus mandamientos me auxilien. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor- ; nadie va al Padre sino por mí. R.
    Evangelio
    Mc 9,38-40
    El que no está contra nosotros está a favor nuestro
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros». Jesús respondió: «No se lo impidan, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».
    Palabra del Seño
    8 min
  • Reflexión martes 25 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Sir 2,1-13
    Prepárate para la prueba
    Lectura del libro del Eclesiástico.
    HIJO, si te acercas a servir al Señor, permanece firme en la justicia y en el temor, y prepárate para la prueba. Endereza tu corazón, mantente firme y no te angusties en tiempo de adversidad. Pégate a él y no te separes, para que al final seas enaltecido. Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y sé paciente en la adversidad y en la humillación. Porque en el fuego se prueba el oro, y los que agradan a Dios en el horno de la humillación. Confía en él y él te ayudará, endereza tus caminos y espera en él. Los que temen al Señor, aguarden su misericordia y no se desvíen, no sea que caigan. Los que temen al Señor, confíen en él, y no se retrasará su recompensa. Los que temen al Señor, esperen bienes, gozo eterno y misericordia. Los que temen al Señor, ámenlo y sus corazones se llenarán de luz. Fíjense en las generaciones antiguas y vean: ¿Quién confió en el Señor y quedó defraudado? o ¿quién perseveró en su temor y fue abandonado?, o ¿quién lo invocó y fue desatendido? Porque el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en tiempo de desgracia y protege a aquellos que lo buscan sinceramente.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 37(36),3-4.18-19.27-28.39-40 ( R. cf. 5)
    R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará.
    V. Confía en el Señor y haz el bien:
    habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
    sea el Señor tu delicia,
    y él te dará lo que pide tu corazón. R.
    V. El Señor vela por los días de los buenos,
    y su herencia durará siempre;
    no se agostarán en tiempo de sequía,
    en tiempo de hambre se saciarán. R.
    V. Apártate del mal y haz el bien,
    y siempre tendrás una casa;
    porque el Señor ama la justicia
    y no abandona a sus fieles.
    Los inicuos son exterminados,
    la estirpe de los malvados se extinguirá. R.
    V. El Señor es quien salva a los justos,
    él es su alcázar en el peligro;
    el Señor los protege y los libra,
    los libra de los malvados y los salva
    porque se acogen a él. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz del Señor, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. R.
    Evangelio
    Mc 9,30-37
    El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutían por el camino?». Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
    Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»,
    Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión lunes 24 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Sir 1,1-10
    Antes que todo fue creada la sabiduría
    Comienzo del libro del Eclesiástico.
    TODA sabiduría viene del Señor y está con él por siempre. La arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días del mundo, ¿quién los contará? La altura de los cielos, la anchura de la tierra y la profundidad del abismo, ¿quién las escrutará? ¿Quién ha escrutado la sabiduría de Dios, que es anterior a todo? Antes que todo fue creada la sabiduría, y la inteligencia prudente desde la eternidad. La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas y sus canales son mandamientos eternos. La raíz de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y sus recursos, ¿quién los conoció? La ciencia de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y su mucha experiencia, ¿quién la conoció? Uno es el Altísimo, creador todopoderoso. Uno solo es sabio, temible en extremo:
    el que está sentado en su trono. El Señor mismo creó la sabiduría, la vio, la midió y la derramó sobre todas sus obras. Se la concedió a todos los vivientes y se la regaló a quienes lo aman.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 93(92),1ab.1c-2.5 (R. 1a)
    R. El Señor reina, vestido de majestad.
    V. El Señor reina, vestido de majestad;
    el Señor, vestido y ceñido de poder. R.
    V. Así está firme el orbe y no vacila.
    Tu trono está firme desde siempre,
    y tú eres eterno. R.
    V. Tus mandatos son fieles y seguros;
    la santidad es el adorno de tu casa,
    Señor, por días sin término. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del evangelio. R.
    Evangelio
    Mc 9,14-29
    Creo, Señor, pero ayuda mi falta de fe
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo. Él les preguntó: «¿De qué discuten?». Uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces». Él, tomando la palabra, les dice: «¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con
    ustedes? ¿Hasta cuándo los tendré que soportar? Tráiganmelo». Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?».
    Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten
    compasión de nosotros y ayúdanos». Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe», Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo,
    diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él». Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?». Él les respondió: «Esta especie solo puede salir con oración».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión Domingo 23 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1S 26, 2.7-9.12-13.22-23
    Lectura del Primer Libro de Samuel
    EN aquellos días, Saúl emprendió la bajada al desierto de Zif, llevando tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David allí. David y Abisay llegaron de noche junto a la tropa. Saúl dormía, acostado en el cercado, con la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa dormían en torno a él. Abisay dijo a David: «Dios pone hoy al enemigo en tu mano. Déjame que lo clave de un golpe con la lanza en la tierra. No tendré que repetir». David respondió: «No acabes con él, pues ¿quién ha extendido su mano contra el ungido del Señor y ha quedado impune?». David cogió la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl, y se marcharon. Nadie los vio, ni se dio cuenta, ni se despertó. Todos dormían, porque el Señor había hecho caer sobre ellos un sueño profundo. David cruzó al otro lado y se puso en pie sobre la cima de la montaña, lejos, manteniendo una gran distancia entre ellos, y gritó: «Aquí está la lanza del rey. Venga por ella uno de sus servidores. Y que el Señor pague a cada uno según su justicia y su fidelidad. Él te ha entregado hoy en mi poder, pero yo no he querido extender mi mano contra el ungido del Señor».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 103(102), 1-2.3-4.8 y 10.12-13 (R. 8a)
    R. El Señor es compasivo y misericordioso.
    V. Bendice, alma mía, al Señor
    y todo mi ser a su santo nombre.
    Bendice, alma mía, al Señor,
    y no olvides sus beneficios. R.
    V. Él perdona todas tus culpas
    y cura todas tus enfermedades;
    él rescata tu vida de la fosa
    y te colma de gracia y de ternura. R.
    V. El Señor es compasivo y misericordioso,
    lento a la ira y rico en clemencia.
    No nos trata como merecen nuestros pecados
    ni nos paga según nuestras culpas. R.
    V. Como dista el oriente del ocaso,
    así aleja de nosotros nuestros delitos.
    Como un padre siente ternura por sus hijos,
    siente el Señor ternura por los que le temen. R.
    Segunda lectura
    1Co 15,45-49
    Lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial
    Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios
    HERMANOS:
    El primer hombre, Adán, se convirtió en ser viviente. El último Adán, en espíritu vivificante. Pero no fue primero lo espiritual, sino primero lo material y después lo espiritual. El primer hombre, que proviene de la tierra, es terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como el hombre terrenal, así son los de la tierra; como el celestial, así son los del cielo. Y lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.
    Palabra de Dios.
    Evangelio
    Lc 6,27-
    Lectura del santo Evangelio según San Lucas
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A ustedes los que me escuchan les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás como quieren que ellos los traten. Pues, si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacen bien solo a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestan a aquellos de los que esperan cobrar, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada; será grande su recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. No juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; den, y se les dará: les verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midieran se les medirá a ustedes.
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión sábado 22 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1P 5,1-4
    Yo, presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.
    QUERIDOS hermanos:
    A los presbíteros entre ustedes, yo presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y partícipe de la gloria que se va a revelar, los exhorto: pastoreen el rebaño de Dios que tienen a su cargo, miren por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes les ha tocado en suerte, sino convirtiéndose en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el Pastor supremo, recibirán la corona inmarcesible de la gloria.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. 1)
    R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
    V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
    en verdes praderas me hace recostar;
    me conduce hacia fuentes tranquilas
    y repara mis fuerzas. R.
    V. Me guía por el sendero justo,
    por el honor de su nombre.
    Aunque camine por cañadas oscuras,
    nada temo, porque tú vas conmigo:
    tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
    V. Preparas una mesa ante mí,
    enfrente de mis enemigos;
    me unges la cabeza con perfume,
    y mi copa rebosa. R.
    V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
    todos los días de mi vida,
    y habitaré en la casa del Señor
    por años sin término. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. R.
    Evangelio
    Mt 16,13-19
    Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
    Él les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 21 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 9,1-13
    Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra
    Lectura del libro del Génesis.
    DIOS bendijo a Noé y a sus hijos diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. Todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo les temerán y los respetarán; todos los reptiles del suelo y todos los peces del mar están a su disposición. Todo lo que vive y se mueve les servirá de alimento: se lo entrego todo, lo mismo que los vegetales. Pero no coman carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de la sangre de ustedes, que es su vida; se las pediré a cualquier animal. Y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. Quien derrame la sangre de un hombre, por otro hombre será su sangre derramada; porque a imagen de Dios hizo él al hombre. Ustedes sean fecundos y multiplíquense, muévanse por la tierra y domínenla». Dios dijo a Noé y a sus hijos: «Yo establezco mi alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañan, aves ganados y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Establezco, pues, mi alianza con ustedes: el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra».
    Y Dios añadió: «Esta es la señal de la alianza que establezco con ustedes y con todo lo que vive con ustedes, para todas las generaciones: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 102(101),16-18.19-21.29 y 22-23 (R. 20b)
    R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.
    V. Los gentiles temerán tu nombre;
    los reyes del mundo, tu gloria,
    Cuando el Señor reconstruya Sion,
    y aparezca en su gloria,
    y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
    y no desprecie sus peticiones. R.
    V. Quede esto escrito para la generación futura,
    y el pueblo que será creado alabará al Señor.
    Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
    desde el cielo se ha fijado en la tierra,
    para escuchar los gemidos de los cautivos
    y librar a los condenados a muerte. R.
    V. Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
    su linaje durará en tu presencia.
    Para anunciar en Sion el nombre del Señor,
    y su alabanza en Jerusalén,
    cuando se reúnan unánimes los pueblos
    y los reyes para dar culto al Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. R.
    Evangelio
    Mc 8,27-33
    Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
    «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas».
    Él les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?». Tomando la palabra Pedro le dijo: «Tú eres el Mesías». Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión jueves 20 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 9,1-13
    Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra
    Lectura del libro del Génesis.
    DIOS bendijo a Noé y a sus hijos diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. Todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo les temerán y los respetarán; todos los reptiles del suelo y todos los peces del mar están a su disposición. Todo lo que vive y se mueve les servirá de alimento: se lo entrego todo, lo mismo que los vegetales. Pero no coman carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de la sangre de ustedes, que es su vida; se las pediré a cualquier animal. Y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. Quien derrame la sangre de un hombre, por otro hombre será su sangre derramada; porque a imagen de Dios hizo él al hombre. Ustedes sean fecundos y multiplíquense, muévanse por la tierra y domínenla». Dios dijo a Noé y a sus hijos: «Yo establezco mi alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañan, aves ganados y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Establezco, pues, mi alianza con ustedes: el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra».
    Y Dios añadió: «Esta es la señal de la alianza que establezco con ustedes y con todo lo que vive con ustedes, para todas las generaciones: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 102(101),16-18.19-21.29 y 22-23 (R. 20b)
    R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.
    V. Los gentiles temerán tu nombre;
    los reyes del mundo, tu gloria,
    Cuando el Señor reconstruya Sion,
    y aparezca en su gloria,
    y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
    y no desprecie sus peticiones. R.
    V. Quede esto escrito para la generación futura,
    y el pueblo que será creado alabará al Señor.
    Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
    desde el cielo se ha fijado en la tierra,
    para escuchar los gemidos de los cautivos
    y librar a los condenados a muerte. R.
    V. Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
    su linaje durará en tu presencia.
    Para anunciar en Sion el nombre del Señor,
    y su alabanza en Jerusalén,
    cuando se reúnan unánimes los pueblos
    y los reyes para dar culto al Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. R.
    Evangelio
    Mc 8,27-33
    Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
    «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas».
    Él les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?». Tomando la palabra Pedro le dijo: «Tú eres el Mesías». Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 19 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 8,6-13.20-22
    Miró y vio que la superficie del suelo estaba seca
    Lectura del libro del Génesis.
    PASADOS cuarenta días, Noé abrió la claraboya que había hecho en el arca y soltó el cuervo, que estuvo saliendo y
    retornando hasta que se secó el agua en la tierra. Después soltó la paloma, para ver si había menguado el agua sobre la superficie del suelo. Pero la paloma no encontró donde posarse y volvió al arca, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó su mano, la agarró y la metió consigo en el arca. Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. Al atardecer, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico. Noé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. Esperó todavía otros siete días y soltó la paloma, queya no volvió. El año seiscientos uno, el día primero del mes primero se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca. Noé construyó un altar al Señor, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar. El Señor olió el aroma que aplaca y se dijo: «No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 116(115),12-13.14-15.18-19 (R. 17a)
    R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
    O bien
    Aleluya.
    V. ¿Cómo pagaré al Señor
    todo el bien que me ha hecho?
    Alzaré la copa de la salvación,
    invocando el nombre del Señor. R.
    V. Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo el pueblo.
    Mucho le cuesta al Señor
    la muerte de sus fieles. R.
    V. Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo el pueblo,
    en el atrio de la casa del Señor,
    en medio de ti, Jerusalén. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama. R.
    Evangelio
    Mc 8,22-26
    El ciego estaba curado y veía todo con claridad
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?». Levantando los ojos dijo: «Veo hombres, me parecen árboles, pero andan». Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión martes 18 de febrero de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 6,5-8; 7,1-5.10
    Voy a borrar de la superficie de la tierra al hombre que he hecho
    Lectura del libro del Génesis.
    AL ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra y que todos los pensamientos de su corazón tienden siempre y únicamente al mal, el Señor se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra y le pesó de corazón. Dijo, pues, el Señor:
    «Voy a borrar de la superficie de la tierra al hombre que he hecho, junto con los cuadrúpedos, reptiles y aves del cielo, pues me pesa haberlos hecho». Pero Noé obtuvo el favor del Señor. El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie del suelo a todos los vivientes que he hecho». Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días, las aguas del diluvio cubrieron la tierra.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 29(28),1a y 2.3ac-4.3b y 9c-10 (R. 11b)
    R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
    V. Hijos de Dios, aclamen al Señor,
    aclamen la gloria del nombre del Señor,
    póstrense ante el Señor en el atrio sagrado. R.
    V. La voz del Señor sobre las aguas,
    el Señor sobre las aguas torrenciales.
    La voz del Señor es potente,
    la voz del Señor es magnífica. R.
    V. El Dios de la gloria ha tronado.
    En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!».
    El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
    el Señor se sienta como rey eterno. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor- y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mc 8,14-21
    Eviten la levadura de los fariseos y de Herodes
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos
    EN aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca. Y Jesús les ordenaba diciendo: «Estén atentos, eviten la levadura de los fariseos y de Herodes». Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes. Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué andan discutiendo que no tienen pan? ¿Aún no entienden ni comprenden? ¿Tienen el corazón embotado? ¿Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen? ¿No recuerdan cuántos cestos
    de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil?». Ellos contestaron: «Doce». «¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?». Le respondieron: «Siete». Él les dijo: «¿Y no acaban de comprender?».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 17 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 4,1-15.25
    Caín atacó a su hermano Abel y lo mató
    Lectura del libro del Génesis.
    EL hombre conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Y ella dijo: «He adquirido un hombre con la ayuda del Señor». Después dio a luz a Abel, su hermano. Abel era pastor de ovejas, y Caín cultivaba el suelo. Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del suelo; también Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas. El Señor se fijó en Abel y en su ofrenda, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido. El Señor dijo a Caín: «¿Por qué te enfureces y andas abatido? ¿No estarías animado si obraras bien?; pero, si no obras bien, el pecado acecha a la puerta y te codicia, aunque tú podrás dominarlo». Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos al campo». Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Respondió Caín: «No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?». El Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo.
    Por eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Cuando cultives el suelo, no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra». Caín contestó al Señor: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Puesto que me expulsas hoy de este suelo, tendré que ocultarme de ti, andar errante y perdido por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará». El Señor le dijo: «El que mate a Caín lo pagará siete veces».
    Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matase. Adán conoció otra vez a su mujer, que dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo: «Dios me ha dado otro descendiente en lugar de Abel, asesinado por Caín».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 50(49),1+8.16bc-17.20-21 (R. 14a)
    R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.
    V. El Dios de los dioses, el Señor, habla:
    convoca la tierra de oriente a occidente.
    «No te reprocho tus sacrificios,
    pues siempre están tus holocaustos ante mí. R.
    V. ¿Por qué recitas mis preceptos
    y tienes siempre en la boca mi alianza,
    tú que detestas mi enseñanza
    y te echas a la espalda mis mandatos? R.
    V. Te sientas a hablar contra tu hermano,
    deshonras al hijo de tu madre;
    esto haces, ¿y me voy a callar?
    ¿Crees que soy como tú?
    Te acusaré, te lo echaré en cara». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida-dice el Señor- ; nadie va al Padre sino por mí. R.
    Evangelio
    Mc 8,11-13
    ¿Por qué esta generación reclama un signo?
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad les digo que no se le dará un signo a esta generación». Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
    Palabra del Señor.
    8 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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