Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión miércoles 27 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ap 15,1-4
    Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero
    Lectura del libro del Apocalipsis
    YO, Juan, vi en el cielo otro signo, grande y maravilloso: Siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, pues con ellas se consuma la ira de Dios.
    Vi una especie de mar de vidrio mezclado con fuego; los vencedores de la bestia, de su imagen y del número de su nombre estaban de pie sobre el mar cristalino; tenían en la mano las cítaras de Dios. Y cantan el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
    «Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios omnipotente; justos y verdaderos tus caminos, rey de los pueblos. ¿Quién no temerá y no dará gloria a tu nombre? Porque vendrán todas las naciones y se postrarán ante ti, porque tú solo eres santo y tus justas sentencias han quedado manifiestas».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 98(97),1.2-3ab.7-8.9 (R. Ap 15,3b)
    R. Grandes y admirables son tus obras,
    Señor, Dios omnipotente.
    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas.
    Su diestra le ha dado la victoria,
    su santo brazo. R.
    V. El Señor da a conocer su salvación,
    revela a las naciones su justicia.
    Se acordó de su misericordia y su fidelidad
    en favor de la casa de Israel. R.
    V. Retumbe el mar y cuanto contiene,
    la tierra y cuantos la habitan;
    aplaudan los ríos,
    aclamen los montes. R.
    V. Al Señor, que llega
    para regir la tierra.
    Regirá el orbe con justicia
    y los pueblos con rectitud. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Sé fiel hasta la muerte –dice el Señor– y te daré la corona de la vida. R.
    Evangelio
    Lc 21,12-19.
    Todos los odiarán a causa de mi nombre, pero ni un cabello de su cabeza perecerá
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Les echarán mano, los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndolos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto les servirá de ocasión para dar testimonio.
    Por ello, métanse bien en la cabeza que no tienen que preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario de ustedes.
    Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los entregarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus almas».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión martes 26 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango
    Primera lectura
    Ap 14,14-19
    Ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, mire, y apareció una nube blanca; y sentado sobre la nube alguien como un Hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro y en su mano una hoz afilada. Salió otro ángel del santuario clamando con gran voz al que estaba sentado sobre la nube:
    «Mete tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra».
    El que estaba sentado encima de la nube metió su hoz sobre la tierra y la tierra quedó segada. Otro ángel salió del santuario del cielo, llevando él también una hoz afilada. Y del altar salió otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y gritó con gran voz al que tenía la hoz afilada, diciendo:
    «Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque los racimos están maduros».
    El ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 96(95),10.11-12.13 (R. 13b)
    R. Llega el Señor a regir la tierra.
    V. Digan a los pueblos: «El Señor es rey:
    él afianzó el orbe, y no se moverá;
    él gobierna a los pueblos rectamente». R.
    V. Alégrese el cielo, goce la tierra,
    retumbe el mar y cuanto lo llena;
    vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
    aclamen los árboles del bosque. R.
    V. Delante del Señor, que ya llega,
    ya llega a regir la tierra:
    regirá el orbe con justicia
    y los pueblos con fidelidad. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Sé fiel hasta la muerte –dice el Señor– y te daré la corona de la vida. R.
    Evangelio
    Lc 21,5-11.
    No quedará piedra sobre piedra
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
    «Esto que contemplan, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
    Ellos le preguntaron:
    «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
    Él dijo:
    «Miren que nadie los engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: "Yo soy", o bien: "Está llegando el tiempo"; no vayan tras ellos. Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones, no tengan pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
    Entonces les decía:
    «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 25 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ap 14, 1-3. 4b-5
    Llevaban grabados en la frente el nombre de Cristo y el de su Padre
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, miré y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre. Oí también como una voz del cielo, como voz de muchas aguas y como voz de un trueno poderoso; y la voz que escuché era como de citaristas que tañían sus cítaras. Y cantan un cántico nuevo delante del trono, delante de las cuatro vivientes y los ancianos. Y nadie podría aprender el cántico sino los ciento cuarenta y cuatro mil, los rescatados de la tierra.
    Estos siguen al Cordero adondequiera que vaya. Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero. En su boca no se halló mentira: son intachables.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 24(23),1-2.3-4ab.5-6 (R. cf. 6)
    R. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
    V. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
    el orbe y todos sus habitantes:
    él la fundó sobre los mares,
    él la afianzó sobre los ríos. R.
    V. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
    ¿Quién puede estar en el recinto sacro?
    El hombre de manos inocentes y puro corazón,
    Que no confía en los ídolos. R.
    V. Ese recibirá la bendición del Señor,
    Le hará justicia el Dios de salvación.
    Esta es la generación que busca al Señor,
    Que busca tu rostro, Dios de Jacob. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Estén en vela y preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del Hombre. R.
    Evangelio
    Lc 21,1-4.
    Vio una viuda pobre que echaba dos monedillas
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:
    «En verdad les digo que esa pobre viuda ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 24 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Dn 7,13-14
    Su poder es un poder eterno
    Lectura de la profecía de Daniel
    SEGUÍ mirando. Y en mi visión nocturna
    vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.
    Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.
    A él se le dio poder, honor y reino.
    Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.
    Su poder es un poder eterno, no cesará.
    Su reino no acabará.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 93(92),1ab.1c-2.5 (R. cf. Dn 7,14)
    R. El Señor reina, vestido de majestad.
    V. El Señor reina, vestido de majestad;
    el Señor, vestido y ceñido de poder. R.
    V. Así está firme el orbe y no vacila.
    Tu trono está firme desde siempre,
    y tú eres eterno. R.
    V. Tus mandatos son fieles y seguros;
    la santidad es el adorno de tu casa,
    Señor, por días sin término. R.
    Segunda lectura
    Ap 1,5-8
    El príncipe de los reyes de la tierra nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    JESUCRISTO es el testigo fiel,
    el primogénito de entre los muertes,
    el príncipe de los reyes de la tierra.
    Al que nos ama,
    y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre.
    A él, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
    Miren: viene entre las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron. Por él se lamentarán todos los pueblos de la tierra.
    Sí, amén.
    Dice el Señor Dios:
    «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso».
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David! R.
    Evangelio
    Jn 18,33b-37.
    Tú lo dices: Soy rey
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús:
    «¿Eres tú el rey de los judíos?».
    Jesús le contestó:
    «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
    Pilato replicó:
    «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
    Jesús le contestó:
    «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
    Pilato le dijo:
    «Entonces, ¿tú eres rey?».
    Jesús le contestó:
    «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.
    Todo el que es de la verdad escucha mi voz».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 23 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ap 11,4-12
    Los dos profetas fueron un tormento para los habitantes de la tierra
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    ME fue dicho a mí, Juan:
    «Aquí están dos testigos míos, estos son los dos olivos y los dos candelabros que están ante el Señor de la tierra. Y si alguien quiere hacerles daño, sale un fuego de su boca y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, es necesario que muera de esa manera. Estos tienen el poder de cerrar el cielo, para que no caiga lluvia durante los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plagas siempre que quieran.
    Y cuando hayan terminado su testimonio, la bestia que sube del abismo les hará la guerra y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran ciudad, que se llama espiritualmente Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. Y gentes de los pueblos, tribus, lenguas y naciones contemplan sus cadáveres durante tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en un sepulcro. Y los habitantes de la tierra se alegran por ellos y se regocijan y se enviarán regalos unos a otros, porque los dos profetas fueron un tormento para los habitantes de la tierra».
    Y después de tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie, y un gran temor cayó sobre quienes los contemplaban. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía:
    «Suban aquí»
    Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos se quedaron mirándolos.
    Palara de Dios
    Salmo
    Sal 144(143),1.2.9-10 (R. 1a)
    R. ¡Bendito el Señor, mi alcázar!
    V. Bendito el Señor, mi Roca,
    que adiestra mis manos para el combate,
    mis dedos para la pelea. R.
    V. Mi bienhechor, mi alcázar,
    baluarte donde me pongo a salvo,
    mi escudo y refugio,
    que me somete los pueblos. R.
    V. Dios mío, te cantaré‚ un cántico nuevo,
    tocaré‚ para ti el arpa de diez cuerdas:
    para ti que das la victoria a los reyes,
    y salvas a David, tu siervo, de la espada maligna. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.
    Evangelio
    Lc 20,27-40.
    No es Dios de muertos, sino de vivos
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
    «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano". Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer»
    Jesús les dijo:
    «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
    Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos".
    Intervinieron unos escribas:
    «Bien dicho, Maestro».
    Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 22 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ap 10,8-11
    Tomé el librito y lo devoré
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, escuché‚ la voz del cielo que se puso a hablarme de nuevo diciendo:
    «Ve a tomar el librito abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra».
    Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito.
    Él me dice:
    «Toma y devóralo; te amargará en el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel».
    Tomé el librito de mano del ángel y lo devoré; en mi boca sabía dulce como la miel, pero, cuando lo comí, mi vientre se llenó de amargor.
    Y me dicen:
    «Es preciso que profetices de nuevo sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reinos».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),14.24.72. 103.111.131 (R. 103a)
    R. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!
    V. Mi alegría es el camino de tus preceptos,
    más que todas las riquezas. R.
    V. Tus preceptos son mi delicia,
    tus enseñanzas son mis consejeros. R.
    V. Mas estimo yo la ley de tu boca
    que miles de monedas de oro y plata. R.
    V. ¡Qué dulce al paladar tu promesa:
    más que miel en la boca! R.
    V. Tus preceptos son mi herencia perpetua,
    la alegría de mi corazón. R.
    V. Abro la boca y respiro,
    ansiando tus mandamientos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Mis ovejas escuchan mi voz-dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen.. R.
    Evangelio
    Lc 19,45-48.
    Han hecho de la casa de Dios una "cueva de bandidos"
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
    «Escrito está : "Mi casa será casa de oración"; pero ustedes la han hecho una "cueva de bandidos".
    Todos los días enseñaba en el templo.
    Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 21 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Za 2,14-17
    Alégrate, hija de Sión, que yo vengo
    Lectura de la profecía de Zacarías
    Alégrate y goza, hija de Sión,
    que yo vengo a habitar dentro de ti
    —oráculo del Señor—.
    Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos,
    y serán pueblo mío.
    Habitaré en medio de ti,
    y comprenderás que el Señor de los ejércitos
    me ha enviado a ti.
    El Señor tomará posesión de Judá
    sobre la tierra santa
    y elegirá de nuevo a Jerusalén.
    Calle toda carne ante el Señor,
    cuando se levanta en su santa morada.
    Palabra de Dios.
    Lucas 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55
    R. El poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.
    V. Proclama mi alma la grandeza del Señor,
    se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R.
    V. Porque ha mirado la humillación de su esclava.
    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
    su nombre es santo. R.
    V. Y su misericordia llega a sus fieles
    de generación en generación.
    Él hace proezas con su brazo:
    dispersa a los soberbios de corazón. R.
    V. Derriba del trono a los poderosos
    y enaltece a los humildes,
    a los hambrientos los colma de bienes
    y a los ricos los despide vacíos. R.
    V. Auxilia a Israel, su siervo,
    acordándose de la misericordia
    —como lo había prometido a nuestros padres—
    en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.
    Mt 12, 46-50
    Señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos»
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó:
    —«Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
    Pero él contestó al que le avisaba:
    —«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
    Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo:
    —«Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 20 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ap 4,1-11
    Santo es el Señor Dios, el todopoderoso; el que era y es y ha de venir
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, miré y vi una puerta abierta en el cielo; y aquella primera voz, como de trompeta, que oí hablando conmigo, decía:
    «Sube aquí y te mostraré lo que tiene que suceder después de esto».
    Enseguida fui arrebatado en espíritu. Vi un trono puesto en el cielo, y sobre el trono uno sentado. El que estaba sentado en el trono era de aspecto semejante a una piedra de diamante y cornalina, y había un arco iris alrededor del trono de aspecto semejante a una esmeralda.
    Y alrededor del trono había otros veinticuatro tronos, y sobre los tronos veinticuatro ancianos sentados, vestidos con vestiduras blancas y con coronas de oro sobre sus cabezas. Y del trono salen relámpagos, voces y truenos; y siete lámparas de fuego están ardiendo delante del trono, que son los siete espíritus de Dios, y delante del trono como un mar transparente, semejante al cristal.
    Y en medio del trono y a su alrededor, había cuatro vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. El primer viviente era semejante a un león, el segundo a un toro, el tercero tenía cara como de hombre, y el cuarto viviente era semejante a un águila en vuelo. Los cuatro vivientes, cada uno con seis alas, estaban llenos de ojos por fuera y por dentro. Día y noche cantan sin pausa:
    «Santo, Santo, Santo es el Señor Dios, el todopoderoso; el que era y es y ha de venir».
    Cada vez que los vivientes dan gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran ante el que está sentado en el trono, adoran al que vive por los siglos de los siglos y arrojan sus coronas ante el trono diciendo:
    «Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 150,1-2.3-4.5-6 (R. Ap 4,8b) /
    R. Santo, Santo, Santo es el Señor Dios, el todopoderoso.
    V. Alaben al Señor en su templo,
    alábenlo en su fuerte firmamento;
    alábenlo por sus obras magníficas,
    alábenlo por su inmensa grandeza. R.
    V. Alábenlo tocando trompetas,
    alábenlo con arpas y cítaras;
    alábenlo con tambores y danzas,
    alábenlo con trompas y flautas. R.
    V. Alábenlo con platillos sonoros,
    alábenlo con platillos vibrantes.
    Todo ser que alienta alabe al Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo los he elegido del mundo- dice el Señor-, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. R.
    Evangelio
    Lc 19,11-28.
    ¿Porqué no pusiste mi dinero en el banco?
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida.
    Dijo, pues:
    «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
    Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles:
    "Negocien mientras vuelvo".
    Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo:
    "No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros".
    Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
    El primero se presentó y dijo:
    "Señor, tu mina ha producido diez".
    Él le dijo:
    "Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades".
    El segundo llegó y dijo:
    "Tu mina, señor, ha rendido cinco".
    A ese le dijo también:
    "Pues toma tú el mando de cinco ciudades".
    El otro llegó y dijo:
    "Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado".
    Él le dijo:
    "Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y ...
    9 min
  • Reflexión martes 19 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango
    Primera lectura
    Ap 3,1-6.14-22
    Si alguien escucha la puerta, entraré en su casa y cenaré con él
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, escuché al Señor que me decía:
    «Escribe al ángel de la Iglesia en Sardes:
    "Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tus obras, tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Sé vigilante y reanima lo que te queda y que estaba a punto de morir, pues no he encontrado tus obras perfectas delante de mi Dios. Acuérdate de cómo has recibido y escuchado mi palabra, y guárdala y conviértete. Si no vigilas, vendré como ladrón y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes en Sardes unas cuantas personas que no han manchado sus vestiduras, y pasearán conmigo en blancas vestiduras, porque son dignos.
    El vencedor será vestido de blancas vestiduras, no borraré su nombre del libro de la vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias".
    Escribe al ángel de la Iglesia en Laodicea:
    "Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios. Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca. Porque dices: 'Yo soy rico, me he enriquecido, y no tengo necesidad de nada'; y no sabes que tú eres desgraciado, digno de lástima, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas; y vestiduras blancas para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para untarte los ojos a fin de que veas.
    Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete. Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.
    Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.
    El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias``».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 15(14),2-3ab.3cd-4ab.5 R. Ap 3,21)
    R. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono.
    V. El que procede honradamente
    y practica la justicia,
    el que tiene intenciones leales
    y no calumnia con su lengua. R.
    V. El que no hace mal a su prójimo
    ni difama al vecino.
    El que considera despreciable al impío
    y honra a los que temen al Señor. R.
    V. El que no presta dinero a usura
    ni acepta soborno contra el inocente.
    El que así obra nunca fallará. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dios nos amó y nos envío a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. R.
    Evangelio
    Lc 19,1-10.
    El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
    En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura.
    Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
    Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
    Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
    «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
    Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
    «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
    Jesús le dijo:
    «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión Domingo 17 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Dn 12,1-3
    Entonces se salvará tu pueblo
    Lectura de la profecía de Daniel.
    POR aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que se ocupa de los hijos de tu pueblo; serán tiempos difíciles como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora.
    Entonces se salvará tu pueblo: todos los que se encuentran inscritos en el libro.
    Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán: unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua.
    Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 16(15),5 y 8.9-10.11 (R.1)
    R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
    V. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
    mi suerte está en tu mano.
    Tengo siempre presente al Señor,
    con él a mi derecha no vacilaré. R.
    V. Por eso se me alegra el corazón,
    se gozan mis entrañas,
    y mi carne descansa esperanzada.
    Porque no me abandonarás en la región de los muertos
    ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R.
    V. Me enseñarás el sendero de la vida,
    me saciarás de gozo en tu presencia,
    de alegría perpetua a tu derecha. R.
    Segunda lectura
    Hb 10,11-14.18
    Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    TODO sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
    Pero Cristo, después de haber ofrecido por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.
    Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados.
    Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Estén despiertos en todo tiempo, pidiendo mantenerse en pie ante el Hijo del hombre. R.
    Evangelio
    Mc 13,24-32
    Reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos.
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «En aquellos días, después de la gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
    Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
    Aprendan de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducen que el verano está cerca; pues cuando vean ustedes que esto sucede, sepan que él está cerca, a la puerta. En verdad les digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
    En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».
    Palabra del Señor.
    9 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.