Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión miercoles 6 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Flp 2, 12-18
    Trabajen por su salvación, porque es Dios quien activa el querer y el obrar
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.
    QUERIDOS hermanos, ya que siempre han obedecido, no solo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajen por su salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en ustedes el querer y el obrar para realizar su designio de amor.
    Cualquier cosa que hagan sea sin protestas ni discusiones, así serán irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una generación perversa y depravada, entre la cual brillan como lumbreras del mundo, manteniendo firme la palabra de la vida. Así, en el Día de Cristo, esa será mi gloria, porque mis trabajos no fueron inútiles ni mis fatigas tampoco. Y si mi sangre se ha de derramar, rociando el sacrificio litúrgico que es su fe, yo estoy alegre y me asocio a su alegría; por su parte estén alegres y alégrense conmigo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 27(26), 1.4.13-14 (R. 1a)
    R. El Señor es mi luz y mi salvación.
    V. El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿ quién me hará temblar? R.
    V. Una cosa pido al Señor,
    eso buscaré:
    habitar en la casa del Señor
    por los días de mi vida;
    gozar de la dulzura del Señor,
    contemplando su templo. R.
    V. Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Si los ultrajan por el nombre de Cristo, bienaventurados ustedes, porque el Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. R.
    Evangelio
    Lc 14, 25-33
    Aquel que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
    «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
    Quién no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
    Así, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
    No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
    "Este hombre empezó a construir y no pudo acabar".
    ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
    Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
    Así pues, todo aquel de entre ustedes que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 5 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Flp 2, 5-11
    Se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó sobre todo
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.
    HERMANOS :
    Tengan entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús.
    El cual, siendo de condición divina,
    no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
    al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo,
    hecho semejante a los hombres.
    Y así, reconocido como hombre por su presencia,
    se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.
    Por eso Dios lo exaltó sobre todo
    y le concedió el Nombre- sobre- todo- nombre;
    de modo que al nombre de Jesús
    toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo,
    y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 22(21), 26b-27.28-30a.31-32 R. 26a)
    R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
    V. Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
    Los desvalidos comerán hasta saciarse,
    alabarán al Señor los que lo buscan.
    ¡Viva su corazón por siempre! R.
    V. Lo recordarány volverán al Señor
    hasta de los confnes del orbe;
    en su presencia se postrarán
    las familias de los pueblos,
    porque del Señor es el reino,
    él gobierna a los pueblos.
    Ante él se postrarán los que duermen en la tierra. R.
    V. Mi descendencia lo servirá;
    hablarán del Señor a la generación futura,
    contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
    «Todo lo que hizo el Señor». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados- dice el Señor-, y yo los aliviaré. R.
    Evangelio
    Lc 14,15-24
    Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
    «¡Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!».
    Jesús le contestó:
    «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados:
    "Vengan, que ya está preparado".
    Pero todos a una empezaron a excusarse.
    El primero dijo:
    "He comprado un campo y necesito ir a verlo. Dispénsame, por favor".
    Otro dijo:
    "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame por favor".
    Otro dijo:
    "Me acabo de casar y, por ello, no puedo ir".
    El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de casa, indignado, dijo a su criado:
    "Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos".
    El criado dijo:
    "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio".
    Entonces el señor dijo al criado:
    "Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa.
    Y les digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete"».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 4 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Flp 2, 1-4
    Denme esta gran alegría: manténganse unánimes
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.
    HERMANOS:
    Si quieren darme el consuelo de Cristo y aliviarme con su amor, si nos une el mismo Espíritu y tienen entrañas compasivas, denme esta gran alegría: manténganse unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
    No obren por rivalidad ni por vanagloria, considerando por la humildad a los demás superiores a ustedes. No se encierren en sus intereses, sino busquen todos el interés de los demás.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 131(130),1.2.3
    R. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.
    V. Señor, mi corazón no es ambicioso,
    ni mis ojos altaneros;
    no pretendo grandezas
    que superan mi capacidad. R .
    V. Sino que acallo y modero mis deseos,
    como un niño en brazos de su madre;
    como un niño saciado
    así está mi alma dentro de mí. R.
    V. Espere Israel en el Señor
    ahora y por siempre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Si permanecen en mi palabra- dice el Señor-, serán de verdad discípulos míos, y conocerán la verdad. R.
    Evangelio
    Lc 14,12-14
    No invites a tus amigos, sino a pobres y lisiados
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús dijo a uno de los principales fariseos que lo había invitado:
    «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.
    Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión Domingo 3 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Dt 6,2-6
    Escucha Israel: Amarás el Señor con todo tu corazón
    Lectura del libro del Deuteronomio
    MOISÉS habló al pueblo diciendo:
    «Teme al Señor, tu Dios, tú, tus hijos y nietos, y observa todos sus mandatos y preceptos, que yo te mando, todos los días de tu vida, a fin de que se prolonguen tus días. Escucha, pues, Israel, y esmérate en practicarlos, a fin de que te vaya bien y te multipliques, como te prometió el Señor, Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel.
    Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
    Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón».
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 18(17),2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R. Dt 6,4)
    R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
    V. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
    Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
    V. Dios mío, peña mía, refugio mío,
    escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
    Invoco al Señor de mi alabanza
    y quedo libre de mis enemigos. R.
    V. Vive el Señor, bendita sea mi Roca,
    sea ensalzado mi Dios y Salvador:
    Tú diste gran victoria a tu rey,
    tuviste misericordia de tu ungido. R.
    Segunda lectura
    Hb 7,23-28
    Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa
    Lectura de la carta a los Hebreos
    HERMANOS:
    Ha habido multitud de sacerdotes de la anterior Alianza, porque la muerte les impedía permanecer; en cambio, Jesús, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para interceder a favor de ellos.
    Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
    Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumo sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
    En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-,
    y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mc 12,28b-34
    Amarás al Señor, tu Dios. Amarás a tu prójimo.
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
    «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
    Respondió Jesús:
    «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que estos».
    El escriba replicó:
    «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
    Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
    «No estás lejos del reino de Dios».
    Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 2 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Lam 3, 17-26
    Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor
    Lectura del libro de las Lamentaciones.
    HE perdido la paz,
    me he olvidado de la dicha;
    me dije: «Ha sucumbido mi esplendor
    y mi esperanza en el Señor».
    Recordar mi aflicción y mi vida errante
    es ajenjo y veneno;
    no dejo de pensar en ello,
    estoy desolado;
    hay algo que traigo a la memoria,
    por eso esperaré:
    Que no se agota la bondad del Señor,
    no se acaba su misericordia;
    se renuevan cada mañana,
    ¡qué grande es tu fidelidad!;
    me digo: «¡Mi lote es el Señor,
    por eso esperaré en él!».
    El Señor es bueno para quien espera en él,
    para quien lo busca;
    es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 129, 1b-2. 3-4. 5-6. 7. 8 (R.: 1b; cf. 5)
    R. Desde lo hondo a ti grito, Señor.
    o bien:
    R. Espero en el Señor, espero en su palabra.
    V. Desde lo hondo a ti grito, Señor;
    Señor, escucha mi voz;
    estén tus oídos atentos
    a la voz de mi súplica. R.
    V. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
    ¿quién podrá resistir?
    Pero de ti procede el perdón,
    y así infundes temor. R.
    V. Mi alma espera en el Señor,
    espera en su palabra;
    mi alma aguarda al Señor,
    más que el centinela la aurora. . R.
    V. Aguarde Israel al Señor,
    como el centinela la aurora;
    porque del Señor viene la misericordia,
    la redención copiosa. R.
    V. Y él redimirá a Israel
    de todos sus delitos. R.
    Aclamación
    ¡Felices los que mueren en el Señor! Que descansen de sus fatigas, Porque sus obras los acompañan.
    Evangelio
    Jn 14, 1-6
    En la casa de mi Padre hay muchas moradas
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No se turbe su corazón, crean en Dios y crean
    también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas;
    si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles
    un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los
    llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes.
    Y adonde yo voy, ya saben el camino». Tomás le dice:
    «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
    Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre
    sino por mí».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 1º de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ap 7,2-4.9-14
    Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando
    el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro
    ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles:
    «No dañen a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que
    sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».
    Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y
    cuatro mil, de todas las tribus de Israel.
    Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie
    podría contar, de todas las naciones,razas, pueblos y lenguas,
    de pie delante del trono y delante del Cordero,
    vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
    Y gritan con voz potente:
    «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el
    trono, y del Cordero!».
    Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono
    y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro
    a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo:
    «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción
    de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro
    Dios, por los siglos de los siglos. Amén».
    Y uno de los ancianos me dijo:
    «Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes
    son y de dónde han venido?».
    Yo le respondí:
    «Señor mío, tú lo sabrás».
    Él me respondió: «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado
    y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 24(23),1-2.3-4ab.5-6 (R. cf. 6 )
    R. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
    V. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
    el orbe y todos sus habitantes:
    él la fundó sobre los mares,
    él la afianzó sobre los ríos. R.
    V. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
    ¿Quién puede estar en el recinto sacro?
    El hombre de manos inocentes y puro corazón,
    que no confía en los ídolos. R.
    V. Ese recibirá la bendición del Señor,
    le hará justicia el Dios de salvación.
    Esta es la generación que busca al Señor,
    que busca tu rostro, Dios de Jacob. R.
    Segunda lectura
    1Jn 3,1-3
    Veremos a Dios tal cual es
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.
    QUERIDOS hermanos:
    Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos
    hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce
    porque no lo conoció a él.
    Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
    lo que seremos. Sabemos que, cuando él se
    manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
    Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí
    mismo, como él es puro.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados —dice el Señor—, y yo los aliviaré. R.
    Evangelio
    Mt 5,1-12a
    Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte,
    se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo
    su boca, les enseñaba diciendo:
    «Bienaventurados los pobres en el espíritu,
    porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados los mansos,
    porque ellos heredarán la tierra.
    Bienaventurados los que lloran,
    porque ellos serán consolados.
    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
    porque ellos quedarán saciados.
    Bienaventurados los misericordiosos,
    porque ellos alcanzarán misericordia.
    Bienaventurados los limpios de corazón,
    porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz,
    porque ellos serán llamados hijos de Dios.
    Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
    porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan
    y los calumnien de cualquier modo por mi causa.
    Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión jueves 31 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ef 6,10-20
    Tomen las armas de Dios para poder mantenerse firmes después de haber superado todas las pruebas
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
    HERMANOS:
    Busquen su fuerza en el Señor y en su invencible poder. Pónganse las armas de Dios, para poder afrontar las asechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire.
    Por eso, tomen las armas de Dios para poder resistir en el día malo y manténganse firmes después de haber superado las pruebas. Estén firmes; cíñanse la cintura con la verdad, y revistan la coraza de la justicia; calcen los pies con la prontitud para el evangelio de la paz. Tomen en brazos el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del maligno. Pónganse el casco de la salvación y empuñen la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.
    Siempre en oración y súplica, oren en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con constancia, y suplicando por todos los santos. Pidan también por mí, para que cuando abra mi boca, se me conceda el don de la palabra, y anuncie con valentía el misterio del Evangelio, del que soy embajador en cadenas, y tenga valor para hablar de él como debo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 144(143),1.2.9-10 R. 1a)
    R. ¡Bendito el Señor, mi alcázar!
    V. Bendito el Señor, mi Roca,
    que adiestra mis manos para el combate,
    mis dedos para la pelea. R.
    V. Mi bienhechor, mi alcázar,
    baluarte donde me pongo a salvo,
    mi escudo y refugio,
    que me somete los pueblos. R.
    V. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
    tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
    para ti que das la victoria a los reyes,
    y salvas a David, tu siervo, de la espada maligna. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Bendito el rey que viene en nombre del Señor;
    paz en el cielo y gloria en las alturas. R.
    Evangelio
    Lc 13,31-35.
    No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel día, se acercaron unos fariseos a decir a Jesús:
    «Sal y marcha de aquí, porque Herodes quiere matarte».
    Jesús les dijo:
    «Vayan y digan a ese zorro: "Mira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día mi obra quedará consumada.
    Pero es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén".
    ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te envían!
    Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no han querido.
    Miren, su casa va a ser abandonada.
    Les digo que no me verán hasta el día en que digan: "¡Bendito el que viene en nombre del Señor!"».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 30 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ef 6,1-9
    No como quien sirve a los hombres, sino como esclavos de Cristo
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
    HIJOS, obedezcan a sus padres en el Señor, porque eso es justo.
    «Honra a tu padre y a tu madre» es el primer mandamiento al que se añade una promesa:
    «Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra».
    Padres, no exasperen a sus hijos; críenlos educándolos y corrigiéndolos según el Señor.
    Esclavos, obedezcan a sus amos de la tierra con respeto y temor, con la sencillez de su corazón, como a Cristo. No por las apariencias, para quedar bien ante los hombres, sino como esclavos de Cristo que hacen, de corazón, lo que Dios quiere, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a hombres. Saben que lo que uno haga de bueno, sea esclavo o libre, se lo pagará el Señor.
    Amos, compórtense también ustedes del mismo modo, dejándose de amenazas; sepan que ellos y ustedes tienen un amo en el cielo y que ese no es parcial con nadie.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 145(144),10-11.12-13ab.13cd-14 R. 13c)
    R. El Señor es fiel a sus palabras.
    V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
    que te bendigan tus fieles.
    Que proclamen la gloria de tu reinado,
    que hablen de tus hazañas. R .
    V. Explicando tus hazañas a los hombres,
    la gloria y majestad de tu reinado.
    Tu reinado es un reinado perpetuo,
    tu gobierno va de edad en edad. R.
    V. El Señor es fiel a sus palabras,
    bondadoso en todas sus acciones.
    El Señor sostiene a los que van a caer,
    endereza a los que ya se doblan. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Dios nos llamó por medio del Evangelio para que lleguemos a adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo. R.
    Evangelio
    Lc 13, 22-30.
    Vendrán de oriente y occidente, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
    Lectura del Santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.
    Uno le preguntó:
    «Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
    Él les dijo:
    «Esfuércense en entrar por la puerta estrecha, pues les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, se quedarán fuera y llamarán a la puerta diciendo:
    "Señor, ábrenos";
    pero él les dirá:
    "No sé quiénes son".
    Entonces comenzarán a decir:
    "Hemos comido y bebido contigo, y tu has enseñado en nuestras plazas".
    Pero él les dirá:
    "No sé de dónde son. Aléjense de mí todos los que obran la iniquidad".
    Así será el llanto y el rechinar de dientes, cuando vean a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes se vean arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
    Miren: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión martes 29 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ef 5, 21-33
    Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
    HERMANOS:
    Sean sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.
    Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a su Iglesia:
    Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
    Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
    «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
    Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
    En una palabra, que cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 128(127),1-2.3.4-5 R. cf. 1a)
    R. Dichosos los que temen al Señor.
    V. Dichoso el que teme al Señor
    y sigue sus caminos.
    Comerás del fruto de tu trabajo,
    serás dichoso, te irá bien. R
    V. Tu mujer, como parra fecunda,
    en medio de tu casa;
    tus hijos, como renuevos de olivo,
    alrededor de tu mesa. R.
    V. Esta es la bendición del hombre
    que teme al Señor.
    Que el Señor te bendiga desde Sión,
    que veas la prosperidad de Jerusalén
    todos los días de tu vida. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
    porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
    Evangelio
    Lc 13,18-21.
    El grano creció y se hizo un árbol
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, decía Jesús:
    «¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?
    Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».
    Y dijo de nuevo:
    «¿A qué compararé el reino de Dios?
    Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 28 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ef 2,19-22
    Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    HERMANOS:
    Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 18,2-3.4-5
    R. A toda la tierra alcanza su pregón
    V. El cielo proclama la gloria de Dios,
    el firmamento pregona la obra de sus manos:
    el día al día le pasa el mensaje,
    la noche a la noche se lo susurra. R.
    V. Sin que hablen, sin que pronuncien,
    sin que resuene su voz,
    a toda la tierra alcanza su pregón
    y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles. R.
    Evangelio
    Lc 6,12-19
    Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    En aquel tiempo, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
    Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.
    Palabra del Señor.
    9 min

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