Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión lunes 7 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Hch 1, 12-14
    Se dedicaban a la oración, junto con María, la madre de Jesús
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.
    Palabra de Dios.
    R. Aleluya.
    V. Proclama mi alma la grandeza del Señor,
    se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R.
    V. Porque ha mirado la humillación de su esclava.
    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
    su nombre es santo. R.
    V. Y su misericordia llega a sus fieles
    de generación en generación.
    Él hace proezas con su brazo:
    dispersa a los soberbios de corazón. R.
    V. Derriba del trono a los poderosos
    y enaltece a los humildes,
    a los hambrientos los colma de bienes
    y a los ricos los despide vacíos. R.
    V. Auxilia a Israel, su siervo,
    acordándose de la misericordia
    —como lo había prometido a nuestros padres—
    en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.
    Eva ngelio.
    Lc 1, 26-38
    Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
    El ángel, entrando en su presencia, dijo:
    «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
    Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
    El ángel le dijo:
    «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
    Y María dijo al ángel:
    «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
    El ángel le contestó:
    «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
    Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
    María contestó:
    «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
    Y la dejó el ángel.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 6 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 2,18-24
    Y serán los dos una sola carne
    Lectura del libro del Génesis.
    EL Señor Dios se dijo:
    «No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
    Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
    Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
    Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
    Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
    Adán dijo:
    «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será "mujer", porque ha salido del varón».
    Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 126(127),1-2.3.4-5a.5b-6 R. cf. 5)
    R. Que el Señor nos bendiga
    todos los días de nuestra vida.
    V. Dichoso el que teme al Señor
    y sigue sus caminos.
    Comerás del fruto de tu trabajo,
    serás dichoso, te irá bien. R.
    V. Tu mujer, como parra fecunda,
    en medio de tu casa;
    tus hijos, como renuevos de olivo,
    alrededor de tu mesa. R.
    V. Esta es la bendición del hombre
    que teme al Señor.
    Que el Señor te bendiga desde Sion,
    que veas la prosperidad de Jerusalén
    todos los días de tu vida. R.
    V. Que veas a los hijos de tus hijos.
    ¡Paz a Israel! R.
    Segunda lectura
    Hb 2,9-11
    El santificador y los santificados proceden todos del mismo
    Lectura de la carta a los Hebreos.
    HERMANOS:
    Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gustó la muerte por todos.
    Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevara muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.
    El santificador y los santificados proceden todos del mismo.
    Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. R.
    Evangelio
    Mc 10, 2-16 (forma larga)
    Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:
    «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».
    Él les replicó:
    «¿Qué les ha mandado Moisés?».
    Contestaron:
    «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
    Jesús les dijo:
    «Por la dureza en su corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
    De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
    En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
    Él les dijo:
    «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».
    Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.
    Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
    «Dejen que los niños se acerquen a mí: no se lo impidan, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad les digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
    Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión sábado 5 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jb 42,1-3.5-6.12-16
    Ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto
    Lectura del libro de Job.
    JOB respondió al Señor:
    «Reconozco que lo puedes todo,
    que ningún proyecto te resulta imposible.
    Dijiste:
    "¿Quién es ese que enturbia mis designios
    sin saber siquiera de qué habla?".
    Es cierto, hablé de cosas que ignoraba,
    de maravillas que superan mi comprensión.
    Te conocía solo de oídas,
    pero ahora te han visto mis ojos;
    por eso, me retracto y me arrepiento,
    echado en el polvo y la ceniza».
    El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas.
    Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma; la segunda Acacia; y la tercera, Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos.
    Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, a sus nietos y a sus biznietos.
    Murió anciano tras una larga vida.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118), 66.71.75.91.125.130 R. 135a)
    R. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
    V. Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
    porque me fío de tus mandatos. R.
    V. Me estuvo bien el sufrir,
    así aprendí tus decretos. R.
    V. Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
    que con razón me hiciste sufrir. R.
    V. Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
    porque todo está a tu servicio. R.
    V. Yo soy tu siervo: dame inteligencia,
    y conoceré tus preceptos. R
    V. La explicación de tus palabras ilumina,
    da inteligencia a los ignorantes. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
    Evangelio
    Lc 10,17-24.
    Estén alegres porque sus nombres están inscritos en el cielo
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
    «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
    Jesús les dijo:
    «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren: les he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada les hará daño alguno.
    Sin embargo, no estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres estan inscritos en el cielo».
    En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
    «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
    Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
    Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
    Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
    «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 4 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jb 38,1.12-21; 40,3-5
    ¿Has mandado a la mañana y entrado por las fuentes del Mar?
    Lectura del libro de Job.
    EL Señor habló a Job desde la tormenta:
    «¿Has mandado en tu vida a la mañana
    o señalado su puesto a la aurora,
    para que agarre la tierra por los bordes
    y sacuda de ella a los malvados;
    para marcarla como arcilla bajo el sello
    y teñirla lo mismo que un vestido;
    para negar la luz a los malvados
    y quebrar el brazo sublevado?
    ¿Has entrado por las fuentes del Mar
    o paseado por la hondura del Océano?
    ¿Te han enseñado las puertas de la Muerte
    o has visto los portales de las Sombras?
    ¿Has examinado la anchura de la tierra?
    Cuéntamelo, si lo sabes todo.
    ¿Por dónde se va a la casa de la luz?,
    ¿dónde viven las tinieblas?
    ¿Podrías conducirlas a su tierra
    o enseñarles el camino de su casa?
    Lo sabrás, pues ya habías nacido
    y has cumplido tantísimos años».
    Job respondió al Señor:
    «Me siento pequeño, ¿qué replicaré?
    Me taparé la boca con la mano.
    Hablé una vez, no insistiré;
    dos veces, nada añadiré».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 139(138), 1-3.7-8.9-10.13-14ab (R. 24b)
    R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
    V. Señor, tú me sondeas y me conoces
    Me conoces cuando me siento o me levanto,
    de lejos penetras mis pensamientos;
    distingues mi camino y mi descanso,
    todas mis sendas te son familiares. R.
    V. ¿Adónde iré lejos de tu aliento,
    adónde escaparé de tu mirada?
    Si escalo el cielo, allí estás tú;
    si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R.
    V. Si vuelo hasta el margen de la aurora,
    si emigro hasta el confín del mar,
    allí me alcanzará tu izquierda,
    me agarrará tu derecha. R.
    V. Tú has creado mis entrañas,
    me has tejido en el seno materno.
    Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente,
    porque son admirables tus obras. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. No endurezcan hoy su corazón; escuchen la voz del Señor. R.
    Evangelio
    Lc 10,13-16.
    Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús:
    «¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza.
    Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a ustedes.
    Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.
    Quién a ustedes escucha, a mí me escucha; quien a ustedes rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión jueves 3 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jb 19, 21-27
    Yo sé que mi redentor vive
    Lectura del libro de Job.
    DIJO Job:
    «¡Piedad, piedad, amigos míos,
    que me ha herido la mano de Dios!
    ¿Por qué me persiguen como Dios
    y no se hartan de escarnecerme?
    ¡Ojalá se escribieran mis palabras!
    ¡Ojalá se grabaran en cobre,
    con cincel de hierro y con plomo
    se escribieran para siempre en la roca!
    Yo sé que mi redentor vive
    y que al fin se alzará sobre el polvo:
    después de que me arranquen la piel,
    ya sin carne, veré a Dios.
    Yo mismo lo veré, y no otro;
    mis propios ojos lo verán.
    ¡Tal ansia me consume por dentro!».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 27(26), 7-8a.8b-9abc. 13-14 R. 13)
    R. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
    V. Escúchame, Señor, que te llamo;
    ten piedad, respóndeme.
    Oigo en mi corazón:
    «Busquen mi rostro». R.
    V. Tu rostro buscaré, Señor.
    No me escondas tu rostro.
    No rechaces con ira a tu siervo,
    que tú eres mi auxilio;
    no me deseches. R.
    V. Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. R.
    Evangelio
    Lc 10, 1-12
    Descansará sobre ellos sus paz
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
    Y les decía:
    «La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
    ¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saluden a nadie por el camino.
    Cuando entren en una casa, digan primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.
    Quédense en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No vayan cambiando de casa en casa.
    Si entran en una ciudad y los reciben, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya en ella, y díganles: "El reino de Dios ha llegado a ustedes".
    Pero si entran en una ciudad y no los reciben, saliendo a sus plazas, digan: "Hasta el polvo de su ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes.
    De todos modos, sepan que el reino de Dios ha llegado". Les digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión miércoles 2 de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Éx 23,20-23a
    Mi Ángel irá delante de ti.
    Lectura del libro del Éxodo
    YO voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.
    Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él.
    Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
    Entonces mi Ángel irá delante de ti.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 88(87), 10bc-11.12-13.14-15 R. 3a)
    R. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
    V. Todo el día te estoy invocando, Señor,
    tendiendo las manos hacia ti.
    ¿Harás tú maravillas por los muertos?
    ¿Se alzarán las sombras para darte gracias? R.
    V. ¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
    o tu fidelidad en el reino de la muerte?
    ¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla,
    o tu justicia en el país del olvido? R.
    V. Pero yo te pido auxilio, Señor;
    por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
    ¿Por qué, Señor, me rechazas
    y me escondes tu rostro? R.
    O bien:
    Sal 91(90),1-2.3-4.5-6.10-11 (R.11)
    R. Que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.
    V. Tú que vives al amparo del Altísimo
    y resides a la sombra del Todopoderoso,
    di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
    mi Dios, en quien confío». R.
    V. Él te librará de la red del cazador
    y de la peste perniciosa;
    te cubrirá con sus plumas,
    y hallarás un refugio bajo sus alas. R.
    V. No temerás los terrores de la noche,
    ni la flecha que vuela de día,
    ni la peste que acecha en las tinieblas,
    ni la plaga que devasta a pleno sol. R.
    V. No te alcanzará ningún mal,
    ninguna plaga se acercará a tu carpa,
    porque Él te encomendó a sus ángeles
    para que te cuiden en todos tus caminos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él. R.
    O bien:
    R. Aleluya, Aleluya, Aleluya.
    V. ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! Aleluya. R.
    Evangelio
    Lc 9,57-62.
    Te seguiré adonquiera que vayas
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
    «Te seguiré adondequiera que vayas».
    Jesús le respondió:
    «Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
    A otro le dijo:
    «Sígueme».
    Él respondió:
    «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
    Le contestó:
    «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
    Otro le dijo:
    «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
    Jesús le contestó:
    «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».
    Palabra del Señor.
    O bien:
    Mt 18,1-5.10
    Sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    Los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: «¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?»
    Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: «Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.
    Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión martes 1º de octubre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jb 3, 1-3.11-17.20-23
    ¿Por qué se da luz a un desgraciado?
    Lectura del libro de Job.
    JOB abrió la boca y maldijo su día, diciendo:
    «¡Muera el día en que nací
    y la noche que anunció:
    "Se ha concebido un varón"!
    ¿Por qué al salir del vientre no morí
    o perecí al salir de las entrañas?
    ¿Por qué me recibió un regazo
    y unos pechos me dieron de mamar?
    Ahora descansaría tranquilo,
    ahora dormiría descansando
    con los reyes y consejeros de la tierra
    que se hacen levantar mausoleos,
    o con los nobles que amontonan oro,
    que acumulan plata en sus palacios.
    Como aborto enterrado, no existiría,
    igual que criatura que no llega a ver la luz.
    Allí acaba el ajetreo de los malvados,
    allí reposan los que están desfallecidos.
    ¿Por qué se da luz a un desgraciado
    y vida a los que viven amargados,
    que ansían la muerte que no llega
    y la buscan más escondida que un tesoro,
    que gozarían al contemplar el túmulo,
    se alegrarían al encontrar la tumba;
    al hombre que no encuentra camino
    porque Dios le cerró la salida?».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 88( 87), 2-3.4-5.6.7-8 (R. 3a)
    R. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
    V. Señor, Dios Salvador mío,
    día y noche grito en tu presencia;
    Llegue hasta ti mi súplica,
    inclina tu oído a mi clamor. R.
    V. Porque mi alma está colmada de desdichas,
    y mi vida está al borde del abismo;
    ya me cuentan con los que bajan a la fosa,
    soy como un inválido. R.
    V. Estoy libre, pero camino entre los muertos,
    como los caídos que yacen en el sepulcro,
    de los cuales ya no guardaís memoria,
    porque fueron arrancados de tu mano. R.
    V. Me has colocado en lo hondo de la fosa,
    en las tinieblas y en las sombras de muerte;
    tu cólera pesa sobre mí,
    me echas encima todas tus olas. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por muchos. R.
    Evangelio
    Lc 9, 51-56
    Tomó la decisión de ir a Jerusalén
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    CUANDO se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él.
    Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén.
    Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron:
    «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?».
    Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 30 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jb 1,6-22
    El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor
    Lectura del libro de Job.
    UN día los hijos de Dios se presentaron ante el Señor; entre ellos apareció también Satán:
    «¿De dónde vienes?».
    Satán respondió al Señor:
    «De dar vueltas por la tierra; de andar por ella».
    El Señor añadió:
    «¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, que teme a Dios y vive apartado del mal».
    Satán contestó al Señor:
    «¿Y crees que Job teme a Dios de balde? ¿No has levantado tú mismo una valla en torno a él, su hogar y todo lo suyo? Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se extienden por el país. Extiende tu mano y daña sus bienes y !ya verás cómo te maldice en la cara!».
    El Señor respondió a Satán:
    «Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él ni lo toques». Satán abandonó la presencia del Señor.
    Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job con esta noticia:
    «Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Solo yo pude escapar para contártelo».
    No había acabado este de hablar, cuando llegó otro con esta noticia:
    «Ha caido un rayo del cielo que ha quemado y consumido a las ovejas y a los pastores. Solo yo pude escapar para contártelo». No había acabado este de hablar, cuando llegó otro con esta noticia:
    «Una banda de caldeos, dividos en tres grupos, se ha echado sobre los camellos y se los ha llevado, después de apuñalar a los mozos. Solo yo pude escapar para contártelo».
    No había acabado este de hablar, cuando llegó otro con esta noticia:
    «Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó sobre los jóvenes y los mató. Solo yo pude escapar para contártelo».
    Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo:
    «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dió, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor».
    A pesar de todo esto, Job no pecó ni protestó contra Dios.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 17(16),1.2-3.6-7 (R. 6b)
    R. Inclina mi oído y escucha mis palabras.
    V. Señor, escucha mi apelación,
    atiende mis clamores,
    presta oído a mi súplica,
    que en mis labios no hay engaño. R.
    V. Emane de ti la sentencia,
    miren tus ojos la rectitud.
    Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche;
    aunque me pruebes al fuego,
    no encontrarás malicia en mí. R.
    V. Yo te invocó porque tú me respondes, Dios mío;
    inclina el oído y escucha mis palabras.
    Muestra las maravillas de tu misericordia,
    tú que salvas de los adversarios
    a quien se refugia a tu derecha. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por muchos. R.
    Evangelio
    Lc 9,46-50.
    El más pequeño de ustedes es el más importante
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante.
    Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de ustedes es el más importante».
    Entonces Juan tomó la palabra y dijo:
    «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros».
    Jesús le respondió:
    «No se lo impidan: el que no está contra ustedes, está a favor de ustedes».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión Domingo 29 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Nm 11,25-29
    ¿Estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo profetizara!
    Lectura del libro de los Números.
    EN aquellos días, el Señor bajo en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar. Pero no volvieron a hacerlo.
    Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque eran de los designados, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.
    Un muchacho corrió a contárselo a Moisés:
    «Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
    Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino:
    «Señor, mío, Moisés, prohíbeselo».
    Moisés le respondió:
    «¿Es que estás tú celoso por mí?» ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizara!».
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 19(18),8.10.12-13.14 (R. cf. Sab 1,7)
    R. Los mandatos del Señor son rectos
    y alegran el corazón.
    V. La ley del Señor es perfecta
    y es descanso del alma;
    el precepto del Señor es fiel
    e instruye a los ignorantes. R.
    V. El temor del Señor es puro
    y eternamente estable;
    los mandamientos del Señor son verdaderos
    y enteramente justos. R.
    V. También tu siervo es instruido por ellos
    y guardarlos comporta una gran recompensa.
    ¿Quién conoce sus faltas?
    Absuélveme de lo que se me oculta. R.
    V. Preserva a tu siervo de la arrogancia,
    para que no me domine:
    así quedaré limpio e inocente
    del gran pecado. R.
    Segunda lectura
    St 5,1-6
    Su riqueza está podrida
    Lectura de la carta del apóstol Santiago.
    ATENCIÓN, ahora, los ricos: lloren a gritos por las desgracias que se les vienen encima.
    Su riqueza está podrida y sus trajes se han apolillado. Su oro y su plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra ustedes y devorará sus carnes como fuego.
    ¡Han acumulado riquezas… en los últimos días!
    Miren, el jornal de los obreros que segaron sus campos, el que ustedes han retenido, está gritando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor del Universo.
    Han vivido con lujo sobre la tierra y se han dado a la gran vida, han cebado sus corazones para el día de la matanza.
    Han condenado, han asesinado al inocente, el cual no les ofrece resistencia.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. R.
    Evangelio
    Mc 9,38-43.45.47-48
    El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te induce a pecar, córtatela
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
    «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
    Jesús respondió:
    «No se lo impidan, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».
    Y el que les dé a beber un vaso de agua porque son de Cristo, en verdad les digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la "gehenna", al fuego que no se apaga.
    Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la "gehenna".
    Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la "gehenna", donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión sábado 28 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Qo 11,9 - 12,8
    Acuérdate del Creador en los años mozos, antes de que el polvo vuelva a la tierra y el espíritu a Dios
    Lectura del libro del Eclesiastés
    DISFRUTA mientras eres muchacho y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón y de lo que te recrea la vista; pero sábete que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo.
    Rechaza las penas del corazón y rehúye los dolores del cuerpo: adolescencia y juventud son efímeras.
    Acuérdate de tu Creador en tus años mozos, antes que lleguen los días aciagos y te alcancen los años en que digas: «No les saco gusto»; antes de que se oscurezcan el sol, la luz, la luna y las estrellas, y tras la lluvia vuelva el nublado.
    Ese día temblarán los guardianes de la casa, y los valientes se encorvarán; las que muelen serán pocas y se pararán; los que miran por las ventanas se ofuscarán; las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino será solo un eco; se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán apagando; darán miedo las alturas y en las calles rondarán los terrores; cuando florezca el almendro y se arrastre la langosta y sea ineficaz la alcaparra; porque el hombre va a la morada de su eternidad y el cortejo fúnebre recorre las calles.
    Antes de que se rompa el hilo de plata y se destroce la copa de oro, y se quiebre el cántaro en la fuente y se raje la polea del pozo, y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva al Dios que lo dio.
    Vanidad de vanidades, dice Qohélet, vanidad de vanidades, todo es vanidad.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 90(89),3-4.5-6.12-13.14 y 17 R. 1)
    R. Señor, tú has sido nuestro refugio
    de generación en generación.
    V. Tú reduces el hombre a polvo,
    diciendo: «Retornen, hijos de Adán».
    Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
    una vela nocturna. R.
    V. Si tú los retiras
    son como un sueño,
    como hierba que se renueva:
    que florece y se renueva por la mañana,
    y por la tarde la siegan y se seca. R.
    V. Enséñanos a calcular nuestros años,
    para que adquiramos un corazón sensato.
    Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
    Ten compasión de tus siervos. R.
    V. Por la mañana sácianos de tu misericordia,
    y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
    Baje a nosotros la bondad del Señor
    y haga prósperas las obras de nuestras manos.
    Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte e hizo brillar la vida por medio del Evangeio. R.
    Evangelio
    Lc 9,43b-45.
    El Hijo del hombre va a ser entregado. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
    «Métanse bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
    Pero ellos no entendían este lenguaje: les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.
    Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
    Palabra del Señor.
    8 min

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.