Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión viernes 27 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Qo 3,1-11
    Cada cosa tiene su momento bajo el cielo
    Lectura del libro del Eclesiastés
    TODO tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
    Tiempo de nacer, tiempo de morir;
    tiempo de plantar, tiempo de arrancar;
    tiempo de matar, tiempo de sanar;
    tiempo de destruir, tiempo de construir;
    tiempo de llorar, tiempo de reír;
    tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar;
    tiempo de arrojar piedras, tiempo de recogerlas;
    tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse;
    tiempo de buscar, tiempo de perder;
    tiempo de guardar, tiempo de arrojar;
    tiempo de rasgar, tiempo de coser;
    tiempo de callar, tiempo de hablar;
    tiempo de amar, tiempo de odiar;
    tiempo de guerra, tiempo de paz.
    ¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Comprobé la tarea que Dios ha encomendado a los hombres para que se ocupen en ella: todo lo hizo bueno a su tiempo, y les proporcionó el sentido del tiempo, pero el hombre no puede llegar a comprender la obra que hizo Dios, de principio a fin.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 144(143),1a y 2abc. 3-4 R. 1a)
    R. ¡Bendito el Señor, mi alcázar!
    V. Bendito el Señor, mi Roca;
    mi bienhechor, mi alcázar,
    baluarte donde me pongo a salvo,
    mi escudo y mi refugio. R.
    V. Señor, ¿qué es el hombre
    para que te fijes en él?
    ¿Qué los hijos de Adán
    para que pienses en ellos?
    El hombre es igual que un soplo;
    sus días, una sombra que pasa. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por muchos. R.
    Evangelio
    Lc 9,18-22.
    Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    UNA vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó:
    «¿Quién dice la gente que soy yo?».
    Ellos contestaron:
    «Unos, que Juan el Bautista; otros que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas».
    Él les preguntó:
    «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».
    Pedro respondió:
    «El Mesías de Dios».
    Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Porque decía:
    «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión jueves 26 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Qo 1,2-11
    Nada hay nuevo bajo el sol
    Lectura del libro del Eclesiastés
    ¡VANIDAD de vanidades! -dice Qohélet-.
    ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad!
    ¿Qué saca el hombre de todos los afanes con que se afana bajo el sol?
    Una generación se va, otra generación viene, pero la tierra siempre permanece.
    Sale el sol, se pone el sol, se afana por llegar a su puesto, y de allí vuelve a salir. Sopla hacia el sur, gira al norte, gira que te gira el viento, y vuelve el viento a girar.
    Todos los ríos se encaminan al mar, y el mar nunca se llena; pero siempre se encaminan los ríos al mismo sitio.
    Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver, ni se hartan los oídos de oír.
    Lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol.
    De algunas cosas se dice: «Mira, esto es nuevo». Sin embargo, ya sucedió en otros tiempos, mucho antes de nosotros.
    Nadie se acuerda de los antiguos, y lo mismo pasará con los que vengan: sus sucesores no se acordarán de ellos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 90(89),3-4.5-6.12-13.14 y 17 (R. 1)
    R. Señor, tú has sido nuestro refugio
    de generación en generación.
    V. Tú reduces el hombre a polvo,
    diciendo: «Retornen, hijos de Adán».
    Mil años en tu presencia son un ayer que ya pasó;
    una vela nocturna. R.
    V. Si tú lo retiras
    son como un sueño,
    como hierba que se renueva:
    que florece y se renueva por la mañana,
    y por la tarde la siegan y se seca. R.
    V. Enséñanos a calcular nuestros años,
    para que adquiramos un corazón sensato.
    Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
    Ten compasión de tus siervos. R.
    V. Por la mañana sácianos de tu misericordia,
    y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
    Baje a nosotros la bondad del Señor
    y haga prósperas las obras de nuestras manos.
    Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor; nadie va al Padre sino por mí. R.
    Evangelio
    Lc 9,7-9.
    A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
    Herodes se decía:
    «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».
    Y tenía ganas de verlo.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión miércoles 25 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Pr 30, 5-9
    No me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan.
    Lectura del libro de los Proverbios
    LAS palabras de Dios son de fiar,
    él es escudo para los que esperan en él.
    No añadas nada a sus palabras,
    te replicará y quedarás por mentiroso.
    Dos cosas te he pedido,
    no me las niegues antes de morir:
    aleja de mí falsedad y mentira;
    no me des riqueza ni pobreza,
    concédeme mi ración de pan;
    no sea que me sacie y reniegue de ti,
    diciendo: «Quién es el Señor?»;
    no sea que robe por necesidad
    y ofenda el nombre de mi Dios.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118), 29.72.89.101.104.163 R. 105a)
    R. Lámpara es tu palabra para mis pasos.
    V. Apártame del camino falso,
    y dame la gracia de tu ley. R.
    V. Más estimo yo la ley de tu boca
    que miles de monedas de oro y plata. R.
    V. Tu palabra, Señor, es eterna,
    más estable que el cielo. R.
    V. Aparto mi pie de toda senda mala,
    para guardar tu palabra. R.
    V. Considero tus mandatos,
    y odio el camino de la mentira. R.
    V. Detesto y aborrezco la mentira,
    y amo tu ley. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. R.
    Evangelio
    Lc 9,1-6
    Los envío a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
    Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
    «No lleven nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengan dos túnicas cada uno.
    Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio.
    Y si algunos no los reciben, al salir de aquel pueblo sacúdanse el polvo de sus pies, como testimonio contra ellos».
    Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión martes 24 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Pr 21,1-6.10-13
    Sentencias diversas
    Lectura del libro de los Proverbios.
    EL corazón del rey es una acequia
    que el Señor canaliza donde quiere.
    El hombre juzga recto su camino,
    pero el Señor pesa los corazones.
    Practicar el derecho y la justicia
    el Señor lo prefiere a los sacrificios.
    Ojos altivos, corazón ambicioso;
    faro de los malvados es el pecado.
    Los planes del diligente traen ganancia;
    los del hombre atolondrado, indigencia.
    Tesoros ganados con boca embustera,
    humo que se disipa y trampa mortal.
    El malvado se afana en el mal,
    nunca se apiada del prójimo.
    Castigas al cínico y aprende el inexperto,
    pero el sabio aprende oyendo la lección.
    El honrado observa la casa del malvado
    y ve cómo se hunde en la desgracia.
    Quien cierra los oídos al clamor del pobre
    no será escuchado cuando grite.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),1.27.30.34.35.44 R. 35a)
    R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
    V. Dichoso el que, con vida intachable,
    camina en la ley del Señor. R.
    V. Instrúyeme en el camino de tus mandatos,
    y meditaré tus maravillas. R.
    V. Escogí el camino verdadero,
    deseé tus mandamientos. R.
    V. Enséñame a cumplir tu ley
    y a guardarla de todo corazón. R.
    V. Guíame por la senda de tus mandatos,
    porque ella es mi gozo. R.
    V. Cumpliré sin cesar tu ley,
    por siempre jamás. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. R.
    Evangelio
    Lc 8,19-21.
    Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron:
    «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
    Él respondió diciéndoles:
    «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 23 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Pr 3,27-34
    El Señor detesta al perverso
    Lectura del libro de los Proverbios.
    HIJO mío:
    No niegues un favor a quien lo necesita,
    si está en tu mando concedérselo.
    Si tienes, no digas al prójimo:
    «Anda, vete; mañana te lo daré».
    No trames daños contra tu prójimo,
    mientras vive confiado a tu lado;
    ni pleitees con nadie sin motivo,
    si no te ha hecho daño alguno;
    no envidies al hombre violento,
    ni trates de imitar su conducta,
    porque el Señor detesta al perverso
    y pone su confianza en los honrados;
    el Señor maldice la casa del malvado
    y bendice la morada del justo;
    el Señor se burla de los burlones
    y concede su gracia a los humildes.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 15(14),2-3ab.3cd-4ab.5 R. cf. 1b)
    R. El justo habite en tu monte santo Señor.
    V. El que procede honradamente
    y practica la justicia,
    el que tiene intenciones leales
    y no calumnia con su lengua. R.
    V. El que no hace mal a su prójimo
    ni difama al vecino.
    El que considera despreciable al impío
    y honra a los que temen al Señor. R.
    V. El que no presta dinero a usura
    ni acepta soborno contra el inocente.
    El que así obra nunca fallará. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre. R.
    Evangelio
    Lc 8,16-18.
    La lámpara se pone en el candelero para que los que entren vean la luz
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
    «Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.
    Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.
    Miren, pues, cómo oyen, pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión Domingo 22 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Sb 2,12.17-20
    Lo condenaremos a muerte ignominiosa
    Lectura del libro de la Sabiduría.
    SE decían los impíos:
    «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
    se opone a nuestro modo de actuar»,
    nos reprocha las faltas contra la ley
    y nos reprende contra la educación recibida.
    Veamos si es verdad lo que dice,
    comprobando cómo es su muerte.
    Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
    y lo librará de las manos de sus enemigos.
    Lo someteremos a ultrajes y torturas,
    para conocer su temple y comprobar su resistencia.
    Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
    pues, según dice, Dios lo salvará»
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 54(53),3-4.5.6 y 8 (R. 6b)
    R. El Señor sostiene mi vida.
    V. Oh, Dios, sálvame por tu nombre,
    sal por mí con tu poder.
    Oh, Dios, escucha mi súplica,
    atiende a mis palabras. R.
    V. Porque unos insolentes se alzan contra mí,
    y hombres violentos me persiguen a muerte,
    sin tener presente a Dios. R.
    V. Dios es mi auxilio,
    el Señor sostiene mi vida.
    Te ofreceré un sacrificio voluntario,
    dando gracias a tu nombre, que es bueno. R.
    Segunda lectura
    St 3,16–4,3
    El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz
    Lectura de la carta del apóstol Santiago.
    QUERIDOS hermanos:
    Donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones.
    En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera.
    El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.
    ¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre ustedes? ¿No es precisamente de esos deseos de placer que pugnan dentro de ustedes? Ambicionan y no tienen, asesinan y envidian y no pueden conseguir nada, luchan y se hacen la guerra, y no obtienen porque no piden.
    Piden y no reciben, porque piden mal, con la intención de satisfacer sus pasiones.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dios nos llamó por medio del Evangelio
    para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. R.
    Evangelio
    Mc 9,30-37
    El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
    Les decía:
    «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
    Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle.
    Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
    «¿De qué discutían por el camino?».
    Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
    Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
    «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
    Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
    «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión sábado 21 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ef 4,1-7.11-13
    Él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, evangelizadores
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
    Hermanos:
    yo, el prisionero por el Señor, les ruego que caminen como pide la vocación a la que han sido convocados. Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sobrellévense mutuamente con amor, esfuércense en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que han sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos. A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 19(18),2-3.4-5 (R. 5a)
    R. A toda la tierra alcanza su pregón
    V. El cielo proclama la gloria de Dios,
    el firmamento pregona la obra de sus manos:
    el día al día le pasa el mensaje,
    la noche a la noche se lo susurra. R.
    V. Sin que hablen, sin que pronuncien,
    sin que resuene su voz,
    a toda la tierra alcanza su pregón
    y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.
    Aclamación
    R. Aleluya
    V. A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos.
    A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles. R.
    Evangelio
    Mt 9,9-13
    Sígueme. Él se levantó y lo siguió
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Vayan, aprendan lo que significa “Misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a justos sino a pecadores».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 20 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 15,12-20
    Si Cristo no ha resucitado, su fe no tiene sentido.
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre ustedes que no hay resurrección de muertos?
    Pues bien: si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también la fe de ustedes; más todavía: resultamos unos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra él, diciendo que ha resucitado a Cristo, a quien no ha resucitado... si es que los muertos no resucitan.
    Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes no tiene sentido, siguen estando en sus pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido.
    Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad.
    Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 17(16),1.6-7. 8 y 15 (R. 15b)
    R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
    V. Señor, escucha mi apelación,
    atiende a mis clamores,
    presta oído a mi súplica
    que en mis labios no hay engaño. R.
    V. Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
    inclina el oído y escucha mis palabras.
    Muestra las maravillas de tu misericordia,
    tú que salvas de los adversarios
    a quien se refugia a tu derecha. R.
    V. Guárdame como a las niñas de tus ojos,
    a la sombra de tus alas escóndeme.
    Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
    y al despertar me saciaré de tu semblante. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
    Evangelio
    Lc 8,1-3.
    Las mujeres iban con ellos, y les servían con sus bienes
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que los servían con sus bienes.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 19 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 15,1-11
    Predicamos así, y así lo creyeron ustedes
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    LES recuerdo, hermanos, que el Evangelio que les anuncié y que ustedes aceptaron, en el que además están fundados, y que los está salvando, si se mantienen en la palabra que les anunciamos; de lo contrario, creyeron en vano.
    Porque yo les transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.
    Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.
    Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto yo como ellos predicamos así, y así lo creyeron ustedes.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 118(117),1-2.16ab-17.28 (R. 1a)
    R. Den gracias al Señor porque es bueno.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Den gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.
    Diga la casa de Israel:
    eterna es su miericordia. R.
    V. «La diestra del Señor es poderosa,
    la diestra del Señor es excelsa».
    No he de morir, viviré
    para contar las hazañas del Señor. R.
    V. Tú eres mi Dios, te doy gracias;
    Dios mío, yo te ensalzo. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados -dice el Señor-, y yo los aliviaré. R.
    Evangelio
    Lc 7,36-50.
    Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:
    «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora».
    Jesús respondió y le dijo:
    «Simón, tengo algo que decirte».
    Él contestó.
    «Dímelo, Maestro».
    Jesús le dijo:
    «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?».
    Respondió Simón y dijo:
    «Supongo que aquel a quien le perdonó más».
    Le dijo Jesús:
    «Has juzgado rectamente».
    Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
    «¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».
    Y a ella le dijo:
    «Han quedado perdonados tus pecados».
    Los demás convidados empezaron a decir entre ellos:
    «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».
    Pero él dijo a la mujer:
    «Tu fe te ha salvado, vete en paz».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión miércoles 18 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 12,31 - 13,13
    Quedan la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Ambicionen los carismas mayores. Y aún les voy a mostrar un camino más excelente.
    Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde.
    Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada.
    Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me serviría.
    El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
    Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasa nunca.
    Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará.
    Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; más, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará.
    Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño.
    Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios.
    En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 33(32),2-3. 4-5.12 y 22 (R. 12b)
    R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como herdad.
    V. Den gracias al Señor con la cítara,
    toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
    cántenle un cántico nuevo,
    acompañando los vítores con bordones. R.
    V. La palabra del Señor es sincera,
    y todas sus acciones son leales;
    él ama la justicia y el derecho,
    y su misericordia llena la tierra. R.
    V. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
    el pueblo que él se escogió como heredad.
    Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
    como lo esperamos de ti. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. R.
    Evangelio
    Lc 7,31-35
    Hemos tocado y no han bailado, hemos entonado lamentaciones, y no han llorado
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, dijo el Señor:
    «¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?
    Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
    "Hemos tocado la flauta
    y no han bailado,
    hemos entonado lamentaciones,
    y no han llorado".
    Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y dicen: "Tiene un demonio"; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Miren que hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores".
    Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».
    Palabra del Señor.
    9 min

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