Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión martes 17 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 12,12-14.27-31a
    Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
    Pues el cuerpo no lo forma un solo miembro, sino muchos. Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Pues en la Iglesia Dios puso en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en el tercero, a los maestros; después los milagros: después el carisma de curaciones, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos son para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?
    Ambicionen los carismas mayores.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 100(99),2.3.4.5 (R. 3c)
    R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
    V. Aclama al Señor, tierra entera,
    sirvan al Señor con alegría,
    entren en su presencia con vítores. R.
    V. Sepan que el Señor es Dios:
    que él nos hizo y somos suyos,
    su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
    V. Entren por sus puertas con acción de gracias,
    por sus atrios con himnos,
    dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.
    V. El Señor es bueno,
    su misericordia es eterna,
    su fidelidad por todas las edades. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R.
    Evangelio
    Lc 7,11-17
    ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho gentío.
    Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
    Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo:
    «No llores».
    Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo:
    «¡Muchacho, a ti te digo, levántate!».
    El muerto se incorporó y empezó a hablar, y se lo entregó a su madre.
    Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios diciendo:
    «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».
    Este hecho se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante.
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión lunes 16 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 11,17-26.33
    Si hay divisiones entre ustedes, eso no es comer la Cena del Señor.
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Al prescribirles esto, no puedo alabarlos, porque sus reuniones causan más daño que provecho.
    En primer lugar, he oído que cuando se reúne su asamblea hay divisiones entre ustedes; y en parte lo creo; realmente tiene que haber escisiones entre ustedes para que se vea quiénes resisten a la prueba.
    Así, cuando se reúnen en comunidad, eso no es comer la Cena del Señor, pues cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro está borracho.
    ¿No tienen casas donde comer y beber? ¿O tienen en tan poco a la Iglesia de Dios que humillan a los que no tienen? ¿Qué quieren que les diga? ¿Que los alabe?
    En esto no los alabo.
    Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez les he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciándo la Acción de Gracias, lo partió y dijo:
    «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».
    Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; hagan esto cada vez que lo beban, en memoria mía».
    Por eso, cada vez que comen de este pan y beben del cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.
    Por ello, hermanos míos, cuando se reúnen para comer espérense unos a otros.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 40(39),7-8a.8b-9.10.17 (R. 1Co 11,26b)
    R. Proclamen la muerte del Señor, hasta que vuelva.
    V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
    y, en cambio, me abriste el oído;
    no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
    entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
    V. «-Como está escrito en mi libro-
    para hacer tu voluntad.
    Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.
    V. He proclamado tu justicia
    ante la gran asamblea;
    no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R.
    V. Alégrense y gocen contigo
    todos los que te buscan;
    digan siempre: «Grande es el Señor»,
    los que desean tu salvación. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna. R.
    Evangelio
    Lc 7,1-10.
    Ni en Israel he encontrado tanta fe.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, cuando Jesús terminó de exponer todas sus enseñanzas al pueblo, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, el centurión le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús le rogaban encarecidamente:
    «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestra gente y nos ha construido la sinagoga».
    Jesús se puso en camino con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir a ti personalmente. Dilo de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo soy un hombre sometido a una autoridad y con soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace».
    Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo:
    «Les digo que ni en Israel he encontrado tanta fe».
    Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión Domingo 15 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 50,5-9a
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban
    Lectura del libro de Isaías.
    EL Señor Dios me abrió el oído;
    yo no resistí ni me eché atrás.
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    las mejillas a los que mesaban mi barba;
    no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
    El Señor Dios me ayuda.
    por eso no sentía los ultrajes;
    por eso endurecí el rostro como pedernal,
    sabiendo que no quedaría defraudado.
    Mi defensor está cerca,
    ¿quién pleiteará contra mí?
    Comparezcamos juntos,
    ¿quién me acusará?
    Que se acerque.
    Miren, el Señor Dios me ayuda,
    ¿quién me condenará?
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 115 (114),1-2.3-4.5-6.8-9 (R. cf. Lc 9,57)
    R. Caminaré en presencia del Señor
    en el país de los vivos.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Amo al Señor, porque escucha
    mi voz suplicante,
    porque inclina su oído hacia mí
    el día que lo invoco. R.
    V. Me envolvían redes de muerte,
    me alcanzaron los lazos del abismo,
    caí en tristeza y angustia.
    Invoqué el nombre del Señor:
    «Señor, salva mi vida». R.
    V. El Señor es benigno y justo,
    nuestro Dios es compasivo;
    el Señor guarda a los sencillos:
    estando yo sin fuerzas, me salvó. R.
    V. Arrancó mi alma de la muerte,
    mis ojos de las lágrimas,
    mis pies de la caída.
    Caminaré en presencia del Señor
    en el país de los vivos. R.
    Segunda lectura
    St 2,14-18
    La fe, si no tiene obras, está muerta
    Lectura de la carta del apóstol Santiago.
    ¿DE qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de ustedes les dice: «Vayan en paz, abríguense y sáciense», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?
    Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá:
    «Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe».
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz del Señor, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. R.
    Evangelio
    Mc 8,27-35
    Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
    «¿Quién dice la gente que soy yo?».
    Ellos le contestaron:
    «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas».
    Él les preguntó:
    «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?».
    Tomando la palabra Pedro le dijo:
    «Tú eres el Mesías».
    Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto.
    Y empezó a instruirlos:
    «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».
    Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
    «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
    Y llamando a la gente y a sus discípulos les dijo:
    «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión sábado 14 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 10,14-22
    Nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos el mismo pan.
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    QUERIDOS hermanos, huyan de la idolatría. Les hablo como a personas sensatas; juzguen ustedes lo que digo. El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
    Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan. Consideren al Israel según la carne: ¿los que comen de las víctimas no se unen al altar?
    ¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas sacrificadas a los ídolos son algo o que los ídolos son algo? No, sino que los gentiles ofrecen su sacrificios a los demonios, no a Dios; y no quiero que se unan a los demonios. No pueden beber del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. ¿O vamos a provocar los celos del Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él?
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 116(115),12-13. 17-18 (R. 17a)
    R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
    V. ¿Cómo pagaré al Señor
    todo el bien que me ha hecho?
    Alzaré la copa de la salvación,
    invocando el nombre del Señor. R.
    V. Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
    invocando el nombre del Señor.
    Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo el pueblo. R
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Lc 6,43-49.
    ¿Por qué me llaman «Señor, Señor», y no hacen lo que digo?
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
    «No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
    El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.
    ¿Por qué me llaman ´´Señor, Señor´´, y no hacen lo que digo?
    Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, les voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó, y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.
    El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 13 de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 9,16-19.22b-27
    Me he hecho todo para todos, para ganar a algunos.
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!.
    Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.
    Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.
    Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles.
    Me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.
    Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes.
    ¿No saben que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio? Pues corran así: para ganar.
    Pero un atleta se impone toda clase de privaciones; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita.
    Por eso corro yo, pero no al azar; lucho, pero no contra el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que, habiendo predicado a otros, quede yo descalficado.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 84(83),3. 4.5-6.12 (R. 2)
    R. ¡Qué deseables son tus moradas,
    Señor del universo!
    V. Mi alma se consume y anhela
    los atrios del Señor,
    mi corazón y mi carne
    se alegran por el Dios vivo. R.
    V. Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
    la golondrina un nido
    donde colocar sus polluelos:
    tus altares, Señor del universo,
    Rey mío y Dios mío. R.
    V. Dichosos los que viven en tu casa,
    alabándote siempre.
    Dichoso el que encuentra en ti su fuerza
    y tiene tus caminos en su corazón. R.
    V. Porque el Señor DIos es sol y escudo,
    el Señor da la gracia y la gloria;
    y no niega sus bienes
    a los de conducta intachable. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. R.
    Evangelio
    Lc 6,39-42.
    ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
    «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
    No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
    ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: ´´Hermano, déjame que te saque la mota del ojo´´, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 12 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 8, 1b-7.11-13
    Turbando la conciencia insegura de los hermanos, pecan contra Cristo
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    El conocimiento engríe, mientras que el amor edifica.
    Si alguno cree conocer algo, eso significa que aún no conoce como es debido. Si alguno ama a Dios, ese tal es conocido por él.
    Sobre el hecho de comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que en el mundo un ídolo no es nada y que no hay más Dios que uno; pues aunque están los que son dioses en el cielo y en la tierra, de manera que resultan numerosos los dioses y numerosos los señores, para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, de quien procede todo y para el cual somos nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien existe todo y nosotros por medio de él.
    Sin embargo, no todos tienen este conocimiento: algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, comen pensando que la carne está consagrada al ídolo, y como su conciencia está insegura, se mancha.
    Así por tu conocimiento se pierde el inseguro, un hermano por quien Cristo murió. Al pecar de esa manera contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecan contra Cristo. Por eso, si por una cuestión de alimentos peligra un hermano mío, nunca volveré a comer carne, para no ponerlo en peligro.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 139(138), 1-3.13-14ab.23-24 (R. 24b)n
    R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
    V. Señor, tú me sondeas y me conoces.
    Me conoces cuando me siento o me levanto,
    de lejos penetras mis pensamientos;
    distingues mi camino y mi descanso,
    todas mis sendas te son familiares. R.
    V. Tú has creado mis entrañas,
    me has tejido en el seno materno.
    Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente,
    porque son admirables tus obras. R.
    V. Sondéame, oh, Dios, y conoce mi corazón,
    ponme a prueba y concoe mis sentimientos,
    mira si mi camino se desvía,
    guíame por el camino eterno. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros
    y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. R.
    Evangelio
    Lc 6, 27-38
    Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «A ustedes los que me escuchan les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los calumnian.
    Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
    Traten a los demás como quieren que ellos los traten. Pues, si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacen bien solo a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores hacen lo mismo.
    Y si prestan a aquellos de los que esperan cobrar, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
    Por el contrario, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada; será grande su recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
    Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso; no juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; den, y se les dará: les verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida que midieran se les medirá a ustedes».
    Palabra del Señor
    9 min
  • Reflexión miércoles 11 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 7,25-31
    ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer.
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Acerca de los célibes no tengo precepto del Señor, pero doy mi parecer como alguien que, por la misericordia del Señor, es fiel.
    Considero que, por la angustia que apremia, es bueno para un hombre quedarse así.
    ¿Estás unido a tu mujer? No busques la separación.
    ¿Estás libre de mujer? No busques mujer; pero, si te casas, no pecas; y, si una soltera se casa, tampoco peca. Aunque estos tales sufrirán la tribulación de la carne; y yo quiero ahorrársela.
    Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 45(44),11-12.14-15. 16-17 (R. 11a)
    R. Escucha, hija, mira: inclina el oído.
    V. Escucha, hija, mira: inclina el oído,
    olvida tu pueblo y la casa paterna;
    prendado está el rey de tu belleza:
    póstrate ante él, que él es tu Señor. R.
    V. Ya entra la princesa, bellísima,
    vestida de perlas y brocado;
    la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
    la siguen sus compañeras. R.
    V. Las traen entre alegría y algazara,
    van entrando en el palacio real.
    «A cambio de tus padres tendrás hijos,
    que nombrarás príncipes por toda la tierra». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Alégrense y salten de gozo -dice el Señor-, porque su recompensa será grande en el cielo. R.
    Evangelio
    Lc 6,20-26.
    Bienaventurados los pobres. Ay de ustedes, los ricos.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:
    «Bienaventurados los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios.
    Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados.
    Bienaventurados ustedes cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían sus padres con los profetas.
    Pero ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya han recibido su consuelo!
    ¡Ay de ustedes, los que están saciados, porque tendrán hambre!
    ¡Ay de los que ahora ríen, porque harán duelo y llorarán!
    ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que sus padres hacían con los falsos profetas».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión martes 10 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 6,1-11
    Un hermano tiene que estar en pleito con otro y además entre gentiles.
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Hay alguien entre ustedes que, teniendo un pleito con otro, se atreve a llevarlo a juicio ante los impíos y no ante los santos?
    ¿Han olvidado que los santos juzgarán el universo?
    Pues si ustedes van a juzgar al mundo, ¿no estarán a la altura de juzgar minucias?
    Recuerden que juzgaremos a ángeles; cuánto más, asuntos de la vida ordinaria.
    De manera que para juzgar los asuntos ordinarios dan jurisdicción a gente que en la Iglesia no cuenta.
    ¿No les da vergüenza? ¿Es que no hay entre ustedes ningún entendido que sea capaz de arbitrar entre dos hermanos?
    No señor, un hermano tiene que estar en pleito con otro y además entre gentiles.
    Desde cualquier punto de vista ya es un fallo que haya pleitos entre ustedes.
    ¿No estaría mejor sufrir la injusticia? ¿No estaría mejor dejarse robar?
    En cambio, son ustedes los injustos y los ladrones, y eso con hermanos de ustedes.
    ¿No saben que ningún malhechor heredará el reino de Dios?
    No se hagan ilusiones los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios.
    Así eran algunos de ustedes antes.
    Pero fueron lavados, santificados, justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 149,1-2.3-4.5-6a+9b (R. 4a)
    R. El Señor ama a su pueblo.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
    que se alegre Israel por su Creador,
    los hijos de Sion por su Rey. R.
    V. Alaben su nombre con danzas,
    cántenle con tambores y cítaras;
    porqeu el Señor ama a su puebloo
    y adorna con la victoria a los humildes. R.
    V. Que los fieles festejen su gloria
    y canten jubilosos en filas:
    con vítores a Dios en la boca.
    Es un honor para todos sus fieles. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo los he elegido del mundo -dice el Señor-, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. R.
    Evangelio
    Lc 6,12-19.
    Pasó la noche orando. Escogió a doce, a los que también nombró apóstoles.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.
    Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso por nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan , Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón llamado; el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
    Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
    Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por epíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 9 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Co 5,1-8
    Barran la levadura vieja; porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo
    Lectura de la priemra carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Se oye decir en todas partes que hay entre ustedes un caso de inmoralidad; y una inmoralidad tal que no se da ni entre los gentiles: uno convive con la mujerde su padre.
    ¿Y ustedes siguen tan ufanos?
    Estaría mejor ponerse de luto y expulsar de entre ustedes al que ha hecho eso.
    Pues lo que es yo, ausente en el cuerpo, pero presente en espíritu, ya he tomado una desición como si estuviera presente: reunidos ustedes en el nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús entregar al que ha hecho eso en manos de Sataná; para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el día del Señor.
    Ese orgullo de ustedes no tiene razón de ser.
    ¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa?
    Barran la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que ustedes son panes ácimos.
    Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.
    Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.
    Palabra del Señor.
    Salmo
    Sal 5,5-6.7.12 (R. 9a)
    R. Señor guíame con tu justicia.
    V. Tú no eres un Dios que ame la maldad,
    ni el malvado es tu huésped,
    ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.
    V. Detestas a los malhechores,
    destruyes a los mentirosos;
    al hombre sanguinario y traicionero
    lo aborrece el Señor. R.
    V. Que se alegren los que se acogen a ti,
    con júbilo eterno;
    protégelos, para que se llenen de gozo
    los que aman tu nomrbe. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
    Evangelio
    Lc 6,6-11
    Estaban al acecho para ver si curaba en sábado
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    UN sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.
    Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
    Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
    Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:
    «Levántate y ponte en medio».
    Y, levantándose, se quedó en pie.
    Jesús les dijo:
    «Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».
    Y, hechando en torno una mirada a todos, le dijo:
    «Extiende tu mano».
    Él lo hizo y su mano quedó restablecida.
    Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión Domingo 8 de septiembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 35,4-7a
    Los oídos de los sordos se abrirán, y cantará la lengua del mudo
    Lectura del libro de Isaías.
    DIGAN a los inquietos:
    «Sean fuertes, no teman.
    ¡He aquí su Dios! Llega el desquite,
    la retribución de Dios.
    Viene en persona y los salvará».
    Entonces se despegarán los ojos de los ciegos,
    los oídos de los sordos se abrirán;
    entonces saltará el cojo como un ciervo
    y cantará la lengua del mudo,
    porque han brotado aguas en el desierto
    y corrientes en la estepa
    El páramo se convertirá en estanque,
    el suelo sediento en manantial».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 146(145),7.8-9a.9bc-10 (R. 1)
    R. Alaba, alma mía, al Señor.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
    hace justicia a los oprimidos,
    da pan a los hambrientos.
    El Señor liberta a los cautivos. R.
    V. El Señor abre los ojos al ciego,
    el Señor endereza a los que ya se doblan,
    el Señor ama a los justos
    El Señor guarda a los peregrinos. R.
    V. Sustenta al huérfano y a la viuda
    y trastorna el camino de los malvados.
    El Señor reina eternamente,
    tu Dios, Sion, de edad en edad. R.
    Segunda lectura
    St 2,1-5
    ¿Acaso no eligió Dios a los pobres como herederos del Reino?
    Lectura de la carta del apóstol Santiago.
    HERMANOS míos, no mezclen la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas.
    Supongan que en su asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra también un pobre con traje mugriento; si ustedes atienden al que lleva el traje de lujo y le dicen: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le dicen: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, mis pies », ¿no están haciendo discriminaciones entre ustedes y convirtiéndose en jueces de criterios inicuos?
    Escuchen, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Jesús proclamaba el evangelio del reino,
    y curaba toda dolencia del pueblo. R.
    Evangelio
    Mc 7,31-37.
    Hace oír a los sordos y hablar a los mudos
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano.
    Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la sálica le tocó la lengua.
    Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
    «Effetá» (esto es, «ábrete»).
    Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
    Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
    Y en el colmo del asombro decían:
    «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
    Palabra del Señor.
    8 min

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