Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión sábado 29 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 12,1-11
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
    EN aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.
    La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel.
    De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo:
    -«Date prisa, levántate.»
    Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió:
    -«Ponte el cinturón y las sandalias.»
    Obedeció, y el ángel le dijo:
    -«Échate el manto y sígueme.»
    Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y al final de la calle se marchó el ángel.
    Pedro recapacitó y dijo:
    -«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5b)
    R. El Señor me libró de todas mis ansias.
    Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca;
    mi alma se gloría en el Señor:
    que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
    Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
    ensalcemos juntos su nombre.
    Yo consulté al Señor, y me respondió,
    me libró de todas mis ansias. R.
    Contempladlo, y quedaréis radiantes,
    vuestro rostro no se avergonzará.
    Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
    y lo salva de sus angustias. R.
    El ángel del Señor acampa
    en torno a sus fieles y los protege.
    Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    dichoso el que se acoge a él. R.
    Segunda lectura
    2Tm 4,6-8.17-18
    Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a Timoteo
    Querido hermano:
    Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león.
    El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
    Palabra de Dios.
    Evangelio
    Mt 16, 13-19
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
    -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
    Ellos contestaron:
    -«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
    Él les preguntó:
    -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
    Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
    -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
    Jesús le respondió:
    -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
    Ahora te digo yo:
    Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
    Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión viernes 28 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera Lectura
    Lectura del segundo libro de los Reyes (25,1-12):
    El año noveno del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén con todo su ejército, acampó frente a ella y construyó torres de asalto alrededor. La ciudad quedó sitiada hasta el año once del reinado de Sedecías, el día noveno del mes cuarto. El hambre apretó en la ciudad, y no había pan para la población. Se abrió brecha en la ciudad, y los soldados huyeron de noche por la puerta entre las dos murallas, junto a los jardines reales, mientras los caldeos rodeaban la ciudad, y se marcharon por el camino de la estepa. El ejército caldeo persiguió al rey; lo alcanzaron en la estepa de Jericó, mientras sus tropas se dispersaban abandonándolo. Apresaron al rey y se lo llevaron al rey de Babilonia, que estaba en Ribla, y lo procesó. A los hijos de Sedecías los hizo ajusticiar ante su vista; a Sedecias lo cegó, le echó cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia. El día primero del quinto mes, que corresponde al año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, llegó a Jerusalén Nabusardán, jefe de la guardia, funcionario del rey de Babilonia. Incendió el templo, el palacio real y las casas de Jerusalén, y puso fuego a todos los palacios. El ejército caldeo, a las órdenes del jefe de la guardia, derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén. Nabusardán, jefe de la guardia, se llevó cautivos al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la plebe. De la clase baja dejó algunos como viñadores y hortelanos.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 136,1-2.3.4-5.6
    R/. Que se me pegue la lengua al paladar sí no me acuerdo de ti
    Junto a los canales de Babilonia
    nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
    en los sauces de sus orillas
    colgábamos nuestras cítaras. R/.
    Allí los que nos deportaron
    nos invitaban a cantar;
    nuestros opresores, a divertirlos:
    «Cantadnos un cantar de Sión.» R/.
    ¡Cómo cantar un cántico del Señor
    en tierra extranjera!
    Si me olvido de ti, Jerusalén,
    que se me paralice la mano derecha. R/.
    Que se me pegue la lengua al paladar
    si no me acuerdo de ti,
    si no pongo a Jerusalén
    en la cumbre de mis alegrías. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,1-4):
    En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
    En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.»
    Extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio.»
    Y en seguida quedó limpio de la lepra.
    Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.»
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 27 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    2R 24,8-17
    Llevó deportados a Babilonia a Joaquín y a todos los hombres pudientes
    Lectura del segundo libro de los Reyes.
    DIECIOCHO años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén.
    El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén.
    Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre.
    En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada. Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando.
    Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, qué hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos.
    Era el año octavo de su reinado.
    Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para el santuario del Señor, según la palabra del Señor.
    Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables -diez mil deportados-; a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.
    Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.
    También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siente mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.
    Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 79(78),1-2.3-5.8.9 (R. 9bc)
    R. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.
    V. Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
    han profanado tu santo templo,
    han reducido Jerusalén a ruinas.
    Echaron los cadáveres de tus siervos
    en pasto a las aves del cielo,
    y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R.
    V. Derramaron su sangre como agua
    en torno a Jerusalén,
    y nadie enterraba.
    Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
    la irrisión y la burla de los que nos rodean.
    ¿Hasta cuándo, Señor?
    ¿Vas a estar siempre enojado?
    ¿Arderá como fuego tu cólera? R.
    V. No recuerdes contra nosotros las culpas
    de nuestros padres;
    que tu compasión nos alcance pronto,
    pues estamos agotados. R.
    V. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
    por el honor de tu nombre;
    líbranos y perdona nuestros pecados
    a causa de tu nombre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mt 7,21-29
    La casa edificada sobre la roca y la casa edificada sobre arena.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
    Aquel día muchos dirán:
    "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?".
    Entonces yo les declararé:
    "Nunca los he conocido. Aléjense de mí, los que obran la iniquidad".
    El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
    El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
    Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión miércoles 26 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Lecturas del Miércoles de la XII Semana del Tiempo Ordinario
    26 Jun 2024
    En curso…
    Primera Lectura
    Lectura del segundo libro de los Reyes (22,8-13;23,1-3):
    En aquellos días, el sumo sacerdote Helcías dijo al cronista Safán: «He encontrado en el templo el libro de la Ley.»
    Entregó el libro a Safán y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías: «Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras.»
    Y le comunicó la noticia: «El sacerdote Helcías me ha dado un libro.»
    Safán lo leyó ante el rey; y, cuando el rey oyó el contenido del libro de la Ley, se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asalas, funcionario real: «Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá, a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro cumpliendo lo prescrito en él.»
    Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey ordenó que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes. El rey les leyó el libro de la alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro. El pueblo entero suscribió la alianza.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 118,33.34.35.36.37.40
    R/. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
    Muéstrame, Señor,
    el camino de tus leyes,
    y lo seguiré puntualmente. R/.
    Enséñame a cumplir tu voluntad
    y a guardarla de todo corazón. R/.
    Guíame por la senda de tus mandatos,
    porque ella es mi gozo. R/.
    Inclina mi corazón a tus preceptos,
    y no al interés. R/.
    Aparta mis ojos de las vanidades,
    dame vida con tu palabra. R/.
    Mira cómo ansío tus decretos:
    dame vida con tu justicia. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,15-20):
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.»
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión martes 25 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    2R 19,9b-11.14-21.31-35a.36
    Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David.
    Lectura del segundo libro de los Reyes.
    EN aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías a decirle:
    «Así hablarán a Ezequías, rey de Judá: "Que tu Dios, en el que confías, no te engañe diciendo: 'Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria'. Tú mismo has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países entregándolos al anatema, ¿y vas a librarte tú solo?"».
    Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Subió al templo del Señor y abrió la carta ante el Señor. Y elevó esta plegaria ante él:
    «Señor, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines:
    Tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra.
    Tu formaste los cielos y la tierra.
    ¡Inclina tu oído, Señor, y escucha!
    ¡Abre tus ojos, Señor, y mira!
    Escucha las palabras de Senaquerib enviadas para insulto del Dios vivo.
    Es verdad, Señor, los reyes asirios han exterminado las naciones, han arrojado sus dioses al fuego y los han destruido.
    Pero no eran dioses, sino hechura de mano humana, de piedra, de madera.
    Pero ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos y sepan todos los reinos de la tierra
    que solo tú eres Señor Dios».
    Entonces Isaías, hijo de Amós, envió a Ezequías este mensaje:
    «Así dice el Señor, Dios de Israel: "He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria".
    Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra él:
    "Te desprecia, se burla de ti la doncella, hija de Sion, menea la cabeza a tu espalda la hija de Jerusalén.
    Ha de brotar de Jerusalén un resto,
    y supervivientes del monte Sion.
    El celo del Señor del universo lo realizará.
    Por eso, esto dice el Señor acerca del rey de Asiria:
    'No entrará en esta ciudad,
    no disparará contra ella ni una flecha,
    no avanzará contra ella con escudos,
    ni levantará una rampa contra ella.
    Regresará por el camino por donde vino
    y no entrará en esta ciudad - palabra del Señor-.
    Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla,
    por mi honor y el de David, mi siervo "'».
    Aquella misma noche el ángel del Señor avanzó y golpeó en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres.
    Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento y regresó a Nínive, quedándose allí.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 48(47),2-3a.3b-4.10-11 (R. cf. 9d)
    R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
    V. Grande es el Señor
    y muy digno de alabanza
    en la ciudad de nuestro Dios,
    su monte santo, altura hermosa,
    alegría de toda la tierra. R.
    V. El monte Sion, confín del cielo,
    ciudad del gran rey;
    entre sus palacios,
    Dios descuella como un alcázar. R.
    V. Oh, Dios, meditamos tu misericordia
    en medio de tu templo:
    como tu nombre, oh, Dios,
    tu alabanza llega al confín de la tierra.
    Tu diestra está llena de justicia. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R.
    Evangelio
    Mt 7,6.12-14
    Lo que quieran que los demás hagan con ustedes, háganlo con ellos.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No den lo santo a los perros, ni les echen sus perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozarlos.
    Así, pues, todo lo que quieran que los demás hagan con ustedes, háganlo ustedes con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.
    Entren por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
    ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos»
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión lunes 24 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 49, 1-6
    Te hago luz de las naciones
    Lectura del libro de Isaías
    Escuchadme, islas;
    atended, pueblos lejanos:
    Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó;
    en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre.
    Hizo de mi boca una espada afilada,
    me escondió en la sombra de su mano;
    me hizo flecha bruñida,
    me guardó en su aljaba
    y me dijo:
    «Tú eres mi siervo,
    de quien estoy orgulloso».
    Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado,
    en viento y en nada he gastado mis fuerzas»,
    en realidad mi derecho lo llevaba el Señor,
    mi salario lo tenía mi Dios.
    Y ahora habla el Señor,
    que desde el vientre me formó siervo suyo,
    para que le trajese a Jacob,
    para que le reuniese a Israel
    —tanto me honró el Señor,
    y mi Dios fue mi fuerza—:
    «Es poco que seas mi siervo
    y restablezcas las tribus de Jacob
    y conviertas a los supervivientes de Israel;
    te hago luz de las naciones,
    para que mi salvación alcance
    hasta el confín de la tierra».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Salmo 138, 1-3. 13-14. 15 (R.: 14a)
    R. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.
    V. Señor, tú me sondeas y me conoces;
    me conoces cuando me siento o me levanto,
    de lejos penetras mis pensamientos;
    distingues mi camino y mi descanso,
    todas mis sendas te son familiares. R.
    V. Tú has creado mis entrañas,
    me has tejido en el seno materno.
    Te doy gracias,
    porque me has escogido portentosamente,
    porque son admirables tus obras;
    conocías hasta el fondo de mi alma. R.
    V. No desconocías mis huesos,
    cuando, en lo oculto, me iba formando,
    y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.
    Segunda lectura
    Hch 13, 22-26
    Antes de que llegara Cristo, Juan predicó
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
    En aquellos días, dijo Pablo:
    «Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos". Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias".
    Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación».
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya
    V. A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos. R.
    Evangelio
    Lc 1, 57-66. 80
    El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
    A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:
    «¡No! Se va a llamar Juan».
    Le replicaron:
    «Ninguno de tus parientes se llama así».
    Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados.
    Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
    Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:
    «¿Qué va a ser este niño?».
    Porque la mano del Señor estaba con él.
    El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión Domingo 23 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jb 38,1.8-11
    Aquí se romperá la arrogancia de tus olas
    Lectura del libro de Job.
    EL Señor habló a Job desde la tormenta:
    «¿Quién cerró el mar con una puerta,
    cuando escapaba impetuoso de su seno,
    cuando le puse nubes por mantillas
    y nubes tormentosas por pañales,
    cuando le establecí un límite
    poniendo puertas y cerrojos,
    y le dije: "Hasta aquí llegarás y no pasarás;
    aquí se romperá la arrogancia de tus olas"?».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 107(106),23-24.24-25.28-29.30-31 (cf. Mc 4,40)
    R. ¡Den gracias al Señor,
    Porque es eterna su misericordia!
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Entraron en naves por el mar,
    comerciando por las aguas inmensas.
    Contemplaron las obras de Dios,
    sus maravillas en el océano. R.
    V. Él habló y levantó un viento tormentoso,
    que alzaba las olas a lo alto:
    subían al cielo, bajaban al abismo,
    se sentían sin fuerzas en el peligro. R.
    V. Pero gritaron al Señor en su angustia,
    y los arrancó de la tribulación.
    Apaciguó la tormenta en suave brisa,
    y enmudecieron las olas del mar. R.
    V. Se alegraron de aquella bonanza,
    y él los condujo al ansiado puerto.
    Den gracias al Señor por su misericordia,
    por las maravillas que hace con los hombres. R.
    Segunda lectura
    2Co 5,14-17
    Ha comenzado lo nuevo
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Nos apremia el amor de Cristo al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.
    Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.
    De modo que nosotros desde ahora no conocemos a nadie según la carne; si alguna vez conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no lo conocemos así.
    Por tanto, si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R.
    Evangelio
    Mc 4,35-41
    ¿Quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    AQUEL día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Vamos a la otra orilla».
    Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal.
    Lo despertaron, diciéndole:
    «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».
    Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar:
    «¡Silencio, enmudece!».
    El viento cesó y vino una gran calma.
    Él les dijo:
    «¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?».
    Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:
    «¿Pero ¿quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 22 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    2Cro 24,17-25
    Zacarías, a quien mataron entre el santuario y el altar
    Lectura del segundo libro de las Crónicas.
    DESPUÉS de la muerte de Joadá, los jefes de Judá fueron a rendir homenaje al rey, que les hizo caso. Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y sirvieron a los mojones y a los ídolos. Por este pecado la cólera estalló contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas para convertirlos al Señor, pero no hicieron caso de sus amonestaciones.
    Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joadá, que, erguido ante el pueblo, les dijo:
    «Así dice Dios: "¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? !No tendrán éxito! Por haber abandonado al Señor, él los abandonará"».
    Pero conspiraron contra él y, por mandato del rey, lo apedrearon en el atrio del templo del Señor. El rey Jonás, olvidándose del amor que le profesaba Joadá, mató al hijo de este, que murió diciendo:
    «¡Que lo vea el Señor y lo demande!».
    Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Jonás, invadió Judá y Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco.
    Aunque el ejército de Siria contaba con poca gente, el Señor le entregó un ejército enorme, por haber abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así se hizo justicia con Jonás.
    Al marcharse los sirios, dejándolo con múltiples dolencias, sus servidores conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Joadá.
    Hirieron a Jonás en la cama y murió.
    Fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el panteón real.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 89(88),4-5.29-30. 31-32.33-34 (R. 29a)
    R. Le mantendré eternamente mi favor.
    V. Sellé una alianza con mi elegido,
    jurando a David, mi siervo:
    Te funsaré un linaje perpetuo,
    edificaré tu trono para todas las edades. R.
    V. Le mantendré eternamente mi favor,
    y mi alianza con él será estable.
    Le daré una posteridad perpetua
    y un trono duradero como el cielo. R.
    V. Si sus hijos abandonan mi ley
    y no siguen mis mandamientos,
    si profanan mis preceptos
    y no guardan mis mandatos. R.
    V. Castigaré con la vara sus pecados
    y a latigazos sus culpas.
    Pero no les retiraté mi favor
    ni desmentiré mi fidelidad. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecerlos con su pobreza. R.
    Evangelio
    Mt 6,24-34
    No se agobien por el mañana
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero.
    Por eso les digo: no estén agobiados por la vida de ustedes pensando qué van a comer, ni por el cuerpo de ustedes pensando con qué se van a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Miren los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, su Padre celestial los alimenta. ¿No valen ustedes más que ellos?
    ¿Quién de ustedes, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
    ¿Por qué se agobian por el vestido? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y les digo que ni Salomón, en todo su esplendor, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? No anden agobiados pensando qué van a comer, o qué van a beber, o con qué se van a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe su Padre celestial que tienen necesidad de todo eso.
    Busquen sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se les dará por añadidura. Por tanto, no se agobien por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 21 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    LECTURAS DE HOY
    21 JUNIO
    Lecturas de San Luis Gonzaga, religioso
    Primera Lectura
    Lectura del segundo libro de los Reyes (11,1-4.9-18.20):
    En aquellos días, cuando Atalía, madre del rey Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real. Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así, se lo ocultó a Atalía y lo libró de la muerte. El niño estuvo escondido con ella en el templo durante seis años, mientras en el país reinaba Atalía. El año séptimo, Yehoyadá mandó a buscar a los centuriones de los carios y de la escolta; los llamó a su presencia, en el templo, se juramentó con ellos y les presentó al hijo del rey. Los centuriones hicieron lo que les mandó el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunió a sus hombres, los que estaban de servicio el sábado y los que estaban libres, y se presentaron al sacerdote Yehoyadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David, que se guardaban en el templo. Los de la escolta empuñaron las armas y se colocaron entre el altar y el templo, desde el ángulo sur hasta el ángulo norte del templo, para proteger al rey. Entonces Yehoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la diadema y las insignias, lo ungió rey, y todos aplaudieron, aclamando: «¡Viva el rey!»
    Atalía oyó el clamor de la tropa y se fue hacia la gente, al templo. Pero, cuando vio al rey en pie sobre el estrado, como es costumbre, y a los oficiales y la banda cerca del rey, toda la población en fiesta y las trompetas tocando, se rasgó las vestiduras y gritó: «¡Traición, traición!»
    El sacerdote Yehoyadá ordenó a los centuriones que mandaban las fuerzas: «Sacadla del atrio. Al que la siga lo matáis.» Pues no quería que la matasen en el templo.
    La fueron empujando con las manos y, cuando llegaba a palacio por la puerta de las caballerizas, allí la mataron. Yehoyadá selló el pacto entre el Señor y el rey y el pueblo, para que éste fuera el pueblo del Señor. Toda la población se dirigió luego al templo de Baal; lo destruyeron, derribaron sus altares, trituraron las imágenes, y a Matán, sacerdote de Baal, lo degollaron ante el altar. El sacerdote Yehoyadá puso guardias en el templo. Toda la población hizo fiesta, y la ciudad quedó tranquila. A Atalía la habían matado en el palacio.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 131,11.12.13-14.17-18
    R/. El Señor ha elegido a Sión,
    ha deseado vivir en ella
    El Señor ha jurado a David
    una promesa que no retractará:
    «A uno de tu linaje
    pondré sobre tu trono.» R/.
    «Si tus hijos guardan mi alianza
    y los mandatos que les enseño,
    también sus hijos, por siempre,
    se sentarán sobre tu trono.» R/.
    Porque el Señor ha elegido a Sión,
    ha deseado vivir en ella:
    «Ésta es mi mansión por siempre,
    aquí viviré porque la deseo.» R/.
    «Haré germinar el vigor de David,
    enciendo una lámpara para mi Ungido.
    A sus enemigos los vestiré de ignominia,
    sobre él brillará mi diadema.» R/.
    Segunda Lectura
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,19-23):
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los coman ni ladrones que abran boquetes y roben. Porque donde está tu tesoro allí está tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!»
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión jueves 20 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Sir 48,1-14
    Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo se llenó de su espíritu
    Lectura del libro del Eclesiástico.
    SURGIÓ el profeta Elías como un fuego,
    su palabra quemaba como antorcha.
    Él hizo venir sobre ellos el hambre,
    y con su celo los diezmó.
    Por la palabra del Señor cerró los cielos
    y también hizo caer fuego tres veces.
    ¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos!
    ¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
    Tú despertaste a un cadáver de la muerte
    y del abismo, por la palabra del Altísimo;
    tú precipitaste reyes a la ruina
    y arrebataste del lecho a hombres insignes;
    en el Sinaí escuchaste palabras de reproche
    y en el Horeb sentencias de castigo;
    tú ungiste reyes vengadores
    y profetas para que te sucedieran;
    fuiste arrebatado en un torbellino ardiente,
    en un carro de caballos de fuego;
    tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros,
    para aplacar la ira antes de que estallara,
    para reconciliar a los padres con los hijos
    y restablecer las tribus de Jacob.
    Dichosos los que te vieron
    y se durmieron en el amor,
    porque también nosotros viviremos.
    Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino,
    Eliseo se llenó de su espíritu.
    Durante su vida ningún príncipe lo hizo temblar,
    nadie pudo dominarlo.
    Nada era imposible para él,
    incluso muerto, su cuerpo profetizó.
    Durante su vida realizó prodigios,
    y después de muerto fueron admirables sus obras.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 97(96),1-2.3-4.5-6.7 (R. 12a)
    R. Alégrense justos en el Señor.
    V. El Señor, reina, la tierra goza,
    se alegran las islas innumerables.
    Tiniebla y nube lo rodean,
    justicia y derecho sostienen su trono. R.
    V. Delante de él avanza el fuego,
    abrasando en torno a los enemigos;
    sus relámpagos deslumbran el orbe,
    y, viéndolos, la tierra se estremece. R.
    V. Los montes se derriten como cera ante el Señor,
    ante el Señor toda la tierra;
    los cielos pregonan su justicia,
    y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
    V. Los que adoran estatuas se sonrojan,
    los que ponen su orgullo en los ídolos.
    Adórenlo todos sus ángeles. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Han recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡ Abba, Padre!». R.
    Evangelio
    Mt 6,7-15.
    Ustedes oren así
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan. Ustedes oren así:
    "Padre nuestro que estás en el cielo,
    santificado sea tu nombre,
    venga a nosotros tu reino,
    hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
    danos hoy nuestro pan de cada día,
    perdona nuestras ofensas,
    como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden ,
    no nos dejes caer en la tentación,
    y líbranos del mal".
    Porque si perdona a los hombres sus ofensas, también a ustedes los perdonará su Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas».
    Palabra del Señor.
    8 min

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.