Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión miércoles 19 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    2R 2,1.6-14
    De pronto, un carro de fuego los separó, y subió Elías al cielo.
    Lectura del segundo libro de los Reyes.
    CUANDO el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en la tempestad, Elías y Eliseo partieron de Guilgal.
    Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Eliseo:
    «Quédate aquí, porque el Señor me envía al Jordán».
    Eliseo volvió a responder:
    «¡Vive Dios! ¡Por tu vida, no te dejaré! y los dos continuaron el camino.
    Cincuenta hombres de la comunidad de los profetas iban también de camino y se pararon frente al río Jordán, a cierta distancia de Elías y Eliseo, los cuales se detuvieron a la vera del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas. Se separaron estas a un lado y a otro, y pasaron ambos sobre terreno seco.
    Mientras cruzaban, dijo Elías a Eliseo:
    «Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de que sea arrebatado de tu lado».
    Eliseo respondió:
    «Por favor, que yo reciba dos partes de tu espíritu».
    Respondió Elías:
    «Pides algo difícil, pero si alcanzas a verme cuando sea arrebatado de tu lado, pasarán a ti; si no; no pasarán».
    Mientras ellos iban conversando por el camino, de pronto, un carro de fuego con caballos de fuego los separó a uno del otro. Subió Elías al cielo en la tempestad.
    Eliseo lo veía y clamaba:
    «¡Padre mío, padre mío! ¡Carros y caballería de Israel!».
    Al dejar de verlo, agarró sus vestidos y los desgarró en dos.
    Recogió el manto que había caído de los hombros de Elías, volvió al Jordán y se detuvo a la orilla. Tomó el manto que había caído de los hombros de Elías y golpeó con él las aguas, pero no se separaron.
    Dijo entonces:
    «¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?».
    Golpeó otra vez las aguas, que se separaron a un lado y a otro, y pasó Eliseo sobre terreno seco.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 31(30),20.21.24 (R. 25)
    R. Sean valientes de corazón
    los que esperan en el Señor.
    V. Qué bondad tan grande, Señor,
    reservas para los que temen,
    y concedes a los que a ti se acogen
    a la vista de todos. R.
    V. En el asilo de tu presencia los escondes
    de las conjuras humanas;
    los ocultas en tu tabernáculo,
    frente a las lenguas pendencieras. R.
    V. Amen al Señor, fieles suyos;
    el Señor guarda a sus leales,
    y a los soberbios los paga con creces. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mt 6,1-6.16-18.
    Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad les digo que ya han recibido su recompensa.
    Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
    Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa.
    Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
    Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad les digo que ya han recibido su paga.
    Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 18 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 21,17-29
    Has hecho pecar a Israel
    Lectura del primer libro de los Reyes
    DESPUÉS que hubo muerto Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías tesbita para decirle:
    «Levántate, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que está en Samaría. Ahora se encuentra en la viña de Nabot, adonde ha bajado para tomar posesión de ella. Le hablarás diciendo: "Así habla el Señor: '¿Has asesinado y pretendes tomar posesión?' Por esto así habla el Señor: 'En el mismo lugar donde los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán los perros también tu propia sangre"'».
    Entonces Ajab se dirigió a Elías diciendo:
    «Así que has dado conmigo, enemigo mío».
    Respondió Elías:
    «He dado contigo. Así, por haberte vendido, haciendo el mal a los ojos del Señor, yo mismo voy a traer sobre ti el desastre. Barreré tu descendencia y exterminaré en Israel a todos los varones de la familia de Ajab, del primero al último. Dispondré de tu casa como de la Jeroboán, hijo de Nebat, y de la de Baasá, hijo de Ajías, por la irritación que me has producido y por haber hecho pecar a Israel.
    También contra Jezabel ha hablado el Señor diciendo: "Los perros devorarán a Jezabel en el campo de Yezrael", y los perros devorarán a los de Ajab que mueran en la ciudad y las aves del cielo a los que mueran en el campo». Hubo otro como Ajab que, instigado por su mujer Jezabel, se vendiera para hacer el mal a los ojos del Señor.
    Actuó del modo más abominable, yendo tras los ídolos, procediendo en todo como los amorreos a quienes el Señor había expulsado frente a los hijos de Israel.
    Ajab, al oír estas palabras, rasgó sus vestiduras, se echó un sayal sobre el cuerpo y ayunó. Con el sayal puesto se acostaba y andaba pesadamente.
    Llegó a Elías tesbita la palabra del Señor:
    «¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? No traeré el mal en los días de su vida, por haberse humillado ante mí, sino en vida de su hijo».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 51(50),3-4.5-6a. 11 y 16 (R. cf. 3a)
    R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
    por tu inmensa compasión borra mi culpa;
    lava del todo mi delito,
    limpia mi pecado. R.
    V. Pues yo reconozco mi culpa,
    tengo siempre presente mi pecado.
    Contra ti, contra ti solo pequé,
    cometí la maldad en tu presencia. R.
    V. Aparta de mi pecado tu vista,
    borra en mí toda culpa.
    Líbrame de la sangre, oh, Dios,
    Dios, Salvador mío,
    y cantará mi lengua tu justicia. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Les doy un mandamiento nuevo -dice el Señor-: que se amen unos a otros, como yo los he amado. R.
    Evangelio
    Mt 5,43-48
    Amen a sus enemigos
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo' y 'aborrecerás a tu enemigo". Pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
    Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludan solo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 17 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 21,1-16
    Nabot ha sido lapidado y está muerto
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    POR aquel tiempo, Nabot de Yezrael tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaría.
    Ajab habló a Nabot diciendo:
    «Dame tu viña para que pueda tener un huerto ajardinado, pues está pegando a mi casa; yo te daré a cambio una viña mejor, o, si te parece bien, te pagaré su precio en plata».
    Nabot respondió a Ajab:
    «Dios me libre de cederte la herencia de mis padres».
    Se fue Ajab a su casa abatido y enfadado por la respuesta que le había dado Nabot de Yezrael:
    «No te cederé la heredad de mis padres».
    Se postró en su lecho de cara a la pared y se negó a comer.
    Jezabel, su mujer, se le acercó y le dijo:
    «¿Qué te pasa que estás entristecido y no comes alimento alguno?».
    Él le respondió:
    «Hablé con Nabot de Yezrael y le propuse: ¨Véndeme tu viña por su valor en plata, o, si lo prefieres, te daré otra viña¨».
    Jezabel, su mujer le replicó:
    «¡Ya es hora de que ejerzas el poder regio en Israel! Levántate, come y se te alegrará el ánimo. Yo misma me encargo de darte la viña de Nabot de Yezrael»
    Escribió cartas con el nombre de Ajab y las selló con el sello de él, enviándolas a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot.
    En las cartas escribió lo siguiente:
    «Proclamen un ayuno y sienten a Nabot al frente de la asamblea. Frente a él sienten a dos hombres hijos de Belial que testifiquen en su contra diciendo: ¨Tú has maldecido a Dios y al rey¨. Entonces lo sacarán y lo lapidarán hasta que muera».
    Los hombres de la ciudad, hicieron tal como Jezabel les ordenó según lo escrito en las cartas remitidas a ellos. Así proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot al frente de la asamblea.
    Llegaron los dos hombres hijos de Belial, se sentaron frente a él y testificaron contra él diciendo:
    «Nabot ha maldecido a Dios y al rey».
    Lo sacaron de la ciudad y lo lapidaron hasta que murió.
    Enviaron a decir a Jezabel:
    «Nabot ha sido lapidado y está muerto».
    En cuanto Jezabel oyó que Nabot había muerto lapidado, dijo a Ajab:
    «Levántate y toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, el que se negó a vendértela por su valor en plata, pues Nabot ya no está vivo, ha muerto».
    Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a la viña de Nabot, el de Yezrael, para tomar posesión de ella.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 5,2-3.5-6.7 (R. 2b)
    R. Atiende a mis gemidos, Señor.
    V. Señor, escucha mis palabras,
    atiende a mis gemidos,
    haz caso de mis gritos de auxilio,
    Rey mío y Dios mío. R.
    V. Tú no eres un Dios que ame la maldad,
    ni el malvado es tu huésped,
    ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.
    V. Detestas a los malhechores,
    destruyes a los mentirosos;
    al hombre sanguinario y traicionero
    lo aborrece el Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. R.
    Evangelio
    Mt 5,38-42.
    Yo les digo que no hagan frente al que los agravia
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Han oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente".
    Pero yo les digo: no hagan frente al que los agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 16 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 17,22-24
    Yo exalto al árbol humilde
    Lectura de la profecía de Ezequiel.
    ESTO dice el Señor Dios:
    «También yo había escogido una rama de la cima del alto cedro y la había plantado; de las más altas y jóvenes ramas arrancaré una tierna y la plantaré en la cumbre de un monte elevado; la plantaré en una montaña alta de Israel, echará brotes y dará fruto.
    Se hará un cedro magnífico.
    Aves de todas clases anidarán en él, anidarán al abrigo de sus ramas.
    Y reconocerán todos los árboles del campo que yo soy el Señor, que humillo al árbol elevado y exalto al humilde, hago secarse el árbol verde y florecer el árbol seco.
    Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 92(91),2-3.13-14.15-16 (R. cf. Ez 17,24)
    R. Es bueno darte gracias, Señor.
    V. Es bueno dar gracias al Señor
    y tocar para tu nombre, oh Altísimo;
    proclamar por la mañana tu misericordia
    y de noche tu fidelidad. R.
    V. El justo crecerá como una palmera,
    se alzará como un cedro del Líbano:
    plantado en la casa del Señor,
    crecerá en los atrios de nuestro Dios. R.
    V. En la vejez seguirá dando fruto
    y estará lozano y frondoso,
    para proclamar que el Señor es justo,
    mi Roca, en quien no existe la maldad. R.
    Segunda lectura
    2Co 5,6-10
    En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor.
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Siempre llenos de buen ánimo y sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, estamos desterrados lejos del Señor, caminamos en fe y no en visión.
    Pero estamos de buen ánimo y preferimos ser desterrados del cuerpo y vivir junto al Señor.
    Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarlo.
    Porque todos tenemos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir cada cual por lo que haya hecho mientras tenía este cuerpo, sea el bien o el mal.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. R.
    Evangelio
    Mc 4,26-34
    Es la semilla más pequeña, y se hace más alta que las demás hortalizas.
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
    «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
    Dijo también:
    «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».
    Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
    Palabra de Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 15 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 19, 19-21
    Eliseo se levantó y siguió a Elías.
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, partió Elías del monte y encontró a Eliseo, hijo de Safat, quien se hallaba arando. Frente a él tenía doce yuntas; él estaba con la duodécima. Pasó Elías a su lado y le echó su manto encima.
    Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías, diciendo:
    «Déjame ir a despedir a mi padre y a mi madre y te seguiré».
    Le respondió:
    «Anda y vuélvete, pues ¿qué te he hecho?»
    Eliseo volvió atrás, tomó la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio. Con el yugo de los bueyes asó la carne y la entregó al pueblo para que comiera. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a su servicio.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 16(15), 1-2a+5.7-8.9-10 (R. cf. 5a)
    R. Tú eres, Señor, el lote de mi heredad.
    V. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
    Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
    El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
    mi suerte está en tu mano. R.
    V. Bendeciré al Señor que me aconseja,
    hasta de noche me instruye internamente.
    Tengo siempre presente al Señor,
    con él a mi derecha no vacilaré. R.
    V. Por eso se me alegra el corazón,
    se gozan mis entreñas,
    y mi carne descansa esperanzada.
    Porque no me abandonarás en le región de los muertos
    ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Inclina mi corazón, oh, Dios, a tus preceptos; y dame la gracia de tu ley. R.
    Evangelio
    Mt 5, 33-37
    Yo les digo que no juren en absoluto
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Han oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus juramentos al Señor".
    Pero yo les digo que no juren en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que su hablar sea sí, sí no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión viernes 14 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 19,9a.11-16
    Permanece de pie en el monte ante el Señor
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, Elías llegó hasta Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pasó la noche.
    Le llegó la palabra del Señor, y le dijo:
    «Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor».
    Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor,
    aunque en el huracán no estaba el Señor.
    Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor.
    Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.
    Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.
    Le llegó una voz que le dijo:
    «¿Qué haces aquí, Elías?», y él respondió:
    «Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela».
    Le dijo el Señor:
    «Vuelve a tu camino en dirección al desierto de Damasco. Cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 27(26),7-8a.8b-9abc.13-14 (R. 8b)
    R. Tu rostro buscaré, Señor.
    V. Escúchame, Señor,
    que te llamo;
    ten piedad, respóndeme.
    Oigo en mi corazón:
    «Busquen mi rostro». R.
    V. Tu rostro buscaré, Señor.
    No me escondas tu rostro.
    No rechaces con ira a tu siervo,
    que tú eres mi auxilio;
    no me deseches. R.
    V. Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Brillan como lumbreras del mundo, manteniendo firme la palabra de la vida. R.
    Evangelio
    Mt 5,27-32.
    Todo el que mire a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Han oído que se dijo: "No cometerás adulterio". Pero yo les digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la "gehenna".
    Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la "gehenna".
    Se dijo: "El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio". Pero yo les digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 13 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 18,41-46
    Rezó Elías, y el cielo dio la lluvia
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, Elías dijo a Ajab:
    «Sube, come y bebe, porque va a llover mucho».
    Ajab subió a comer y beber, mientras Elías subía a la cima del Carmelo para encorvarse hacia tierra, con el rostro entre rodillas.
    Había ordenado a su criado:
    «Sube y mira hacia el mar»; el criado subió, miró y dijo:
    «No hay nada».
    Elías repitió:
    «Vuelve»; y así siete veces.
    A la séptima dijo el criado:
    «Aparece una nubecilla como la palma de una mano que sube del mar».
    Entonces le ordenó:
    «Sube y dile a Ajab: "Engancha el carro y desciende, no te vaya a detener la lluvia"».
    En unos instantes los cielos se oscurecieron por las nubes y el viento, y sobrevino una gran lluvia.
    Ajab montó en su carro y marchó a Yezrael. La mano del Señor se posó sobre Elías; este, ciñéndose la cintura, iba corriendo delante de Ajab hasta que llegó a Yezrael.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 65(64),10.11.12-13 (R. 2a)
    R. Oh, Dios, tú mereces un himno en Sión.
    V. Tú cuidas la tierra, la riegas
    y las enriqueces sin medida;
    la acequia de Dios va llena de agua,
    preparas los trigales. R
    V. Así preparas la tierra.
    Riegas los surcos,
    igualas los terrones,
    tu llovizna los deja mullidos,
    bendices sus brotes. R.
    V. Coronas el año con tus bienes,
    tus carriles rezuman abundancia;
    rezuman los pastos del páramo,
    y las colinas de orlan de alegría. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Les doy un mandamiento nuevo -dice el Señor-: que se amen unos a otros, como yo los he amado. R.
    Evangelio
    Mt 5,20-26
    Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.
    Han oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será reo de juicio.
    Pero yo les digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "necio", merece la condena de la "gehenna" del fuego.
    Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
    Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 12 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 18,20-39
    Que este pueblo sepa que tú eres Dios y que has convertido sus corazones.
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, el rey Ajab dio una orden entre todos los hijos de Israel y reunió a los profetas de Baal en el monte Carmelo.
    Elías se acercó a todo el pueblo y dijo:
    «¿Hasta cuándo van a estar cojeando sobre dos muletas?
    Si el Señor es Dios, síganlo; si lo es Baal, sigan a Baal».
    El pueblo no respondió palabra. Elías continuó:
    «Quedo yo solo como profeta del Señor, mientras que son cuatrocientos cincuenta los profetas de Baal. Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, lo descuarticen y lo coloquen sobre la leña, pero sin encender el fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, también sin encender el fuego. Ustedes clamarán invocando el nombre de su dios y yo clamaré invocando el nombre del Señor. Y su dios que responda por el fuego, ese es Dios».
    Todo el pueblo acató:
    «¡Está bien lo que propones!».
    Elías se dirigió a los profetas de Baal:
    «Elijan un novillo y prepárenlo ustedes primero, pues son más numerosos. Clamen invocando el nombre de su dios, pero no pongan fuego».
    Tomaron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo:
    «¡Baal, respóndenos!».
    Mas no hubo voz ni respuesta. Brincaban en torno al altar que habían hecho.
    A mediodía, Elías se puso a burlarse de ellos:
    «¡Griten con voz más fuerte, porque él es dios, pero tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, estará de camino; tal vez esté dormido y despertará!».
    Entonces gritaron con voz más fuerte, haciéndose incisiones con cuchillos y lancetas hasta chorrear sangre por sus cuerpos según su costumbre.
    Pasado el mediodía, entraron en trance hasta la hora de presentar las ofrendas, pero no hubo voz, no hubo quien escuchara ni quien respondiese.
    Elías dijo a todo el pueblo:
    «Acérquense a mí», y todo el pueblo se acercó a él. Entonces se puso a restaurar el altar del Señor, que había sido demolido. Tomó Elías doce piedras según el número de tribus de los hijos de Jacob, al que se había dirigido esta palabra del Señor:
    «Tu nombre será Israel».
    Erigió con las piedras un altar al nombre del Señor e hizo alrededor una zanja de una capacidad de un par de arrobas de semilla. Luego dispuso leña, descuartizó el novillo y lo colocó encima.
    «Llenen de agua cuatro tinajas y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña», ordenó y así lo hicieron.
    Pidió:
    «Háganlo por segunda vez»; y por segunda vez lo hicieron.
    «Háganlo por tercera vez» y una tercera vez lo hicieron.
    Corrió el agua alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó a rebosar.
    A la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y comenzó a decir:
    «Señor, Dios de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya he obrado todas estas cosas.
    Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, Señor, eres Dios y que has convertido sus corazones».
    Cayó el fuego del Señor que devoró el holocausto y la leña, lamiendo el agua de las zanjas.
    Todo el pueblo lo vio y cayeron rostro en tierra, exclamando:
    «¡El Señor es Dios. El Señor es Dios!».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 16(15),1-2a.4.5 y 8. 11 (R. 1)
    R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
    V. Protégeme, Dios mío,
    que me refugio en ti.
    Yo digo al Señor: »Tú eres mi Dios». R.
    V. Se multiplican las desgracias
    de quienes van tras dioses extraños;
    yo no derramaré sus libaciones con mis manos,
    ni tomaré sus nombres en mis labios. R.
    V. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
    mi suerte está en tu mano.
    Tengo siempre presente al Señor,
    con él a mi derecha no vacilaré. R.
    V. Me enseñarás el sendero de la vida,
    me saciarás de gozo en tu presencia,
    de alegría perpetua a tu derecha. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Dios mío, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad. R.
    Evangelio
    Mt 5,17-19
    No he venido a abolir, sino a (...)
    9 min
  • Reflexión martes 11 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 17,7-16
    La orza de harina no se vació, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías.
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, se secó el torrente donde estaba escondido Elías, pues no hubo lluvia sobre el país.
    La palabra del Señor llegó entonces a Elías diciendo:
    «Levántate, vete a Sarepta de Sidón y establécete, pues he ordenado a una mujer viuda de allí que te suministre alimento».
    Se alzó y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recogía por allí leña.
    Elías la llamó a y le dijo:
    «Tráeme un poco de agua en el jarro, por favor, y beberé».
    Cuando ella fue a traérsela, él volvió a gritarle:
    «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan».
    Ella respondió:
    «Vive el Señor, tu Dios, que no me queda pan cocido; solo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos».
    Pero Elías le dijo:
    «No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prepárame con la harina una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel:
    "La orza de harina no se vaciará
    la alcuza de aceite no se agotará
    hasta el día en que el Señor conceda
    lluvias sobre la tierra"».
    Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia.
    Por mucho tiempo la orza de harina no se vació ni la alcuza de aceite se agotó, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 4,2-3.4-5.6bc-8 (R. cf. 7)
    R. Haz brillar sobre nosotros, Señor,
    la luz de tu rostro.
    V. Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia;
    tú que en el aprieto me diste anchura,
    ten piedad de mí y escucha mi oración.
    Y ustedes, ¿hasta cuándo ultrajarán mi honor,
    amarán la falsedad y buscaran el engaño? R.
    V. Sépanlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
    y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
    Tiemblen y no pequen,
    reflexionen en el silencio de su lecho. R.
    V. Hay que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
    si la luz de tu rostro ha huido de nosostros?».
    Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
    que si abundara en su trigo y en su vino. R.
    Evangelio
    Mt 5,13-16
    Ustedes son la luz del mundo
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
    No sirve más que para tirarla y que la pise la gente.
    Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
    Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa.
    Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en los cielos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 10 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 17,1-6
    Elías sirve al Señor, Dios de Israel
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Gallad, dijo a Ajab:
    «Vive el Señor, Dios de Israel, ante quien sirvo, que no habrá en estos años rocío ni lluvia si no es por la palabra de mi boca».
    La palabra del Señor llegó a Elías diciendo:
    «Sal de aquí, dirígete hacia oriente y escóndete en el torrente de Quería, frente al Jordán. Habrás de beber sus aguas y he ordenado a los cuervos que allí te suministren alimento».
    Fue a establecerse en el torrente de Quería, frente al Jordán, procediendo según la palabra del Señor.
    Los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y lo mismo al atardecer; y bebía del torrente.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 121(120),1-2.3-4.5-6.7-8 (R. cf. 2)
    R. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra.
    V. Levanto mis ojos a los montes:
    ¿de dónde me vendrá el auxilio?
    El auxilio me viene del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra. R.
    V. No permitirá que resbale tu pie,
    tu guardián no duerme;
    no duerme ni reposa
    el guardián de Israel. R.
    V. El Señor te guarda a su sombra,
    está a tu derecha;
    de día el sol no te hará daño,
    ni la luna de noche. R.
    V. El Señor te guarda de todo mal,
    él guarda tu alma;
    el Señor guarda tus entradas y salidas,
    ahora y por siempre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo. R.
    Evangelio
    Mt 5,1-12
    Bienaventurados los pobres en el espíritu
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, al ver Jesús al gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
    «Bienaventurados los pobres en el espíritu,
    porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados los mansos,
    porque ellos heredarán la tierra.
    Bienaventurados los que lloran,
    porque ellos serán consolados.
    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
    porque ellos quedarán saciados.
    Bienaventurados los misericordiosos,
    porque ellos alcanzarán misericordia.
    Bienaventurados los limpios de corazón,
    porque ellos verán a Dios.
    Bienaventurados los que trabajan por la paz,
    porque ellos serán llamados hijos de Dios.
    Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
    porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes».
    Palabra del Señor.
    8 min

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.