Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión martes 9 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 11-12
    Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
    El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
    En Él, nosotros, los que hemos puesto nuestra esperanza en Él, hemos sido constituidos herederos y destinados de antemano, para ser alabanza de su gloria, según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: 2)
    R. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Alabad, siervos del Señor,
    alabad el nombre del Señor.
    Bendito sea el nombre del
    Señor, ahora y por siempre. R.
    V. De la salida del sol hasta su ocaso,
    alabado sea el nombre del Señor.
    El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
    su gloria sobre los cielos. R.
    V. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
    que se eleva en su trono
    y se abaja para mirar
    al cielo y a la tierra? R.
    V. Levanta del polvo al desvalido,
    alza de la basura al pobre,
    para sentarlo con los príncipes,
    los príncipes de su pueblo. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. R.
    Evangelio
    Lc 11, 27-28
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío
    levantó la voz, diciendo:
    -«Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.»
    Pero él repuso:
    -«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen»
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 8 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Os 2,16.17b-18.21-22
    Me desposaré contigo para siempre
    Lectura de la profecía de Oseas.
    ESTO dice el Señor:
    «Yo la persuado,
    la llevo al desierto, le hablo al corazón.
    Allí responderá como en los días de su juventud,
    como el día de su salida de Egipto.
    Aquel día -oráculo del Señor-
    me llamarás ¨esposo mío¨,
    y ya no me llamarás ¨mi amo¨.
    Me desposaré contigo para siempre,
    me desposaré contigo
    en justicia y en derecho,
    en misericordia y en ternura,
    me desposaré contigo en fidelidad
    y conocerás al Señor».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 145(144),2-3.4-5.6-7.8-9 (R. 8a)
    R. El Señor es clemente y misericordioso.
    V. Día tras día, te bendeciré
    y alabaré tu nombre por siempre jamás.
    Grande es el Señor, merece toda alabanza,
    es incalculable su grandeza. R.
    V. Una generación pondera tus obras a la otra,
    y le cuenta tus hazañas.
    Alaban ellos la gloria de tu majestad,
    y yo repito tus maravillas. R.
    V. Encarecen ellos tus temibles proezas,
    y yo narro tus grandes acciones;
    difunden la memoria de tu inmensa bondad,
    y aclaman tu justicia. R.
    V. El Señor es clemente y misericordioso,
    lento a la cólera y rico en piedad;
    el Señor es bueno con todos,
    es cariñoso con todas sus criaturas. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Nuestros Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.
    Evangelio
    Mt 9,18-26
    Mi hija acaba de morir, pero ven tú y vivirá
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:
    «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».
    Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
    Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.
    Jesús se volvió y al verla le dijo:
    «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».
    Y en aquel momento quedó curada la mujer.
    Jesús llegó a casa de aquel jefe y , al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:
    «¡Retírense! La niña no está muerta, está dormida».
    Se reían de él.
    Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano y ella se levantó.
    La noticia se divulgó por toda aquella comarca.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión Domingo 7 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 2,2-5
    Son un pueblo rebelde y reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos.
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    EN aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía:
    «Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mi. Ellos y sus padres me han ofendido hasta el día de hoy. También los hijos tienen dura cerviz y el corazón obstinado; a ellos te envío para que les digas: ´´Esto dice el Señor´´. Te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 123 (122),1-2a.2bcd.3-4(R. 2d
    R. Nuestros ojos están en el Señor,
    esperando su misericordia.
    V. A ti levanto mis ojos,
    a ti que habitas en el cielo.
    Como están los ojos de los esclavos
    fijos en las manos de sus señores. R.
    V. Como están los ojos de la esclava
    fijos en las manos de su señora,
    así están nuestros ojos
    en el Señor, Dios nuestro,
    esperando su misericordia. R.
    V. Misericordia, Señor, misericordia,
    que estamos saciados de desprecios;
    nuestra alma está saciada
    del sarcasmo de los satisfechos,
    del desprecio de los orgullosos. R.
    Segunda lectura
    2Co 12,7b-10
    Me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de satanás que me abofetea, para que no me angría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:
    «Te basta mi gracia:la fuerza se realiza en la debilidad».
    Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
    Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado a evangelizar a los pobres. R.
    Evangelio
    Mc 6,1-6
    No desprecian a un profeta más que en su tierra
    Lectura del santo Evangelio según San Marcos
    EN aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
    Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
    «¿ De dónde saca todo eso? ¿Que sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿ Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
    Y se escandalizaban a cuenta de él.
    Les decía:
    «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
    No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
    Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.
    Palabra de Dios.
    8 min
  • Reflexión sábado 6 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Lecturas del Sábado de la XIII Semana del Tiempo Ordinario.
    Primera Lectura
    Lectura de la profecía de Amós (9,11-15):
    Así dice el Señor: «Aquel día, levantaré la tienda caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos. Para que posean las primicias de Edom, y de todas las naciones, donde se invocó mi nombre. –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que el que ara sigue de cerca al segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán los collados. Haré volver los cautivos de Israel, edificarán ciudades destruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus frutos. Los plantaré en su campo, y no serán arrancados del campo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 84
    R/. Dios anuncia la paz a su pueblo
    Voy a escuchar lo que dice el Señor:
    «Dios anuncia la paz
    a su pueblo y a sus amigos
    y a los que se convierten de corazón.» R/.
    La misericordia y la fidelidad se encuentran,
    la justicia y la paz se besan;
    la fidelidad brota de la tierra,
    y la justicia mira desde el cielo. R/.
    El Señor nos dará la lluvia,
    y nuestra tierra dará su fruto.
    La justicia marchará ante él,
    la salvación seguirá sus pasos. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):
    En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
    Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 5 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Am 8,4-6.9-12
    Enviaré el hambre al país, no de pan, sino de escuchar las palabras del Señor.
    Lectura de la profecía de Amós.
    ESCUCHEN esto, los que pisotean al pobre
    y eliminan a los humildes del país,
    diciendo: «¿Cuándo pasará la luna nueva,
    para vender el grando,
    y el sábado, para abrir los sacos de cereal
    -reduciendo el peso y aumentando el precio,
    y modificando las balanzas con engaño-
    para comprar al indigente por plata
    y al pobre por un par de sandalias,
    para vender hasta el salvado del grano?».
    Aquel día -oráculo del Señor Dios-
    haré que el sol se oculte al mediodía,
    y oscureceré la tierra en pleno día.
    Transformaré sus fiestas en duelo,
    y todas sus canciones en elegía.
    Pondré arpillería sobre toda espalda
    y dejaré rapada toda cabeza.
    Será como el duelo por un hijo único,
    y el final como un día de amargura.
    Vienen días -oráculo del Señor Dios-
    en que enviaré hambre al país:
    no hambre de pan, ni sed de agua,
    sino de escuchar las palabras del Señor.
    Andarán errantes de mar a mar
    y de septentrión a oriente deambularán
    buscando la palabra del Señor,
    pero no la encontrarán.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),2.10. 20.30.40.131 (R. Mt 4,4)
    R. No solo de pan vive el hombre,
    sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
    V. Dichoso el que, guardando sus preceptos,
    lo busca de todo corazón. R.
    V. Te busco de todo corazón,
    no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.
    V. Mi alma se consume, deseando
    continuamente tus mandamientos. R.
    V. Escogí el camino verdadero,
    deseé tus mandamientos. R.
    V. Mira cómo ansío tus mandatos:
    dame vida con tu justicia. R.
    V. Abro la boca y respiro,
    ansiando tus mandamientos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados -dice el Señor-, y yo los aliviaré. R.
    Evangelio
    Mt 9,9-13
    No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificio.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
    «Sígueme».
    Él se levantó y lo siguió.
    Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.
    Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
    «¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?».
    Jesús lo oyó y dijo:
    «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Vayan, aprendan lo que significa ¨Misericordia quiero y no sacrificio¨: que no he venido a llamar justos sino a pecadores».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 4 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Am 7,10-17
    Ve, profetiza a mi pueblo
    Lectura de la profecía de Amós.
    EN aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel, envió un mensaje a Jeroboán, rey de Israel:
    «Amós está conspirando contra ti en medio de Israel. El país no puede ya soportar sus palabras. Esto es lo que dice Amós: Jeroboán morirá a espada, e Israel será deportado de su tierra».
    Y Amasías dijo a Amós:
    «Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino».
    Pero Amós respondió a Amasías:
    «Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicómoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dij: ¨Ve, profetiza a mi pueblo Israel¨.
    Pues bien, escucha la palabra del Señor: Tú me dices: ¨No profetices sobre Israel y no vaticines contra la casa de Isaac¨.
    Por eso, esto dice el Señor:
    ¨Tu mujer deberá prostituirse en la ciudad,
    tus hijos y tus hijas caerán por la espada,
    tu tierra será repartida a cordel,
    tu moriras en un país impuro
    e Israel será deportado de su tierra¨».
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 19(18),8.9.10.11 (R. 10b)
    R. Los mandamientos del Señor son verdaderos
    y enteramente justos.
    V. La ley del Señor es perfecta
    y es descanso del alma;
    el precepto del Seor es fiel
    e instruye a los ignorantes. R.
    V. Los mandatos del Señor son rectos
    y alegran el corazón;
    la norma del Señor es límpida
    y da luz a los ojos. R.
    V. El temor del Señor es puro
    y eternamente estable;
    los mandamientos del Señor son verdaderos
    y enteramente justos. R.
    V. Más preciosos que el oro,
    más que el oro fino;
    más dulces que la miel
    de un panal que destila. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.R.
    Evangelio
    Mt 9,1-8.
    La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En esto le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico:
    «¡Ánimo, hijo!, tus pecados te son perdonados».
    Algunos de los escribas se dijeron:
    «Este blasfema».
    Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo:
    «¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil, decir: ¨Tus pecados te son perdonados¨, o decir: ¨Levántate y echa a andar¨? Pues, para que vean que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -entonces dice al paralítico-: ¨Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa¨».
    Se puso en pie y se fue a su casa.
    Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 3 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ef 2,19-22
    Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Hermanos:
    Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.
    Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)
    R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
    O bien:
    R.Aleluya.
    V. Alabad al Señor, todas las naciones,
    aclamadlo, todos los pueblos. R.
    V. Firme es su misericordia con nosotros,
    su fidelidad dura por siempre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya
    V. Porque me has visto, Tomás, has creído -dice el Señor-. Dichosos los que creen sin haber visto. R.
    Evangelio
    Jn 20,24-29
    ¡Señor mío y Dios mío!
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
    -«Hemos visto al Señor.»
    Pero él les contestó:
    -«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero delos clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
    A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
    -«Paz a vosotros.»
    Luego dijo a Tomás:
    -«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
    Contestó Tomás:
    -«¡Señor mío y Dios mío!»
    Jesús le dijo:
    -«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión martes 2 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Am 3,1-8; 4,11-12
    El Señor Dios ha hablado, ¿quién no profetizará?
    Lectua de la profecía de Amós.
    ESCUCHEN la palabra que el Señor ha pronunciado contra ustedes, hijos de Israel, contra toda tribu que saqué de Egipto:
    «Solo a ustedes he escogido
    de entre todas las tribus de la tierra.
    Por eso les pediré cuentas
    de todas sus transgresiones».
    ¿Acaso dos caminan junntos
    sin haberse puesto de acuerdo?
    ¿Acaso ruge el león en la foresta
    si no tiene una presa?
    ¿Deja el cachorro oír su voz desde la guarida
    si no ha apresado nada?
    ¿Acaso cae el pájaro en la red,
    a tierra, si no hay un lazo?
    ¿Salta la trampa del suelo
    si no tiene una presa?
    ¿Se toca el cuerno en una ciudad
    sin que se estremezca la gente?
    ¿Sucede una desgracia en una ciudad
    sin que el Señor la haya causado?
    Ciertamente, nada hace el Señor Dios
    sin haber revelado su designio
    a sus servidores los profetas.
    Ha rugido el león,
    ¿quién no temerá?
    El Señor Dios ha hablado,
    ¿quién no profetizará?
    Los trastorné
    como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra,
    y quedaron como tizón sacado del incendio.
    Pero no se convirtieron a mí - oráculo del Señor-.
    Por eso, así voy a tratarte, Israel.
    Sí, así voy a tratarte:
    prepárate al encuentro con tu Dios.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 5,5-6.7.8 (R. 9a)
    R. Señor, guíame con tu justicia.
    V. Tú no eres un Dios que ame la maldad,
    ni el malvado es tu huésped,
    ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.
    V. Detestas a los malhechores,
    destruyes a los mentirosos;
    al hombre sanguinario y traicionero
    lo aborrece el Señor. R.
    V. Pero yo, por tu gran bondad,
    entraré en tu casa,
    me postraré ante tu templo santo
    en tu temor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Espero en el Señor, espero en su palabra. R.
    Evangelio
    Mt 8,23-27.
    Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.
    En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron diciéndole:
    «¡Señor, sálvanos, que perecemos!».
    Él les dice:
    «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?».
    Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados:
    «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión lunes 1º de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Am 2,6-10.13-16
    Pisotean en el polvo de la tierra la cabeza de los pobres
    Lectura de la profecía de Amós
    ESTO dice el Señor:
    «Por tres crímenes de Israel,
    y por cuatro,
    no revocaré mi sentencia:
    por haber venido al inocente por dinero
    y al necesitado por un par de sandalias;
    pisoteando en el polvo de la tierra
    la cabeza de los pobres,
    tuercen el proceso de los débiles;
    porque padre e hijo se llegan juntos
    a una misma muchacha,
    profanando así mi santo nombre;
    sobre ropas tomadas en prenda
    se echan junto a cualquier altar,
    beben en el templo de su Dios
    el vino de las multas.
    Yo había exterminado
    a los amorreos delante de Israel,
    altos como cedros, fuertes como encinas;
    destruí su fruto por arriba,
    sus raíces por abajo.
    Yo los había sacado de Egipto
    y conducido por el desierto cuarenta años,
    hasta ocupar la tierra del amorreo.
    Pues bien, yo hundiré el suelo bajo ustedes
    como lo hunde una carreta cargada de gavillas.
    El más veloz no podrá huir,
    ni el más fuerte valerse de su fuerza,
    ni el guerrero salvar su propia vida.
    El arquero no resistirá,
    ni el de pies ligeros podrá salvarse,
    ni el jinete salvará su vida.
    El más intrépido entre los guerreros
    huirá desnudo aquel día».
    -oráculo del Señor-.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 50(49),16bc-17.18-19.20-21.22-23 (R. 22a)
    R. Atención los que olvidan a Dios.
    V. ¿Por qué recitas mis preceptos
    y tienes siempre en la boca mi alainza,
    tú que detestas mi enseñanza
    y te echas a la espalda mis mandatos? R.
    V. Cuando ves un ladrón, corres con él;
    te mezclas con los adúlteros;
    sueltas tu lengua para el mal,
    tu boca trama el engaño. R.
    V. Te sientas a hablar contra tu hermano,
    deshonras al hijo de tu madre;
    esto haces, ¿y me voy a callar?
    ¿Crees que soy como tú?
    Te acusaré, te lo hecharé en cara. R.
    V. Atención los que olvidan a Dios,
    no sea que los destroce sin remedio.
    El que me ofrece acción de gracias,
    ese me honra;
    al que sigue buen camino
    le haré ver la salvación de Dios. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. No endurezcan hoy su corazón; ecuchen la voz del Señor. R.
    Evangelio
    Mt 8,18-22
    Sígueme
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de cruzar a la otra orilla.
    Se le acercó un escriba y le dijo:
    «Maestro, te seguiré a dónde vayas».
    Jesús le respondió:
    «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
    Otro, que era de los discípulos, le dijo:
    «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre».
    Jesús le replicó:
    «Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión Domingo 30 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Sb 1,13-15;2,23-24
    Lectura del libro de la Sabiduría.
    DIOS no ha hecho la muerte,
    ni se complace destruyendo a los vivos.
    Él todo lo creó para que subsistiera
    y las criaturas del mundo son saludables:
    no hay en ellas veneno de muerte,
    ni el abismo reina en la tierra.
    Porque la justicia es inmortal.
    Dios creó al hombre incorruptible
    y lo hizo a imagen de su propio ser;
    mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo,
    y la experimentan los de su bando.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 30 (29),3-4.5-6.12ac-13 (R. 2a) .
    R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
    V. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
    y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
    Señor, sacaste mi vida del abismo,
    me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
    V. Tañan para el Señor, fieles suyos,
    celebren el recuerdo de su nombre santo;
    su cólera dura un instante;
    su bondad, de por vida;
    al atardecer nos visita el llanto;
    por la mañana, el júbilo. R.
    V. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
    Señor, socórreme.
    Cambiaste mi luto en danzas.
    Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
    Evangelio
    Mc 5, 21-43
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.
    Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
    «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
    Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.
    Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando:
    «Con solo tocarle el manto curaré».
    Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:
    «¿Quién me ha tocado el manto?».
    Los discípulos le contestaban:
    «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"».
    Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.
    Él le dice:
    «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
    Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
    «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».
    Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
    «No temas; basta que tengas fe».
    No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentran el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».
    Se reían de él. Pero él los echó a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
    «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
    La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.
    Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.
    Palabra del Señor.
    10 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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